Identity Trouble

Sinopsis

Reusarse a tener interacciones civiles con sus compañeros de trabajo disminuía las posibilidades de poner en peligro al planeta Tierra y sus habitantes; al menos era esa la idea de Batman, si se mantenía frio y distante con los demás claramente nada iba a salir mal… Hasta que sale mal.

Genero:
Romance
Autor/a:
LiNekoWeillch
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

—Ya fue suficiente por hoy —la voz seria y grave del Hombre Murciélago llamó la atención de todos los héroes presentes en esa sala, interrumpiendo el parloteo casual que estos mismos parecían llevar desde hacía un par de horas. —Esta reunión ha sido irrelevante, absténganse de usar las líneas de emergencia para situaciones triviales como ahora.

Linterna Verde, uno de los tantos tipos con poderes e identidades secretas de ese cuarto, gruñó al escuchar el sermón que daba el hombre de negro, en el rostro de Flash se dibujó una mueca de tristeza y Superman solo pudo observar con sorpresa a su siniestro compañero de capa oscura, mientras bebía un brebaje de zumo de frutas y algo que por supuesto no iba a emborracharlo.

—¡Por dios, señor aterrador! —la Linterna volvió a exclamar con algo parecido a un gruñido en su tono de voz, cruzándose de brazos para demostrar cuan en desacuerdo se encontraba con la actitud de Batman. —Flash solo quería hacer una reunión informal para celebrar nuestra buena conexión como un equipo nuevo; Si, oscurito, quieras o no somos un EQUIPO, E-Q-U-I-P-O. Por una vez en tu vida toma las cosas más a la ligera.

Batman solo le miró fijamente, con esa expresión aterradora de siempre.

—En efecto, somos un equipo —el hombre a quien se le estaba recriminando su actitud habló una vez más —No una fraternidad adolescente o un grupo de amigos entrañables; somos un equipo que va a salvar al mundo de ser necesario, tomar a la ligera muchas cosas podía ser catastrófico y… —luego de eso dio la media vuelta para dirigirse a la salida. —No me importa en lo absoluto quienes sean fuera de su papel de héroe o vigilante o lo que sean.

Después de dar esa respuesta, el hombre del murciélago sobre el pecho se dispuso a salir al fin de la sala de juntas, en el medio de la orbita terrestre.

El tipo con el anillo verde gruñó y siguió parloteando contra el tipo de negro, antes de que todo volviera a la tranquilidad y la convivencia continuara como si esos tres minutos de dimes y diretes jamás hubiera sucedido antes.

Superman, quien había visto la escena como si hubiera sido espectador de un juego de hockey en la televisión optó por seguir a la persona quien se iba de la Base de operaciones, yendo detrás de él.

—Vaya, esa fue una buena discusión —el super hombre flotaba a una distancia considerable del otro, sin recibir ningún tipo de respuesta, al menos para decirle que era escuchado. —pero, quizá deberías aceptar que…

Sus palabras pararon en seco cuando la mirada grisácea y profunda de Batman se pegó en su rostro, como una advertencia para que no continuara con ese tema; advertencia la cual Superman y sus vividos ojos azules entendieron correctamente.

—Entonces… ¿Regresas a la Tierra? —el hombre con la S en el pecho continuó buscando una interacción con el tipo amante de la oscuridad —Si es así, podría volver contigo ¿Sabes? Tengo algo importante que hacer hoy… quizá no habría tomado esa cita si hubiera sabido que…

Batman volvió a voltear, esta vez una media vuelta en la perfecta definición de la misma, enfrentando al hombre quien seguía moviéndose mientras flotaba, regalándole una de esas miradas que no ocupaban traducción a ningún idioma o alfabeto, logrando que el super hombre retrocediera unos cuantos centímetros por seguridad.

—Repito. Y esto va especialmente para ti —el tipo de negro habló una vez más, sin dejar que su mirada perdiera ni un solo movimiento del otro —Tú y yo no somos amigos, nunca lo fuimos ni lo seremos. Nada de ti me importa aparte de tus debilidades para contenerte en el momento cuando te vuelvas una amenaza —habló frio y distante como lo era siempre.

Superman se quejó internamente y siento que algo se rompía dentro de él; ese sujeto le había parecido interesante desde el primer día cuando se conocieron, aun a varios metros del nivel del mar… los mismos metros que un edificio de Gotham y su vuelo podía separarlos del mar. Así que ser rechazado de esa manera no le sentaba tan bien.

Y luego de su conversación, o tal vez amenaza, Batman se metió a una de esas capsulas que le absorberían directamente a la base terrestre de la Atalaya.

Superman suspiró una vez más, pateando una piedrita imaginaria en el aire, renuente de que ese hombre pudiera ser tan… ¡tan así!

─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───

“Amo Bruce”

El intercomunicador conectado con el sistema de la Bati-cueva se activó dentro de su vehículo, mientras él corría por la carretera para llegar pronto a la Mansión.

—Estoy en camino, Alfred —contestó, mientras se quitaba la capucha de su traje y la lanzaba detrás del asiento del conductor; una infracción a su propio código de honor del uso de sus herramientas de trabajo, pero a la velocidad que iba en esa autopista y rebasando a más vehículos, era casi imposible que alguien pudiera reconocerle.

Pues, debajo del manto de Batman, de ese terror para los criminales de Gotham, se encontraba el joven Bruce Wayne, millonario excéntrico de gustos caros y pocas luces de inteligencia, quien a sus 25 años había tomado la decisión de cuidar su cuidad, vigilar a Gotham, vengar la muerte de sus padres y, por anexión a sus responsabilidades, salvar al mundo junto a un montón de gente de extravagantes disfraces coloridos, poderes interesantes y pocas luces de inteligencia.

Demasiado tontos y sensibles, si le pedían su opinión sobre ellos, pero muy buenos en lo que hacían.

“Me complace escuchar que no ha olvidado lo importante de su cita de esta noche y entendiera que ese llamado de emergencia espacial no es tan importante como sus compromisos como heredero de su Familia; casarse con esa señorita fue deseo de sus padres antes de morir”

La voz del otro lado del intercomunicador sonaba elegante, madura y un tanto sarcástica, como si en verdad no hubiera esperado que él tuviera presente sus responsabilidades y aparte utilizaba el sentimentalismo de la muerte de sus padres para que hiciera algo que, en realidad, era él quien deseaba; verlo casado y formando una familia era más un deseo de Alfred Pennyworth que de Martha y Thomas Wayne.

—Deja de preocuparte —Bruce se quejó, negando con la cabeza mientras mantenía su atención en los kilómetros que pronto se hacían unos cuantos metros para llegar al puerto de Gotham —Estaré ahí, me comprometeré y en quince días te daré la nuera que quieres.

Gruñó luego de decirlo, para después cerrar la comunicación y volver a prestar completa atención al camino.

─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───

9:46 pm y ella había dicho que no.

Una parte de él se aliviaba de no tener una responsabilidad tan grande como la de una familia, teniendo en cuenta su historial de veces que había puesto en riesgo su vida esa semana.

Pero, por otro lado, el cual había estado ilusionado de tener a alguien que pudiera estar con él sin importar nada, se sentía derrotado.

Ahora estaba en la barra de ese elegante restaurante, dentro de las instalaciones de un hotel igual o más elegante, un pésimo sitio para proponerle matrimonio a alguien ¿cierto?

Llevaba un poco más de media hora con el mismo trago, el cual conforme el tiempo pasaba iba entibiándose y por ello el enorme hielo en forma de esfera se hacía cada vez más pequeño. Mientras miraba la pequeña piedra del anillo que minutos antes iba a ser de alguien más; esa misma persona quien había huido de él, como si se tratara de la peste misma.

Y tal vez, si lo pensaba mejor, él habría huido de si mismo de estar en la misma situación pues, ¿Quién quería unirse a un tipo como él? ¿Quién podía estar con alguien quien no tuviera la confianza completa de descubrirse ante los ojos de su pareja? ¿Cuánto amor podía soportar una mentira, aun si dijera que esa mentira era por un bien común? Bruce, como Batman no era diferente a los tipos a quienes se dedicaba a arrestar.

Todos eran, en conjunto, un montón de personas con problemas en ellos y él, en especial, estaba a una mala noche de volverse uno más; una persona perdida y que encontraba su propia justicia haciendo el mal a los demás.

Notó como el barman miraba su vaso pequeño que solo se derretía en la pieza de madera de la barra, haciendo que Bruce lo tomara para darle apenas un beso sobre el borde del vaso, aparentando que estaba tomándolo, dispuesto a ignorar cualquier cosa ocurriendo a su alrededor, mientras continuaba criticándose a si mismo.

Alguien se sentó a su lado, justo en el banco derecho, mientras conversaba fugazmente con el hombre dentro de la cantina.

“Un refresco de cola con hielo” —pidió, quien no le juzgó, a diferencia de Bruce, quien miró el burbujeante brebaje recién servido y los hielitos transparentes flotando por el mismo gas del refresco, después arrastró su mirada hacia el rostro del nuevo personaje en esa escena.

—Estoy en horario laboral —se apresuró a explicar ese enorme hombre de cabello oscuro bien peinado, suéter de abuelito suburbano y gafas de montura gruesa, mostrando el gafete de periodista que colgaba en su cuello junto a otras credenciales que le hacían ver mucho más periodista, mientras también le sonreía de forma agradable, dando una explicación como si alguien le hubiera preguntado directamente.

—La prensa jamás descansa —Wayne contestó, mientras volvía a simular beber de su trago.

—A veces debería hacerlo —el tipo contesto, dándole un traguito a su propio vaso —es decir, es un trabajo peligroso, ya sabe, Gotham de noche y al parecer su vigilante se tomó el turno libre, así que mi audaz compañera no podía venir la noche de hoy a cubrir la conferencia —el tipo continuó hablando, no ignorando como la mano del hombre a su lado se cerraba con un poco más de fuerza de la necesaria cuando hablaba del vigilante de esa ciudad.

—Soy Clark Kent, por cierto.

Y el hombre estiró su mano frente del otro, esperando así cerrar un saludo entre los dos. Bruce miró primero la mano del otro y luego volvió a su rostro, confirmando lo bien parecido que era, aunque parecía inseguro y algo suave, como si esas características fueran un posible peligro para el pobre sujeto. Pero aceptó el saludo, estrechando esa mano.

—Bruce Wayne —el saludo fue acompañado con su mejor sonrisa, viendo como ese sujeto de gafas poco pasadas de moda se sorprendía y alarmaba por conocerlo o tal vez por hablar mal del “símbolo” de justicia de Gotham. —Y tranquilo, yo también creo que Batman es un idiota miserable que olvida sus verdaderas responsabilidades.

El cambio de actitud, de melancólico e introspectivo a coqueto y enigmático de Wayne solo fue notado por el barman, quien le juzgó duramente por un segundo y, a su vez, se compadecía del ingenuo extraño quien había caído en las garras de alguien “despechado”.

—¡No!... No quise decir eso de Batman —la nerviosa excusa fue parada en seco gracias a un dedo ajeno sobre sus labios, dedo que regalaba una caricia suave sobre los mismos.

—Tranquilo, deja de disculparte, posiblemente lleguemos a pensar lo mismo esta noche —Wayne viajó su dedo de esos labios rosados y temblorosos hacia el pecho amplio y firme del otro, lentamente mientras delineaba por donde pasaba y el tono de su voz se volvía más bajo, mucho más coqueto.

Logrando un escalofrío recorrer la columna del pobre periodista.

Clark miraba como el tipo cambiaba rápidamente de expresiones, vio cómo se levantó para sacar su cartera y dejar el billete más grande que podía haber visto amontonado con billetes igual de grandes, dando la instrucción de cobrarse lo suyo, el refresco y lo que sobrara era propina.

—Tengo una habitación en este hotel —habló de nuevo, ahora más cerca de su rostro para que fuera apenas audible su propuesta por el hombre de mirada brillante, pasando una de las tarjetas de acceso a la habitación frente de él —si la conferencia termina temprano o antes del amanecer, búscame… Si no estás interesado, deja la llave en la recepción.

Una nueva sonrisa apareció en los labios del Wayne, antes de despedirse con un “Un gusto conocerlo, señor Kent” como si no hubiera propuesto nada segundos antes.

Y sin pensarlo demasiado, Clark solo tomó de un sorbo su refresco y fue detrás de él. Olvidando la verdadera razón por la cual estaba ahí.

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Ese encuentro no había sucedido una o dos veces.

Con el tiempo se volvió una actividad regular, donde cada cierto tiempo Bruce Wayne contactaba con Clark Kent y ambos regresaban a la misma suite en el mismo piso de ese lujoso hotel donde varías veces antes habían compartido el lecho y se volvieron uno mismo.

Clark comenzaba a sentir algo por el tipo ricachón que había encontrado sin querer un día mientras trabajaba; mismo día que le trajo consecuencia con Lois Lane por no haber cubierto la nota y ahora ella se vio en la obligación de indagar entre las notas y grabaciones de otros colegas para presentar su nota.

Y bueno, Bruce no se sentía muy ajeno a eso.

No, no podía decir que era amor con todas las letras de la palabra, pues de cierto modo, sabía que no podía “enamorarse” de cualquiera de la forma tan rápida como lo estaba experimentando… pero había algo en Kent que le parecía tan familiar, como si más veces hubiera estado a su lado en el pasado; como si ese tipo conociera su más grande secreto…

Cosa imposible pues, hablar era lo que menos hacían.

—Tranquilo, vaquero… —entre suaves jadeos y leves gemidos que se escapaban de entre sus labios, Wayne puso su diestra sobre el rostro de Kent, acariciando con suavidad la mejilla de este mientras le pedía que bajara un poco la intensidad de sus movimientos.

—S-si, lo siento —Clark miró por sobre sus espejuelos torcidos, quienes descansaban sobre el puente de su nariz de la forma más triste y patética que un objeto inanimado podía tener, observándolo como si no entendiera ni en que día se encontraba, sumido en el placer otorgado por esa acción.

Se detuvo por un instante mientras se acomoda de nuevo entre las piernas del hombre rico, acariciando las extrañas cicatrices que en sus piernas estaban marcadas, regalando un momento de descanso para ambos.

Donde solo había caricias regaladas al azar por cada uno.

La mano de Bruce continuó acariciando sobre el rostro del otro, subiendo sobre la línea de los pómulos del hombre, hasta sus patillas, luego delineando la línea de cabello del otro, haciendo que ese despeinado cabello rizado fuera hacia atrás por un segundo para dejar de esconder su atractivo.

—Entiendo que soy muy atractivo y quieras verme —soltó en tono juguetón, mientras quitaba las gafas contrarias y las dejaba descansar sobre la mesita de noche —Pero creo… después de todo esto, me conoces mejor que nadie en este mundo.

Una nueva sonrisa socarrona se dibujo en el Wayne, mientras le daba un vistazo a media luz a su amante, a su rostro y como este cambiaba con un peinado diferente y sin sus pesadas gafas…

Notando de pronto, quien tenía sobre de él…

La imagen exacta del superhéroe a quien conocía bien y había rechazado junto a los demás varios días antes a esa fecha.

Superman.

—Su…Sup —tartamudeó por un segundo, antes de retomar su personalidad de tener todo bajo control, pues dar un paso en falso teniendo toda esa información, sería un grave problema de seguridad. Por lo cual, con una sonrisa de oreja a oreja, puso su mano sobre el pecho de este para detenerlo de nuevo —Supongo que, deberíamos dejar esto por hoy… olvidé que debó dormir temprano.

Se excusó y Clark solo asintió, saliendo de entre sus piernas para sentarse en la cama y estirar su espalda.

—Entonces —Kent se estiró por su ropa para volver a vestirse —¿Cuándo nos volveremos a ver?

Sin embargo, el hombre de Gotham escapó de la habitación tan rápido que ni el propio Superman, a.k.a él, pudo mirar cómo o por donde había huido.

─── ❖ ── ✦ ── ❖ ───

—¿Qué le pasa? —Flash miró a un Superman derrotado, recargado sobre la mesa de la sala de reuniones, mientras jugaba con uno de sus dedos a hacer imperfectos y muy tristes círculos de absolutamente nada.

Linterna Verde solo se encogió de hombros, mirando la misma triste y patética escena, guardando sus comentarios menos afortunados.

—Tiene cara de haber perdido un viejo amor —aunque si comentó eso, con un poco de burla en sus palabras, arrebatando la rosquilla del tipo del rayo en su pecho y la mordía con rapidez.

—¿Existe algo como una señora Superman? —el mismo tipo de traje rojo y amarillo volvió a arrebatar la rosquilla y la dividió en dos, dándole una parte al odioso tipo de verde.

—¿Y yo que voy a saber? Yo salvo al mundo imaginando cosas, como los hippies, pero si haciendo algo en realidad.

—Deberían dejar de hablar sobre otras personas a sus espaldas, ustedes no saben lo que es perder un gran amor —Wonder Woman se acercó al dúo de impertinentes, recargándose al otro lado de esos dos, negando con la cabeza.

—Nuestra expertise va mas al lado de perder padres —el tipo de verde comentó con una sonrisa tonta, como si no estuviera hablando de algo importante. —Pero el boy scout si parece tener un problema mayor.

El trio miró en dirección al héroe que solo suspiraba y continuaba dibujando círculos en la fría superficie de melanina, volviendo a sacarlo en su tema de conversación una vez más.

Superman podía escuchar a esos tres conversando, incluso podría escucharlos si estuvieran a mil kilómetros lejos, ese era uno de sus muchos poderes… pero en realidad no le importaba.

Estaba demasiado triste como para poner atención en algo aparte de su miseria.

Y tenía el derecho a estarlo, aunque se culpaba a si mismo con bastante fuerza por enamorarse tan fácilmente de alguien quien desde el principio sabia que iba a abandonarlo. Debió entender las alertas que el barista le había lanzado el día 0. Por qué ¿Quién se atrevía a ilusionarse de un multimillonario excéntrico? Solo un tonto y en efecto, el tonto era él.

El tonto más grande de todo el universo.

El último sobreviviente de Kripton era también el presidente de los tontos más tontos de todos los tiempos, espacios, universos, etcétera, etcétera.

Soltó un suspiro mientras recostaba su cabeza sobre la fría tabla de la mesa, cerrando los ojos e intentando no prestar atención en todas las conversaciones ajenas encerradas en ese sitio.

Seguía escuchando las mismas tres voces hablando sobre él, dos voces extra en cada una de las salas contiguas y los ronquidos profundos de alguien dentro de los dormitorios. Podía escucharlo todo, la maquinaria ultra tecnológica que suponía no hacer ruido o los pistones de las capsulas que los llevaban a tierra firme.

Lo escuchaba todo, las tres voces en su mismo lugar, la maquinaria trabajando, el reloj de la sala de monitoreo y el latir de un corazón bien conocido.

Dejó de pensar por un segundo y guardó su miseria por otro segundo para poder repasar los sonidos llegando a sus oídos, contándolos de nuevo y poder darse cuenta de que, en efecto, el ritmo de un corazón que bien conocía estaba ahí.

Yendo a destiempo con los pasos de su propietario, avanzando por los pasillos de la Estación.

Ese ritmo que conocía muy bien, un corazón al cual conoció de cerca, escuchándolo varias veces, con las alternancias del subir y bajar su intensidad.

El corazón que solo pertenece una persona, a la persona que mas amaba en ese mundo.

Las puertas automáticas del recinto se abrieron y los pesados pasos del dueño de ese ritmo cardiaco entró.

Superman se levantó con rapidez, su rostro reflejaba felicidad parecida a la de un cachorro reuniéndose de nuevo su dueño luego de una larga espera y, sin esperar al otro tipo presentarse, solo soltó.

—¡Bruce Wayne!

El silenció reinó el lugar por primera vez y el rostro de Batman se desencajaba, mientras los subtítulos de la misma cara solo podían hablar sobre el millón de alternativas para destruir al tipo de la S en el pecho por poner en peligro toda la seguridad del equipo, de la humanidad y del planeta tierra.

En cambio, Superman no parecía leer el ambiente, voló hasta él para abrazarlo con fuerza, estrujándolo entre sus brazos y robarle un beso.

Acción sorprendente para todos los demás, mientras veían al tipo de la capa acercarse lentamente al punto de no retorno donde todos sus derechos a la vida serían confiscados, mientras este inclinaba hacia atrás al hombre del traje negro para profundizar el beso, muy emocionado y sin darse cuenta de nada.

—Clark… Kent —luego de ser soltado, el ahora conocido como Bruce Wayne, a pesar de ser un millonario odioso ahora era, también, el temido Batman, contestó, arrastrando sus palabras con algo de “odio”… mientras chasqueaba la lengua contra su paladar e intentaba no parecer feliz por ser recibido con un beso y que su mal humor antes mostrado, había desaparecido… por lo menos en ese momento.

—Barry Allen —Flash levantó la mano, continuando la cadena de revelaciones, siendo seguida por una Diana Prince y un Harold Jordan.

Esperando así, romper con la extraña atmosfera que el dulce Superman, a.k.a Clark Kent había construido y ahora incomodaba a todos quienes no eran la parejita del momento.