𝑨𝒔𝒉𝒆𝒔 𝒐𝒇 𝒂 𝒅𝒓𝒆𝒂𝒎

Sinopsis

ღ ;; ❝ En otra vida, Fuimos lo que no Pudimos ser en esta. ❞

Genero:
Romance
Autor/a:
Ashbup
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

─── ・ 。゚☆: *.☽ .* :☆゚. ───


Recuerdo los días antes de conocer a Jeonghan, eran tristes.

Jeonghan es un rayo de luz, entrando en mi vida sin pedir permiso.

Él fue quien me encontró en los baños llorando, me acompaño a enfermería y se mantuvo siempre a mi lado, fue quien me ayudo a superar que un alfa me tocará.

Cuando lloraba, él estaba para consolarme, él es lo mejor que me había pasado en la vida.

Las cosas se salieron de control cuando dejé de verlo como un amigo. Las inseguridades y las hormonas de la secundaria me hacían confundir.

Quería la atención de Jeonghan solo para mí, quería abrazarlo, besarle, amarlo.

Un día, lo confesé después de pensarlo tanto. Él simplemente se rió tiernamente y me apretó una mejilla.

Al día siguiente, él fue el que dijo que si quería que fuéramos algo. No lo pensé, solo acepté.

Se los dije a mis padres emocionado, pero mi padre me golpeó diciendo que era una escoria. Mi madre lloró preguntando que había hecho mal.

No le tomé importancia ya que ellos me despreciaban desde que salí como omega, pero mi padre se enojó demasiado.

Me dijo que lo tenía que dejar antes de que él se pusiera en nuestro camino, me amenazó con matarlo.

Yo me reía de lo irónico de todo. Alfas abusivos.

A las semanas, las amenazas fueron escalando, tanto que mi padre se fue a pelear a golpes con el padre de Jeonghan por la situación.

Fue cuando tuve que cambiar, aunque mis padres tenían otra idea.

Cuando planificaba un plan, mi madre me dio un boleto y me dijo que me iría del país a la mañana siguiente.

Yo me quedé helado en ese momento. Te cité lo más rápido posible.

Te veías tan lindo ese día, tus ondas color rubio eran algo que siempre me fascinaba. Salimos por un helado, no quise ser directo al inicio, mientras tanto planificaba como decirlo sin herirnos a ambos.

Platicamos demasiado, agradable, siempre fue lindo.

Cuando lo fui a encaminar a su casa, tuve el valor de detenerlo cuando estaba a nada de entrar a casa de sus padres.

—Me iré.— solté y él sonrió.

—Obviamente Wonwoo, mis padres me odiarían si te quedas a dormir conmigo.

—No, no me refiero a eso; Me iré del país.

—¿Qué?— me miro incrédulo y seguido se rió a carcajadas. —No debes bromear con eso.— mencionó después de soltar la risa de su vida y siguió viéndome con una sonrisa plasmada en el rostro.

—Hyung, nunca jugaría con eso. Realmente me voy mañana en la mañana a Inglaterra.— conforme pasaban los segundos, él se ponía más serio al ver que yo le seguía contradiciendo sus palabras.

—Espera, ¿Por qué?

—Necesito crecer.— mentí, no le iba a decir que mis padres acordaron todo para separarnos. —Pero, regresaré, ¿prometes esperarme?— extendí mi dedo meñique.

Él estaba extremadamente quieto, como si estuviera procesando todo lo mencionado, hubo un minuto donde lágrimas quisieron asomarse.

—Wonu, te esperaré, pero con la fiel promesa de que el día que regreses...nos casaremos.— mencionó, mirándome fijamente a los ojos mientras acercaba su dedo meñique para entrelazarlo con el mío.

Asentí con una sonrisa, manteniendo mi meñique en alto. —Claro que sí Hannie, regresaré para casarnos.

Él sonrió para entrelazar los dedos para por fin despedirme con un tierno beso y un cálido abrazo.

[…]

Ese fue el último día que lo vi, tuve que romper contacto absoluto con él por ordenes de mis padres, actualmente ya era un adulto responsable, tenía un trabajo estable en un despacho y me prepare mucho para el día que finalmente compre un boleto de regreso.

Entre estos años ya habia perdido contacto con mis padres ya que nunca pudieron solucionar el “problema de fabrica” que poseía, que me hubiera quedado en las sombras otro tiempo fueron por otras circunstancias, hablando específicamente de las inseguridades.

¿Qué sucedería si Jeonghan no me quisiera volver a ver?

¿Si rompió la promesa?

Eran cosas que me atormentaban de repente y no me quedó de otra que afrontar la realidad que me esperaba cuando llegará mi vuelo a Corea.

Afortunadamente todo iba conforme al plan, una vez que llegará iría directamente a la ubicación donde vivía para visitarlo teniendo en cuenta que cuando llegará seguiría la luz del sol.

Pero el plan falló cuando llegué a la casa en donde vivían los padres de Jeonghan, recibiendo una respuesta confusa donde no me daban la dirección de donde se encontraba el amor de mi vida.

Caminé, perdí el sentido de donde caminaba y hacía donde iba.

Pero

A lo lejos lo vi, tenía una gran sonrisa y hablaba amistosamente con el hombre a su lado.

De inmediato una alegría surgió en mi pecho y sin pensarlo, grité.

—¡Jeonghan!— cuando ladeo la cabeza; buscando quien le hablaba, me alce de puntitas y agite mi mano.

No logró verme, pero fui más rápido y cruce la calle, cuando llegue a la cera, cerca de él, vi que su sonrisa se congeló, se formo una mueca mientras me veía atónito.

—Wonwoo.— murmuró y giró más su cuerpo para quedar frente mío, fue cuando vi que entre sus brazos cargaba a un niño.

¿Qué?

—Dios Wonu, hace mucho que no te veía.— dijo con un tono extraño, como si fuera un milagro volverme a ver.

—Jeonghan.— Miré al niño y después al hombre a su lado, un apestoso alfa, no me había dado cuenta que el hombre tenía una mano en la cintura del omega.

Él reacciona a la situación e intenta sonreír.

—Oh, cierto, Wonwoo, él es Seungcheol.— señala al alfa a su lado. —Y el pequeño Chan.— alza un poco al niño entre brazos.

—Un gusto.— el alfa me sonríe. —Eres Wonwoo ¿verdad?— asiento lentamente sonriéndole ligeramente de lado. No debía ser descortés. —Es un placer conocerte, me han contado algunas cosas de ti, pero será mejor que hablemos en otra ocasión; Hannie, llevaré a Chan por un helado aquí más adelante para que puedas hablar con tu amigo.— El rubio abate sus pestañas en una respuesta silenciosa cuando el alfa quita al niño de los brazos de Jeonghan.

Después ambos se van y nos dejan solos.

Un silencio incómodo se posó entre nosotros, por lo que suspiré.

—No me esperaste.— lo primero que hice fue reprocharle, no era idiota para ni siquiera detectar lo que sucedía entre él y el alfa.

—No, lo siento.— admitió después de un tortuoso silencio.

—¿Me engañaste?— no hacía falta preguntarle para saber la respuesta, realmente nunca acabamos nuestra relación y acordamos reencontrarnos para seguir nuestro amor.

¿Tal vez entendí mal?

¿No me iba a esperar para nuestra boda?

Sabía que era algo tarde, volverme a presentar cuando ya tenía treinta años, pero aún se podía hacer una familia.

Creó

O ahora, todo lo que pensé, era la limitación para mí, no para él.

Lo vi desviar la mirada, como si tratará de buscar las palabras correctas, pero al último se decidió por decir. —No llegaste cuando te estaba esperando, mis padres me obligaron a casarme, no fue hasta cuando me enferme que decidí dejar de esperar.— dijo de manera rápida aún sin dirigirme la mirada.

Respiré profundo temiendo lo que diría a continuación. —¿Te enfermaste?

Se quedó en silencio, después me miro directamente a los ojos mientras acariciaba una de sus muñecas.

—Estaba rechazando el alfa de mi omega, obviamente me iba a enfermar.

—Eso significa que.

Ni siquiera me dejo continuar cuando decidió hablar con torpeza mientras apretaba los ojos con fuerza.

—Seungcheol y yo somos predestinados.

Algo sucedió dentro de mí, como si quisiera vomitar el desayuno por un dolor agudo en la boca del estómago, sudé frio por unos minutos.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

—No lo vi importante.

—Tú sabes que habría entendido que... lo nuestro nunca se iba a hacer.

—Estuve años enamorado de ti, ¿Cómo iba a decírtelo cuando nuestro noviazgo sucedido?

Nos quedamos en silencio, algo en mí se rompió, tal vez fue la esperanza que aún conservaba.

¿Cómo una persona como Jeonghan me iba a esperar?

Ahora tiene un fuerte y atractivo alfa, obviamente nunca iba ser rival.

—Pero.— agarró mi mano para poder acariciarla. —Te extrañé.

Apreté los labios. —Y yo aún te extraño.

—Lo siento.— soltó de inmediato mi mano, como si le quemará al tacto. —Debería irme, me esperan.— dijo rápidamente mientras retrocedía unos cuantos pasos hacía atrás.

—Sólo.— murmuré para obtener de nuevo su atención. —Dame un beso. El último, como despedida.— rogué como nunca pensé hacerlo.

Lo necesitaba.

¿Lo necesitaba o simplemente lo deseaba?

—Yo... sabes que no puedo hacer esto Wonwoo, estoy en matrimonio y con un hijo.- quiso retroceder de nuevo.

—Realmente él fue el que entró a nuestra relación. Nunca terminamos, te lo estoy pidiendo para buscar algo de paz, después terminaremos y regresaré a Inglaterra. Nunca me volverás a ver.— mencioné, pero una parte de mí se sentía mal por presionarlo.

—Pero yo te quiero seguir viendo.— murmuró triste.

Entonces me rendí a la idea de recuperarlo.

Debía soltarlo.

—Han, no me pidas cosas como esa, será difícil para mí ver como el amor de mi vida está con el amor de su vida. No lo hagas por favor.

—Lo siento Wonwoo, lo siento mucho.

—No lo sientas.— lo abracé cuando vi las lágrimas amenazar en sus bonitos ojos. —Yo siento no ser un omega normal. Nunca me dejaron contarte, pero mis padres odiaron a muerta la idea de nuestra relación y me obligaron a irme, no me fui a Inglaterra por un sueño, sino porque no tenía opción y hubo mucho tiempo en el que me encontré llorando por dentro.

—Lo siento. Todo es mi culpa.

—Claro que no Hannie.

Él asintió con la cara enterrada en mi pecho.

—Espero que un día me perdones. Debí esperarte.

No me dejo negarlo cuando se separo del abrazo, me agarro de las mejillas y dejo un suave beso sobre mis labios.

Irónicamente se sentía mal, me sentía mal y no lograba comprender el porqué.

—Wonwoo.— llamó cuando se separo aún sosteniendo mis mejillas. —Te sigo amando y realmente espero que encuentres la felicidad.— lo miré a los ojos y noté como los suyos relucían.

No me dejo hablar y me dejo otro casto beso, para separarse completamente.

—En otra vida, fuimos lo que no pudimos ser en esta, te lo prometo.— suspiró y negó con la cabeza para limpiarse las mejillas donde seguían los rastros de lágrimas. —Cuando sanemos, nos volvernos a encontrar, por mientras... me tengo que ir. Te amo, se feliz.— finalizó.

Me dio la espalda y se fue.

Se fue, llevándose sin querer una parte de mi corazón.