Los Shifters: Trysta y Fiero

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Sinopsis

Trysta Thompson no ha tenido una vida fácil. Creció en el barrio más pobre de la ciudad con un padre abusivo. En la escuela, los niños se burlaban de sus audífonos y la llamaban estúpida. Cuando surge la oportunidad de mudarse a Storm City y trabajar como ama de llaves para una banda famosa, no lo duda. La única regla: no salir con los integrantes de la banda. Fiero se prepara para una gira de verano con su grupo, The Shifters. Su antigua ama de llaves renuncia y necesitan un reemplazo. Cuando él regresa para una sesión de fotos entre conciertos, conoce a la nueva empleada. Ella es su mate, su lobo interior lo tiene claro. ¿El problema? Ella no quiere salir con él. ¿Logrará Fiero convencer a Trysta de que están destinados a estar juntos? ¿Se atreverá ella a confiarle su corazón?

Genero:
Romance
Autor/a:
Haven0412
Estado:
Completado
Capítulos:
47
Rating
4.8 20 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Trysta esperaba nerviosa en el vestíbulo de un edificio de oficinas, pensando en su futuro. Estaba allí para una entrevista de trabajo como empleada doméstica. Si todo salía bien, podría mudarse de su horrible casa rodante por unos meses. Luego, si las cosas seguían marchando, buscaría un departamento lo más lejos posible de su desastrosa vida.

—Señorita Thompson, la señora Valewind la recibirá ahora —anunció una joven en traje formal desde la puerta. Trysta se acomodó el cabello tras las orejas para ocultar sus audífonos. Por experiencia, sabía que mucha gente asumía que no podía oír y le gritaban. Los aparatos la ayudaban a escuchar con normalidad. Trysta siguió a la joven por un pasillo hasta una puerta cerrada. La chica llamó y dio un paso atrás.

—Adelante —dijo una voz severa. La mujer abrió la puerta y le hizo una seña a Trysta para que pasara. Al entrar, la puerta se cerró tras ella con un clic. —Siéntese —ordenó la mujer en el escritorio. Trysta tragó saliva y obedeció. —Soy Helen Valewind. Usted ya ha sido pre-aprobada para este puesto.

—¿De verdad? —Trysta estaba confundida. Era apenas su primera entrevista.

—Mis clientes investigaron a fondo sus antecedentes. Antes de explicarle más, necesito que firme un acuerdo de confidencialidad. —La señora Valewind deslizó un papel por el escritorio. Trysta lo leyó con cuidado.

Yo, _______________, acepto mantener en secreto la identidad de mis empleadores. No revelaré ninguna información sobre ellos a nadie, ni siquiera a mi familia. Tampoco diré nada sobre sus vidas personales. Si rompo este acuerdo, seré despedida y demandada por un millón de dólares.

______________

Nombre (letra de molde)

______________

Firma

Trysta no lo pensó dos veces. Necesitaba el trabajo, así que firmó el documento.

—Excelente. Usted ha sido elegida para ser la encargada de la limpieza de una banda famosa. Ellos estarán de gira todo el verano. Sus tareas incluyen limpiar la casa, organizar el correo y supervisar cualquier reparación necesaria. Por último, cuidará del perro que vive allí. Debe pasearlo dos veces al día, llevarlo a la peluquería cada dos semanas y alimentarlo dos veces diarias. —La señora Valewind hizo una pausa. —¿Tiene alguna pregunta hasta ahora?

—¿Qué tipo de perro es? —A Trysta le gustaban los animales, solo quería saber el tamaño.

—Es un perro mediano, no estoy segura de la raza. ¿Tiene algún problema con los perros?

—No, ninguno.

—Bien. Hay una casita de servicio donde vivirá mientras mis clientes no estén. Cuando vuelvan al final del verano, evaluarán su estancia allí. Si deciden que se mude, su sueldo cambiará para que pueda pagar una renta.

—Gracias por avisarme. ¿Cuándo empiezo?

—Vaya a esta dirección mañana mismo. El mánager le enseñará todo para que se familiarice con la casa. El grupo se irá de gira al día siguiente. —Puso una carpeta con la dirección sobre el escritorio.

—Está bien, muchas gracias. —Trysta le sonrió a la mujer.

—Si en algún momento quiere renunciar, avíseme con dos semanas de anticipación. —Trysta asintió, aunque sabía que nada la haría dejar este empleo. Necesitaba alejarse de su padre. —Muy bien. Avíseme si necesita algo. Buena suerte, señorita Thompson. —La señora Valewind le tendió la mano y Trysta se despidió.

—Gracias, señora Valewind. —Trysta esperó a salir de la oficina para dar saltos de alegría. Por unos meses, escaparía de su padre. Con este dinero ahorraría para irse del pueblo. Cuando lo hiciera, cambiaría su número y no miraría atrás. El parque de caravanas White Ferry sería solo un mal recuerdo. Trysta volvió a la casa rodante que compartía con su padre. Por suerte él no estaba; seguro andaba en el hipódromo gastándose su cheque de discapacidad. Aprovechó el tiempo para empacar su cuarto. Su trabajo incluía un uniforme: un vestido azul marino con delantal blanco. Sus jefes le dieron tres mudas de ropa. Era una bendición, pues apenas tenía ropa suficiente para aguantar dos semanas sin lavar. Ella solía ir a la lavandería justo cuando le pagaban.

Trysta le envió un mensaje a su amiga Honor, que estaba terminando la universidad.

¡Conseguí el trabajo! Empiezo mañana y me mudo. ¡En tres meses tendré suficiente para irme de este pueblo para siempre!

¡Qué increíble! ¿Dónde es el trabajo?

En Storm City. Está a cuatro horas de White Ferry.

Felicidades. Cuando termine mis finales iré a verte.

¡Sí! Podemos ir a cenar. Tuve que firmar un contrato de confidencialidad. No puedo decir para quién trabajo ni dónde vivo.

Es comprensible, Storm City está llena de famosos. Dicen que la banda The Shifters vive por allá.

¡Me encantan! Ojalá me cruce con alguno por la calle.

¡Jajaja! ¿Y si tus jefes secretos son ellos?

Trysta soltó una carcajada. Como si la banda más popular del país fuera a quererla a ella como empleada.

Qué graciosa. Te cuento más cuando me instale y sepa mi horario.

Me parece bien. ¡Suerte con todo!

Trysta puso a cargar su celular y cenó algo ligero. Tendría que salir a las cuatro de la mañana para llegar a tiempo. Se acostó y esperó a que su padre llegara. Habían hablado de la entrevista, pero dudaba que él se acordara. Siempre estaba borracho. Trysta se quedó dormida esperándolo.

—Trys, pedazo de mierda. ¿Por qué está cerrada la puerta? —La voz borracha de su padre retumbó tras la ventana. —¡Abre mi maldita casa, mujer! —Golpeó el vidrio con fuerza. Trysta se levantó en silencio y fue a la entrada. Abrió la puerta y se quedó allí sujetándola. —Inútil de mierda. Eres igual de gorda que tu madre. ¿Por qué dejo que te quedes aquí, puta? —Trysta no dijo nada. Había aprendido a ocultar sus sentimientos ante él. Pierce Thompson entró tropezando y chocó contra ella. —¡Quítate de mi camino! —Le soltó una bofetada que le hizo arder la mejilla. Trysta se llevó la mano a la cara. Él era muy rápido con los puños cuando bebía. En cuanto él entró, ella cerró la puerta y volvió a su cuarto. Eran las tres de la mañana. Sin pensarlo más, escribió una nota explicando que se había ido. Esa sería la última vez que un hombre le pondría la mano encima.