La señorita Claus NO está soltera!

Sinopsis

Navidad está a la vuelta de la esquina, y Akane se ve atrapada en el ajetreo de ayudar en la villa de Santa, luciendo un traje navideño que Ranma, su prometido, no aprueba en lo más mínimo. Mientras Akane lucha por cumplir con sus responsabilidades, Ranma arde de celos al saberse excluido de la actividad navideña.

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
Santelll
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Mi Santa, mi prometido

Este fic participa en la dinámica de las páginas de facebook Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma y Anyara Taisho #Beso_de_fin_de_año + #calendario_de_adviento con el tema #SantaClaus

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-¿De verdad tienes que ayudar a todos los clubs del instituto?

¿En serio va a usar eso?-pensó Ranma

-Pues, sí-respondí simplemente

-Es demasiado... te queda demasiado ajustado...y corto! -renegó mi terco prometido, de brazos cruzados en mi puerta

No quiero que los idiotas de la escuela la vean así

-¡Es un traje navideño, Ranma!-respondí girándome molesta, mientras luchaba por acomodar el gorro rojo en mi cabeza- Me pidieron ayuda en la villa de Santa, no pude negarme

-¿Y no podías ser un elfo? O un reno. Algo menos... menos...-insistió desviando la mirada

- Menos qué? -cuestioné ignorando su molestia-¡Eres imposible!- me quejé al ver su rostro enfurruñado en el espejo- Me voy-anuncié dispuesta a salir, me quedaban menos de 15 minutos para estar en el instituto.

Ranma se interpuso en la puerta de mi habitación, honestamente, parecía más molesto que de costumbre. Miré el reloj en la pared y apreté los puños con frustración.

-¡Ay, apártate, voy a llegar tarde! -chillé intentando tirar de él con todas mis fuerzas. De golpe sentí como me levantaba en sus brazos- ¿Qué estás haciendo, Ranma?!

-No irás a ninguna parte. Te quedarás aquí-demandó muy serio

-Serás tonto. ¡Suéltame! ¡Tengo que ir!

-Que vaya cualquiera otra chica, no tienes que ser tú

-Qué demonios crees que estás haciendo? -reclamé golpeando su pecho con mi mano

-Si querías ver a Santa, yo seré tu Santa hoy y Santa dice que no iremos a ninguna parte-respondió él y tuve que reprimir el impulso de reírme en su cara.

-¿No te refieres a Simón, de Simón dice?

-Es una combinación, versión navideña. -refutó él muy seguro, dando algunos pasos en dirección a mi cama

-Ranma, ya basta, bájame, ¡esto es ridículo!

Él se detuvo, pero continuó sosteniéndome mientras sus ojos esquivaban los míos.

-¡Ranma, en serio, bájame! ¡No puedo faltar! -insistí

-No quiero que vayas -murmuró, tan bajo que apenas lo escuché. Me quedé en sus brazos, en silencio, sin saber cómo reaccionar a sus palabras. Entonces Ranma bajó la mirada y me perdí en el océano de sus ojos.

-¿Por qué? -me las arreglé para preguntarle, casi hipnotizada por él.

-Porque odio la idea de que otros te miren- confesó finalmente, con el rostro enrojecido- No quiero que... Yo, quiero ser el único que...

Ranma dejó la frase en el aire, incapaz de terminar lo que intentaba decir, mientras el calor subía a mis mejillas.

-Tonto... -murmuré, intentando volver a una posición vertical. Él me bajó con cuidado, aunque sus manos seguían en mi cintura, como si temiera que me escapara. Por unos segundos, el silencio reinó en mi habitación.

-Está bien, Ranma, entiendo -suspiré finalmente, colocando una mano en su pecho para calmarlo-. Pero, solo será un par de horas y serán niños, niños de primaria- Le recordé

-¿Me lo prometes? -preguntó como un niño mimado.

-Lo prometo -respondí, sonriendo.

Antes de que pudiera apartarme, Ranma se inclinó hacia mí. Su rostro estaba a milímetros del mío, y su expresión era diferente a cualquier otra que antes hubiera visto en él.

-Bien.-aceptó Ranma-Pero yo seré Santa.

-Pero ya tenemos a un Santa-intenté explicarle

-No. Su abuela-empezó a explicarme mientras me tomaba de la mano para salir, ya de mejor humor-Se lastimó una pierna, me dijo que iría a cuidar de ella.

-A él también? Parece que los abuelos de todos se han accidentado últimamente-comenté, recordando como uno a uno se disculparon por no ayudar en la villa navideña

-Sí, bueno, soy el reemplazo, del reemplazo del reemplazo, pero-me respondió Ranma, tan confiado como siempre-¿Acaso no es mejor así? Yo seré Santa y tu su bella prometida.

Me era imposible no sonreír ante su torpe manera de celarme. Aunque nunca lo admitiría, parte de mí disfrutaba de sus tontos celos.

Había que ver el descaro de invitar a su prometida sin él a alguna actividad. Al menos esos siete aprovechados fueron sensatos y se hicieron a un lado-pensó Ranma volviendo a cargar en brazos a su prometida para llegar más pronto-Aunque todavía tenía que ahuyentar al que estaba listo para ser Santa ese día.