Cálido hogar.
Holis! Antes de inciar, un pequeño contexto:
Son historias paralelas del mundo de Prófugo, es decir, líneas simultáneas basadas en realidades alternas, por lo que se encuentra inspirado desde la historia original, hasta sucesos que no pasarán en dicha narración.
Todas son autoconclusivas, pero existe la posibilidad que sean fragmentos de una linea temporal, tal cual dice el resumen, son crónicas que sirven como una “curita”, ya que la trama original es más densa y siendo sinceros: me gusta escribir romance.
En fin, tampoco es necesario conocer la historia original, y puede ser el suspiro después de leer algo excesivamente triste jajaja. De cualquier forma si te interesa saber más sobre los protagonista o conocer de éste mundo creado a partir de mucho amor, puedes leerlo desde mi perfil 🌈
Cálido hogar.
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Reider.
Lo observaba con un cariño que nunca pensé sentir.
Seth estaba en la cama, sus ojos de rosa cristalino se abrían perezosamente, su cabello blanco desordenado más mi polera descendiendo por su hombro dejaba entrever una que otra marca rojiza que quedaba, sólo me hacía recordar lo mucho que me gustaba.
La escena pudo haber pasado a otro nivel, si no fuera porque Keï se encontraba a su lado con juguetes desparramados, intentaba despertar a su “mamá” con un estetoscopio sobre su frente.
- Keï - pronunció Sethrü con flojera - cachorro, creo que eso va en el corazón y no en la cabeza.
- Tal vez con una inyección despierte - contesté mirando a Keï -
Mi sonrisa aumentó, cuando ví al pequeño mestizo sacar una jeringa y pinchar el brazo de su “madre”. Frunció el ceño cuando se percató que su “medicina” no funcionó.
- Jamás debiste comprar esos juguetes - dijo mientras miraba el techo, estaba cansado y no lo culpaba, anoche fue... Intenso. Tal vez, me haya pasado un poco.
Moví los hombros en respuesta, Keï no se inmutó por el agotamiento de su “mamá“, tomó un frasco de juguete que decía “alcohol”, vertió el liquido invisible entre sus manos, y se lo refregó en su cara.
- Cachorrito - insistió con la voz apelmazada por las manos pequeñas de nuestro hijo - creo que de esa forma no se colocan los medicamentos.
Observé con ternura a esos dos. Keï había dejado su papel de doctor, para encaramarse por su cintura hasta sentarse en su pecho.
- ¡Mami! - gritó emocionado al ver que había logrado despertarlo -
Por cada caricia que Seth le daba a sus cabellos oscuros, una risa infantil enmarcado por colmillos que aún crecían lo acompañaba.
Heredó su mirada, igual de intrigante, de limpia. Todo el resto lo había sacado de mí, la palidez, el cabello oscuro y hasta mis facciones. Se parecía mucho a nosotros a pesar de encontrarlo en el caudal del río.
Ninguno de los dos se esperó está situación, el humor de Seth empeoró cuando empecé a apodarlo de broma “mamá ” hasta que Keï lo aprendió. Por más que refunfuñaba, después de cinco meses de estar con nosotros, aceptó que era la “mamá“. Sethrü lo amaba y la forma en la que lo miraba lo delataba.
También debía admitir que al ser la “mamá” funcionaba cada vez que se vestía de duquesa para caminar por el reino de Thoot, aunque ocultaban sus rostros.
En unos días me coronarían rey, y podría reconocer mi relación con Seth junto a la existencia de Keï.
Preparé la leche que tomaba Keïlan y acerqué una caja de bombones para Seth. El mestizo tomó su biberón acunandose en su mamá.
Ambos estaban sentados en la cama, enfrascados en lo suyo, a pesar de que Keï se parecía físicamente a mí, tenía las mismas manías de Seth.
Después de que el Fugitivo comiera al menos seis chocolates, me miró con el ceño fruncido.
- Eres un idiota, me duele el cuerpo y debo estar lleno de marcas - comentó más fatigado que molesto -
- anoche no escuché que te quejarás - me burlé pero a él no le pareció - tú me rasguñaste - repliqué intentando aminorar la situación -
- Cierra la boca - contestó al aire, cargaba al niño sobre sus piernas - tú papá es un idiota - lo dijo como sí fuese la información más natural del mundo -
- Te he dicho que no le digas eso a Keï - reclamé -
- cachorrito - miraba al mestizo - dí “papá idiota”
- Papá ilioma - imitó Keïlan riendo, Seth era pésima figura paterna -
Resonó el sonido de sus palmas chocar seguido por sus risas, a pesar de lo que significaba sus enseñanzas, no pude evitar sonreír.
Me gustaba mi vida, hace tres años había dejado mi reputación de “mujeriego”, y hace cinco meses llegó el pequeño a nuestras vidas, me tranquilizaba saber que dejaría de esconderlos tras mi coronación.
No imaginé que la vida en familia fuera tan... Amena. Yo realmente amaba a esos dos, aunque hubieran días donde me estresaba su parecido.
- ¿Qué sucede? - preguntó Seth sacándome de mis pensamientos -
Se veía tan radiante como las flores, me acerqué sin poder borrar mi sonrisa.
- Nada - susurré, por inercia sus ojos brillaron, mi sonrisa creció ante su reacción - te amo, Seth.
No era la primera vez que admitía lo que sentía pero se sentía igual. Besé sus labios que aún sabían a chocolate.
Sethrü no respondió, nunca respondía con palabras, sabía que le costaba, su respuesta fue un beso con timidez que parecía no acostumbrarse a lo nuestro aunque lleváramos tres años de relación. Una sonrisa tímida apareció y su mirada aclaró.
Sentí unas manos tirar de mi ropa, Keï esperaba expectante por atención, era el centro de los dos. Me reí al darme cuenta que su puchero era idéntico a cierto Fugitivo que decía ser su mamá.
- A ti también, pequeñito - contesté divertido mientras cargaba a mi hijo, besando su frente -
Ellos eran mi familia.
Hola otra vez! Muchas gracias a quienes han leído el fragmento ya sea por curiosidad o porque vienen de Prófugo. Aprovecho de disculpar que no he actualizado la historia original pero pronto lo hare! 🌈


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