𝗖𝗶𝗮𝗻𝘂𝗿𝗼
“El roció acaricia mi mentón adueñándose de la melodía que murmura mi latiente órgano, aquel que se fractura ante el egoísmo que brota de tu piel convirtiendo mi suspiros en una intensa ola de penumbra”
“La oscuridad de tu abandono arremete contra mis piernas arrodillándome ante tu aliento ahogando mis pulmones con las placidas aguas que recorren tu intensa intimidad”
Incluso un recuerdo amargo como la soledad se mantiene intacto en el sitio mas oscuro donde el destierro ha condenado sus puñales convirtiendo sus sueños en las pesadillas que atormentan su inexistente murmuro; un simple delirio acompaña su frustración aullando entre sus dedos aquel nombre que permanece escondido entre los escombros de un pasado totalmente tormentoso cubierto de una espesa neblina que obstaculiza su visión.
“Mis palabras se han convertido en mi mayor condena luego de que el veneno haya recorrido mi lengua”
La intensidad de un sentimiento se mantiene cautivo en el interior de su abdomen mientras sus dedos juegan de manera inquieta ante la esperanza que baila encima de sus cansados ojos oscuros divisando frente a su nariz el fuerte aroma que desprende una piel completamente húmeda; su paladar fino se corrompe ante la respiración agitada que sobresale de sus tiernos hoyuelos donde alli reposa el carmesí de sus mejillas.
—Supongo que es mi turno… —Su temblorosa voz se aferra a su abundante timidez tomando entre la yema de sus dedos el cuerpo inerte de una botella de vidrio—. ¿Verdad?.
Su voz entre cortada fastidia de manera arrogante la carne de una intensa llama que arde en el fondo de una cabeza completamente ajena a la suya.
El sonido que provoca la fricción entre dos cuerpos completamente apagados comienza a murmurar dentro de su oído acelerando el latido que retumba su expuesto pecho memorizando su tierna caricia luego de que la tormenta se posicione encima de su negra cabellera, aquella tan oscura como las alas de un cuervo que yace sobre un cadáver; el vidrio que compone la botella completamente vacía gira alrededor de aquellos alientos que estan frente a su boca a una gran velocidad grabando entre sus grietas los rostros que sonríen mientras se mueve.
La escasa luz que ilumina su temor se convierte en esperanza luego de que el frasco comenzará a disminuir su velocidad a medida que la ilusión permanece encendida en su tenue pupila; una tormenta electrizante resbala lentamente a traves de su espina dorsal erizando su piel divisando frente a su aliento como la boca de aquel frasco se detiene frente a la ensoñación de el joven Okkotsu.
El frio océano de sus ojos se levantan luego de que su respiración se haya intensificado ante la oración que ha florecido entre sus nudillos cruzando su mirada con la afortunada mujer que observa su titubeo mezclado con una intensa felicidad que se oculta en el interior de sus órganos.
—Bien Surin… —Una voz fuerte se mezcla en el intercambio de miradas alentando con un severo golpe en su espalda aquella acción cuestionada por los testigos que ríen entre cortado sin disimulo—, Supongo que tienes que besar a Yuta frente a todos. —Sus pupilas se dirigen hacia la joven que balbucea frente sus narices envenenando su lengua con las llamas que arden en el caluroso infierno—. La botella se ha detenido frente a ti, creo que es hora de que beses a mi amigo.
—Baja la voz Yu… yuji. —El temblor de los carnosos labios de Okkotsu añora una espesa salvación luego de que su corazón este colapsando ante la fuerte ola de emociones—. Es demasiado vergonzoso
—Aceptaste jugar. —Su dedo índice señaló el pecho de surin mientras una sonrisa acompaña la comisura de sus jugosa boca—. Así que hazlo
La timidez de Yuta es visible ante los ojos inertes que observan sus pasos sonriendo de manera arrogante mientras desliza detrás de su oído un mechón de su espesa cabellera. —Debe ser una broma ¿verdad? —El fuerte aroma del pasto reposa sobre su iris arqueando su ceja de manera altanera mientras una risilla se escabulle entre sus labios—, una jodida y puta broma ¿no?
—Por supuesto que no. —La dulzura de sus palabras atormentan una profunda escena que se nubla con las ardientes tinieblas—. Puede ser un simple juego pero créeme que todos te estan esperando
—¿Debo besar a Yuta? —El profundo color que hierve a traves de su iris desnuda la timidez de el joven que juega con sus dedos rezando una oración para mantener la calma ante el banquete que esta frente a su respiración—. ¿Eso es lo que quieres decirme?
—Yo no invente las reglas, la botella te señaló así que debes obedecer este estúpido juego
Las risas acompañan la timidez de sus mejillas dibujando encima de su piel aquel delirio que alimenta su hambruna cegando sus ojos de el espeso cianuro que se aferra a la carne podrida de su tráquea.
—¿En serio crees que voy hacerlo? ¿en serio crees que voy a besar a tu jodido amiguito? —Los ojos de la joven Surin se dirigen hacia el cuerpo que reposa delante de su calzado divisando como la vergüenza se adueña de el—. Solo míralo… es patético
—¡¡Hazlo Surin!!
—¡Ya te dije que no voy hacerlo!
—No arruines el ambiente por favor
—No lo estoy arruinando, simplemente no quiero hacerlo, no quiero besarlo
—Aceptaste jugar este juego así que ahora hazte responsable de tus descisiones
—Este es un maldito juego de niños
—La botella te acaba de señalar. —La ira canta detrás de su oído mientras la uña de su dedo índice se mantiene firme—. Es hora de cumplirlo
—Preferiría besar el suelo antes que besar sus asquerosos labios. —Una sonrisa acompaña la altanería que invade sus desnudos hombros donde alli reposa la oscura tinta de un trazo—. No besare a ningún chico menor que yo, especialmente a uno como el.
El asombro que encienden los rostros ajenos quedan en un completo silencio mientras sus bocas se abren luego de que las palabras hayan cruzado la delgada línea que existe entre el húmedo suelo.
—No deberías de hablar de esa manera, ¡¡Maldicion!!
—Ni siquiera tiene las bolas suficientes para hablarme, todo tiene que ser por medio de su maldito y jodido amigo.
La timidez de yuta aumenta repentinamente ocultando sus temblorosas manos dentro de su bolsillo incrustando sus uñas sobre la suave piel de su muñeca; la vergüenza murmura detrás de su oído mientras sus mejillas se tornan completamente rojas como si la sangre que recorre su cuerpo haya explotado de sus venas.
De sus ojos comienzan a brotar un leve llanto dirigiendo su mirada hacia el suelo luego de que la dueña de sus anhelos insultara sus carnosos labios sin siquiera haberlos probado.
—No tienes porque hablar de esa manera…
—Déjala Yuji. —La voz que se esconde entre sus brazos divulga plácidamente su temor—. No tienes porque obligarla hacer algo que no quiere
—Vaya… parece ser que si tienes una lengua.—La amargura se adueña de el tembloroso semblante que abraza la débil vergüenza—. ¿En realidad no eres mudo?
—Si no quieres besarme por orden de el juego creo que seria mejor que terminemos con todo esto
—No me gustan los chicos menores que yo. —La vulgaridad castiga su paladar mientras eleva la voz—, Especialmente los jodidos tímidos. —Su mirada helada como la nieve de el invierno descansa sobre el joven Yuta robándose la escasa ilusión que aúlla su nombre—. Preferiría besar el suelo antes que besarte… jodido mocoso.
El temblor de sus labios dispara el llanto que brota de sus mejillas resbalando sobre la pálida piel el sabor amargo de la humillación que brota de sus hombros convirtiéndose en victima de los murmullos que maldicen su nombre; la llama que arde dentro de su pecho se extingue mientras las lagrimas que derrama sus ojos apagan la inexistente ilusión de un romance pasajero.
“Mis pies se fracturan con el peso de las cadenas que abrazan mis tobillos luego de que el infierno haya bebido mi sangre saciando la sed que grita entre sus lamentos”
El reflejo de su llanto permanece grabado en las paredes de su corrompido cerebro convirtiendo el llanto de la inocencia en el tormento que ha castigado su lengua los intensos 2920 días que ha permanecido callada; el recuerdo comienza arder convirtiendo el vinilo de la memoria en las cenizas que se hunden en el fondo de el océano ahogando el pasado que acaricia su cabellera.
El dolor se mantiene intacto mientras la memoria del pasado se manifiesta a traves de los sueños que nacen cuando sus ojos se mantienen cerrados imaginando como las sensaciones de la juventud abandonan su cuerpo.
Un chasquido fuerte asoma frente a su mirada alertando el recuerdo que se desvanece a medida que sus intensos ojos se abren iluminando la soledad que añora sus muñecas. —¡¡Surin!! Despierta.
Sus pestañas sobresalen de su pupila mientras el aroma dulce de su fragancia se adentra en el fondo de sus fosas nasales regresando de manera cruda a la realidad que rodea su entorno. —¿Uh? —Su boca se abre liberando de ella un suave bostezo—. ¿Yuki?
—¡¡Acabas de quedarte dormida. ¿De nuevo?!!
—No es necesario que alces la voz
—Vuelves a dormir en horario laboral… —Suspiró provocando una tormenta de sensaciones en las espesas espinas que dividen su reconciliación—. Creo que tu edad es demasiado avanzada para soportar el trabajo
—Cierra la boca. —Sus dientes sobresalen dibujando encima de su rostro aquella sonrisa que acaricia el lunar de su mentón—, Cállate, Solo recordaba algo... —Su delgada espalda abandona el abrazo de el terciopelo despidiéndose de la calidez de su caricia—. Que sucedió hace un tiempo
—¿Ah si? —Sus pies acarician el suelo mientras sus piernas dan un paso hacia adelante ante un estimulo muscular—. ¿Qué se supone que has estado recordando?
—¿Por qué debería de decírtelo?
—¿Acaso es una nueva pesadilla? Escuché que las mujeres mayores suelen tenerlas constantemente
—Ya cállate Yuki. —La risilla se escabulle sobre su piel mientras sus ojos reposan en la extensa puerta de metal que esconde el secreto de su tortura—. Apenas voy a cumplir treinta años… no exageres
—¿Y bien. Que planeas para tu jubilación?
—¿Por qué no solo cierras la boca? —El recuerdo tortuoso de el llanto se aferra a sus tímpanos erizando su piel mientras una vena acompaña la carne que besa su frente—. Eres molesta, ¿lo sabias?
—¿Qué se supone que voy hacer contigo Surin?
—Todo esta en orden, créeme
—Las ojeras bajo tus ojos me dicen otra cosa, ¿acaso una pesadilla te asecha, que incluso decides dormir en el trabajo ocultándote de el fotógrafo?
—Tal vez. ultimamente no he podido dormir bien, supongo que es un simple cambio de mentalidad
—¿Estas segura? Choso me ha dicho que en las noches tienes demasiadas pesadillas que terminas empapada de sudor
—Tal vez solo es un simple recuerdo amargo que me persigue.—La carne comienza a pudrirse corrompiendo la fuerza que sostiene sus huesos mientras el inestable pensamiento cubre el manto que ciega sus ojos amortiguando su lengua inquieta, aquella que se mueve a su propia voluntad—. ¿Dime Yuki. Qué se supone que harías si alguna vez sientes remordimiento?
—En realidad no lo se… nunca lo he tenido
—¿y si después de mucho tiempo algo que hiciste en el pasado regresa para atormentarte?
—¿Se supone que estas confesándome algún tipo de crimen?
—Quizás alguna vez terminé explotando con la persona equivocada. —Sus ojos escasos de ilusión se dirigen hacia el suelo mientras el llanto de su memoria reproduce una vez mas el fuerte olor de el llanto—. Y dije cosas que no debí decir en ese momento
—¿Entonces estas muriendo por culpa de tu yo de el pasado?
—Simplemente recuerdo una y otra vez lo que dije esa noche, sus ojos tristes viéndome cada vez que cierro los ojos
—¿Se trata de un simple rechazo amoroso?
—Quizás no fue la mejor manera de rechazar sus sentimientos…
—No puedes corresponder a todos los hombres que te hablan bonito. Pero hay algo mas importante que tienes que decirme ¿el chico era sexy?
—Ja. —sus hoyuelos salen a saludar mientras remueve los escombros de el tortuoso pasado—. Déjame decirte que el chico era cuatro años menor que yo, no lo recuerdo muy bien
—Entonces es solo tu conciencia haciéndote pasar por un mal momento.—Su brazo reacciona ante el llamado de el consuelo deslizando su mano a traves de la nuca de la joven avivando la llama que se aferra a la luz de la luna—. No tienes que preocuparte, no creo que exista la posibilidad de encontrarte de nuevo con el
—Ahora que lo pienso luego de esa noche no volví a verlo, supongo que era la ultima vez que estuvimos cerca
—Entonces deberías de relajarte, especialmente ahora que tienes esta sesión de fotos en el estudio
—Debería renunciar a todo esto e irme a la mierda
—El nuevo fotógrafo quiere verte inmediatamente, así que olvídate de ese chico de una vez por todas
—¿Acaso es un novato?
—Siendo sincera es la primera vez que lo veo… incluso su nombre es completamente nuevo para mi
—¿De verdad?
—Es un hombre bastante atractivo… justo como te gustan. —Murmuró entre sus dientes corrompiendo con una simple palabra las placidas aguas que remojan el oasis que yace en su pecho—. Creo que se apellida Okkotsu en realidad no lo entendí muy bien.
Sus ojos verdes como la esmeralda se abren reflejando sobre su pupila la oscuridad de un recuerdo mundano mientras la sombras de el mar silencia su gritos consumiendo hasta la ultima gota de su sangre.
“El infierno nace de la tierra convirtiendo el castigo en una intensa salvación divina que acaricia mis heridas”
El sonido de la soledad impacta encima de su cuello provocando que sus pies se vuelvan débiles ante una mención que causa las pesadillas que atormentan su sueño.
—¿Qué? —Un golpe directo a su pecho estruja su respiración deteniendo de golpe sus pasos mientras el zumbido de sus oidos obstaculizan su carente respiración—. ¿Qué dices?
—Ha trabajado para reconocidas marcas a pesar de ser muy joven, creo que podrían llevarse bien
—Quieres decir… acaso su nombre es… ¿es yuta? ¿El nuevo fotógrafo es Yuta Okkotsu?
—¿Lo conoces? —Una sonrisa acompaña la boca de Yuki mientras su pupila se dilata—. Vaya que alivio parece ser que no será incomoda su interacción. —El infierno acaricia su puerta mientras las pesadillas se convierten en hombre luego de que el infierno haya castigado su lengua maldita.