1.
Creo que a veces las cosas más surrealistas pueden terminar pasando sin que nos demos cuenta.
Estaba con mi hermana esperando el bus para ir a clases y de pronto me encontraba con otras 10 personas en un salón inmenso.
Las ventanas eran hermosas, como si estuviéramos en una especie de iglesia antigua.
Mi hermana me tocó el brazo mientras miraba intensamente hacia el frente.
Un grupo de guardias hizo sonar sus lanzas contra el suelo y todos gritaron al unísono.
-¡Bienvenido Cardenal!
Un hombre rubio, bastante alto entró en la habitación, nos dijo que nos levantáramos para iniciar con la ceremonia.
En silencio todas las personas nos acercamos hacia él.
-¿Quién eres tú? ¿Dónde estamos? – Dijo un hombre de nuestro grupo, yo lo reconocí. Él era un vecino mío, trabaja en una construcción cerca a mi colegio por lo que lo veía casi a diario.
El cardenal miró directamente al hombre.
Le dio la mano.
El hombre, dudoso. Tomó la mano del Cardenal.
Una corriente fuerte hizo que el hombre se doblegara.
-Ustedes son nuestros invitados, pero no permitiré que ninguno le falte el respeto a la iglesia. - dijo el hombre.
Uno de los guardias se acercó al hombre en el suelo, lo levantó y lo llevo hacia una pared, dejándolo apoyado y volviendo rápidamente a su posición inicial.
Mi hermana temblaba suavemente, había sido una imagen clara. Ellos tenían poder sobre nosotros.
Un grupo de hombres entró a la habitación, una joven entró saltando mientras empujaba suavemente a los soldados.
-Cardenal Jones. Aquí tengo la piedra medidora de mana. – Dijo con una voz melodiosa mientras le entregaba una piedra de color rojizo del tamaño de una mano.
-Gracias Sacerdotisa. Voy a necesitar usar su habilidad, este grupo fue bastante grande.
Ella asintió y se quedó a su lado.
Uno por uno, nos hicieron tocar la piedra, mientras la llamada sacerdotisa anotaba nuestros nombres y unos números.
Cuando toqué la piedra, esta se ilumino vagamente. No fue nada llamativo, pero había sido el más fuerte hasta ahora.
Me miraron y sonrieron.
Luego Hae In tocó la piedra, consiguiendo un color un poco más fuerte que el mío. Anotaron al siguiente y luego el único niño del grupo tocó la piedra, esta se ilumino notoriamente.
-Cardenal, creo que tenemos un mago. – Dijo la sacerdotisa
-Asi parece. – Respondió fríamente el
Luego de que todo el grupo tocara la piedra, despertaron al hombre fuerte. Su color fue mucho más fuerte que el mío, pero no le tomaron tanta atención. Al tener al niño, ya no le prestaban tanta atención a los demás.
Le quitaron una tela gruesa a un cristal circular y nos hicieron repetir el proceso mientras la sacerdotisa y el cardenal tocaban la piedra.
-Guerrero, Mago de apoyo, leñador, cocinero, pintor.
El cardinal dictaba las profesiones, mientras que ella escribía rápidamente, algunos tenían dos profesiones mientras que otros solo tenían una.
Entonces me guiaron hacia la piedra y pude ver como salían unas palabras en el cristal.
-Market/Guerrero
El cardenal levanto la vista, me miró unos segundos y me dejó pasar.
Hae in estaba asustada, pero bajó rápidamente de ahí.
-Jardinera/Arquera. – Dijo el cardenal
Cuando le tocó el turno al niño. El cardenal miraba expectante.
-Archimago. – Dijo sonriendo.
El niño corrió a los brazos de su madre, debía tener unos 8 o 9 años.
Rápidamente finalizó la ceremonia.
Nos guiaron a otra habitación, esta era un poco más amplia, había unos asientos y una mesa larga donde nos sentamos todos.
El cardenal entro en la habitación con una bolsa en las manos.
-Sabemos que fueron invocados contra su voluntad, nuestros magos no tienen la opción de elegir aquellos que sean especiales, por lo que siempre traen un grupo que tenga mana. - dijo el hombre.
Dejó caer el contenido de la bolsa y un montón de monedas de oro se dispersó en la mesa. Ninguno se atrevió a tocarlas.
-La mayoría de ustedes, no puede ayudarnos en nuestra lucha, no cumplen con los requisitos mínimos para unirse al ejército del emperador, por lo que se les dará 5 monedas de oro como compensación por traerlos a este mundo.
Los que no voy a nombrar, se quedarán en la sala, los que escuchen su nombre, recibirán una bolsa y podrán retirarse.
Llamaron uno por uno y les dieron una bolsa, ellos las preparaban rapidamente, mientras que yo estaba ansioso esperando a que llamaran mi nombre.
-Creo que ellos son hermanos. – Dijo el cardenal entre dientes mientras miraba a Hae In tomar mi mano. Entonces pude ver como tachaba algo en los documentos.
-Tae Min ho – dijo mientras yo me levantaba y tomaba el saquito, agradecí con la cabeza y salí.
Caminé lentamente, luego de llamar a Hae In aceleré el paso y fui guiado a la salida. Ella me alcanzo rápidamente.
Me entregó la bolsita, yo la metí en mi bolsillo. No sabía cuánto valían 5 monedas de oro, pero el hombre hizo que sonara como algo importante.
-Hola muchacho. – Dijo el hombre fuerte cuando nos vio salir.
-Señor Park. – Respondí, dándole la mano al hombre que había sido castigado poco antes.
Unos soldados nos guiaron hacia la salida del que parecía ser el palacio y nos dejaron fuera. No nos dieron ninguna indicación ni respondieron las preguntas que les hicimos. Solo nos dejaron afuera, a que enfrentáramos nuestro destino.
Al caminar un poco, llegamos a una plazuela, todo tenía un estilo medieval, las casas hechas de madera vieja, combinada con piedra cincelada, carteles inmensos hechos de madera.
Un hombre se acercó al grupo.
-Ustedes deben ser recién llegados. – Dijo sonriendo.
Señalo nuestra vestimenta.
-Soy el dueño de una posada que está a dos cuadras de aquí, si deciden tomar varias habitaciones les haré un descuento grupal.
Otro hombre se acercó y empezó a conversar con el grupo. Todos hablaban con los adultos, ignorándonos.
Entonces entendí lo que estaba pasando, unos niños se acercaron y quisieron tocar nuestros bolsillos.
-Eh, devuélveme eso. – Dijo uno de los hombres del grupo mientras levantaba a un niño que lloraba.
El señor park se molestó y dijo fuertemente.
-Déjennos pasar, nosotros veremos donde queremos ir. Piérdanse. – Con una voz extrañamente hostil.
Él también se había percatado de que estaban intentando robar al grupo causando una distracción.
Unos guardias se acercaron.
-Baja a ese niño. Tu devuelve lo que tomaste. Fredrick si te veo haciendo esto de nuevo. Te vas 2 años a la cantera. – Dijo uno de los guardias al hombre que nos habló inicialmente.
Una guardia se acercó a Hae In.
-Tengan cuidado, sobresalen demasiado por la vestimenta que traen. Les daré información rápida. – Nos dijo mientras miraba hacia los lados.
-Una moneda de Oro vale 30 monedas de plata, una moneda de plata, vale 35 monedas de cobre, para pasar una noche en la posada, les cobraran unas 10 a 15 monedas de cobre, una comida en un restaurante de la plazuela, unos 10 cobres. Un vaso de agua, 1 cobre.
-Muchas gracias. – Dijo el señor park que para este punto ya era como el líder de nuestro grupo.
-Cierto. Deberían vender su ropa y cualquier cosa que les hayan permitido traer del castillo. Esa tienda con el signo de una espada y una rosa es donde suelen comprar todo tipo de cosa rara. Eviten causar problemas, ya que nuestra orden es encarcelar a cualquier viajero que no cumpla con las leyes del reino.
Nos miró dudosa por un segundo y luego se fue con los otros guardias.
Fuimos en grupo hacia la tienda.
Tomó varias horas vender toda la ropa que teníamos en el grupo ya que el dueño era bastante amable y nos pedía que le contáramos un poco sobre sobre nuestro mundo.
Me entregó dos monedas de oro, una por mi ropa escolar y otra por la de Hae In. Nosotros le pagamos con 1 moneda de oro por la ropa y algunos aditamentos que conseguimos.
Yo compré un pantalón cómodo y una camisa como la que usaba uno de los hombres que nos había molestado antes. Una mochila de cuero y un cuchillo pequeño de caza. Hae in tenía un pantalón y una camisa similar a la mía.
Esperamos a que todo el grupo terminara y caminamos de nuevo hacia la plaza.
Éramos 7 personas, se habían quedado el niño Archimago, su madre y un hombre más.
Al parecer para el palacio, nosotros éramos inútiles o al menos, no teníamos lo suficiente para ayudarles en su cometido.
El señor comerciante nos dio algunas indicaciones.
“No ir al bosque de noche, no ir a las zonas más lejanas de la ciudad, en caso de poder ser guerreros, ir al gremio de cazadores...” Nos indicó con la mano un restaurante y se despidió.
Caminamos hacia el lugar y nos sentamos.
Una chica joven se acercó y nos indicó que había en el menú, el total eran 12 cobres. Una comida, con bebida incluida.
Esperamos un rato en silencio, el lugar era grande, bullicioso y un poco oscuro. Iluminado con algunas antorchas.
La gente nos miraba de rato en rato, por lo que ninguno se atrevía a iniciar la conversación. Yo sabía que al igual que yo, cada uno pensaba en lo que estaba sucediendo.
-Creo que debemos dormir en una misma habitación por hoy. – Dijo una señora con voz temblorosa.
-Pienso lo mismo. – Dijo Hae In levantando brevemente la cabeza mientras presionaba mi mano.
La comida llegó y comimos en silencio, la comida no era mala, era simple, un pedazo de carne, unas cuantas verduras y un poco de aderezo.
Trajo una bebida levemente endulzada.
-Bueno, ahora que hemos comido, creo que deberíamos buscar una posada. – Dijo el señor park. Yo asentí y caminé a su lado.
Llegamos a uno de los sitios que nos habían indicado en el restaurante. 15 cobres la noche por persona.
-No tengo una habitación para 7, a menos que ustedes tomen 4 camas y se adecuen.
El señor park estaba negociando con el dueño mientras nosotros esperábamos.
-¿puedes dormir con tu hermana por hoy?
Me dijo sonriendo, yo asentí rápidamente y el siguió conversando con el señor.
Poco después tenía una jarra y dos vasos, caminaba guiándonos hacia una habitación grande.
-Traeremos la cama en un rato, quitaremos esta mesa y pondremos la cama ahí. – Dijo el dueño señalando una mesa con un florero.
Yo me acerqué a la ventana y miré hacia afuera, era un lugar silencioso, parecía bastante pacifico.
-Creo que debemos saber cuáles son nuestras profesiones. – Dijo el señor park sentándose en una de las camas, se encontraba cerca a la puerta. Todo el grupo se acercó.
2 guerreros, 1 jardinera, 1 pintor, 1 cocinera, 1 leñador y 1 lancero.
No éramos un grupo grande, pero al menos podíamos protegernos.
Y así pasó nuestra primera noche, estuvimos haciendo cálculos simples y el dinero nos iba a alcanzar para unos cinco meses aproximadamente, no era demasiado, pero tampoco era poco.
Habíamos tenido cuidado y prácticamente no gastábamos mucho, solo en comida, algunos ítems de limpieza y el dinero para la posada.
Al tercer día, decidí salir, necesitaba conocer un poco más de este mundo, saber cómo moverme, le pedí al señor park que cuidara a Hae In y fui rápidamente al gremio de cazadores.
-Hola pequeño. ¿Quieres convertirte en cazador? – Me dijo un hombre gato.
Me quedé pasmado por un segundo, pero rápidamente asentí, estaba en otro mundo, probablemente un hombre gato era lo menos extraño que iba a encontrar.
-Para volverte un cazador, debes tener un poco de mana. Todos empiezan en el rango F, luego de completar misiones pueden ir subiendo. Dependiendo del rango las misiones pueden ser más y más arriesgadas. Para presentarte a la prueba de este mes, debes pagar 10 platas y 15 cobres. ¿quieres que te inscriba?
-No, solo estoy preguntando de momento. – Respondí.
Me miró sonriendo y dijo.
-Si tienes miedo, quizá deberías ir a otro gremio o buscar una forma más pacifica de ganar dinero. ¿tienes algún talento o has despertado una profesion de casualidad? – Dijo mirándome
Yo sonreí y dije:
-Soy bueno corriendo. – Intenté actuar como un niño, era un lugar desconocido por lo que no debía enseñar mis habilidades. No aún.
-Si quieres alguna tarea rápida, ven en dos días cuando el maestro del gremio esté aquí. Quizá él pueda darte algún trabajo.
Yo asentí y le agradecí, luego corrí de regreso a la posada. Cuando llegué, Hae In saltó a recibirme, el señor Park estaba jugando con unas cartas que le había comprado al comerciante el primer día.
-¿Qué tal te fue en tu paseo? – Dijo el ofreciéndome unas cartas para que me uniera.
Estos días habían salido tres personas. Una de ellas había regresado con pan y algunos víveres. El señor Go había intentado ir al castillo, ofreciendo su talento como pintor, pero fue expulsado y volvió con una advertencia, una vez que salías del castillo, era poco probable que pudieras volver.
-El gremio de cazadores parece prometedor. – Dije mirándolo mientras veía mis cartas.
El levantó la mirada sorprendido.
-Solo somos 2 guerreros en el grupo. No esperaba que tu tomaras la iniciativa de ir a unirte a un gremio. – Dijo el mirando sus cartas.
-El dinero no es infinito, además de que no creo que lo mejor sea quedarnos en un solo sitio. No sabemos si seguirán recibiéndonos o en algún momento se volverán hostiles hacia nosotros. – Dije fríamente.
-El niño tiene razón. – Dijo el lancero.
-¿Qué te dijeron en el gremio? – Pregunto la señora cocinera.
-En unos días se hará la prueba para los que quieren ser cazadores, hay que pagar para tomar la prueba. También pasar por un examen de maná.
-Entonces se irán y nos dejarán. – Dijo el pintor saliendo de la habitación y dando un portazo.
Nos quedamos en silencio, cada uno pensaba por su lado que era lo mejor. Yo estaba decidido a ser cazador, ella me dijo que subiría de nivel con las misiones, además de que no sabía cuándo podría volver a nuestro mundo.
-Vamos a comer. – Dijo súbitamente el Señor Park
Todos lo seguimos hacia la taberna que estaba a unas cuantas cuadras.









Me emociona cada instante 💓