Mi Novio Sustituto (Boys Love)

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Sinopsis

Cuándo se posee juventud, popularidad y una perfecta pareja de universidad por presumir... ¿Qué más puedes desear? Nada, a menos claro, que tu pareja termine contigo la noche mas importante de tu vida y la desesperación te obligue a buscar un reemplazo temporal. Fue entonces que él apareció... Todo lo opuesto a mi tipo ideal: Raro, anticuado, ordinario... No quería acercarme, pero en ese momento de desesperación fue mi única opción para suplantar a mi novio. Sin embargo, al terminar el show, nació el verdadero problema: No he podido sacarlo de mi mente. Su nombre es Gemini, y es Mi Novio Sustituto. Una historia donde una sustitución puede ser la clave para encontrarte a ti mismo. *********************** (Trabajo original protegido por los derechos de autor. Pido por favor que se respete mi trabajo y no se realice ninguna adaptación con la misma o me veré obligada a tomar acción por ello.)

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
YeNa
Estado:
En proceso
Capítulos:
29
Rating
4.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1


Él sostenía mi mano mientras me conducía por un sendero estrecho dentro de un espacio lleno de árboles, era como un pequeño bosque ubicado a tan solo pocos metros de distancia del lugar donde mi mejor amigo, Melvin, se encontraba realizando su increíble fiesta de cumpleaños. Nuestros compañeros, amigos y sus más allegados familiares se encontraban allí.

Sus padres le permitieron festejar su cumpleaños número dieciocho en su casa de veraneo aquí en Barcelona, lugar a millas de distancia de donde realmente vivíamos; Los Ángeles, California. Se merecían un premio por semejante detalle, sobre todo porque permitieron que fuera una fiesta exclusiva para jóvenes, sin ningún adulto que supervisara el alcohol, los bailes, las interacciones entre parejas.

Viajé junto a Melvin, ambos compartimos el mismo avión, como compartíamos la mayoría de las cosas. No tuve problemas con mis padres para convencerlos de que me permitieran viajar porque ellos adoraban a mi amigo, principalmente mi madre, ambos se llevaban muy bien y ella le tenía confianza absoluta respecto a ser una buena compañía e influencia para mí. Además, tenían una excelente relación con sus padres.

Llegamos hace una semana, una semana inolvidable junto a mis amigos. Conocimos grandes arquitecturas antiguas, visitamos museos, playas, enormes plazas, festivales, y ni hablar de la cantidad de Clubes nocturnos. Creímos que sería difícil comunicarnos, pero en este lugar hay demasiados extranjeros y no se nos dificultó el turismo ni la estadía gracias a ellos.

Pero como todo lo bueno termina en algún momento, nuestro viaje finalizaba hoy con la tan esperada fiesta de cumpleaños de mi amigo. Sería algo así como la cereza del pastel.

Y ahora estaba aquí, con mi novio Liam, a tan solo metros de distancia de la fiesta donde tenía planeado presentarlo con mis amigos... Él había llegado la noche anterior. Se hospedó en un hotel en la ciudad, cabe mencionar que la casa de Melvin estaba un tanto alejada de la ciudad, cerca de unas montañas. Nos tocaba transportarnos en su coche o en ocasiones taxis o transporte de turismo. Era tranquilo vivir en esta zona, quizás por eso sus padres eligieron este condominio donde solo podía apreciarse un enorme espacio verde lleno de árboles y faroles extravagantes por todas partes.

El anochecer se llevaba cada vez más mi visibilidad en este espacio, de pronto el sendero por el que caminábamos se iluminaba con apenas un tenue de luz proveniente del brillo de la luna que nos permitía ver lo que pisábamos para no tropezar. Le pedí a Liam que nos fuéramos o llegaríamos tarde, pero me dijo que aguardara un poco más. Quería hablar conmigo sobre algo importante.

¿Qué era más importante que la fiesta en este momento? Y además, tuvimos una muy larga trayectoria de la ciudad hasta aquí. ¿No pudo decírmelo entonces?

Quise reclamárselo, pero solo accedí a seguirlo para complacerlo, después de todo viajó hasta aquí por mí. Hoy era el gran día, en el tiempo que estuvimos juntos nunca pude presentarlo formalmente con mis amigos. Él no tenía tiempo debido a sus extenuantes clases en la Universidad y otras actividades que también lo tenían ocupado. Esto iba a ser una sorpresa para todos... excepto para una persona, Jinwoo.

Curiosamente, escuchó una plática que tuve con Liam desde el teléfono, donde le decía lo del viaje y presentarlo como sorpresa en la fiesta. Desde entonces él lo supo, pero no dijo nada. Sin embargo, sé que sus expectativas debían ser altas y estaba más que preparado para eso.

Quería pensar que Liam sabía muy bien hacia donde nos estábamos dirigiendo porque cada vez me gustaba menos adentrarme a este bosque.

Estaba feliz. Vestía un costoso traje azul marino que asentaba perfecto mi esbelta y bien cuidada figura de modelo, tenía a mi novio atleta a mi lado tal como lo quería ver y una increíble fiesta aguardándonos. Nada podía salir mal.

O eso pensé.

– Llegamos –escuché.

Finalmente, se detuvo y volteó hacia mí. Miré hacia nuestro alrededor y no había nada especial que lo diferenciara del resto del camino que recorrimos, eran solo árboles, piedras y más yerba verde que desconocía.

–Julien –El siguiente movimiento me tomó por sorpresa. Empujó con delicadeza mi cuerpo contra el tronco de un árbol que estaba detrás de mí y me besó. No era un beso delicado, más bien era uno de esos besos que buscaban despertar los instintos hormonales... –Quédate conmigo esta noche –su voz sonaba un tanto extraña.

–¿Qué?

–Quedémonos aquí, no asistas a esa fiesta.

–¿Estás de broma, cierto? –respondí tratando de no caer en su juego. Él era así, le encantaba bromear.

–No, hablo en serio –su semblante cambió, era diferente a comparación de siempre.

–Liam, la fiesta de cumpleaños de mi mejor amigo está a pocos pasos de aquí ¿Qué quieres decir con no ir? Volamos hasta aquí para esto, ya habíamos planificado todo.

–Tú lo planificaste, no yo. –respondió. –Es muy fácil lo que trato de decirte, te estoy dando a elegir... La fiesta de tu amigo, o yo.

Quedé mudo y completamente desconcertado. Era una locura lo que estaba oyendo, ¿Cómo podía darme a elegir entre mi amigo de toda la vida y él? Obviamente, no iba a responder a eso.

–Ven conmigo, una noche en la ciudad, solos tú y yo y luego en mi hotel ¿Compensaría el viaje, no crees? –Trató de besarme pero lo esquivé.

–En serio tienes que estar bromeando –respondí, buscando en su rostro algún indicio que me diera a entender que no hablaba en serio.

Se alejó dándome el espacio suficiente para moverme.

–Tal como pensé. –dijo él. –Nunca darás un brazo a torcer.

Y las siguientes palabras que salieron de su boca después de mi nombre, acabaron con todo el sueño planificado por largo tiempo.

–¿Dijiste terminar?

–Sí, ¿No estás feliz? –No estaba procesando esto. En serio no lo estaba procesando.

–¿Feliz? ¿Por qué estás haciendo esto? –Mi pulso se estaba acelerando. –Ya sé, es por lo de tu competición reciente ¿Cierto?... En verdad no podía asistir, estaba ocupado.

–¿Ocupado? Tú siempre estás ocupado ¿Y haciendo qué? ¿Jugando con tus amiguitos a ver quién tiene más likes en las redes?... Todos los demás tuvieron a sus parejas alentándolos ese día... ¿Y yo? Solo un asiento vacío que se llenó cuando ya todo había terminado.

–Es ridículo, siempre asistí a tus competiciones y ahora que no pude ir a una de ellas ¿Solo terminas conmigo?... Y no me la paso jugando con las redes, tengo una imagen importante que mantener y lo sabes.

–Una imagen, ¡Estoy cansado de esa mierda! –pocas veces lo escuché insultar así y en ese tono.

–Pues cansado y todo, así fue como me conociste, tú mismo me dijiste que eso fue lo que atrajo de mí, así que ahora no me reclames nada–. Pasó su diestra por la frente dándose un pequeño masaje con los dedos.

–Eran cortos los momentos que podíamos estar juntos, y cada segundo no hablabas de otra cosa más que de tus redes, tus amigos, seguidores, de esta fiesta, de cómo debía vestir este día, incluso cómo debía comportarme... Sí, es verdad, amé tu popularidad, lo perfecto e inalcanzable que parecías cuando te conocí, pero me cansé de esa perfección efímera... ¿Sabes la cantidad de personas ahí afuera que darían lo que sea por estar conmigo? ¿Con salir con alguien como yo? Y tú apenas tienes tiempo para mí –reclamó.

–Tengo muchas ocupaciones... ¿Qué esperabas, que estuviera detrás de ti y te venerara por ser un universitario que eligió salir con uno de secundaria como yo?

–Esperaba muchas cosas, acepté muchas cosas, pero me cansé que fueras tan superficial, tan egoísta, tan falto de afecto...

–¡Basta! Lo que pasa es que tú no me entiendes, nadie lo hace. ¡Nadie se toma el tiempo de entenderme! –comencé a exaltarme. Cada vez que las cosas querían salirse de mi control, entraba inmediatamente en un estado de pánico que debía contener. –¿Sabes qué? ¿Quieres terminar? Está bien, terminemos, pero no esta noche, porque tú vas a entrar a esa fiesta conmigo –. Soltó una risa muy sonora.

–Escúchate, ya no sé como lidiar contigo... Me largo de aquí.

–¡No! –. Lo sostuve.


Me preguntaba cuál era esa parte en mí que me hacía permanecer aquí, ¿El orgullo? No, si fuera así, me habría ido inmediatamente... ¿La desesperación? ¿El pánico? Era lo más probable... Estaba dejando de lado mi dignidad para retener su mano.

–Estoy cansándome de esto, ¿Puedo irme? –dijo tratando de zafarse de mi mano.

–No, no puedes –. De un segundo a otro me encontraba jugando un papel muy lamentable. Las cosas se me estaban saliendo de las manos y tenía que comenzar a bajar la guardia si quería lograr algo. –Al menos hazlo por todo lo que hemos vivido juntos, no puedes dejarme solo ahora –insistí.

–Te vuelves vulnerable cuando se trata de tu preciada imagen –respondió fríamente. –No parece siquiera importarte en nada nuestro rompimiento, solo quieres que entre a ese lugar y tus conocidos vean que soy de carne y hueso. Que sepan que soy todo lo que les has contado sobre mí, y que cuadro a la perfección con su círculo.

–Eso no es cierto.

–Sabes que sí.

No lo era. Sí lo era. No lo era... No, no lo era.

Lo necesitaba conmigo. No podía llegar solo, tenía algo que debía realizar. Los sueños son para eso, para ser realizados y yo llevaba mucho tiempo planeando esto. No podía desvanecerse de un segundo a otro.

Y la peor parte era Jinwoo, él ya lo sabía todo. Tal vez ese era mi mayor temor.

–Liam, voy a decírtelo una sola vez –. Me agaché ligeramente, aplicando un poco más de fuerza en mis manos que se aferraban a las suyas. –Necesito que entres conmigo... te lo suplico.

–Julien Collins ¿Suplicándome?... Ahora sí lo he visto todo –su tono se había vuelto arrogante.

–Estás disfrutando esto, ¿Cierto?

–No. Pero admito que es interesante romper ese muro lleno de ego y mostrarte que las cosas no siempre son como quieres que sean. Por eso, ahora entrarás sin mí a tu tan ansiada fiesta, ya no voy a ser parte de tus planes.

Me sentí aplastado con cada palabra que expulsaba como veneno de sus labios. Solté su mano, esto era demasiado incluso para mí.

Ahora no solo sentía dolor, sino también decepción y coraje.

–Vete –dije sin más. Él sonrió descaradamente y se volteó para irse, pero se detuvo después de avanzar un par de pasos que parecieron eternos.

Todo esto me dolía más de lo que él podía pensar. Pero no iba a mostrárselo, ya no.

–Es una lástima, realmente me gustabas y... te ves malditamente bien esta noche –dicho eso procedió con su lejanía. Lo observé mientras desaparecía por el mismo sendero con el que nos adentramos a este lugar. Solo entonces me armé de valor y grité:

–¡Que te quede claro una cosa, soy yo quien terminó contigo!

Traté de mantenerme en la oscuridad para que nadie pudiera verme ni en la más miserable lejanía.

Me quedé hipnotizado en ese lugar, mi cabeza golpeaba en confusión. Fue todo tan repentino que no lo podía asimilar... Si era un sueño, quería despertar... Estaba perdido. De nuevo ese sentimiento de pánico mezclado con frustración estaba dominando mi cuerpo.

No tenía pareja para la fiesta... No lo tenía a él. Fueron meses a su lado y ahora no lo tenía.

Jamás, desde que lo conocí, lo vi como algo que debía usar. Sí, lo quise, lo quiero... y solo quería que esta noche fuera perfecta para los dos. Soy controlador, y pude ser un poco exhaustivo con él, lo acepto... pero planificar esto y dejarme aquí tirado sin importarle el daño que podía causarme, sin importarle como me vería frente a los demás si se enteraban de que yo, Julien Collins, fue plantado por un fantasma al que ni siquiera conocían.

Comenzaba a odiarme por sentirme lastimado por ese idiota. Lo hubiera golpeado, quizás eso me hubiera hecho sentir mejor.

¿Qué iba a hacer ahora?

Podía entrar a la fiesta sin acompañante porque en realidad casi nadie sabía lo de Liam, pero el problema es que la única persona que sí lo sabía se bastaría solo para hacerme la noche miserable y ya no tenía mente para soportar nada más.

¿Y si me quedaba aquí?

Podía pasarla aquí entre los árboles y la luz de la luna por el resto de la noche; y luego buscar una excusa convincente mañana. Realmente lo estaba considerando, pero el lugar se estaba poniendo más oscuro y frío con el correr de los minutos. Comenzaban a escucharse sonidos raros de algún que otro bicho y quién sabe las cosas que podrían aparecerse si me quedaba... No. Tenía que irme cuanto antes, pero no podía dejar que alguien me viera en estas condiciones o sería mi fin.

Di mis primeros pasos por el sendero hacia la salida de este lugar, observaba con atención cada metro cuadrado para asegurarme de no ser visto por nadie.

Desde aquí se podía escuchar la música proveniente de la fiesta... Aunque este pequeño bosque estaba a poco más de veinte metros de distancia, los autos estaban estacionados en cola, uno tras otro por toda la calle. El espacio donde Liam había estacionado se encontraba vacío, era cuestión de minutos para que fuera ocupado por alguien más.

Tenía que llamar a un Taxi urgentemente, pero no tenía ningún contacto en este pueblo y el de la ciudad tardaría al menos una hora en llegar... Además, ¿A dónde iba a ir? El idiota lo planeo bien, incluso la concentración de casas en este pueblo estaba lejos de aquí... No me quedaba más que caminar para buscar en qué irme, como sea no podía quedarme aquí, así que apresuré mis pies en dirección opuesta a la fiesta.

–Julien –. Me paralicé de golpe en cuanto oí esa voz. ¿Qué era lo abominablemente malo que había hecho en mi otra vida para que de todas las personas en el mundo, fuera justamente él quien diera conmigo?

Solté un poco de aire y traté de parecer lo más relajado posible.

–Jinwoo –respondí como lo haría en cualquier situación normal. El coche rojo que alquiló estaba estacionado a pocos pasos. ¿Cómo no lo había notado?

–¿No deberías estar en la fiesta?

–Se hizo un poco tarde por el tráfico, acabo de llegar.

–¿Acabo? ¿No vendrías con tu pareja? –. Bingo. –¿Dónde está?

–¿M-mi pareja? –. Ahora sí estaba fuera, mi principal adversario mantenía sus pies clavados en el piso frente a mí con una gustosa mirada de satisfacción.

–No finjas sorpresa, sabías muy bien que conocía tus planes de hoy –. Sus ojos me sostenían de tal manera que podría jurar que sabía exactamente lo que acababa de ocurrirme, sin dudas iba a sacar provecho de todo esto si se enteraba de la verdad. Quien más que él deseaba ver mi imagen tirada por el piso, buscaba a sol y sombra la mínima oportunidad para tomar mi lugar. –¿Qué pasa, ese perfecto novio inglés atleta te dejó plantado? ¿Tratabas de huir?


–¿Huir?

–Si fue así, no te preocupes. Soy el único que lo sabía. No se lo diré a nadie.

Mentiroso. Su sonrisa lo delataba, iba a mancharme.

–No estoy huyendo de nadie –me animé a decir. –Y claro que lo sabía. De hecho, mi novio y yo acabamos de llegar.

–Pues no veo a nadie aquí afuera, ¿Cuál es su coche? –. Buscó por cada rincón visible a sus ojos.

Olvídalo Julien, ya no tienes escapatoria.


–No te preocupes, puedo llevarlo por ti si quieres. Voy para allá –una voz milagrosa acababa de interrumpirnos.


Ambos nos volteamos a mirarlo. Se trataba de un chico joven, como de nuestra edad, o pocos años mayor, que venía acercándose mientras hablaba por teléfono.

Su cabello era algo largo castaño, ligeramente ondulado, atado en una coleta baja. Y su vestimenta... Su vestimenta dejaba mucho que desear a la vista, no había nada de marca que pudiera presumir, jeans azules desgastados que no le hacían juicio, una camisa tartán a cuadros rojo y negro por encima de una musculosa blanca simple, ni siquiera puedo hablar de sus zapatos, eran de gamuza, pero parecían heredados por sus antepasados... Solo le faltaba un hacha para parecer un leñador o algo por el estilo, caminar así debería ser ilegal y hasta multado.

Podía jurar que era extranjero, aunque no entendía nada de lo que estaba hablando. De lo que sí estoy seguro es que no estaba aquí para asistir a la fiesta, jamás lo había visto antes. Seguro se dirigía al pueblo a pocos kilómetros.

Un momento. Si es de aquí, ¡Nadie en la fiesta lo conoce!

–¡Liam! –. Me acerqué a él a gran velocidad antes de que me pasara de largo y lo tomé del brazo. –Te tardaste.

Él me miró con los ojos completamente abiertos de par en par, ahora podía notar el color de unos ojos avellana, aunque no se notaban completamente detrás de esos horribles anteojos. Trató de alejar su brazo, pero lo oprimí y lo acerqué más a mí.

–¿Qué haces? –mencionó él en otro idioma. No entendía lo que estaba diciéndome.

–¿Tú eres el tal Liam? –interrogó JinWoo.

–Sí, es él –respondí inmediatamente.

Tomé su mano, pero puso resistencia y no pude entrelazarla, así que solo sostuve su muñeca. En sus ojos podía reflejarme como un demente, así me miraba y creo que realmente me había convertido en uno... Pero ya no había vuelta atrás, si no era extranjero como yo, si en verdad no me entendía y tampoco leía mis ojos llenos de súplica, iba a vivir el peor escenario de humillación de mi vida. Y los próximos días serían los peores.

–No pareciera que estás aquí para asistir a una fiesta –sentenció Jinwoo observando su atuendo. –¿Dónde está tu supuesto coche? –. Ya sentía acercarse mi desgracia y decadencia. Hice todo mal... Cerré los ojos esperando lo peor.

–Detrás del rojo –respondió él en nuestro idioma. Abrí nuevamente los ojos llenos de sorpresa y lo miré. Sí, era extranjero, y estaba señalando la ubicación de su coche a Jinwoo. Creí que iba a desfallecer ahí mismo del alivio.

Vimos el coche, mis ánimos se desvanecieron. ¿Era en serio? Parecía un modelo de los 60, era anticuado y de color opaco, lo único que tenía de bueno era que al menos no tenía ninguna abolladura ni nada por el estilo. Aunque al lado de los demás coches caros no era para nada destacable.

Qué vergüenza.

–¿Ese es tu coche? –había un claro tono de burla en la voz de Jinwoo. –Lindo.

–Gracias.

–Le hace buena sombra al mío –. Era obvio que no iba a fingir ser agradable con él. Y si lo provocaba no me sería favorable en este momento.

–Entonces el tuyo es el que está mal estacionado –. La sonrisa de Jinwoo se borró completamente. Era verdad, el coche parecía un poco fuera. –En este lugar puedes tener problemas de multa si no lo corriges, aunque si no puedes, yo puedo hacerte el favor de estacionarlo correctamente por ti. –.

Jinwoo lo miró crudamente y sin decir una palabra caminó hasta su coche adentrándose a él, en dos maniobras corrigió su error. Por poco y chocaba contra el coche de atrás, pero se veía que fue completamente intencional, aunque mi acompañante ni siquiera se inmutó.

–Los veo dentro –escupió en tono amargo al pasar por mi lado después de salir del coche. En cuanto se perdió dentro de la casa solté un gran suspiro de alivio.

Tenía ganas de abrazarlo, pero entonces inmediatamente liberó su muñeca de mi agarre y caminó hasta su coche sin mencionar una sola palabra.

–Oye –. Lo seguí por detrás. –Gracias por lo de recién –. Se adentró al coche indiferente a mis palabras y antes de cerrar su puerta, lo impedí con mis manos.

Me miró un momento y empujó un poco la puerta hacia adentro, pero la retuve.

–¿Qué se supone que haces? –. Siguió forcejeando la puerta y yo reteniéndola, al quinto intento dejó de hacerlo y liberó un suspiro. –¿Qué quieres?

–Sé mi novio –solté sin anestesia.

–¿Qué? –. Su rostro adoptó una expresión digna de un cuadro.

–Solo por esta noche, trataré de ser irresistible. Lo juro.

–¿Esta es una especie de broma en cámara oculta o algo así? –mencionó mirando hacia diferentes lados.

–Si te digo que sí, ¿Aceptarías?

–No –era decepcionante la rapidez con la que respondió. ¿No le atraía ni un poco?

–Oye, tú tampoco eres mi tipo –tenía que recuperar un poco de mi orgullo. –Pero en este momento eres mi única opción –. Realmente por donde me detuviera a observarlo, no se veía como mi tipo. Para nada lo era y me sería difícil abordarlo como mi pareja. Ni siquiera parecía Inglés. –Va a ser difícil que entres a la fiesta con esas fachas de leñador que traes –lo último lo pensé en voz alta y tapé mi boca con ambas manos. Quise golpearme por aquello.

Sus ojos se pasearon por su ropa y luego me miró.

–Adiós –dijo cerrando la puerta en un parpadeo.

–¡No! ¡Por favor! –. Lo vi encendiendo el motor, estaba dispuesto a irse y me apresuré en rodear el auto adentrándome en el asiento de copiloto sin su permiso.

–¿También invades propiedad ajena?

Dicen que todos tenemos muchos lados que desconocemos de nosotros mismos, de ser así mi lado delincuente estaba surgiendo esta noche.

–Hay una primera vez para todo –. Traté de que mi sonrisa lo cautivara, pero por su expresión supe que no lo había logrado. –Escucha, en verdad necesito que me ayudes.

–Sé lo que quieres –dijo él apoyando las manos sobre el volante.

–¿Cómo lo sabes?

–No es difícil intuirlo... Ese tal Liam, como me llamaste, es el chico al que quieres que sustituya frente a tipos como al que acabas de engañar ¿No es así? –. Me impresionó lo rápido que dedujo y resumió todo.

–Bueno, es una larga historia.

–Lo siento, pero no estoy disponible. Hay un lugar donde debería estar en este momento, pero estas retrasando mi viaje –. Me miró fijo. –Ahora si no te importa –. Señaló la puerta cortésmente.

–Mi novio acaba de terminar conmigo –solté. La humillante compasión era mi última carta.–Estuve con él aquí hace tan solo pocos minutos, pero terminó conmigo y se fue antes de entrar a la fiesta... La persona que acabas de ver, espera con ansias verme fracasar en la vida. Así que prácticamente estaré acabado si no entras conmigo... ¡Por favor!

No lo estaba convenciendo. Eché un vistazo fugaz al interior de su auto y observé un libro con una cruz en la portada ¿Una biblia? ¿Sería religioso o algo así? Por supuesto, aquí hay muchas iglesias y esas cosas.

– Si me ayudas, sería como... ¡Como un acto divino! –. Él miró al espejo retrovisor y me pareció que percibió la biblia que mis ojos habían visto. Noté un atisbo de sonrisa en su rostro que no comprendí.

–¿Acto divino? –preguntó curioso.

Yo no sabía nada de estas cosas y tuve que improvisar rápido.

–Es como si los cielos te hubieran mandado aquí en el momento exacto para ayudarme, así que tienes la oportunidad de hacer el bien con alguien que realmente lo necesita. Si me ignoras te convertirías en un... un… –no sé ni lo que estaba diciendo, las palabras salían solas –, una mala ¿Persona?

–Una mala persona –repitió. Su expresión cambió, parecía que en verdad lo estaba considerando. No podía creer que estuviera funcionado. –Tendré que reflexionarlo.

–Entonces, ¿Me ayudarás?

–No... Y a menos que quieras acompañarme, te sugiero que salgas de mi coche ahora.

–No serías capaz de... –. Encendió el motor sin el mínimo reparo y el auto comenzó a moverse. –¿Qué estás haciendo? ¿A dónde me llevas?

–Te dije que tenía que estar en otro sitio. Si no vas a bajar, mejor abrocha bien tu cinturón de seguridad –. El coche avanzó a gran velocidad y estaba alejándose de la casa. Quedaría perdido en este inmenso lugar al lado de un desconocido que me llevaba a quién sabe dónde y con qué intenciones.

–¡Está bien, me bajo aquí! –levanté la voz despavorido. Frenó de golpe y no tardé en abandonar el coche. En seguida continuó su viaje. –¡GRACIAS POR NADA, Y OJALÁ EL DE ARRIBA TE COBRE CUENTAS POR BLASFEMO! –-grité mientras se alejaba por el camino hasta que ya no pude ver las luces de su carro.

Perfecto Julien, volviste a estar como el principio. No, ¡Aún peor!... Presenté a JinWoo a un tipo desconocido, de cabello largo y mal vestido; y para peor, que no entrará conmigo a la fiesta.

¡¿Qué voy a hacer ahora?!

Froté mi cabello con exasperación, más coches estaban llegando y tuve que esconderme detrás de un enorme árbol para que los invitados no pudieran verme. El frío estaba aumentando y mi traje no tenía bolsillos donde calentar mis manos, más que uno pequeño en la parte interna de mi saco donde llevaba mi teléfono, ni siquiera podía sentarme porque ensuciaría mi traje. Todo estaba mal. Mi mente se puso a divagar todo lo que me había pasado en los últimos minutos.

Gasté demasiado dinero en este traje, demasiado tiempo valioso para arreglarme ¿Y todo para qué?... Mi novio rompió conmigo y me dejó tirado, mi rival me descubrió tratando de huir, tomé a un extraño de mal aspecto y se lo presenté como mi novio, pero terminó huyendo de mí. Seguramente ya Jinwoo debió haberles contado sobre él y su mal gusto, ellos deben estar esperándome para conocerlo y yo estoy aquí sufriendo de frío, hambre y soledad.

Ya sé, ¿Y si les digo que tuvo que irse por una urgencia de último minuto?... O que su coche chocó contra un poste y está apresado hasta mañana ¡Por maldito hijo de perra!

Perdí la cuenta del tiempo que estuve detrás del árbol pensando en diferentes excusas para librarme de la vergüenza, pero ninguna sonaba convincente.

Mi teléfono comenzó a sonar, Melvin estaba llamándome. No sabía qué decir, así que ignoré todas las llamadas. Después de un par de intentos de su parte, recibí un mensaje de Texto.

Melvin: -¿Dónde estás? ¿Por qué no apareces?-

Ya había llegado a mi límite, estaba cansado de todo esto.

-Estoy por llegar.- No tardé en responder.

Me cansé. Iba a entrar a esa fiesta como quien soy y enfrentaría a mis amigos. Les diría la verdad, que mi novio viajó hasta aquí solo para terminar conmigo a tan solo metros de la fiesta. Sí, seguramente JinWoo se salga con la suya, mi imagen se verá manchada. Pero ahí estarían mis amigos, ellos me aceptarían como soy... Mientras trataba de convencerme a mí mismo de todo aquello ya me encontraba caminando a la mansión y a tan solo pasos de la puerta.

Hice a un lado las puertas y me adentré.

La casa estaba repleta de gente, la música resonaba en mis oídos como dos parlantes siguiéndome el paso, los arreglos eran increíbles, los juego de luces alumbrando al azar, el olor a bebida y a bocados deliciosos, una pista de baile enorme con la mayoría de los invitados en ella. Realmente Melvin se había esmerado en esta fiesta, era un éxito.

En cuanto vi a mi grupo de amigos del otro lado del patio, me detuve en seco a medio camino.

Ya estaba dentro, muchos ojos reposaban en mí. No podía vacilar ahora, mis amigos ya estaban mirándome, incluso Jinwoo quien me dedicó unos ojos entrecerrados. Seguro se preguntaba dónde estaba el chico de hace un momento.

Era tarde para cualquier arrepentimiento, ya los tenía frente a mí.

–Hola chicos –saludé forzando normalidad.

–¿Por qué tardaste tanto? –preguntó Melvin, quien portaba el traje bordó que me había consultado comprar hace un par de días. Se veía muy bien, aunque lucía un poco molesto.

–¿Y tu noviecito? –no tardó en preguntar Jinwoo. Sabía que no se quedaría callado. –¿Dónde está el tipo del cabello largo y coche barato?

–¿De un coche barato? –. Melvin también participó del bombardeo de preguntas. –¿No nos dijiste que era de una buena familia inglesa?

–Claro que sí, y estuvo aquí conmigo hace un momento, pero él y yo…– Observé la cara expectante de mis amigos. –Él y yo termina... Él tuvo que irse de prisa por un asunto urgente.

¿Dónde se había ido la convicción de hace unos momentos para sincerarme con ellos? No lo sé, al diablo.

–¿Quieres decir que el novio universitario que supuestamente viajó hasta aquí por ti, te abandonó justamente en la fiesta de tu amigo porque le surgió algo más importante que tú? –a pesar de la música, la voz de Jinwoo resonó de una manera tal que era imposible que muchos cerca de nosotros no lograran escucharlo.

–¿En serio hizo eso? –preguntó Melvin. –¿No le importó faltar a mi fiesta? –. Sentí varías miradas a mi alrededor, sé lo que pensaban.

–Parece que no significabas tanto para él como presumías –. Jinwoo lo estaba haciendo, iba a mancharme y no tenía como defenderme.

–Sí le importo.

–¿Entonces dónde está?

–Aquí estoy –escuché repentinamente a la vez que una mano tomaba la mía entrelazándola. –Siento llegar tarde –. Mis ojos llenos de sorpresa no tardaron en encontrarse con unos color avellana.

Era él, mi novio sustituto.