|𝐎𝐎|
❝Y aunque tus ojos
nunca te delaten,
quiero ver que tú
te arrepientas❞.
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El vino derramado sobre la mesa descendía por sus soportes, se esparcía cual charco sobre el suelo y hacía nadar a los pétalos que las rosas habían desprendido del estrambótico ramo que Yuri había traído consigo a la residencia Forger.
Loid acababa de aprender que los Briar debían permanecer lejos de donde hubiera presencia del alcohol. Tanto Yor como Yuri se habían embriagado hasta el punto de golpearse, y aunque fué un accidente, al Forger lo recorrió un escalofrío de sólo imaginar cómo habría terminado Yuri si esa cachetada hubiera sido el desahogo de la furia de su hermana.
El falso matrimonio se encontraba limpiando el desastre. Con todo el ruido ocasionado, al padre le intrigaba que Anya ni se hubiera inmutado.
《 No bajes la guardia, Twilight. 》
El espía empezó a revisar en los lugares más oscuros de la sala. Sabiendo que Yuri pertenecía a la policía secreta y conociendo la manera-un tanto enfermiza-en la que se preocupaba por Yor, el hecho de que dejara dispositivos de escucha por alguna esquina no era nada raro.
《 Lo sabía. 》
Habían varios micrófonos bajo la mesa, detrás del sofá, a un lado del televisor, camuflajeados entre los cuadros y repisas, y por último, justo en la cocina.
Considerando lo herido y descarrilado que el Briar menor se encontraba, probablemente tuvo la suficiente agilidad para esconder los aparatos antes de ser derrotado por la borrachera.
Twilight se reprendió mentalmente por el descuido. Restregó su rostro mientras suspiraba.
Por el comportamiento de Yor, Loid podía concluir en que ella era ignorante del verdadero trabajo de su hermano, y si se llegase a enterar sería un problema, podría indicar un alto índice de fracaso para la Operación Strix.
No había opción.
Debía comportarse como un verdadero esposo.