Volver a ti (Sasunaru)

Sinopsis

~One Shot Sasunaru~ Tras la muerte de Sasuke, Naruto queda devastado, sin ganas de hacer nada y sin ganas de vivir. Todos en Konoha intentan animarlo, pero el rubio no parecía querer escuchar nada. -¡Tienes que seguir adelante! ¡No puedes seguir así! ¡Tienes que volver! -¡Sasuke esta muerto! ¡Ya no me importa nada!

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
16+

Parte Unica

Se quería morir. 

Muchos podrían pensar que exageraba, pero así es como se sentía. La vida ya no tenía ningún sentido para él. ¿Y como iba a tenerlo? La persona más importante para él, había muerto delante de sus ojos. El amor de su vida estaba muerto y ya no volvería a verlo nunca. Por eso mismo quería morir. Quería cerrar los ojos y no volver a abrirlos, para así poder reunirse de nuevo con él en el más allá.

—Sasuke Uchiha fue un gran ninja. Desde pequeño siempre ha tenido claro que lo que quería era llegar a ser un ninja muy fuerte. Y lo logro. Se convirtió en un gran ninja que salvo a la aldea muchas veces. Desgraciadamente no pudo salir con vida de la ultima batalla, pero a pesar de todo, siempre lo recordaremos como un héroe. —termina de hablar la Hokage.

Después de eso, uno a uno van acercándose, con una rosa en la mano, a la tumba. Pero cuando llego el turno del rubio, todo a su alrededor se detuvo. Llevaba llorando desde que empezó la ceremonia. Había sido el único incapaz de retener las lágrimas. Y cuando fijo los ojos en la tumba y en el nombre que estaba grabado, ya no pudo soportarlo más. Se derrumbo frente al cuerpo del que una vez fue el amor de su vida. Empezó a llorar desconsoladamente a la vez que se dejaba caer de rodillas al suelo.

—¿P-Por qué? ¡¿Por qué?! —grita— ¡¡SASUKE!!

Nadie se atrevió a decir ni hacer nada. Se mantuvieron en silencio, viendo con tristeza como el rubio, al que tenían como invencible, se rompía frente a la tumba del que una vez fue su pareja y alma gemela. Dejaron que llorara y se desahogara todo lo necesario. Después de todo, él era el que más necesitaba llorarlo y el que más lo iba a extrañar.

Poco a poco todos se iban dispersando, hasta que solo quedaron los integrantes de lo que una vez fue y jamás volvería a ser el equipo 7. Ambos se acercaron cuidadosamente al rubio que aún se encontraba de rodillas, con su rostro entre sus brazos y llorando desconsoladamente.

—Naruto —dijo la pelirrosa en voz baja, colocando una mano sobre su espalda. —. Es tarde, debemos irnos.

—N-No q-quiero.

—Necesitas descansar. Todos lo necesitamos. Ya veras como después de descansar verás todo con más claridad y todo irá un poco mejor.

—N-Nada v-volverá a ir b-bien. N-Nada v-volverá a tener s-sentido para mi.

—Ya veras como si. Ahora mismo lo ves todo negro porque estas triste, pero ya verás como todo irá mejor.

—T-Tengo que irme —se levanta y sale corriendo de allí.

—¡Naruto!

—Sakura, déjalo —pide el peliblanco—. Ahora mismo necesita estar solo.

—Pero…

—Nadie puede ayudarlo en estos momentos. Para poder superarlo…tiene que hacerlo solo.

Mientras tanto, Naruto llego al último lugar donde paso un buen momento junto al azabache antes de que todo ocurriese. Levanto la cabeza, mirando el cielo estrellado mientras lágrimas seguían cayendo sobre sus mejillas.

—¿P-Porque ha tenido que ocurrir esto? M-Me lo prometiste. Me prometiste que después de la guerra pedirías mi mano y nos casaríamos. M-Me prometiste que todo saldría bien y que viviríamos felices para siempre. —solloza—. ¿P-Por qué? ¿Por qué me lo prometiste sino sabías si saldrías de esta? —esconde su rostro entre sus manos— V-Vuelve por favor, Sasuke. V-Vuelve conmigo. Sin ti nada tiene sentido. Sin ti… ya no se como seguir. V-Vuelve, por favor. T-Te necesito. —empieza a llorar de nuevo.

Después de estar un rato allí, Naruto volvió a su casa y se acostó en la cama, dejando que las lágrimas siguieran cayendo hasta quedarse profundamente dormido.

~~~

—Tenemos que hacer algo.

—Tsunade sama…

—Ha pasado una semana y Naruto sigue igual que el primer día. No podemos seguir así.

—Pero…

—Pero nada. Se que la muerte de Sasuke es algo muy duro para él, pero no podemos permitir que continúe así.

El peliblanco no parecía muy de acuerdo con la decisión de la Hokage, pero no podía llevarle la contraria. Lo único que podía hacer es obedecerla.

—Esta bien —suspira— ¿Y que…?

—Hokage, Naruto está aquí.

—Que pase.

Tras decir eso, la puerta se abre y un Naruto muy diferente a lo que estaban acostumbrados entra por la puerta. Kakashi estaba muy sorprendido y preocupado de verlo así. Jamás había visto al rubio tan mal. Se notaba que no había dormido nada durante días debido a las grandes ojeras que tenía bajo los ojos y su aspecto demacrado demostraba que llevaba días sin salir de casa.

—¿Qué quieres ahora, vieja?

Kakashi extrañaba al rubio que siempre estaba feliz y que siempre tenía una sonrisa para los demás. Ahora lo único que veía era a un Naruto triste, con mirada apagada y sin ganas de vivir.

—Te llamaba para avisarte que pronto empezarás las clases para ser Hokage.

¿Qué? ¿Lo decía enserio? Tenía que estar de broma —pensaba el peliblanco —. No podía estar pidiéndole algo así a Naruto en este momento.

—No estoy interesado —murmura el rubio.

—¿Qué? ¿Cómo que no estas interesado?

—Ya no quiero ser Hokage.

Ambos adultos no daban crédito a lo que decía el rubio. Ser Hokage había sido su sueño desde que era pequeño. Y ahora que estaba a nada de conseguirlo, ¿ya no quería?

—¿Cómo que no quieres ser Hokage? ¡Ha sido tu sueño desde siempre!

—Simplemente… ya no tengo ningún interés en serlo. —agacha la cabeza.

—¡No puedes echarte atrás ahora! ¡Todos esperan que tu seas el próximo Hokage!

—¡He dicho que no! —grita— ¿Q-Que sentido tiene? —las lágrimas ya asomaban por sus ojos— ¿Qué sentido tiene ser Hokage si él no va a estar ahí para verlo?

—Naruto…

—Desde que él se fue nada tiene sentido para mí. Ni ser ninja, ni ser Hokage, ni siquiera vivir tiene sentido para mí. Simplemente nada me importa ya.

—Pero todos confían en ti. Todos esperan que te conviertas en el próximo Hokage.

—Pues siento decepcionarlos, pero no va a ocurrir.

—Entendemos que estes triste, pero…

—No entendéis nada. —sisea molesto— ¡NADA! ¡Sasuke está muerto! ¡EL AMOR DE MI VIDA ESTA MUERTO! —grita—. No tenéis ni idea de cómo me siento, ni de como estoy. No como ni duermo. Me paso los días y las noches llorando, pensando en él, extrañándolo y arrepintiéndome por no haberle salvado la vida. —las lágrimas ya salían con fuerza de sus ojos—. A-Así que no me pidáis que este bien ni que sea Hokage, porque no pienso hacerlo. —se gira y sale corriendo de la habitación.

—¡Naruto espera!

No quería seguir ahí escuchando mentiras, ni que me dieran falsas esperanzas, ni que me exigieran cumplir con algo por lo que no estaba obligado. Quería dejar de sentir. Quería cerrar los ojos y no volver a abrirlos nunca. No quería saber nada de nadie, ni que sintieran pena por mí. Quería desaparecer de este mundo donde ya no tenía nada que me importase. —piensa Naruto mientras salía de allí y escuchaba las voces detrás de él, llamándolo. Las lágrimas seguían saliendo sin control de sus ojos.

Pero Naruto siguió corriendo sin mirar atrás. Y como tenía la cabeza agachada, tampoco miraba hacia delante, lo que ocasionó que no se diera cuenta del objeto que estaba a punto de caer sobre su cabeza. Y debido a la rápida caída, al tamaño del objeto y al lugar del golpe, el rubio acabó inconsciente en el suelo.

—T-Te extraño Sasuke —susurra el rubio antes de cerrar los ojos.

—¡Naruto! —grita Kakashi al verlo inconsciente en el suelo— ¡Hay que llevarlo al hospital, rápido!

¿Dónde estoy?

—¿Naruto?

¿Quién me llama? Me suena esa voz.

—Despierta.

¿Despertar? No quería despertar. Sasuke ya no estaba, así que, ¿Por qué querría volver al mundo real?

No quería, pero algo cálido le estaba haciendo despertar.

—No, por favor no. —suplica intentando seguir durmiendo.

—Ya es de día, ¿Cuánto tiempo más piensas seguir durmiendo? —pregunta una dulce voz.

Un momento.

Esa voz…

Él conocía esa voz. Pero, era imposible. Acaso, ¿seguía soñando?

—Mi querido Dobe, ¿Cuánto tiempo más me vas a hacer esperar?

Ahora si que estaba seguro de que tenia que estar soñando. Era imposible que él estuviera vivo. Pero como si su cuerpo quisiera llevarle la contraría, siente como sus ojos empiezan a abrirse.

Lo primero que siente es una fuerte luz cegarle. Parpadea intentando acostumbrarse a la luz. Lo siguiente que siente es algo cálido sobre su mejilla. Coloca su mano sobre esta, notando inmediatamente de lo que se trataba.

¿Una mano?

Ahora entendía que era lo que lo estaba intentando despertar. Pero, ¿de quien era esa mano? Por extraño que pudiera sonar, conocía perfectamente esa mano, ya que había ido agarrado a ella más veces de las que podía contar. Pero, ¿Cómo era posible? Abre los ojos y al enfocar la mirada frente a él, piensa que todo eso era solo una broma, porque era imposible que lo que estaba viendo fuera real. Porque frente a sus ojos, se hallaba la persona más importante para él, la que más amaba y por la que había pasado semanas enteras llorando sin salir de casa.

—Sasuke… —susurra anhelante, como si lo que estuviera viendo no fuera real.

—Solo una semana sin mí y, ¿ya me has olvidado? —sonríe acariciando la mejilla del rubio con suavidad.

Nada más. Solo basto esas simples palabras para que Naruto se rompiera de nuevo. Gruesas lágrimas caían de sus ojos a la vez que se lanzaba hacia el cuerpo del azabache, dejándose abrazar y achuchar por él.

—¿E-Estas a-aquí? ¿D-De verdad estas a-aquí?

—Estoy aquí. —sonríe, dejando un tierno beso sobre su mejilla.

—N-No s-sabes lo m-mucho que te he e-extrañado. L-Lo único que q-quería era m-morir. N-Nada tenía sentido para mí. L-Lo único que quería era volver a estar contigo. Y a-ahora que estas aquí…n-no p-pienso volver a soltarte n-nunca. N-No quiero v-vivir si no e-estas conmigo.

—Yo tampoco pienso volver a soltarte. No pienso dejar que me alejen de nuevo de ti. Además, aún tengo una promesa que cumplir y no pienso volver a morir sin haberlo hecho.

Naruto afianzo el abrazo a la vez que levantaba la cabeza y se miraban a los ojos. Sasuke aseguraba estar viendo un ángel frente a sus ojos.

—T-Te a-amo, Sasuke.

—Y yo a ti, dobe.

Terminan con la distancia que los separaba, uniendo al fin sus labios en un beso. Ambos corazones se aceleraron felices al saber que habían vuelto junto a la persona a la que pertenecían.

—¿Y donde se supone que estamos? ¿En el cielo? —pregunta el rubio, una vez más tranquilo, tumbado sobre el cálido pecho del azabache.

—No, en realidad se podría decir que estamos en un mundo paralelo.

—¿Un mundo paralelo?

—Si, uno donde todo es mejor y donde podemos ser felices y estar juntos sin que nadie nos lo impida.

—¿Eso…existe de verdad?

—Si —ríe—, existe de verdad.

—Pero, ¿Cómo es posible?

—No lo se. Al morir pensé que iría al cielo o incluso al infierno, pero en vez de eso llegue aquí. Este mundo es como el nuestro, solo que más tranquilo, aquí no hay ni guerras, ni muertes, ni villanos a los que derrotar.

—Pero, ¿y yo? ¿Por qué estoy aquí? ¿he muerto?

—No, no estas muerto. Se podría decir que estas en un limbo entre la vida y este mundo. Solo puedes estar en uno de los dos mundos, pero eso solo es decisión tuya. Solo tu puedes regresar al otro mundo si así lo deseas.

—¡No! ¡No quiero volver! ¿Por qué querría volver? Allí no tengo nada —se abrazan con fuerza—. Lo único que quiero es estar contigo, para siempre.

—Y yo solo quiero estar contigo. —sonríe—. Cuando llegue aquí aparecí en esta habitación, pero no me encontraba solo como yo creía, ¿y sabes por qué? —niega—. Porque tu estabas allí —lo mira sin entender —. Tu cuerpo estaba allí conmigo. Cuando desperté, te vi, tumbado en la cama y en un estado como si durmieras. En ese momento lo supe. Alguien o algo de alguna forma me había traído a este mundo al morir para que algún día tú y yo pudiéramos volver a estar juntos. Por eso tu cuerpo se encontraba sobre la cama. Se mantendría en ese estado hasta que tu murieras en el otro mundo y despertaras rato después en este cuerpo y en este mundo junto a mí. —a esas alturas Naruto ya estaba llorando de nuevo—. Por eso, cada día desde que lo descubrí, he pasado horas y horas junto a tu cuerpo esperando a que algún día despertaras. —acaricia su mejilla con suavidad—. Te juro por todo el amor que siento por ti, que al notar tu cuerpo empezar a despertar pude volver a respirar. Me sentí el hombre más feliz y afortunado del mundo al saber que podría volver a estar contigo. Te amo, Naruto Uzumaki. —lo abraza—. Gracias por regresar a mi lado.

—T-Te amo m-mucho más, Sasuke Uchiha. Gracias por volver a mi lado.

Tras esas palabras, unen sus labios en un beso.

~~~

—¿Y bien?

—No va a regresar.

—¿Qué? ¿Cómo que no va a regresar? ¿Qué has visto?

—Hay una persona…allí con él.

—¿Una persona? ¿Qué tiene que ver eso? ¿Quién esa persona? —pregunta la hokage intrigada e impaciente.

—Es…Sasuke.

Todas las personas en la habitación se quedaron de piedra ante la revelación de la rubia. Si Sasuke estaba allí con él…

—No va a regresar — termina de decir la pelirrosa.

Todos los allí reunidos estaban de acuerdo en algo, y era en que la persona más importante para Naruto era el azabache y que el único capaz de sacarlo de allí era el propio Sasuke, ya que el rubio no escucharía nada de lo que cualquiera de ellos le dijera.

—Pero, ¿algo se podrá hacer no? Naruto tiene que volver, no podemos quedarnos sin hacer nada —habla la Hokage.

—Entendemos como te sientes, pero Tsunade…estamos hablando de Sasuke, la pareja y alma gemela de Naruto. La persona por la que Naruto ha pasado semanas deprimido, sin dejar de llorar y sin ganas de vivir. No va a volver a alejarse de Sasuke cuando lo único que ha deseado hacer desde que murió a sido reunirse de nuevo con él. No va a alejarse de nuevo de él y menos para volver aquí, donde no tiene nada que le importe.

—Pues yo no pienso abandonar sin haberlo intentado primero. —se dirige hacia la rubia— Ino, ¿podrías comunicarme mentalmente con Naruto?

—Podría, pero me llevara un rato.

Cierra los ojos y empieza a concentrarse.

—¿Qué piensa hacer?

—Voy a traerlo de vuelta.

No va a funcionar —piensa la pelirrosa a la vez que una mueca surca su rostro.

~~~

—Tengo una sorpresa para ti. —dice el azabache.

—¿Una sorpresa? ¿Para mí? —asiente— ¡¿Qué es?! —pregunta, emocionado.

—Para descubrirla tienes que venir conmigo. —sonríe.

—¡¿Pues a que esperamos?! ¡Vamos! ¡Quiero saber que…! —se calla de golpe.

—¿Dobe? —pregunta, preocupado por su reciente silencio.

El rubio no había podido continuar hablando debido a una fuerte punzada en la cabeza. Se queja, colocándose una mano en esa zona.

—¿Q-Que m-mierda?

—¿Naruto? Amor, ¡¿Qué ocurre?!

Pregunta con preocupación, colocando una mano sobre su mejilla y mirándolo a los ojos.

—Sasuke…

Es lo último que dice antes de cerrar los ojos y caer inconsciente sobre los brazos del amor de su vida.

—No. No. No. Otra vez no. —su corazón se acelera a la vez que el miedo vuelve a llenar su corazón—. Despierta dobe, por favor. No me dejes de nuevo, por favor. —las lágrimas ya empiezan a caer de sus ojos—. T-Te necesito. N-No p-puedo vivir sin ti.

Por otro lado, Naruto abría los ojos, desorientado. No entendía nada. ¿Qué había pasado? ¿Por qué todo a su alrededor era blanco? ¿Y dónde estaba Sasuke? Su corazón se llena de miedo de solo pensar en volver a separarse de Sasuke.

—Naruto.

Justo cuando iba a buscar alguna salida escucha a alguien llamarlo. Se gira y su cuerpo se tensa de inmediato al ver de quien se trataba.

—Tsunade…

—¿Ya no me llamas vieja?

—¿Qué quieres? —mira a su alrededor— ¿Dónde estamos?

—Tranquilo, no es nada malo. Solo le he pedido a Ino que me contactara contigo.

—Bueno, ya me tienes aquí como querías, así que dime, ¿Qué quieres?

—Queremos que vuelvas.

Suspira. Ya se imaginaba que sería algo así.

—No voy a volver.

—¿Por qué? —frunce el ceño— ¿Por qué esta Sasuke?

—Principalmente, pero también es porque aquí podemos vivir tranquilamente, felices y sin estar en constante miedo de que puedan matarnos.

—La aldea te necesita.

—Sasuke me necesita y yo lo necesito a él.

—La aldea te necesita como futuro Hokage para que puedas protegerla.

—En la villa hay muchos ninjas fuertes capacitados para ser hokage, no me necesitáis a mí. —aprieta los puños.

—¡Pero tú eres el héroe de Konoha, tienes que ser tu! ¡Además, siempre has soñado con ser Hokage! ¡No puedes abandonar ahora!

—¡Puedo y lo hare! ¡No pienso ser Hokage ni ahora ni nunca, así que métetelo de una vez en la cabeza!

—Naruto…

—Allí ya no tengo nada. —se endereza y la mira, firme—. Todo lo que me importa se encuentra aquí y no pienso volver a perderlo. Puedes llamarme egoísta, me da igual. Por una vez voy a pensar en mi y en lo que de verdad quiero.

—Tu padre y Jiraiya no habrían querido esto.

Frunce el ceño a la vez que aprieta los puños con más fuerza. Su furia crecía por minutos.

¿De verdad estaba usando esa excusa tan ruin y rastrera para convencerlo? Jamás hubiera llegado a pensar que la rubia llegaría hasta esos extremos.

—Lo que hubieran querido es que yo fuera feliz, aunque eso significara no ser Hokage. ¡ELLOS QUERIAN QUE YO FUERA FELIZ VIVIENDO LA VIDA COMO YO QUISIERA! ¡ASI QUE DEJA DE INVENTARTE EXCUSAS PARA QUE ACEPTE PORQUE NO LO VOY A HACER!

—¡YA ESTA BIEN! ¡DEJA DE SER TAN CAPRICHOSO Y EGOISTA Y ATIENDE TUS RESPONSABILIDADES COMO HOKAGE!

—¡YA HE DICHO QUE NO! ¡AMO A SASUKE CON TODO MI CORAZÓN! ¡ÉL ES MI VIDA Y LO UNICO QUE ME IMPORTA! ¡YA LO PERDI UNA VEZ Y ME DA IGUAL PARECER UN EGOISTA, PERO NO PIENSO VOLVER A PERDERLO! ESTARE JUNTO A SASUKE PARA SIEMPRE Y NI TU NI NADIE VA A PODER IMPEDIRMELO.

Tras decir eso, en su mano empieza a formarse un rasengan cada vez más grande. La rubia se quedo muy sorprendida al ver el tamaño de ese rasengan. Nunca antes había visto uno tan grande. Pero lo que no se espero fue la mirada con la que lo miro el rubio y con la que la hizo retroceder del miedo.

Nunca había visto a Naruto tan enfadado.

—Y ahora, regresa al lugar de donde viniste y no regreses.

Es lo último que dice antes de lanzar el rasengan y destruir todo el lugar donde se encontraban.

Ambas rubias abren los ojos, sobresaltadas.

—¡¿Qué ha pasado?! —pregunta el peliblanco al ver a ambas mirarse a los ojos con temor.

—¿Habéis visto a Naruto?

—L-Lo he visto. —balbucea la Hokage.

—¿Y que te ha dicho? ¿Lo has convencido?

—No… a sido inútil. Le he intentado convencer de muchas formas, pero no ha servido de nada. Estaba súper seguro de quedarse allí. —suspira—. Se ha enfadado tanto con mi insistencia que me ha expulsado de allí con un rasengan. Nunca lo había visto tan enfadado.

—¿Y sobre Sasuke que le dijo?

—Me dijo que lo amaba, que ambos se necesitaban y que no iba a volver a perderlo.

—Sabía que sería inútil —dice la pelirosa—. Sasuke siempre ha sido lo más importante para Naruto, nunca se ha separado de él ni lo ha abandonado por nadie más. Ni siquiera cuando no eran pareja lo hacía, por lo que desde que empezaron a salir juntos, se volvieron aún más inseparables. Naruto pondría a Sasuke por encima de todo, incluso por encima de sus padres. Para Naruto no podría existir un mundo en el que Sasuke no existiera. Y para Sasuke es igual. Él no podría vivir en un mundo en el que Naruto no existiera. —suspira—. Son almas gemelas y al serlo uno no puede vivir sino está junto al otro.

Ninguno de los allí reunidos dijo nada, pero sabían que la pelirosa tenía razón. No podrían separarlos y había sido una estupidez haberlo intentado. Lo único que les quedaba por hacer era aceptarlo y seguir adelante.

~~~

Al despertar lo primero que nota es como era abrazado con fuerza por unos grandes brazos. Sonríe al reconocerlos y no duda ni un segundo en alzar los suyos y abrazarlo con la misma fuerza.

Por fin. Por fin estaba donde debe estar. Y esta vez para siempre.

—¿N-Naruto?

—Estoy aquí.

Nota como aumenta la intensidad del abrazo y le parece notar unos leves sollozos. Se separa un poco, sujetando sus mejillas entre sus manos y mirándolo a los ojos.

—Teme, ¿estas llorando?

—H-He tenido tanto miedo. C-Cuando te vi cerrar los ojos…entre en pánico. C-Creí que volvería a perderte. —lo abraza—. N-No quiero volver a perderte

—No volverás a perderme. —afirma—. Estaremos juntos para siempre.

—¿Qué es lo que ha pasado? ¿Por qué te has desmayado? —pregunta una vez más tranquilo. Seguían abrazados, negados a separarse.

Se lo cuenta todo, sin omitir ni un solo detalle. Al terminar, el azabache no daba crédito de lo que escuchaba.

—No me puedo creer que Tsunade llegase hasta esos extremos para obligarte a aceptar. No me la imaginaba así de egoísta. —menciona el azabache, molesto.

—Ni yo. —suspira—. Lo que más me molesto fue que metiera a mi padre y a Jiraiya y que encima me mintiera. Ella sabe lo importantes que son para mi y que los use para chantajearme…me duele.

—Lose —se abrazan con fuerza—. Tranquilo, ya todo esta bien. Estamos juntos y todo lo malo a desaparecido.

—Si, ahora todo es perfecto —se besan—. Por cierto, ¿Qué era la sorpresa que tenías para mí?

—Ven conmigo —sonríe, agarra su mano y empiezan a caminar.

Salen de la habitación y empiezan a caminar por un largo pasillo, hasta llegar a una puerta.

Al abrir la puerta, el rubio se queda embobado ante lo que veían sus ojos.

Un hermoso jardín lleno de flores y vegetación se erguía frente a sus ojos. Pero lo que más llamó su atención fue la manta y la cesta de picnic que había sobre la hierba en mitad del jardín.

—¿Qué es todo esto? —pregunta, emocionado una vez que se han sentado sobre la manta.

—Tu sorpresa.

—¿Un picnic?

—Una vez me dijiste que te encantaría vivir la experiencia de un picnic romántico en pareja, pero como nunca hemos podido hacerlo por culpa de las misiones y las peleas con villanos, pensé hacerlo realidad ahora que estábamos tranquilos. —explica— ¿Te gusta?

—Me encanta —lo abraza con fuerza, seguido de besar sus labios —. Gracias por hacer todo esto por mi. Te amo.

—Te mereces el mundo entero —lo abraza con más fuerza —. Yo también te amo.

Se separan y empiezan a comer. Naruto se emociona al ver la variedad de dulces que había y al ver que el plato principal era nada más y nada menos que ramen, su comida favorita.

Comen entre sonrisas, sonrojos y carcajadas que el azabache le sacaba de vez en cuando al rubio. Al terminar de comer, el azabache agarra las manos contrarias entre las suyas y deja un beso en ellas.

—¿Sabes que te amo, no? —asiente con una gran sonrisa —. Eres mi vida. Eres lo único que tengo y lo único que necesito para ser feliz. Eres lo más valioso y especial que tengo y lo único que quiero es pasar el resto de mi vida junto a ti. Quiero amarte, cuidarte y mimarte todos los días de mi vida. Quiero despertar y que lo primero que vea seas tu.

Naruto ya no podía aguantar más las lágrimas que querian salir de sus ojos. Sus mejillas parecían dos tomates y su corazón amenazaba con salirse en cualquier momento.

—S-Sasuke…

—Hace unas semanas te prometí algo, pero por sucesos que no queremos recordar no pude cumplirlo. Ahora estamos aquí, juntos de nuevo y voy a cumplir por fin la promesa que te hice.

¿Estaba soñando? ¿Era lo que él creía? ¿Lo que lleva tanto tiempo deseando, iba a pasar de verdad?

Entonces ocurre, Sasuke agarra algo de la cesta, seguido de ponerse de rodillas y extender hacia el rubio lo que parecía una cajita pequeña. Al momento de abrirla, Naruto sintió como todo el aire de sus pulmones desaparecía. Sasuke no pudo evitar sonrojarse un poco.

—Quiero pasar el resto de mi vida contigo. Naruto, mi vida, mi dobe, ¿Quieres casarte conmigo?

No tuvo que pensar ni decir nada. Nada más terminar la frase, Naruto se lanzó hacia el cuerpo del mayor, abrazándolo y llenándolo de besos. El azabache sonrió, a la vez que lo abrazaba de vuelta.

—¿Eso es un si?

—E-Es un si. ¡Mil millones de veces, si! T-Te amo, g-gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo.

—Gracias a ti por existir, por elegirme y por aceptar pasar el resto de nuestras vidas juntos. Te amo, Naruto.

Se besan, transmitiendo con el todo el amor que sentían y la felicidad que estaban experimentando. No podrían explicar con palabras la felicidad que sentían.

Sasuke se pone de pie, con él aún en brazos y lo hace girar mientras se seguían besando. Naruto ríe mientras se aferra a él y lo besa una y otra vez. No querían separarse jamás.

—Te amo, Sasuke Uchiha.

—Y yo te amo a ti, Naruto Uzumaki.

Mientras se besan Sasuke empieza a caminar saliendo del jardín, pasando por el pasillo, hasta llegar de nuevo a la habitación.

Se dejan caer en la cama mientras se siguen besando. Naruto suspira y se aferra a su espalda al sentirlo repartir besos por su cuello. El azabache no tarda en deshacerse de la camiseta del rubio, para empezar a atender sus pezones, los cuales no duda en lamer y succionar, arrancándole tiernos gemidos al contrario.

Tras eso ambos se deshacen de las prendas que sobraban en ese momento, quedando ambos desnudos. Uno encima del otro.

—He extrañado tanto verte así, debajo de mi sin nada de ropa que nos pueda estorbar.

—Y-Ya somos dos —susurra, rodeando su cuello con sus brazos.

Sonríe, besando sus labios con ternura, mientras va entrando poco a poco y se dejan llevar por la pasión.

Al terminar se abrazan, acurrucándose uno junto al otro. No decían nada. No lo necesitaban. Lo único que necesitaban era permanecer así, abrazados mientras escuchaban sus corazones latir al compás. Habían extrañado tanto estar así, que ahora no querían separarse ni arruinar el momento.

Sasuke deja un tierno beso sobre su frente, haciéndolo sonreír. Parecía tan irreal el tenerlo de nuevo entre sus brazos. Cuando todo ocurrió pensó que no volvería a verlo y que jamás volvería a ser feliz. Fue algo tan horrible y traumático que lo único que quería era desaparecer. Quería morir para poder reencontrarse con él en el más allá. Sabía que no era seguro que fuera a reencontrarse con él al morir, pero estaba tan triste, tan desesperado. Habría intentado lo que fuera con tal de regresar a su lado. Le llamaban ingenuo e idiota por pensar así, pero en estos momentos, mientras se encontraba entre sus cálidos brazos, podía afirmar con seguridad que todo era posible. Que, si deseabas algo con todo tu corazón, ese deseo podía hacerse realidad.

—¿En qué piensas? —pregunta en un susurro, acariciando su cabello.

—En lo feliz que soy ahora mismo —sonríe, mirando el anillo en su mano.

—Ya somos dos —besa su frente con cariño.

—¿Qué día nos casaremos?

—Cuando tu quieras —sonríe—. Dime el día que quieras y lo haremos.

—¿Te parece bien dentro de una semana? Así tendremos tiempo de prepararlo todo.

—Me parece perfecto. Cualquier día será perfecto mientras pueda casarme contigo.

No puede evitar sonrojarse.

—Yo también. Solo quiero casarme contigo y estar juntos para siempre.

—Y lo estaremos. Te lo prometo.

Y tal como me lo prometió, una semana después nos encontrábamos preparándonos para nuestra boda.

El día que hablamos sobre quienes serian los padrinos y sobre quien me llevaría al altar, Sasuke me sorprendió con una gran noticia. Yo tenía pensado pedírselo a Iruka, ya que él siempre a sido como un padre para mi y a falta de mi padre y del viejo pervertido, Iruka era la mejor opción. Pero Sasuke me dio la gran noticia de que en este universo tanto mis padres como el viejo pervertido estaban vivos. Ese día no pude evitar comérmelo a besos de la felicidad y llorar como si no hubiera un mañana al ver a las personas mas especiales de mi vida frente a mí.

Por eso ahora me encontraba aquí, de pie frente a la puerta cerrada, esperando a que la abriesen para entrar. No sabía porque, pero estaba muy nervioso. Y mi padre que estaba a mi lado, parece darse cuenta de mi estado.

—¿Nervioso hijo?

—Si, y no se por qué. Voy a casarme con el amor de mi vida, ¿Por qué debería estar nervioso?

—Hijo, es totalmente normal estar nervioso el día de tu boda.

—¿Tu lo estuviste cuando te casaste con mama?

—Demasiado —ríe—. Mis piernas temblaban mientras esperaba en el altar. Pero cuando vi entrar a tu madre todos los nervios desaparecieron y solo podía pensar en lo hermosa que se veía. Todo a mi alrededor desapareció y solo existiamos nosotros. Asi que no te preocupes hijo, estar nervioso es lo mas normal del mundo.

—Gracias papa —lo abrazo —. Te quiero.

—Y yo a ti. Y me hace muy feliz saber que vas a casarte con la persona que de verdad amas. Os deseo todo lo mejor y que seáis muy felices.

Nos dimos un último abrazo y entonces la música empezó a sonar y las puertas se abrieron. Podía jurar que en el momento que nuestros ojos se unieron todo a nuestro alrededor desapareció y solo estábamos nosotros. Los nervios desaparecieron y solo podía pensar en lo hermoso que se veía y en lo mucho que lo amaba. Mis pies empezaron a moverse inconscientemente hacia él. Al llegar a su lado no dudo en lanzarme a sus brazos y besar sus labios, El azabache me corresponde inmediatamente, pegándome más a él. Al separarnos no podemos evitar sonreír al mirarnos a los ojos.

—Te amo, Sasuke.

—Te amo, Naruto.

—¿No volveremos a separarnos verdad?

—Nunca más. —sonríe—. Esta vez es para siempre.

Esta vez sí que se hizo realidad. Me llamaron loco, pero lo conseguí. Pude…

Volver a ti.

Y como prometimos ese día…

Hasta que la muerte nos separe.