Jardines de píldoras [OMEGAVERSE] [PM#2]

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Sinopsis

Tras huir de Forest Hills junto a Matt, Charlie se encuentra con la vida nefasta de Babilon, una metrópolis podrida hasta los cimientos, allí conocerá por fin a Rackham, el mayor criminal del país y quien más desea poseer su droga que domina alfas, pero Charlie pronto descubrirá que sus habilidades en química no es lo único que este tipo quiere de él ¿Debería tratar de huir mientras puede o quedarse y aprender cómo funciona el bajo mundo? Incluso si eso significa darse a sí mismo como pago, mientras que al mismo tiempo la sombra de su pasado lo persigue insaciable. Oh Charlie ¿Cuándo podrás vivir en paz?... Un BL Omegaverse donde el protagonista es un alfa de apariencia delicada pero con un par de tornillos sueltos, segundo libro de la trilogía de Píldoras Malditas. ©Historia original, no acepto adaptaciones de la misma

Estado:
En proceso
Capítulos:
13
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 0 “Llamas indolentes”

Su mente estaba confusa, a sus ojos les tomó un rato enfocarse bien, pero lo primero que notó fue una fría y pesada pieza de metal rodeando su cuello, lo tocó sin comprender y cuando intentó levantarse algo tiró de su cuello, volvió a intentarlo pero de nuevo le fue imposible poner un pie fuera de la mullida cama donde estaba desplomado, solo entonces fue que su mente confundida comprendió lo que pasaba. Miró hacia atrás y se descubrió encadenado del cuello a la pared, levantó su pie y también estaba encadenado de allí, miró hacia al frente y se encontró con el responsable de su retención.

—¿¡Qué significa esto!?— Exigió saber lleno de furia, fue entonces cuando notó el encendedor y la almohada en sus manos —¿Qué vas a hacer con eso?

—¿Con esto? Pues, algo divertido ¿Sabes?— Una sonrisa se dibujó en sus labios, una muy llena de diversión —¿Cómo se siente tener eso en tu cuello? ¿Es pesado, verdad? No puedes poner un pie fuera de la cama con el del cuello y no puedes salir de la habitación con el del tobillo.

—¡QUÍTAME ESTO EN ESTE INSTANTE!— Exigió a los gritos, pero él negó con la cabeza.

—Pues no quiero y tú no vas a obligarme, ya no— Él encendió la pequeña llama, tan diminuta y tan feroz —¿Cuánto tiempo crees que tarde todo esto en arder? ¿Cinco minutos, diez minutos? La madera es maciza así que tardará más que una casa normal.

—¿¡ACASO ENLOQUECISTE!? ¡SUELTA ESO!

Nuevamente luchó con el grillete inútilmente, no podía alcanzarlo ni impedir que intentara acabar con todos, pero en esa mirada cargada de odio solo había cosa, decisión. Acercó la pequeña llama a la almohada entre sus manos, esta empezó a arder bastante rápido, en ese momento el pánico y la certeza de lo que estaba por sucederle lo invadieron.

—No, no por favor, vamos querido ¡Podemos hablar! ¡Resolver las cosas entre nosotros! No tenemos que llegar a estos límites— Intentó razonar, pero ya era demasiado tarde.

Su carcelero lanzó la almohada envuelta en llamas a la cama, el encadenado pese a quemarse las manos, alcanzó a tomarla y la tiró al suelo, pero las sábanas ya se habían encendido, intentó patear la llama pero fue inútil, el fuego se extendió con rapidez alcanzado bastante pronto su ropa quemando sus carnes.

—¡NOOOOO! ¡NO POR FAVOR! ¡DETEN ESTO, DETENLO YA!¡AAAAAAHHH!— Gritó con desesperación, pronto envuelto en el peor de los sufrimientos.

Pero el carcelero no se movió, tan solo observó cómo las llamas lamian indolentes a su víctima haciéndolo chillar y llorar igual a los cerdos en el matadero.

—Arde bien y acostúmbrate, te veo en el infierno— Se despidió él con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡NO! ¡NO ME DEJES! ¡AAAAAH! ¡AMOR MÍO, PERDONAME! ¡PERDONAME MI AMOR! ¡NO ME DEJES MORIR AQUÍ! ¡TE AMO! ¡TE AMO! ¡AAAAAAAAAHHHHH!

Las carnes del hombre se cocinaron y ennegrecieron, su cabello y sus párpados consumidos por las llamas, sus pulmones cocinados por dentro y sus órganos hirviendo, todo mientras seguía llamando a aquel que llegó a amar con locura y ahora lo había traicionado sin mirar atrás.

El objeto de su mayor deseo fue también el objeto de su perdición.