WISH YOU WEREN'T HERE

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Sinopsis

Ruby Rafferty ha ganado el premio definitivo: ¡unas vacaciones de lujo en Creta! En teoría, no podría ser más perfecto: sol infinito, comida griega, barra libre ilimitada... Solo hay un problema. El hombre con el que no tiene más remedio que compartir el premio. Lewis Sheridan puede ser ridículamente atractivo, pero también es arrogante, cínico y viene con su propio conjunto específico de red flags. Es todo lo que Ruby nunca ha querido en un chico, y no está segura de poder sobrevivir *un* día a solas con él, y mucho menos diez. Sin embargo, está *bien*... Su suite es enorme, los cócteles fluyen y Ruby no puede evitar notar lo guapo y encantador que es el gerente del hotel. Si tan solo él no pensara que ella y Lewis ya son pareja... ¿La proximidad forzada acercará o alejará a nuestros vacacionistas? ¿Pueden los enemigos realmente convertirse en amantes? ¿Y qué pasará si alguien se da cuenta de que técnicamente están de vacaciones bajo falsas pretensiones? Supongo que estamos a punto de descubrirlo...

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
PollyFord
Estado:
Completado
Capítulos:
38
Rating
4.9 15 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

La verdad es que no creo que sea posible irse de vacaciones sin hacerse al menos un enemigo.


Piénsalo: nos hacemos enemigos en casi todas partes, ¿verdad? Ese vecino que no puede aparcar su camioneta sin ocupar todos los espacios libres frente a tu casa. El colega que siempre intenta dejarte en ridículo. El dependiente de la tienda que siempre te pide el DNI aunque fuera dos cursos por debajo de ti en el colegio y sepa de sobra que tienes 31 años, pero intuye que no llevas ningún documento encima.


¡Así que tiene sentido que también haya alguien que te saque de quicio en el extranjero!


Por ejemplo: la persona en la piscina que pone una toalla en la mejor tumbona a las seis de la mañana y no la usa hasta un rato entre las dos y las tres de la tarde... antes de abandonarla porque "¡aquí pega demasiado el sol!".


Puedo contar algo peor, ¡y es una historia real!: la sociópata absoluta que se fijaba en qué tumbona elegía cada día para asegurarse de levantarse antes que yo y quedarse con la misma. En serio. Empecé a elegir una diferente cada día... y al siguiente, ella estaba en esa. Evitaba mirarme a los ojos, pero sonreía con suficiencia para que supiera que lo hacía a propósito.


¿Qué le pasa a la gente?


¿O qué me dices del vecino de apartamento que tiene conversaciones telefónicas a gritos en el balcón en mitad de la noche con el altavoz puesto? Te despiertas escuchando ambos lados de una charla sobre las hemorroides de alguien, arruinando tu bonito sueño sobre un romance vacacional inexistente. (Sí, esto también me pasó a mí).


Y si ahora estás pensando: "por eso siempre reservo una villa privada, para evitar a esta gente"... No olvides que todavía tienes que soportar el viaje en avión. Porque también puedes hacerte enemigos ahí. El capullo que intenta robarte el asiento de ventanilla por el que pagaste un extra. La gente del pasillo que se empuja para entrar primero y luego suspira de forma dramática cuando tienen que levantarse para dejarte pasar. O el pasajero nervioso que ve a una mujer colonial en el ala... ah, no, eso era en "La boda de mi mejor amiga". Lo dejaremos pasar.


En fin.


Ahora mismo estoy en un avión sobrevolando Europa, camino a la hermosa isla griega de Creta... y mi actual enemigo vacacional está sentado en el pasillo, justo enfrente. Como tenemos toda la fila para nosotros, me moví al asiento de la ventana en cuanto apagaron el aviso de cinturones, con ganas de poner la mayor distancia posible. Esperaba que hiciera lo mismo, pero se ha quedado obstinadamente en su sitio original.


"¿Desea comer o beber algo?", me pregunta ahora la azafata con una sonrisa brillante. "¡Todo corre por cuenta de la casa!"


Con lo de gratis sí que estoy de acuerdo. Todo el mundo sabe que la comida y bebida de los aviones son ridículamente caras. Lo mismo pasa en el aeropuerto. Es un lugar sin ley donde puedes beber alcohol a cualquier hora sin que nadie te juzgue... pero puede que tengas que hipotecar tu casa para pagarlo. ¡Así que voy a aprovechar este pequeño detalle!


Miro el menú rápidamente. "¿Podría ponerme dos botellines de Chenin Blanc y un sándwich caliente de queso, por favor?". Estaba tan nerviosa que no pude comer nada en la sala VIP (a pesar de que también era gratis), y ahora me ruge el estómago.


"¿Y usted, señor?", se dirige a mi enemigo vacacional. "¿Desea algo?".


Aunque me niego a mirarle, noto que ha desplegado todo su encanto. Los rayos son tan intensos que invaden mi espacio y rompen mi escudo protector. Me enfada muchísimo porque nadie más parece darse cuenta de lo insoportable que es este tipo. Soy la única que ve su podrida esencia.


"¿Podría traerme un sándwich también?", pide, con un tono mucho más amable de lo que acostumbro. "¿Y una cerveza, por favor?"


"¡Por supuesto!", dice la azafata mientras yo echo humo por dentro. Reparte nuestras bebidas y se va a la parte delantera del avión a por la comida caliente.


Mi asiento se mueve y me hierve la sangre al ver que se ha cambiado de lado y se ha acomodado en mi asiento original. "¿Qué coño haces?", le siseo. "¿No quedamos en mantener las distancias? ¿No puedes quedarte en tu lado del avión?"


Dios. ¡Es como tratar con un niño caprichoso! Estar atrapada con este idiota va a ser insoportable. En el mejor de los casos volveré a casa llena de canas; en el peor, probablemente me tire por un acantilado. Después de empujarlo a él primero, claro.


Él simplemente se ríe, lo cual me irrita todavía más. "Vamos, al menos tenemos que fingir que somos la pareja feliz que creen que somos. ¿No puedes intentarlo, Rubik's Cube?"


"No me llames así", le advierto, mientras abro con fuerza una de mis botellas de vino deseando que fuera su cuello. "¡Sabes que lo odio!"


"Y sabes que precisamente por eso lo hago, cielo". Su voz es tranquila, pero oculta una diversión maliciosa. Disfruta con esto. Pero siempre le ha encantado provocarme; nunca lo ha ocultado. No me extrañaría que encabezara su lista de actividades extracurriculares en el currículum.


Me fuerzo a respirar hondo, me giro en el asiento y le miro a esos oscuros ojos que saben demasiado. "Ya te lo he dicho... Lo mínimo imprescindible. Es todo el esfuerzo que pienso poner en esta 'relación'. Y tú también estuviste de acuerdo".


Supongo que es aquí donde debería aclarar que este tipo no es solo mi enemigo vacacional... en realidad, es mi némesis desde hace unos cuantos años.


Y aun así, de alguna manera, he terminado de vacaciones con él durante los próximos diez días...