Personalizar legibilidad
Aa

Me Casé con mi mejor amigo ( Kookmin+18)

Sinopsis

Jimin y Jungkook son mejores amigos desde que tienen dos años. A los dieciséis años Jungokook se enteró que Jimin era gay. Pero ahora que se va a casar siente que no puede ser que pierda a Jimin. Jimin es suyo. Jungkook se de cuenta que en realidad es bi y siempre estuvo enamorado de Jimin.

Genero:
Romance/Erotica
Autor/a:
Solyluna
Estado:
Completado
Capítulos:
14
Rating
4.8 13 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Jungkook

A los doce años

—¡Siempre llegas tarde! ¿Qué estás haciendo cada noche? Dices que estás trabajando hasta tarde, pero ¿cómo se supone que te crea?

—¿De verdad vamos a hacer esto otra vez? ¡Estoy tan cansado de ello!

¡Todos los días me estás renegando por cualquier motivo! Soy el único que está trabajando aquí, por si no te has dado cuenta. ¡Estoy haciendo esto por ti y por Jungkook!

Cubrí mi cabeza con una almohada, tratando de oprimir el sonido de mis padres discutiendo. Pensarías que me habría acostumbrado a este punto. A veces no era tan grave, a veces era peor. Constante era lo único que era, es decir, que podía contar con que pasara por lo menos tres veces a la semana.

La mayoría del tiempo me preguntaba por qué estaban juntos. No parecía que se gustaran mucho. Había oído a mi mamá hablar con su amiga en el teléfono, una vez, diciéndole que no solía ser así. ¿Qué había cambiado? Todo lo que sabía era que no quería algo así. No quería nunca ser miserable con la persona con la que estuviera casado. Quizá nunca me casaría.

—No hagas eso. No metas a nuestro hijo en esto —añadió mamá— ¿Por qué no dices lo que está pasando realmente? No quieres estar a mi alrededor. Nunca quisiste casarte en primer lugar. Esta no era la vida que querías, y ahora te estás apartando de nosotros.

Mamá y papá habían estado saliendo por un año cuando mamá quedó embarazada de mí, pero habían sido amigos la mayor parte de sus vidas. Habían crecido a unas cuantas calles del otro, y luego habían regresado después de la universidad.

—¡Cómo te atreves! No finjas que no estoy tan metido en este matrimonio como tú lo estás. ¡Soy el único que está luchando cada día para hacerlo funcionar!

—¡El dinero no es lo que se necesita para mantener a una familia feliz, Edward! —gritó ella de vuelta.

Esto era suficiente para mí. Odiaba escuchar esto, así que me fui hasta la ventana de mi cuarto y la deslicé para abrirla. Estaba frío afuera, una señal de que la lluvia se venía al sur de Oregón pronto.

No me molesté con los zapatos mientras escalaba hacia afuera, y una vez que la ventana estuvo firmemente asegurada nuevamente, me encaminé a la casa de al lado—vivíamos en este barrio viejo alineado de casas estilo rancho—y fui directamente a la ventana detrás del arbusto de rosas que estaba lleno de abejas todo el verano. Toqué dos veces, esperé, sentí un extraño revoltijo en mi estómago que realmente no entendía.

Justo cuando levanté el puño para tocar nuevamente, ahí estaba él—Jimin, mi mejor amigo. Nos habíamos mudado de nuestro viejo apartamento y al lado de él cuando tenía dos años. No recuerdo un momento de mi vida que no tuviera a Jimin en él. No recordaba un momento que no buscara el confort de su hogar cuando mamá y papá estaban discutiendo. Bueno, no había podido escaparme cuando era más pequeño, pero me ponía los audífonos y me imaginaba que estaba con Jimin. Estar con él siempre volvía las cosas mejor.

Él no preguntó qué estaba haciendo o qué había pasado, solo se frotó los ojos con las palmas de las manos, con el pelo rubio desordenado y todo en punta.

—Entra —dijo en voz baja. Escalé para entrar y Jimin cerró la ventana.

Mientras buscaba la manta doblada que siempre guardaba para mí debajo de la cama, Jimin dijo: —Mamá la necesitaba. Mi primo se quedó a dormir y todavía se orina en la cama, así que debe tener una extra para él.

—No puedo creer que mamá B se haya llevado mis cosas —bromeé—¿No tienes otras? —Cuando este negó con la cabeza, dije: —Está bien. No necesito ninguna.

—Simplemente duerme en la cama conmigo.

La luz de la luna y las luces de la calle iluminaban su habitación lo suficiente como para que pudiera verlo. Se encogió de hombros como si no fuera gran cosa, y tenía razón. Sin embargo, el cosquilleo en mis entrañas aumentó. Genial, eso era todo lo que necesitaba: que me diera una gripe o algo así.

—No tengo piojos —dijo Jimin, subiéndose a su cama. Estaba contra la pared, por lo que se desplazó, pero yo solo me quedé allí por un minuto. Tenía puesto un pantalón de pijama. Yo llevaba un par similar, pero también una camiseta. No sabía por qué se me hacía raro meterme en la cama con él. Sabía que los chicos mayores hablaban mal de ese tipo de cosas a veces, pero no tenía sentido que me importara. Éramos mejores amigos.

Así que me metí y tiré de la manta sobre nosotros. —¿Vas a compartir tu almohada o qué?

Jimin se rio, su aliento rozando mi mejilla, haciéndome temblar.

—Tus deseos son órdenes —dijo juguetonamente—. ¿Hay algo más que necesites?

No supe qué me pasó, pero cuando Jimin movió la almohada hacia el centro del colchón y apoyamos nuestras cabezas, lo suficientemente cerca como para tocarnos, le dije: —Prométeme que no cambiaremos nunca. Que nuestra amistad será así para siempre. —Que nunca me dejarás. Aunque me guardé esa parte para mí mismo.

Jimin se quedó callado durante un minuto, y me pregunté si tal vez había dicho algo malo. Si iba a burlarse de mí o a llamarme cobarde. Pero se limitó a susurrar suavemente: —Lo prometo. Siempre seré tu mejor amigo y siempre estaré aquí para ti, sin importar lo que pase.

—Te prometo lo mismo. —Mis ojos empezaban a sentirse somnolientos, así que los cerré y me dejé dormir, sabiendo que Jimin siempre estaría a mi lado y yo al suyo.


A los catorce años.


Vi a Jimin colocarse en la base del bateador. El marcador estaba empatado, era la novena entrada y teníamos dos outs. ¿Mencioné que era un juego de campeonato?

—¡Vamos, Mimi! ¡Puedes hacerlo! —Le grité. Estaba de espaldas a mí, pero de alguna manera, supe que sonrió cuando me escuchó gritar eso.

El pitcher tenía buena racha, el primer lanzamiento justo en la zona con tanto calor que salía humo. Jimin bateó y falló.

—¡Primer strike!—gritó el árbitro.

Mierda. Se le había subido a la cabeza. Lo sabía. Jimin era así a veces, se estresaba y pensaba demasiado en las cosas en lugar de dejarse llevar. Cuando lo hacía, nueve de cada diez veces, las cosas salían como él quería. No había nada que Jimin no pudiera hacer. A veces me sentía celoso, pero la mayor parte del tiempo estaba contento de tener un mejor amigo tan genial.

El pitcher se preparó por segunda vez, y los resultados fueron los mismos que antes.

—¡Segundo strike!

Jimin se dio la vuelta, y se paseó, sus ojos buscando hasta que se posaron en mí. Le hice un pequeño gesto con la cabeza y le sonreí, diciéndole sin voz: “Tú puedes”.

Extendí los dos brazos, flexionándolos juguetonamente, lo que lo hizo sonreír, el miedo desapareciendo de su expresión, como si mis acciones fueran el sol y las preocupaciones de Jimin fueran de chocolate.

El pulgar hacia arriba que me dio dijo que sabía que podía con ello y que íbamos a ganar este juego.

No tuve que mirar para saber lo que iba a pasar. Simplemente lo sabía, o tal vez lo creía y me equivocaba, pero no había nadie en el mundo en quien confiara más que en Park Jimin.

El lanzamiento fue más rápido que los dos anteriores y justo en el blanco, pero esta vez, cuando giró, el bate conectó con la bola, enviándola a volar hacia el campo central y por encima de la valla para un home run.

Ya estaba rodeando la primera base cuando saltó en el aire, dándose cuenta de lo que había hecho. Yo fui el primero en salir del banquillo y, en cuanto Jimin cruzó la base, se giró y corrió hacia mí. Jimin era más pequeño que yo, pero no mucho. El hecho de tener un tamaño similar no le impidió saltar sobre mí, con las piernas alrededor de mi cintura y los brazos alrededor de mi cuello. El resto del equipo también se abalanzó sobre nosotros. Le dieron palmadas en la espalda y aclamaban su nombre mientras me aferraba a él.

Nuestras miradas se cruzaron, el resto del equipo nos rodeó, dándonos palmadas a los dos y celebrando. Tardé un minuto en darme cuenta de lo cerca que estábamos, con nuestras bocas separadas por centímetros, y... ¿se suponía que debía abrazarlo así? ¿Era normal? No vi a ninguno de los otros chicos hacer esto.

—Buen trabajo. Fui yo, ¿eh? Porque me miraste y eso ayudó —bromeé. Y Jimin... se sonrojó. Giró su rostro y luego se apartó de mis brazos y lo dejé ir. Ahí de pie, los entrenadores y el resto del equipo lo felicitaron mientras yo trataba de entender por qué sentía como si me fuera a desmayar.

El siguiente rato pasó como un borrón. Le dimos las gracias al otro equipo y recibimos el trofeo, con nuestros padres allí mismo, en el campo, con nosotros. Cuando vi a Lucy y a Emma esperando en las gradas—dos chicas de nuestra edad que eran mejores amigas justo como nosotros—le di un codazo a Jimin. Él miró y Emma lo saludó con la mano.

—Amigo, definitivamente le gustas —le dije al oído.

Jimin puso los ojos en blanco. —Lo que sea.

—¡Le gustas! Deberíamos ver si quieren salir esta noche.

Jimin frunció el ceño, pero luego asintió. —Sí, definitivamente deberíamos. Sería genial.

—Estoy muy orgulloso de ustedes —me dijo papá.

—¡Gracias, papá! —Él y mamá seguían peleando como siempre. Odiaba estar en casa—. ¿Puedo quedarme en casa de Jimin esta noche? Vamos a intentar salir con Lucy y Emma.

Papá miró a mamá, que dijo que no le importaba. Preguntamos a mamá B y al padre de Jimin, luego a las chicas, y todos dijeron que sí. Todos vivíamos lo suficientemente cerca como para que Jimin y yo pudiéramos ir caminando a la casa de Lucy.

Me fui a mi casa y me duché, con la emoción a flor de piel. Lucy era tan bonita.

¿Qué tan perfecto sería si yo saliera con ella y Jimin saliera con Emma?

—¿Puedo hablar contigo un minuto? —preguntó papá, de pie en el umbral. Automáticamente mis entrañas se sintieron muy pesadas. —Sí, claro. ¿Qué pasa?

—No me lo diría ahora, ¿verdad? Que se iba a ir, y que se iban a divorciar... ¿y por qué me dolía tanto la idea de que eso sucediera? Odiaba que se pelearan. Si eran más felices el uno sin el otro, eso era lo que yo quería, pero... ¿y si lo perdía? ¿Y si me dejaba?

Papá se sentó en mi cama. —Quería hablar de ti y Jimin. Fruncí el ceño. —¿Cuál es el problema entre yo y Jimin?

—Nada, pero... no sé, hijo. Parece ser un poco... diferente de ti y de mí, si sabes a lo que me refiero.

No, no sabía. —¿Diferente cómo?

—Olvida esa parte. No importa. Solo creo que los dos ya están llegando a una edad en la que no deberían seguir durmiendo en la misma cama. Y, como hoy, la forma en la que lo cargaste no viste a ninguno de los otros chicos haciendo eso, ¿verdad?

No lo había hecho, y también me había preguntado si había sido raro. Y Jimin y yo siempre dormíamos en la misma cama en las fiestas de pijamas desde aquella primera vez, pero ¿a quién le importaba? Era mejor a que uno de los dos durmiera en el suelo.

—No quiero que nadie lo malinterprete, eso es todo. —Terminó de decir papá.

La pesadez en mis entrañas no se aligeró. Mis manos se sentían sudorosas y pegajosas. —Está bien, papá. —Ahora entendía lo que estaba diciendo. Pensaba que Jimin era gay y no quería que la gente pensara que éramos gays el uno con el otro. Pero él no lo era... y yo no lo era... Solo éramos... nosotros. Jimin y Jungkook.

—Buen hombre. —Papá me dio una palmada en el hombro—. Ten algo de dinero. Deberían ir a la heladería y tomar batidos con las chicas. Yo invito.

Le acepté el dinero y me lo metí en el bolsillo.

Me encontré con Jimin afuera unos minutos después. Me rodeó el cuerpo con un brazo. —¿Qué onda, campeón de distrito? —bromeó, pero me aparté. Ladeó un poco la cabeza, como si estuviera confundido.

—¿Qué onda, campeón de distrito? —le dije lo mismo, esperando que no pensara que estaba molesto con él, porque no lo estaba. Es solo que... si papá decía que era raro, entonces le creía. No quería hacerlo sentir molesto y darle más razones para que se fuera.

—¿Estás bien? —preguntó Jimin.

—Sí, estoy bien. —Parecía no creerme, así que le di una patada juguetona en el trasero—. Papá me dio dinero para que vayamos por helado con Lucy y Emma.

—¡Genial! —contestó Jimin, y así todo volvió a sentirse bien.

Caminamos hasta la casa de Lucy para recogerlas, y luego nos dirigimos a una heladería. Comimos helado hasta que sentimos que íbamos a vomitar, y luego fuimos al parque.

Nos reímos y pasamos el rato. En un momento dado, empezamos a luchar, Jimin y yo en el suelo juntos, él encima de mí, sujetándome los brazos. Empezó a hacerme cosquillas, porque el traidor era la única persona en el mundo que sabía que yo era cosquilludo.

Nos estábamos muriendo de la risa, él sonriendo tanto como yo. De repente, recordé lo que había dicho mi padre y el pánico se apoderó de mí. Me aparté de él y me levanté.

—¿Qué pasó?

—Creo que algo mordió —mentí.

Esa noche recibí mi primer beso. Jimin también. Le pregunté sobre ello en camino de vuelta a nuestras casas, pero se limitó a decir: —Estuvo bien.

—Amigo... Emma está buena. Tuvo que ser mejor que eso.

—¿El tuyo lo fue? —preguntó Jimin.

—¡Claro que sí! Fue increíble. —Y lo había sido. Besarse con Lucy era probablemente una de las mejores cosas que me habían pasado.

—Bueno. Supongo que tienes razón.

Nos quedamos hasta tarde, viendo películas de terror en su sala de estar. Cuando era tiempo de dormir, le dije: —Creo que voy a dormir en el suelo esta noche.

—Oh... bueno... está bien. —Jimin se dio la vuelta y se metió en la cama.

Quise retractarme, cambiar de opinión, porque, ¿por qué importaba que durmiera en la misma cama que mi mejor amigo?

Cogí las mantas e hice una camita en el suelo.

Una hora más tarde me levanté y le dije: —Ruédate.

—Maldita sea. Creí que por fin iba a recuperar mi cama —dijo Jimin, pero se movió por mí. Me subí a su lado y me quedé dormido rápidamente.

¡Cuéntale a Solyluna lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

58

Me encanta

Divertido

5

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

2

Suspense

Emotivo

6

Emotivo

Profundo

1

Profundo

Alentador

6

Alentador

Impactante

1

Impactante

Bien escrito

2

Bien escrito

Trama absorbente

2

Trama absorbente

Buenos personajes

3

Buenos personajes

Diálogos potentes

3

Diálogos potentes

author

Son tan lindos e inocentes mis amores bellos.

un año
author

tienen inocencia, el señor Jeon ya le metió dudas a su hijo, lo hizo quisquilloso, quizá Jk sea bi, Jimin gay, pollo no le gustó besar a Emma, vamos a leerla

3 meses

Otras recomendaciones

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Leer ahora
Ein Kuss für den CEO

Tante Zwerg: Ich habe es geliebt dieses Buch zu lesen!Sehr tolle Geschichte und sehr guter Schreibstil!Absolute Leseempfehlung 🥰

Leer ahora
Luna de Verano - Die Gefährtin des Alphas (Band 1)

Alischa: Einfach super! Ich liebe das Alpha Setting sowieso, ich konnte gar nicht aufhören zu lesen, wirklich richtig gut 💗💗💗🌹

Leer ahora
A Blessing in Disguise

C.: Well written, good story and some spice, tons of personal growth!

Leer ahora
Alien Claim: Book 1

Moonlitscribe: I really liked the book! It had a good storyline and is exciting and has great character development.

Leer ahora
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Leer ahora
Alpha’s Claim

Duckieusaf: Great read

Leer ahora
Graves Lost Daughter

JACQUELINE S. BREHM: Very sweet story, about love, family and things lost and found. Very enjoyable to read, clean and wholesome, great job author

Leer ahora
Les fondations du Désir - Tome 1

Anne-Marie Janelle: J’aime bien l’intrigue. Un roman passionné et partageant les valeurs familiales.

Leer ahora
Me Casé con mi mejor amigo ( Kookmin+18)