¡Esto es para ti! [BingQiu]

Sinopsis

Las mismas promesas rotas, los mismo rumores de infidelidad... Shen Yuan no lo soporta más y decide confrontar a Luo Binghe para darle un ultimátum a su relación. Pero Luo Binghe, quién nunca tuvo la oportunidad de ser amado debido a la crueldad de su pasado, se dará la tarea de ganarse la confianza del único chico que lo amó de verdad. Aquel, quien lo aceptó con sus virtudes y defectos.

Genero:
Drama
Autor/a:
DanielaDiez7
Estado:
En proceso
Capítulos:
11
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Parte 1

Shen Yuan

Fue un día nublado en la cafetería de la gran ciudad dónde usualmente las personas se reúnen alegres para conversar.

Aquel lugar era mi preferido de todos los demás. La gente que me conocía, sabía muy bien que lo prefería aún más que mi propio hogar. ¿Por qué? En especial por su inigualable sensación de tranquilidad rodear el ambiente.

Su segundo piso está muy aislado de los ruidos y aglomeraciones, ideal para calmar tu alma y leer un merecido rato de mis novelas y cómics favoritos.

Risas podían apreciarse a lo lejos de donde me ubicaba, y como si no fuera suficiente, una música clásica sonaba de fondo, asemejando a un ambiente realmente puro.

Si estuviera con mi persona favorita justo ahora, cualquiera pensaría que sería un extraordinario momento para una cita. Pero...

-- Escúchame, por favor, no es lo que parece. Nada, absolutamente nada de los rumores que has escuchado sobre mí en estos días, han sido verdad.

Luo Binghe estaba justo al frente, suplicándome que lo perdonara.

Por cuarta vez.

¡Era el mismísimo colmo!

La indignación se me subió a la cabeza y zafé mi agarre de su mano bruscamente. Cansado de escuchar siempre sus patanerias.

-- ¡¿Hasta cuando te besaste con Gongyi Xiao en la fiesta de fin de año?!

Luo Binghe se sorprendió por mi reclamo, notando que mi temperamento estaba realmente de malas esta vez.

¡Tres años! Luego de tres años de noviazgo conociendo sus virtudes y defectos, ya nada me sorprendía. Siempre hacía lo mismo. El arte de la seducción lo tenía muy bien desarrollado, ¡Solo lo utilizaba para ligarse a quien sea que se le cruzara!

-- Eso jamás pasó A-Yuan -- defendió con firmeza, cómo si eso hiciera gran diferencia -- Solo me reuní con él después de tanto tiempo y charlamos. ¡Nada pasó entre nosotros! ¡Un desgraciado vino y nos tomó fotos, las editó y te las envió para perjudicarnos! ¡Existe mucha gente envidiosa que quiere separarnos A-Yuan! ¡Siempre te lo he dicho!

No pude evitar reírme por su descaro.

¡Siempre decía lo mismo!

-- ¡Qué conveniente!, ¡Lo mismo dijiste las otras veces!, ¡No sigas mintiendo!

Un rayo cayó de repente desde afuera, indicando que estaba lloviendo a cantaros. La lluvia que cayó por el ventanal representaba perfectamente nuestro encuentro; triste, desagradable y lleno de pena. Sin rumbo por ningún lado.

-- ¿No era lo que querías? -- me reprochó con el ceño fruncido -- ¡Lo único que hice fue ser más amigable como me aconsejaste!

Mi furia ascendió a los cielos.

-- ¡No me jodas!, ¡No me eches la culpa!

Cerré mi libro con fuerza y miré hacía la salida con intenciones de irme. Ya no quería seguir perdiendo mi tiempo con otra de sus excusas baratas. Luo Binghe solo sabía engañarme.

Estaba equivocado sí obtendría mi perdón esta vez.

-- A-Yuan, ¡Espera!

Extendió una mano para llamar mi atención, llevando la otra hacia una de mis mejillas para rozarla suavemente.

-- No me veas así por favor, te adoro, sabés que no me atrevería a engañarte y lastimarte... tú más que nadie sabe que ya no soy ese chico malo que conociste hace tres años, he cambiado, y todo ha sido gracias a ti...

Sus dedos se deslizaron por mi mejilla al ritmo de una tierna caricia, generandome una mezcla de sensaciones. Pude percibir como su rústica sensación debido a las cicatrices que cubrían su palma derecha se volvieron más dulces con el paso del tiempo.

Oh no. Mi corazón se encogió como un niño pequeño cuando miré sus ojos tornarse ligeramente rojos y cristalinos. Mi compasión y culpa empezaron a surgir sin mi consentimiento.

-- ¿Sabés quién me hizo salir adelante? -- añadió con tristeza -- Tu compañía. Tú fuiste mi luz cuando hubo oscuridad en mi vida. Tú fuiste el que estuvo ahí cuando más lo necesité. Te amo más que a nada. Si te vas... moriré sin ti, me lanzaré a un precipicio, ya no volveré a ser el mismo...

Uno de mis ojos sufrió un tic nervioso cuando escuchó eso.

-- ¡Y vuelves a hacer lo mismo!, ¡Ya deja de manipularme! -- rechacé sus caricias de un tirón -- ¡Que insoportable eres! Tal vez sea lo mejor darnos un tiempo -- suspiré decepcionado, cansado de todo esto -- No volveré a caer en tus chantajes.

Luo Binghe observó inquieto como mi cuenta fue dejada sobre la mesa cuando tomé mi libro y me levanté.

-- ¡A-Yuan, no! -- Tomó mi muñeca con fuerza, asustandome por lo intenso que se sintió su agarre.

-- ¡Discúlpame!, ¡No lo volveré a hacer!, ¡Solo pido que me escuches, por favor!, ¡Dame otra oportunidad! -- elevó su mano prometiendo -- Esta vez te contaré todo lo que sucedió. Te lo prometo.

Observé su lindo rostro en silencio con cierta vacilación.

No... No puedo ceder...

No volveré a caer en sus manipulaciones.

-- Por favor... -- sin embargo, su delicada voz volvió a manifestarse. Causando que mi valentía se quebrara en un santiamén.

Rayos... ¿Por qué tenía que ser vulnerable a sus encantos?

-- Amor, escúchame...

Iba a levantar mi quijada, pero no se lo permití.

-- Lo siento mucho, Binghe -- suspiré -- Pero... Nuestra relación ya no puede continuar.

Luo Binghe no pudo creer lo que escuchó, achicando sus ojos con cierto temor.

De inmediato, sentí como apretó más su agarre para decir con dificultad:

-- A-Yuan... no estás hablando enserio...

Sé que esto iba a ser desgarrador para él, pero ya no podía más. Ya no podía seguir soportando sus mentiras.

Su agarre se hizo más fuerte de lo que esperaba. Aparté la mirada. No tuve la valentía suficiente para observarlo a los ojos y ver su sufrimiento. Seguramente ya retenía algunas lágrimas que amenazaban con salir.

-- Fue tu hermano, ¿verdad? -- mis ojos se dirigieron a los suyos impresionados, mientras los suyos expresaron impotencia -- ¿Fue Shen Jiu quien te obligó a romper conmigo?

-- ¡Por supuesto que no! -- zafé su agarre ofendido -- ¡Esta es mi decisión, no metas a Shen Jiu en esto!

Luo Binghe rió amargamente sin creerme para nada.

-- ¿Pretendes que lo haga luego de haberlo intentado antes? Shen Jiu solo es un maldito envidioso. ¡Siempre ha querido vernos separados!

-- Escucha Binghe, esto no se trata de las fotos o de mi hermano. Se trata de nosotros. De que... siempre haces lo mismo. Me lastimas. Solo sigues aprovechándote de tu belleza para seducir a los demás y yo... no puedo soportarlo. Yo... ya no puedo confiar en ti.

-- ¡Nada fue cierto! -- me abrazó desesperado, rodeando mi cintura y casi haciéndome tropezar -- ¡Perdóname!, ¡Haré lo que sea para que me perdones, pero no me dejes A-Yuan!, ¡Tú eres la luz de mi vida, mi razón de vivir!, ¡Te prometo que cambiaré!, ¡Te lo juro!

-- No... ya no sigas, Binghe... No más promesas falsas... por favor -- forcejé para soltarme con dolor. Elevando mi mano frente a él -- Será mejor que me olvides -- Lo miré a los ojos con una intención -- Nunca cambiarás.

El quiebre de una taza impactando contra el suelo se escuchó de repente, similar al dolor que sintió Luo Binghe en su corazón cuando escuchó decirle esa oración.

“Nunca cambiarás”

Jamás imaginó escuchar esa hiriente etiqueta de mi persona que alguna vez intentó arreglar estos tres años gracias a su horrible pasado.

-- No sabes ser fiel, ya no vale la pena. Solo volveré a ti cuando hayas cambiado. De resto, olvídame...

Y me desaparecí sin mirar hacia atrás. Sin regresar de nuevo a ese lugar.


Luego de ese desafortunado rompimiento, dos semanas habían pasado.

Fueron dos semanas amargas y desgarradoras, el dolor que sentí todos los días en mi pecho fue muy abrumador y sofocante.

Como extrañaba a ese condenado manipulador.

Luego de aquel día, no volví a encontrarme con Luo Binghe. Por mi parte intenté mantener mi decisión a un punto y final, pero como podía esperarse de Luo Binghe... era un chico muy resistente. Su poder de determinación sobrepasaba los niveles normales...

Al principio me escribió mañana, tarde y noche. Si no respondía, me llamaba 14 veces al día como mínimo. Por último, acudió a aparecer dos veces a mi casa, sacando de las casillas a mi hermano Shen Jiu; quien se encargó en ahuyentarlo llegando hasta lanzarle agua hirviendo como si fuera un gato callejero para que desapareciera de una vez por todas.

Aunque no lo crean, intentaba disipar la desgarradora tristeza de muchas maneras. Siempre tuve el gusto de leer lo que sea, informarme de las noticias y estar al día.

A veces cuando no realizaba mi tarea, escribía sobre un cuaderno medio desgastado que poseo desde 1er año de preparatoria acerca de mis pensamientos y emociones, otra ocasiones leía mis novelas preferidas, y visitaba un parque que estaba cerca de mi casa.

Como andábamos en primavera, la flora andaba abundante y la caída de las hojas de cerezo crean una alfombra sobre los jardines verdes, dándome el permiso de admirarlas en secreto.

No volví a visitar la cafetería que tanto me encantaba. Por desgracia, Luo Binghe hizo que ese lugar lo percibiera con tristeza. No sabía si él se había dado cuenta de mi ausencia, pero ya no era más mi asunto. Así qué sustituí ese lugar por el árbol de cerezo plantado en el parque.

Me encantaba sentir el aire fresco acariciar mi piel y el aroma de las flores esparcirse por el ambiente. Me ayudaba a relajarme. El solo hecho de recordar la tristeza de Luo Binghe después de decirle aquella etiqueta, ”no cambiarás" fue muy doloroso. Incluso me hizo sentir como si fuera la peor persona del mundo.

Luo Binghe vivió un pasado muy oscuro y como resultado, se convirtió en la persona que es hoy en día; un sujeto mal intencionado que se ha especializado en las mentiras y manipulaciones. No es su culpa haber tomado esos caminos...

Pero ya estaba harto. Harto de que Luo Binghe me irrespetara. No puedo negar que extrañaré los momentos lindos que tuvimos, sus locuras, detalles...

No cambiará aunque quisiera.

Una mañana me alisté para asistir a la clase de arte y música que dicta en la preparatoria Cang Qiong. Mi hermano y yo estudiabamos juntos y la pasabamos acompañados la mayor parte del tiempo.

Sin embargo, hoy no fue así. Puesto que cuando terminó las horas de la clase, tanto él como Qi-ge desaparecieron sin dejar rastro.

Eso me desanimó un poco. De repente miré el reloj en mi teléfono y solo faltaba 10 minutos para comenzar la próxima clase. Por lo que opté por dirigirme al salón más cercano y continuar escribiendo un relato que había dejado inconcluso.

¡Bip!

El timbre de mi teléfono se manifestó de pronto. Mis neuronas se estremecieron cuando escuché precisamente ese tono de mensaje que todavía no había cambiado por razones desconocidas...

Miré la pantalla del celular y mi corazón se hundió cuando no obtuvo la notificación que esperó.

Más bien, de la persona que esperó.

¿Por qué seguía atormentandome con esto?

¡No debía estar esperándolo, si no olvidándolo!

¡Maldita ambivalencia!

Forme una mueca odiosa y empujé mi celular maldiciendo su existencia. Aunque, aún así, luego me sentí mal y deslice la pantalla para desbloquearla. Detallando que súbitamente había un e-mail de mi hermano que no había visto desde hace 5 minutos.

“¿Dónde estás, tonto? Llevo rato buscándote”

Eso me dió gracia y tecleé para responderle. Presionando el botón de envío y volver a retomar mi escrito.

Luego de unos minutos, una persona se posó a la puerta, llamando mi atención.

-- ¡Al fin te encuentro! -- Shen Jiu entró al salón un poco molesto -- ¿Por qué te desapareces de esta manera? ¡Acaso quieres hacerme enojar!

Una pequeña risita salió de mis labios. Elevando una ceja y decir:

-- ¿Pero de qué hablas? Tú fuiste el que me abandonaste, ¿No andabas hace un momento con Qi-ge?

-- No me refería eso... tsk... -- gruñó furioso cuando lanzó su bolso sobre un pupitre vacío justo a mi lado. Preocupándome el hecho de ver su postura con ojos cerrados y brazos cruzados.

-- ¿Quién va a defenderte cuando ese idiota vuelva a acosarte?

-- Shen Jiu... -- no me agradó escuchar eso y añadí -- ¿De qué hablas? No necesitas protegerme de nadie -- bajé la mirada con cierto desánimo, sin darme cuenta que emití una pausa extraña -- Él no volverá a acosarme.

Mi hermano se quedó mirándome con recelo. Sin creerme ni una palabra.

-- No lo creo. Ya ha aparecido dos veces en la puerta de la casa rogando por verte, y aquí en la escuela, no deja de perseguirte y buscarte con la mirada. Tsk... Sabés que me he contenido gracias a ti, porque... ¡estoy por lanzarle agua hirviendo para que se largue por milésima vez! ¡Qué molestia!

Exhale a un ritmo abatido. Lo único que hice fue posicionar mi lápiz sobre el papel.

-- Tranquilo. Ya hablé con él. No nos volverá a molestar.

-- ¿Cómo? -- Shen Jiu se impresionó -- ¿Hablaste con él? ¡¿Le dirigiste la palabra?!

-- Solo fue por mensaje... -- aclaré -- le dije que dejara de molestarnos. Ya que, es un punto y final.

Shen Jiu detalló mi semblante y relajó su expresión, emitiendo un corto suspiro.

-- Así es mejor, A-Yuan -- se sentó sobre un pupitre que estaba justo a mi frente -- Sabés que ese Luo Binghe no te conviene. Es una mala influencia.

Guardé silencio. Sin querer tocar ese tema.

Shen Jiu notó mi silencio y no le agradó en absoluto. Percibiendo que no era nada bueno.

-- ¿Cómo te has sentido? -- preguntó con más tacto.

Lo miré de vuelta.

-- No negaré que ha sido difícil. Todavía lo extraño, es decir... Tres años no son fáciles de borrar.

-- Pero no imposible -- intervino molesto, frunciendo sus cejas -- Eso le pasa por ser un cretino y bravucón en lastimarte. Se lo merece...

Fijé mi mirada en él. Algo en mí percibió una leve curiosidad en la forma en cómo dijo sus palabras, así que pregunté bromista: -- ¿Parece que Jiu-ge se siente más ofendido por qué me lastimaron...?

Shen Jiu se sonrojó y gritó sin admitirlo -- ¡No me jodas!

De repente, vimos que algunos estudiantes ingresaron a la clase para instalarse en sus asientos. Shen Jiu se levantó enseguida y se dirigió a algunos pupitres que estaban a mi alrededor para alejarlos y sacar tres cuadernos de su bolso, situandolos emplayados sobre sus sillas.

-- ¿Qué estás haciendo? -- extrañé al verlo.

-- Pues, ¿Qué crees? Ese idiota seguro querrá sentarse cerca de nosotros y acosarte. Lanzaré estos cuadernos para que no se siente en ellos. Si alguien los vé, en automático pensará que están apartados.

Quedé ligeramente sorprendido.

¿Por qué andaba tan paranoico?

-- Listo. -- dijo él, merodeando su vista por el lugar -- No lo veo, pero ya no vendrá a molestarnos.

-- Oye... Ya basta -- mencioné al retomar mi escrito -- Si llega, le pediré que se vaya.

-- No, no -- negó en el acto -- Si llega, yo seré el que le grite “fuera”. Tú... -- con una mueca despectiva me demostró toda su desconfianza -- Eres muy buenecito... No funcionará.

-- ¡Oye! -- una voz llamó nuestra atención.

-- ¿Qué crees que haces? -- preguntó un chico bastante lindo... con un lunar en el rostro, transmitiendonos una clara mirada indignante -- ¿Por qué mueves los pupitres de esa forma? ¡¿Acaso te crees dueño de este salón?!

Liu Feng, mejor conocido como Liu Qingge, es otro de nuestros compañeros en el aula de Artes. Usualmente es obstinado, un tanto serio e impulsivo. Algo que desesperaba a Shen Jiu.

Lo más irónico de todo es que Shen Jiu lo comparaba con Luo Binghe. Algo que no sabía porqué.

-- ¿Y qué? -- respondió mi hermano con su “sutil” tono. Cruzándose de brazos -- Si no te gusta, puedes lárgate a otro sitio.

Me levanté de inmediato. Esto no sonaba ir por buen camino.

-- ¡¿Cuál es tu problema?! -- preguntó el otro con altanería.

-- ¿No se nota? -- Shen Jiu preguntó esta vez con su característica sonrisa cínica -- toda tu existencia es mi problema.

Tiré del dobladillo de su camiseta para que se detuviera. Una acción que interpretó no tan favorable.

-- Liu-ge, tranquilo -- intervine, posionandome entre los dos -- Siéntate dónde quieras. No hace falta discutir por esto.

Él me miró con los ojos entrecerrados cómo si estuviera escaneando mis intenciones. Sin embargo, entonar con serenidad resultó ser todo un éxito, puesto que bajó la guardia y solo resopló obstinado para darse la vuelta y retirarse.

Su reacción también me causó alivio, pude evitar una discusión innecesaria.

Escuché como mi hermano chasqueó la lengua detrás de mí. Alejándose con un semblante para nada grato que conocía a la perfección.

-- ¿Por qué cedes haciéndote vulnerable? No entiendo. Eres tan amable, eso me enferma.

Reí en silencio.

-- Te sorprenderás que tanto ganas siendo amable -- elevé una ceja -- ¿Por qué no lo intentas?

-- Iug, no. -- chistó en el acto -- Eso nunca pasará.

-- Tal vez... Jiu-ge consiga a esa personal especial... -- persuadí, lo suficiente para que mi hermano se sonrojara y crispara su expresión.

-- ¡¡Menos lo haré!!

La mayoría de los alumnos entraron y entraron, habitando el salón casi por completo. Ya habían pasado los 10 minutos y el profesor ingresó al aula junto a su maletín en mano para ordenar que tomáramos asiento y dar inicio a la clase.

Ya estaba emocionado por observar que íbamos a ver de nuevo el día de hoy, pero... antes de que cerrara la puerta, no pude evitar pasear mi vista por el salón y no notar algo.

Luo Binghe no había llegado.

Eso era extraño. Hasta Mobei-Jun y Sha Hualing quienes eran algunos de sus “mejores amigos" estaban presentes.

No es que me importe su ausencia... Luo Binghe hace lo que quiere sin remordimientos. La puntualidad tampoco es una virtud de su personalidad, pero una sensación confusa apareció en mi corazón.

Literalmente , ¿había captado mi orden de “no volver a vernos más”?

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¡Nos vemos en la próxima actualización!❤️