♡
—¿C-Creen que esto realmente esté bien?
—Jimin, por favor ya cállate, te dije que será una buena idea. Dime, ¿cuántas veces tendremos la oportunidad de salir a un club siendo menores de edad? —Desde la cama, Jungkook exhaló el humo del vape antes de responder.
—En serio espero que haya hombres guapos y con dinero —habló Taehyung, regresó a ver a Kook y como el humo se dispersaba por el aire.
—¿Es nuevo? ¿De qué sabor? —Tae subió a la cama y fumó—. Amo el de Sandía...
Era un viernes por la noche y las tres adolescentes de dieciséis años estaban en casa de Taehyung. Según los padres de Jungkook y Jimin sería una pijamada normal, pero al no estar los padres de Tae sería la perfecta oportunidad para salir.
—Jimin, creo que deberías usar mi vestido rosa de lentejuelas. —Con entusiasmo fue hasta su closet y lo sacó de ahí.
—Oh dios, con eso apenas puedo cubrir mi trasero y busto.
—Pues ese es el punto, ¿no? Mira a Kookie y mírame a mí, llevamos ropa pequeña y ajustada.
Y Tae no se equivocaba, Jimin pudo ver como Jungkook tenía una falda negra con un top plateado, los cuales se veían cortos. Y pues, Taehyung llevaba un vestido jean con toques brillosos, el cual resaltaba sus lindas piernas y su gran trasero.
Las tres eran amigas desde pequeñas y se amaban mucho; Jimin siempre resultaba ser la más reservada, por lo cual le era extraño salir de su zona de confort.
—Vamos, Mimi, ese vestido te quedará increíble —Tae puso su mejor cara de cachorrito. Jimin rodó los ojos y sin más fue convencido—. Por los Dioses, Jimin te ves hermosa...
Salió del baño intentando bajar un poco el vestido que le llegaba a los muslos.
—Sigo pensando que es un poco corto.
—Mimi no —Jungkook se sentó mientras seguía señalando el vestido—, te ves increíble, tus tetas resaltan un montón y ese color te luce bastante con tu cabello rubio.
Tardaron alrededor de una hora y media en arreglarse, apenas eran las 9:30 lo cuál era perfecto.
—Ya está llegando el Uber, vamos saliendo. ¿Llevan todo, verdad?
—Sí, Taeee... —contestaron al unísono.
...
Tuvieron que rogarle un poco al guardia que las dejara pasar, ya que este se rehusaba porque según había mucha gente. Sin embargo, Tae usó su mejor carta y funcionó.
El lugar estaba oscuro y lleno de luces azules y rojas, a excepción de las mesas que eran iluminadas por una tenue luz cálida.
—Mimi, Kookie, no se separen. Sentémonos allí.
La mesa era bonita y los asientos cómodos.
—¿Qué vamos a pedir? —Jungkook preguntó—. Yo traje veinte.
—Yo igual. ¿Y tú, Jimin?
—Gasté dos dólares en el Uber así que solo tengo dieciocho.
—Tenemos cincuenta y ocho —Tae vio a su alrededor localizando dónde estaba el bar —. Bien, iré a ordenar unos shots, escogeré unos dulces así que no se preocupen. Quédense aquí, ya vuelvo.
Agarró el dinero y caminó hasta allí. Por suerte tenía experiencia en caminar con tacones, si no ya se veía en el suelo. Ordenó y esperó a que el bartender terminara, pasó unos minutos revisando su celular hasta que escuchó que alguien le hablaba.
—Hola. ¿Estás sola, cariño?
Por la sorpresa Tae se estremeció un poco, sin embargo, de inmediato volteó a mirar al dueño de la voz. Un hombre alto, tres veces más grande que ella, con unos brazos definidos y musculosos.
—¿Qué pasa, preciosa? ¿Eres sorda?
—No, lo siento. No estoy sola, vine con amigas —Señaló con su dedo la dirección donde sus amigas reían.
—Yo tampoco lo estoy, ¿qué te parece si mis amigos y yo nos sentamos con ustedes? Nosotros pagamos los tragos, cariño.
Tae lo pensó un momento, pero esa era la mejor manera de disfrutar la noche, o eso creía ella.
—¿Antes puedo preguntarles a ellas? A mí me parece perfecto pero mi amiga Jimin es un tanto tímida.
—Claro, ve y pregunta. Cualquier cosa estoy aquí —El hombre alzó su vaso de whisky y guiño el ojo hacia la joven.
Mientras tanto Tae casi que corrió hacia la mesa donde sus amigas aún estaban inmersas en su conversación.
—¿Adivinen qué? —chilló emocionada.
—No nos quisieron vender alcohol —respondió Kook.
—No, tonta, un hombre suuuper guapo me preguntó si quería que él y sus amigos se sentarán junto a nosotras. Además, me propuso que él pagaría todo. Y le dije que les preguntaría a ustedes. Por favor, por favor acepten. Es una increíble oportunidad, él y sus amigos están guapísimos.
—Tae, no estoy segura y si son secuestradores.
Taehyung arrugó el entrecejo.
—Jimin, si sigues con esa actitud tan virgen créeme que lo seguirás siendo hasta los treinta. Así que iré ahora mismo y le diré que sí.
Tae antes de irse, bajó su escote un poco y sus gordas tetas casi saltaron. Caminó hasta el hombre y asintió con una sonrisa.
Después de unos segundos este y sus amigos aparecieron en la mesa de las chicas.
—Ey, pero qué bellezas —habló el tatuado.
—Yo nunca me equivoco, Jackson.
—Mi nombre es Namjoon, este es Jackson —El chico con tatuajes comenzó a señalar a sus amigos—. Y él es Jin. Qué tal si vamos a la zona VIP, aquí hay mucho ruido.
Tae y Jungkook se regresaron a ver emocionadas. No iban a mentir, los hombres estaban bastante ardientes y tenían suerte que se habían fijado en ellas. Jimin por otra parte entrelazó sus manos en un gesto nervioso. Jungkook vio de reojo a su amiga y rodó los ojos, era hora que Mimi dejara de ser una virgen.
—¡Sí, nos encantaría!
...
La zona VIP era bastante espaciosa, más bien era como un cuarto privado solo para ellos. Claro, aún seguía con la decoración del bar, con tonos rojos y luces led.
Las jóvenes se sentaron a cada lado de un hombre, en muebles circulares en los que todos podían mirarse entre sí. La mesita del centro estaba llena de trago, que nunca acababa gracias a Namjoon. Luego se enteraron que este era hijo del dueño.
Tae conversaba alegre con Namjoon, mientras el adulto descansaba sus manos en los muslos de la chica. Jin y Jungkook reían. Por último, Mimi y Jackson. Era obvio que el ambiente incomodaba a la chica, si le preguntaban ella preferiría estar en su casa leyendo.
—Eres muy linda, Jimin…
El alfa se acercaba cada vez más, ignorando las señales de incomodidad de la pequeña omega.
—Te veo demasiado tensa, qué tal si bebes más —Jackson cogió la botella de Jagger y rellenó el vaso, acercó este a los labios de Jimin mientras este negaba.
—Vamos, omega, no seas aburrida. Tus amigas se la están pasando bien, no seas pesada.
Los ojitos de Mimi lagrimearon al tomar la bebida que le raspó su garganta, odiaba el alcohol. Sin embargo, el alfa no dejaba de darle de beber. Con el alcohol en su sistema y su naturaleza ingenua, empezaba a sentirse aturdida. Jackson lo notó y aprovechó para inclinarse más sobre ella.
—¿Ves? Ahora sí estás más relajada, así me gusta, linda.
Jimin parpadeó, su visión comenzaba a nublarse, y el calor en su cuerpo aumentaba. Su instinto le decía que algo estaba mal, pero su mente no procesaba con claridad. Jackson sonrió con autosuficiencia al notar lo fácil que era llevarla justo a donde él quería.
—No tienes que preocuparte por nada —susurró, deslizando su mano por su muslo, dándole un pequeño apretón.
Mientras tanto, Namjoon mantenía su mano firme en la pierna de Taehyung, quien se recargaba en su pecho, cómoda con el toque posesivo del alfa. Jungkook reía con Jin, ajena a cualquier preocupación.
Namjoon echó un vistazo rápido a Jackson y luego a Jin, intercambiando miradas con ellos de manera sutil. Era una especie de acuerdo silencioso. Todo iba según lo planeado.
—Creo que deberíamos ir a un lugar más tranquilo —murmuró Namjoon contra la oreja de Tae, con una sonrisa ladina—. Aquí hay demasiado ruido, princesa.
—Mmm, ¿qué tienes en mente? —preguntó ella, mirándolo con coquetería.
Jin rió y pasó un brazo por los hombros de Jungkook.
—Nosotros ya reservamos una suite en el hotel de enfrente —comentó con aparente casualidad—. Mucho más privado, con bebidas y todo lo que nos gusta.
Taehyung mordió su labio con emoción, sin notar el verdadero trasfondo de las palabras. Jungkook, por su parte, no se opuso en absoluto.
—Eso suena increíble. ¿Verdad, Jimin? —dijo Tae, volteando a verla.
Pero Jimin apenas podía reaccionar. Jackson la sostenía con un brazo alrededor de su cintura, sus dedos acariciaban la piel expuesta de su espalda.
—Mimi está un poco mareada, creo que necesita descansar —habló Jackson, su voz melosa, pero con una evidente intención detrás.
Namjoon ocultó una sonrisa satisfecha. Todo iba maravilloso. Ahora solo necesitaban asegurarse de que no hubiera resistencia.
—Perfecto —concluyó Namjoon, mirando a los demás alfas.
Jackson se inclinó sobre Jimin, su aliento cálido rozando su oreja.
—Vamos, linda… No tienes que preocuparte por nada. Me encargaré de ti.
…
El ascensor subió hasta el último piso del hotel, un piso reservado solo para clientes VIP. Jin deslizó la tarjeta en la puerta de la suite y la abrió con facilidad.
—Bienvenidos a nuestra pequeña fiesta privada —dijo con una sonrisa.
La suite era amplia, con una iluminación tenue y moderna. Un minibar bien surtido se encontraba en una esquina, mientras que en el centro de la habitación había un enorme sofá y una cama king size con sábanas de satén oscuro.
—Wow… Esto es otro nivel —murmuró Jungkook, llevándose el vape de sandía a los labios y soltando una nube de humo perfumado.
—Solo lo mejor para nuestras omegas —comentó Namjoon, guiándolos más adentro.
Taehyung, emocionado, se tiró en el sofá con una risita. Namjoon se sentó a su lado de inmediato, pasando un brazo por sus hombros y acercándolo a su pecho.
—Estás preciosa esta noche, Tae —murmuró en su oído, deslizando sus dedos por su muslo descubierto.
Tae sonrió y se acomodó aún más contra él, disfrutando la atención.
Jungkook se dejó caer junto a Jin, quien la miraba con una media sonrisa.
—¿Puedo probarlo? —preguntó, señalando el vape.
Jungkook le pasó el dispositivo sin problema, pero cuando Jin lo tomó, en lugar de inhalarlo él mismo, lo acercó a la boca de Jungkook de nuevo.
—Inhala —ordenó con suavidad.
Jungkook parpadeó, pero sin pensarlo demasiado, obedeció. Tomó una calada profunda y dejó escapar el humo. Jin observó el gesto con una mirada oscura y satisfecha.
—Qué linda te ves haciendo eso.
No era la primera vez que un alfa le coqueteaba, pero había algo en Jin que le hacía sentir una tensión extraña en el pecho.
Mientras tanto, en el otro lado de la habitación, Jackson tenía a Jimin sentada en la cama. Su cuerpo estaba relajado, pero su mente seguía un poco nublada.
—Mimi, cariño, relájate un poco —susurró Jackson, acariciando su espalda con lentitud—. ¿No quieres un poco de agua?
Jimin asintió con torpeza. Pero cuando Jackson se levantó para servirle un vaso, en lugar de agua, vertió un poco más de licor en él.
—Aquí tienes, pequeña. Esto te hará sentir mejor.
Jimin tomó el vaso con ambas manos, sin notar la artimaña. Mientras bebía, Jackson intercambió una mirada con Namjoon y Jin. Todo estaba saliendo a la perfección.
Los omegas estaban justo donde los querían.
La suite estaba sumida en una atmósfera densa, cargada de un calor creciente que solo los alfas parecían notar por completo.
Jimin sintió su cuerpo más pesado con cada sorbo de la bebida que Jackson le había dado. Algo dentro de ella le decía que debía detenerse, pero la mirada intensa del alfa la mantenía en su sitio, como si cada uno de sus movimientos estuviera siendo monitoreado.
—Estás preciosa así, Mimi —susurró Jackson, deslizando un dedo por su mejilla hasta la comisura de sus labios. Jimin se tensó, pero su cuerpo no reaccionó como quería. Se sentía cómoda y débil al mismo tiempo.
Jackson sonrió, inclinándose más cerca, invadiendo su espacio sin dudarlo.
—Sabes, las chicas como tú no deberían estar solas en lugares así. Demasiado dulces, demasiado frágiles…
—Y-Yo no estoy sola… —balbuceó Jimin, queriendo apartarse.
El alfa le acarició el brazo, bajando hasta su muñeca, sosteniéndola con delicadeza pero sin dejarla ir.
—Lo sé, linda. Pero dime… ¿crees que tus amigas están pendientes de ti?
Jimin parpadeó confundida y giró la cabeza. Taehyung estaba acurrucada contra Namjoon, completamente embelesada por las palabras suaves que él le susurraba al oído, mientras sus dedos subían por su muslo. Jungkook, por su parte, reía con Jin, apoyada contra su pecho mientras él deslizaba su mano por su espalda con una familiaridad inquietante. Ninguna parecía notar lo que ocurría a su alrededor.
—Lo ves… —Jackson soltó una leve carcajada, inclinándose hasta que sus labios rozaron la oreja de Jimin—. Estás sola.
Su instinto le gritaba que debía moverse, decir algo, pero el alcohol en su sistema y la cercanía del alfa la hacían dudar.
—P-Pero… —intentó protestar, su voz apenas un murmullo.
Jackson tomó su barbilla con firmeza, obligándola a mirarlo.
—Tranquila, linda. No te pongas así… ¿No quieres que cuide de ti?
Mientras tanto, Namjoon presionó un poco más su palma contra el muslo de Taehyung, inclinándose hacia ella con una sonrisa encantadora.
—Eres tan frágil, Tae… Me gusta eso.
Taehyung se estremeció, le gustaba cómo Namjoon la miraba como si fuera lo más valioso en la habitación.
—Namjoon… —susurró, sintiéndose mareada por su cercanía.
—Solo relájate —dijo él, acariciando su piel con sus dedos.
Jin, por otro lado, exhaló el humo del vape que Jungkook le había prestado, observándola con una sonrisa de medio lado.
—Tiene un sabor interesante… —comentó con un tono juguetón.
Jungkook rió, acomodándose mejor contra él.
—¿Oh? ¿Quieres otro? —preguntó con ligereza.
Jin sostuvo su mirada por un momento antes de negar.
—No… Creo que prefiero probarte a ti.
Jungkook sintió su corazón latir un poco más rápido, pero no apartó la mirada. Había algo en la forma en que Jin hablaba, en la forma en que la rodeaba con su presencia sin parecer forzado, que la atrapaba.
Mientras tanto, Jackson mantuvo a Jimin contra él, sus dedos jugando con los mechones rubios de la omega.
—Eres un dulce, Mimi —murmuró, bajando la mano por su espalda—. Tan suave…
Jimin trató de hablar, pero Jackson apretó el agarre en su muñeca, con una sonrisa calmada pero amenazante.
—Tranquila… Lo mejor es no pensar demasiado —susurró, con un tono tranquilizador que contrastaba con la manera en que la mantenía atrapada—. Vamos a divertirnos… ¿no es por eso que estás aquí?
Los alfas habían preparado todo con precisión. Cada palabra, cada gesto, cada sonrisa encantadora.
Y lo peor de todo… es que las omegas ni siquiera se daban cuenta.
Las luces tenues de la suite iluminaban apenas las siluetas de los seis cuerpos dentro. El aire estaba cargado de perfume, alcohol y una tensión casi palpable. Jimin apenas podía mantenerse erguida, la cabeza le daba vueltas por culpa del alcohol que Jackson la había obligado a beber. Su sonrisa era demasiado complaciente, sus manos demasiado insistentes.
—Mimi, ¿estás bien? —La voz de Taehyung sonaba lejana, como si viniera de otro mundo. Jimin apenas pudo voltear a verla, pero antes de que pudiera articular palabra, sintió el brazo fuerte de Jackson rodearla con más firmeza.
—Claro que está bien —contestó el alfa con una sonrisa—. Solo está disfrutando la noche… ¿Verdad, preciosa?
Jimin no respondió, pero Jackson no necesitaba que lo hiciera. Solo deslizó una de sus manos hasta su muslo expuesto, dándole una ligera caricia mientras la mantenía lo suficiente cerca para que no tuviera escapatoria.
En la esquina de la habitación, Namjoon había logrado acomodar a Taehyung en su regazo. El omega se dejaba hacer con una facilidad que rayaba en la entrega total. Cada vez que el alfa le susurraba algo al oído, Taehyung reía y asentía, embelesado.
Jin y Jungkook, por otro lado, eran la pareja más animada. Jungkook tenía un vape de sandía entre los dedos y lo llevaba a sus labios cada tanto, soltando nubes dulzonas de humo mientras Jin se reía de algún comentario pícaro que el omega le había hecho.
—Eres divertido, Jungkook. Me gusta eso. —Jin le deslizó un brazo sobre los hombros, con un gesto que parecía casual, pero que encerraba un dominio evidente.
—Lo sé —respondió el omega con una sonrisa traviesa, exhalando más humo—. Pero dime algo que no sepa.
Jin se inclinó hasta que sus labios quedaron cerca de su oído.
—Voy a hacer que esta noche sea inolvidable para ti. ¿Te gustaría eso?
Jungkook sintió una calidez recorrer su cuerpo. Algo en la voz de Jin lo envolvía, despertando una sensación que lo hizo retorcerse en su asiento, como si su piel se tornara más sensible con cada palabra.
Mientras tanto, Jackson aprovechaba la vulnerabilidad de Jimin. Ella intentaba mantenerse enfocada, pero el mareo la hacía torpe. Sus labios estaban entreabiertos, su respiración acelerada. Jackson rozó con sus dedos la piel de su cuello.
—¿Ves, cariño? No hay nada de qué preocuparse. Estamos aquí para cuidarlas. —Sus palabras eran dulces, pero su sonrisa delataba otra intención.
Namjoon, que observaba la escena, sonrió con suficiencia y levantó su vaso en un gesto de celebración.
—Por las omegas más hermosas de la ciudad —brindó, y los otros dos alfas rieron y levantaron sus copas también.
Jimin sintió que su corazón latía demasiado rápido, su piel erizándose con cada palabra que escuchaba. Algo en el ambiente decía que todo esto era un juego en el que ella no entendía las reglas… pero que ellos ya habían decidido el final.
—¿No crees que es lindo cuando se dejan llevar? —preguntó Jin con una sonrisa maliciosa.
—Es lo mejor —contestó Namjoon sin apartar los ojos de Tae—. Me gusta cuando entienden que esto es exactamente lo que necesitan.
Jackson rió despacio y se inclinó aún más sobre Jimin.
—Y tú, preciosa… ¿ya lo entendiste? —Su mano se deslizó con más confianza por su muslo, asegurándose de que la omega sintiera cada roce, cada centímetro de su control sobre ella.
El silencio de Jimin fue la mejor respuesta.