Capitulo 1 Jungkook
Me incline sobre la mesa, y el ruido del concurrido restaurante se difuminó mientras trataba de controlar la ira. Intenté contener el deseo de gritar y mantuve la voz baja, si bien cada palabra rezumaba ira.
Qué has dicho? Estoy seguro de que no te he oido bien.
Namjon se acomodó en su silla, sin preocuparse en lo más mínimo por mi enojó.
-He dicho que Taemin va a ser ascendido a socio.
Apreté el vaso que tenia en la mano con tanta fuerza que me sorprendió no romperlo.
Se suponía que ese ascenso era mío.
EI se encogió de hombros.
Las cosas han cambiado.
Me he dejado los cuernos trabajando. He traido nueve millones a la empresa. Me dijiste que si superaba
Lo del año pasado, seria socio.
Namjon agitó una mano.
-Y Taemin ha traído doce millones.
Estampé la palma de la mano contra la mesa, sin importarme si llamaba la atención de los demás o no.
Eso es porqué el muy idiota me la jugó y me quitó al cliente. La idea de la campaña fue mia. ¡El me
quitó de en medio!
-Es tu palabra contra la suya, Jungkook.
-Y una mierda. ¡Esto es una mierda!
-La decisión está tomada, y la propuesta ya está hecha. Esfuérzate y tal vez el año que viene será tu año.
-Y ya está?
-Ya está. Te has ganado una prima.
«Una prima».
No quería otra maldita prima. Quería el ascenso. Deberia haber sido mio.
Me puse de pie tan rápido que volque la silla, que golpeó el suelo con fuerza. Me enderece para enfatizar mi metro noventa y dos de altura, y lo miré con el ceño fruncido. Teniendo en cuenta que namjon no superaba
El metro setenta y dos, sentado me parecía muy pequeño.
Namjon arco una ceja.
Cuidado, Jungkook. Recuerda que en Anderson IG. lo importante es el trabajo en equipo. Sigues formando
parte del equipo. Una parte importante.
Lo miré fijamente, reprimiendo el deseo de mandarlo a la mierda.
-El equipo. Ya.
Me aleje meneando la cabeza.
Volví al trabajo, entre dando un portazo. Mi asistente me miró, sorprendido. Tenía un sándwich a medio comer en la mano.
-Que carajos le tengo dicho de comer en la mesa?
le solté.
El se puso en pie con torpeza.
-Es... estaba usted fuera tartamudeó Estoy trabajando en sus gastos y he pensado qué.
-Pues ha pensado mal, joder. Me incline sobre la mesa y le quite el dichoso sándwich de la mano,
haciendo una mueca por la atrocidad, Mantequilla de cacahuate y mermelada?
;El sueldo no le da para más o qué? Solté un gesto cuando la mermelada me manchó el borde de la chaqueta-.
Joder!
Su cara, ya blanca de antemano, perdió todavia más color al ver la mancha roja que se entendía sobre mi traje gris.
Señor jeon, lo siento mucho. Lo llevaré a la tintoreria ahora mismo.
-Desde luego que va a llevarlo. Y ya que sale, quiero un sándwich.
El parpadeó,
No... ha salido a almorzar?
Su conclusión vuelve a ser errónea. Tráigame un sándwich y un café con leche desnatada, con extra de
espuma. Quiero a Jung hoseok al teléfono ahora mismo. Me quité la chaqueta con un gesto impaciente y me aseguré de que los bolsillos estuvieran vacios.
Llévela a la tintoreria. La quiero de vuelta esta tarde
El siguió sentado mirándome con la boca abierta.
¿Está sordo?
Qué prefiere que haga primero?
Le tiré la chaqueta.
Ese es su maldito trabajo. ¡Averiguelo y hágalo!
Entré en mi despacho y cerré de un portazo.
Un cuarto de hora después tenia mi sándwich y mi café con leche. El interfono sonó.
Tengo al señor Jung hoseok en la línea dos.
Bien . Tome el teléfono
Hoseok. Tengo que verte Hoy
-Estoy bien. Gracias por preguntar, Jungkook.
-No estoy de humor. Cuándo estás disponible?
-Tengo toda la tarde ocupada.
Cancela algo.
Ni siquiera estoy en la ciudad. Como muy temprano puedo estar ahi a las siete.
-De acuerdo. Nos vemos en Finlay’s. La mesa de siempre. Colgué y pulse el boton del interfono
Venga ahora mismo.
La puerta se abrió y el entró para acabar postrado a mis pies Literalmente. Ni siquiera me moleste en
ocultar el hecho de que había puesto los ojos en blanco por el disgusto. En la vida habia conocido a una persona
tan torpe como el.
(Tropezaba con el aire!
Juraría que se pasaba más tiempo de rodillas que las
mujeres con las que yo salía. Esperé hasta que se puso en pie, recogió su cuaderno de notas y encontró el
boligrafo. Estaba colorado y le temblaba la mano.
Si, señor Jeon?
-Mi mesa en Finlay’s. Para las siete en punto. Reserve la Será mejor que la chaqueta esté lista para
entonces.
He pedido el servicio urgente. Ah, sale más caro.
Enarque las cejas.
-Estoy seguro de que le agradará pagar la cantidad extra, teniendo en cuenta que la culpa ha sido suya.
Su rubor aumentó, pero no discutió conmigo.
-La recogeré dentro de una hora.
Agite una mamo. Me daba igual la hora a la que la recogiera, siempre y cuando estuviera en mi poder antes
de marcharme de la oficina.
-Señor Jeon?
-Qué?
-Hoy tengo que marcharme a las cuatro. Tengo una cita. Le envié un correo electrónico al respecto la
semana pasada.
Tamborilie sobre la mesa con los dedos mientras lo observaba. Mi asistente, Park Jimin, la cruz de
mi existencia. Había hecho todo lo que estaba en mis mano para librarme de el, pero todo habia sido en vano. Daba igual lo que le ordenase hacer, el lo conseguía. Por humillante que fuese la tarea puesta.
¡Recoger mi ropa de la tintorería? Si. ¡Asegurarse de que mi cuarto de baño privado estuviera bien surtido
de mis articulos de aseo personal y de mis condones preferidos? Por supuesto. ;Ordenar por orden alfabético
mi enorme colección de CD después de que decidiera llevármela a la oficina? Sin fallo alguno. Incluso los
guardó todos en cajas después de que «me lo pensara mejor» y decidiera enviarlos de nuevo a mi casa,
impecables y en orden. No dijo ni pio. ¿Enviarle flores y mensaje de despedida a la mujer de turno que
quisiera quitarme de encima cada semana? Ajá.
Iba todos los días a la oficina sin falta y jamás llegaba tarde. Rara vez salía a menos que fuera para hacer
algún encargo que le hubiera asignado o para escabullirse a la sala del personal, donde almorzaba uno de
Esos ridiculos sándwiches caseros que le había prohibido comerse en la mesa de trabajo. Mantenía mi agenda y mis contactos al día;
archivaba los informes siguiendo el código de color que a mí me gustaba: y filtraba
mis llamadas, asegurándose de que ninguna de mis numerosas ex me molestara. Según me habían dicho, todo El mundo la apreciaba, no olvidaba ningún cumpleaños y horneaba unas galletas riquísimas que compartía en ocasiones especiales. Era la puta perfección.
No lo tragaba.
Era todo lo que aborrecía en una persona. Pequeño y delicado, con el pelo rubio y los ojos azules. Se vestia con trajes sencillos.
Impecable, pulcro y totalmente anticuado. Siempre llevaba el l cabello alborotado. No llevaba joyas y, por lo que había observado, tampoco se maquillaba. No poesía el menor atractivo y no tenía el amor propio necesario para hacer algo al respecto. Apocado y tímido, era fácil pisotearlo. Jamás se defendía, aceptaba todo lo que yo le tiraba y jamás me ofrecía un no por respuesta.
A mí
me gustaban fuertes y con personalidad. No los felpudos como el joven park.
Sin embargo, tenía que cargar con el.
-De acuerdo. Pero que no se convierta en una costumbre, joven park.
Por un instante, crei ver un brillo furioso en sus ojos, pero acabó asintiendo con la cabeza.
Recogeré su chaqueta y la dejaré en el armario.
Tiene una conferencia telefónica a las dos y hay otra
preparada en la sala de juntas.
Señaló los archivos que descansaban en una esquina de mi mesa-
Ahí
están sus Notas
Mis gastos?
-Termino en breve el informe y se lo dejo para que lo firme.
-De acuerdo. Puede irse.
Se detuvo en el vano de la puerta.
Que pase una buena noche, señor jeon.
No me moleste en responder.......
🙂↕️


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