Capitulo 1
En el vasto vacío del espacio, flotando más allá de los límites de la órbita de un planeta lejano, una estación espacial resplandecía en la oscuridad. Era una fortaleza flotante, llena de maquinaria avanzada y tecnología oscura, una obra maestra del malvado Dr. Eggman. En el centro de la estación, Eggman se encontraba rodeado de sus dos secuaces más leales: Orbot y Cubot, los robots que habían estado a su lado en innumerables planes para conquistar el mundo.
Eggman, sentado en su enorme silla de mando, ajustaba un par de botones en su consola mientras observaba las pantallas que mostraban la galáctica extensión de su imperio en expansión. Pero hoy, algo más ocupaba su mente: la llegada de un aliado con el que había hecho una alianza bastante conveniente. Este hombre, conocido como Agente Roca, era un ser de gran poder, conocido en los rincones más oscuros del universo por su habilidad estratégica y por manejar una fuerza imparable cuando la situación lo requería.
Agente Roca, un hombre de gran complexión, con una armadura de combate que reflejaba la luz de las estrellas a su alrededor, observaba las pantallas con una sonrisa confiada. Su rostro, imponente y duro, mostraba la tranquilidad de alguien que sabía que estaba a punto de hacer historia. Se acercó a Eggman con paso firme.
Agente Roca: “Dr. Eggman, estoy cargando la última de las unidades. La armada está casi lista, y no hay nadie que pueda detenernos ahora. Mis fuerzas están preparadas para avanzar a través del sistema como una fuerza imparable.”
Eggman, con su típica risa malvada, se reclinó hacia atrás, mirando a su amigo con un aire de satisfacción.
Eggman: “Excelente, Agente Roca. Estoy seguro de que con tu ejército y mis invaluables robots, seremos imparables. La tierra caerá de rodillas ante nosotros. Y lo mejor de todo, será tan fácil como aplastar una nuez con un martillo.”
Orbot, siempre el optimista (aunque a su manera), observó con una mezcla de emoción y escepticismo.
Orbot: “Doctor, ¿estás seguro de que no es un poco... demasiado fácil? ¿Y qué pasa si... bueno, si algo sale mal? No quiero ser un aguafiestas, pero siempre hemos tenido... contratiempos antes.”
Cubot, que usualmente no entendía la gravedad de la situación, miró a Orbot y luego a Eggman con una sonrisa de oreja a oreja.
Cubot: “¡Sí, Doc! ¿Qué tal si esta vez no hay contratiempos? ¿Y si vencemos de una vez a esos tontos, eh?”
Eggman, volviendo a centrar su atención en el Agente Roca, hizo un gesto de desdén hacia los comentarios de sus robots.
Eggman: “No se preocupen, chicos. Esta vez hemos tomado todas las precauciones. La armada está completamente equipada con las últimas tecnologías, y con el poder de Agente Roca al mando, no habrá forma de que los héroes puedan detenernos. La Tierra será nuestra.”
El Agente Roca, con una sonrisa feroz, asintió.
Agente Roca: “El plan está en marcha. No hay marcha atrás ahora. Las tropas están listas para desplegarse en el primer sector. Una vez que comenzamos, no habrá piedad. La resistencia será aplastada sin piedad. No importa si son héroes de carne y hueso o si son simples máquinas. Yo mismo me encargaré de aquellos que se atrevan a interponerse en nuestro camino.”
Eggman, ahora más confiado que nunca, chasqueó los dedos y activó una nueva serie de pantallas holográficas que proyectaban mapas estelares y detalles de la armada que estaba siendo cargada en la flota de Agente Roca.
Eggman: “¡Perfecto! Los recursos están en su lugar. Esta estación espacial se convertirá en nuestra base de operaciones para la fase final. Orbot, Cubot, asegúrense de que todo esté en orden. Nadie puede fallar en este plan.”
Orbot: “Sí, jefe. Estamos revisando las bases de datos y ajustando los sistemas. Todo está en su lugar.”
Cubot: “¡Sí, sí! ¡Todo listo para que empiecen las destrucciones!”
El Agente Roca, viendo cómo Eggman daba instrucciones a sus secuaces, se permitió una sonrisa siniestra.
Agente Roca: “Este es solo el principio. Pero quiero que todos sepan que el verdadero desafío aún está por venir. Estos héroes... no serán fáciles de derrotar, pero eso solo los hace más divertidos de destruir.”
Eggman: “Eso me gusta. Te has convertido en un gran aliado, Agente Roca. Con tus tropas y mis máquinas, juntos, seremos imparables. Ahora, a esperar solo la señal para atacar. La dominación global será solo el comienzo. Después... todo el universo será nuestro.”
El Agente Roca, confiado en su éxito, dio un paso hacia la ventana de la estación espacial, observando el vasto océano de estrellas. La armada de Eggman y su ejército personal ya estaban listos para partir.
Agente Roca: “Todo está alineado para la conquista. No habrá nada ni nadie que pueda detenernos. Nos enfrentaremos a esos héroes como una tormenta imparable, y después de eso, este universo nos pertenecerá.”
La tensión en el aire era palpable mientras Eggman y Agente Roca compartían una mirada cómplice. Sabían que el tiempo estaba cerca, que pronto las fuerzas de la maldad se desplegarían sobre el mundo. La oscuridad avanzaba a paso firme, y nada podría evitar que Eggman y su aliado comenzaran su invasión.
Pero los héroes, como siempre, estaban cerca... y aunque Eggman lo ignoraba, la esperanza no se rendiría tan fácilmente.
Mientras Eggman, Agente Roca, Orbot y Cubot seguían ultimando detalles en la estación espacial, una repentina vibración recorrió todo el lugar. La consola de Eggman parpadeó brevemente, interrumpiendo la conversación mientras una alarma comenzaba a sonar con un ritmo frenético.
Orbot, mirando hacia la pantalla, observó con una mezcla de preocupación y desconcierto.
Orbot: “Doctor, algo se está moviendo a alta velocidad hacia nosotros... algo grande. No es un asteroide... parece que... ¡se acerca a gran velocidad!”
Eggman, desconcertado por la repentina vibración, apretó un botón en su consola. La pantalla frente a él mostraba un mapa de la nave, y en ese momento, una nueva imagen apareció en las cámaras de seguridad. Todo el personal se quedó en silencio por un momento, observando con atención.
A través de las cámaras, se podía ver una figura que se acercaba a la nave a una velocidad increíble, desafiando cualquier lógica de velocidad en el espacio. La imagen se enfocó en un punto de la nave, donde algo se estaba acercando con tal rapidez que no se podía identificar claramente.
En ese preciso instante, un estruendoso ruido llenó la estación, seguido de un temblor profundo que sacudió toda la estructura. Era como si una fuerza descomunal hubiera impactado directamente en la nave, causando que las luces parpadearan y los sistemas se volvieran inestables.
Eggman, con su mirada fija en las cámaras, se levantó de su asiento con una furia palpable. Sabía lo que estaba sucediendo, lo había vivido antes.
Eggman: “¡No puede ser...! ¡¿Es él?! ¡¿Cómo ha llegado tan rápido?!”
En la pantalla, la imagen se enfocó por completo. El sujeto en cuestión apareció claramente. Era él, Sonic el erizo. Estaba de pie sobre la nave, su postura firme, con una gran velocidad aún marcada en su rostro. El viento cósmico alrededor de su figura se movía a su alrededor, y su mirada era tan desafiante que parecía como si estuviera listo para destruir todo lo que Eggman había creado. En ese momento, Sonic estaba en una pose épica, completamente seguro de sí mismo. Su actitud era la de siempre: confiado, desafiante, y listo para enfrentar a quien fuera necesario.
Agente Roca, observando la imagen de Sonic, frunció el ceño. Nunca había oído hablar de un enemigo con tanta audacia y rapidez. No estaba seguro de qué tipo de poder poseía ese tal "Sonic", pero la actitud que emanaba desde las pantallas no era nada que subestimara.
Agente Roca: “¿Quién es ese? No lo había visto antes...”
Eggman, apretando los dientes de rabia, activó rápidamente varios controles y una nueva serie de pantallas holográficas se encendieron. La imagen de Sonic seguía en la pantalla, burlándose de ellos desde su posición en la nave de Eggman. Las cámaras mostraban cómo el erizo se preparaba para saltar hacia la nave con una rapidez vertiginosa.
Eggman: “¡Es Sonic, ese maldito erizo! ¡Siempre interrumpiendo mis planes! ¿Cómo ha llegado tan rápido aquí? ¡No importa, lo aplastaré de una vez por todas!”
El doctor comenzó a apretar botones frenéticamente. En cuestión de segundos, la nave comenzó a hacer un sonido metálico, y los sistemas de seguridad se activaron rápidamente. Un ejército de B.A.K.N.I.S. (robots especializados en combate), armados hasta los dientes, emergió de sus cápsulas de almacenamiento. Cada uno de ellos estaba diseñado para ser una máquina de destrucción eficiente, completamente preparado para lidiar con cualquier amenaza.
Cubot, viendo la entrada de los B.A.K.N.I.S., no pudo evitar una risa nerviosa.
Cubot: “¡Ahora sí que estamos preparados! ¡Esos robots van a hacerlo pedazos!”
Orbot, más serio, observaba las pantallas, vigilando cada movimiento de Sonic.
Orbot: “Doctor, si ese erizo realmente está aquí, las cosas se pondrán... complicadas. ¿Está seguro de que sus robots podrán con él?”
Eggman no perdió un segundo. Miró a sus secuaces con una expresión tensa.
Eggman: “¡Por supuesto! ¡Mis B.A.K.N.I.S. han sido diseñados específicamente para enfrentarse a criaturas como él! ¡Que vengan, que me encargaré de ese estúpido erizo de una vez por todas!”
En ese momento, las puertas de la sala se abrieron, y los B.A.K.N.I.S. comenzaron a marchar hacia el área de despegue. Sus motores zumbaban a medida que se alineaban en formación, listos para la batalla. Los robots armados comenzaron a llenar el espacio, listos para seguir las órdenes de Eggman y destruir a Sonic sin piedad.
Sin embargo, en la pantalla, Sonic continuaba mirando desafiante, con una sonrisa de superioridad.
Sonic (desde su posición en la nave, hablando directamente hacia las cámaras de seguridad): “¡Eggman, Eggman! Sabía que no podrías evitar salir de tu escondite. Pero esta vez, no pienso dejarte ganar tan fácilmente. Así que prepárate, porque esta vez no será tan fácil como la última. ¡Nos vemos en el suelo, doc!”
Eggman, viendo la actitud desafiante de Sonic, apretó los puños. Su odio por ese erizo solo aumentaba.
Eggman: “¡Lo destruiré, lo destruiré de una vez por todas!”
Con un golpe fuerte en su consola, Eggman dio la orden.
Eggman: “¡Lancen a los B.A.K.N.I.S.! ¡Aplasten a ese erizo con todo lo que tienen!”
Los B.A.K.N.I.S. comenzaron a moverse hacia la salida de la nave, cargando contra Sonic. Eggman observaba con una sonrisa torcida.
Eggman: “Ahora verás lo que es el verdadero poder, Sonic. Esta vez no escaparás.”
Pero Sonic, con su velocidad inhumana, ya había comenzado a moverse. Con un destello de luz, se deslizó hacia la nave, dejando una estela azul brillante mientras se preparaba para enfrentarse a los B.A.K.N.I.S. y detener los planes de Eggman una vez más.
La batalla estaba por comenzar.
La nave de Eggman temblaba con cada impacto de Sonic, quien, con su velocidad sobrehumana, se movía a través de los B.A.K.N.I.S. como una ráfaga de viento, derribando a cada uno de ellos en cuestión de segundos. Cada vez que un robot intentaba apuntar y disparar, Sonic ya estaba detrás de él, dándole un golpe rápido y preciso, desintegrándolo en el acto. La escena era una mezcla de luces brillantes, explosiones y la risa despreocupada de Sonic.
Sonic (riendo mientras destruía a otro B.A.K.N.I.S.): “¡Vamos, Eggman! ¿Es todo lo que tienes? Pensé que me tendrías algo más interesante hoy...”
Con un giro rápido, Sonic esquivó a un B.A.K.N.I.S. que intentaba atraparlo con una red energética. Con un movimiento fluido, se lanzó hacia el robot y lo destrozó con un potente giro. Los destellos de las chispas iluminaban el aire mientras los robots caían a su alrededor, incapaces de hacerle frente.
Orbot, observando la masacre desde las pantallas de seguridad, comenzó a sentir que la situación se estaba volviendo más peligrosa de lo que habían anticipado.
Orbot: “¡Doctor! ¡Está destruyendo a nuestros B.A.K.N.I.S. con una facilidad aterradora! ¡No sé cuánto más pueden resistir!”
Eggman, apretando los dientes de frustración, apretó los puños con tal fuerza que casi los rompió. No esperaba que Sonic fuera tan veloz, y mucho menos tan eficiente al destruir sus robots. Esto era más que una simple derrota; parecía que, esta vez, Sonic había llegado para arruinarlo todo.
Eggman: “¡Maldita sea, ese erizo siempre me hace esto! ¡No puedo dejar que destruya todo!”
Mientras tanto, Sonic siguió avanzando, saltando sobre los escombros de los robots destruidos y atacando con más precisión. No hubo un solo B.A.K.N.I.S. que pudiera detenerlo. Cada vez que uno trataba de disparar, él ya estaba en movimiento, su cuerpo moviéndose a velocidades imposibles para cualquier ser normal. Con un último giro, Sonic golpeó a dos B.A.K.N.I.S. al mismo tiempo, haciendo que ambos explotaran en una nube de chispas.
Eggman observaba la pantalla, furioso y derrotado, mientras los robots seguían cayendo uno tras otro.
Eggman: “¡Basta! ¡Esto no puede seguir así! ¡Es el colmo, los B.A.K.N.I.S. no están funcionando! ¿Cómo se supone que derrotaré a ese maldito erizo ahora?!”
De repente, Cubot, que había estado observando la pelea desde el lado, se acercó con una idea, un tanto nervioso pero aún así intentando ser útil.
Cubot: “Eh, Doctor, ¿y si mejor nos retiramos? Quiero decir, esos B.A.K.N.I.S. no van a durar mucho más, ¿verdad?”
Eggman giró lentamente hacia Cubot, su rostro completamente rojo de rabia.
Eggman: “¡¿Retirarnos?! ¿Qué tipo de cobarde sugieres que sea? ¡Soy el gran Doctor Eggman! ¡Nunca me retiraré ante un simple erizo!”
Cubot, claramente intimidado por la furia de Eggman, levantó las manos en señal de paz.
Cubot: “¡Solo lo decía porque, eh... parece que esos robots están siendo hechos pedazos! Quizás podríamos ir a otra nave... ¿o algo así?”
Agente Roca, quien había permanecido en silencio observando la carnicería desde su puesto, ahora intervino con un tono más práctico, viendo que las cosas no iban nada bien para ellos.
Agente Roca: “Eggman, tal vez Cubot tenga razón. Este lugar está colapsando. Si continuamos aquí, no quedará nada. ¿Qué tal si nos retiramos a una nave secundaria? Allí podremos reorganizarnos y analizar la situación.”
Eggman, viendo cómo cada segundo los B.A.K.N.I.S. eran destruidos y su nave sufría más daños, comenzó a pensar en la sugerencia de Agente Roca. A regañadientes, respiró profundamente y, aunque aún lleno de ira, finalmente asintió.
Eggman: “¡Está bien! ¡A este paso, no quedará nada de mi nave si sigo aquí! ¡Regrésenme los sistemas de emergencia! ¡Llévennos a la nave secundaria!”
Orbot, con rapidez, comenzó a operar la consola. Los sistemas comenzaron a hacer ruidos extraños y las alarmas de la nave original empezaron a apagarse mientras Eggman se dirigía hacia una salida de emergencia. A medida que Sonic avanzaba por el pasillo y destruía más robots, Eggman se dio cuenta de que no tenía más opción que huir... por ahora.
Eggman: “¡Es una retirada estratégica, Sonic! ¡Esto no ha terminado, ya verás!”
En ese momento, Sonic, mirando a través de las cámaras y viendo cómo Eggman se retiraba con los pocos secuaces que quedaban, se cruzó de brazos y sonrió.
Sonic (gritando hacia las cámaras): “¡Vas a tener que hacer mucho más que eso, Eggman! ¡No escaparás de mí tan fácilmente!”
Mientras Eggman y su equipo se retiraban hacia la nave secundaria, Sonic no tardó en dar un salto hacia la nave principal, listo para detenerlos antes de que pudieran despegar completamente. Sin embargo, Eggman había tomado la decisión de retirarse por ahora, pero no olvidaría esta derrota.
Eggman: “¡Esto no ha acabado, Sonic! ¡La próxima vez no será tan fácil para ti!”
Sonic, con una sonrisa confiada, preparó su carrera.
Sonic: “Lo veremos, Eggman. Lo veremos.”
La nave secundaria comenzó a despegar mientras la batalla entre el erizo y el científico malvado dejaba una vez más una sensación de tensión en el aire. La guerra entre ambos continuaba, pero ahora Sonic sabía que debía estar preparado para lo que Eggman estaba planeando a continuación.
Eggman llegó a su nave secundaria, dando un fuerte golpe en la pared del pasillo de metal al entrar. Estaba furioso, su rostro rojo de rabia y sus puños apretados con tanta fuerza que las venas sobresalían de sus manos. El sonido de sus pasos resonaba en todo el lugar mientras avanzaba, claramente molesto por la derrota que acababa de sufrir a manos de Sonic.
Eggman (gritando mientras caminaba): “¡Maldito Sonic! ¡¿Cómo puede ser tan rápido?! ¡Mis B.A.K.N.I.S. estaban diseñados para detener a cualquier cosa que se les atravesara, pero ese maldito erizo los destruyó como si nada!”
Agente Roca, quien caminaba a su lado, intentó calmarlo, aunque estaba evidentemente incómodo por la furia de Eggman. Sabía que no podía detener a Eggman cuando estaba tan enojado, pero intentó ofrecer una perspectiva más razonable.
Agente Roca: “Doctor, tenemos que pensar en el siguiente paso. Sonic no dejará de perseguirnos, eso es cierto. Pero también debemos ser inteligentes. No podemos seguir atacando de la misma manera, o nos destruirá uno por uno.”
Eggman lo miró furiosamente, pero en su interior sabía que Agente Roca tenía razón. La batalla había sido un desastre, pero no podía permitirse mostrar debilidad. A pesar de todo, se obligó a calmarse un poco y detuvo su marcha, mirando la sala de control de la nave secundaria. Los otros secuaces, Orbot y Cubot, estaban allí, monitoreando las pantallas y asegurándose de que todo estuviera en orden para la próxima fase.
Eggman (suspirando con frustración): “¿Qué tan pronto puede despegar esta nave? ¿Y qué ha hecho el equipo de seguridad?”
Orbot, al escuchar la pregunta, se adelantó para darle el informe.
Orbot: “La nave está lista para despegar en cuanto lo decida, Doctor. Pero... hemos tenido un pequeño problema. Los sistemas de defensa no están al 100% después del último ataque. Sonic es mucho más rápido de lo que habíamos anticipado.”
Eggman frunció el ceño y miró a Orbot como si fuera el culpable de todo. Sin embargo, sabía que, en realidad, la culpa no era de sus secuaces, sino de su propia subestimación de Sonic.
Eggman: “Lo sé, lo sé. Siempre subestimo a ese maldito erizo. ¡Este no es el fin, Orbot! ¡Voy a encontrar una forma de destruirlo! ¡Pero esta vez será diferente!”
Cubot, quien había estado callado durante toda la conversación, de repente se animó a intervenir con una de sus típicas ocurrencias, aunque notó que el tono de Eggman no estaba dispuesto a bromas.
Cubot (nervioso): “¡Eh, Doctor! Tal vez podríamos, no sé, agregarle un poco de... ¡más poder a los B.A.K.N.I.S.? Quizá agregarle algunos cañones láser y... ¡y algo más! ¡O tal vez otra nave gigante!”
Eggman lo miró con una mezcla de incredulidad y frustración.
Eggman: “¡No es tan sencillo, Cubot! ¡No puedo simplemente seguir lanzando cosas al azar! Necesito algo más... algo más efectivo contra ese erizo. No voy a seguir perdiendo frente a Sonic con cada uno de mis planes estúpidos. ¡Voy a tener que idear algo más grande, más... ¡imparable!”
Agente Roca, notando que la situación estaba tomando un giro más serio, intervino de nuevo, tratando de guiar la conversación hacia un enfoque más estratégico.
Agente Roca: “Doctor, si me permite sugerirlo, tal vez deberíamos centrarnos en algo que le haga frente directamente a la velocidad de Sonic. Algo que lo atrape, que lo inmovilice. Debemos aprender de sus movimientos, no solo perseguirlo.”
Eggman lo miró pensativo, sus cejas fruncidas mientras pensaba en las palabras de Roca. La idea de atrapar a Sonic le gustaba, pero no quería que su plan se estancara en un simple truco.
Eggman (con una mirada decidida): “Tienes razón, Agente Roca. ¡Vamos a centrarnos en algo que lo atrape! Lo tengo. Si no puedo ganar con velocidad, lo haré con inteligencia. Voy a construir algo que no solo lo atrape, sino que lo elimine de una vez por todas. ¡Es hora de darle una lección al erizo!”
Eggman se volvió hacia su mesa de control, donde comenzaba a sacar algunos planos y comenzaba a dibujar ideas mientras su mente funcionaba a toda velocidad.
Eggman: “Voy a construir la máquina más poderosa que el mundo haya visto. Algo que no se pueda destruir con rapidez. ¡Prepárense para la próxima fase de mi plan, porque Sonic no sabrá lo que lo golpeó!”
Orbot (susurrando a Cubot): “¿Sabes, Cubot? Siempre dice eso... pero no estoy tan seguro de que esta vez vaya a funcionar.”
Cubot (con una sonrisa nerviosa): “¡Shhh! No lo hagas enojar más. Ya sabemos lo que pasa cuando Eggman se enoja.”
La nave de Eggman estaba sumida en el caos y la frustración. Mientras Eggman y sus secuaces trataban de recomponerse, un extraño sonido interrumpió su discusión. Un aplauso lento y metódico resonó por toda la sala, y todos, sorprendidos, giraron la vista hacia la fuente del ruido. En el asiento principal de la nave, que normalmente estaba ocupado por Eggman, había una figura encapuchada, sentada tranquilamente, como si estuviera esperando el momento adecuado para hablar.
Eggman (con un gruñido de ira, mientras se daba vuelta rápidamente): “¡¿Qué demonios es esto?! ¿Quién se atreve a entrar aquí sin mi permiso?!”
La figura encapuchada no se movió ni un ápice, continuó aplaudiendo con una calma inquietante, su rostro completamente oculto bajo la sombra de la capucha, y sus ojos brillando de una manera que no era humana.
Sujeto en la silla (con voz grave y burlona): “Vaya, vaya, qué sorpresa. El gran Eggman, el genio malvado, ¿no puede con un simple erizo?”
Eggman, aunque alterado, intentó mantener el control de la situación. Frunció el ceño, no solo por el atrevimiento del extraño, sino también por el tono de su voz que le parecía demasiado seguro de sí mismo.
Eggman (enfurecido, mientras avanzaba hacia él): “¡No sabes con quién estás tratando! ¡Soy el gran Eggman! ¡Y tú, un simple desconocido, no tienes ni idea de con quién te estás metiendo!”
La figura encapuchada dejó de aplaudir y se inclinó ligeramente hacia adelante, su tono de voz sereno pero aún lleno de un aire de superioridad.
Sujeto en la silla (con tono calmado): “No estoy aquí para pelear, Eggman. En realidad, vengo a ofrecerte mi ayuda.”
Esto sorprendió a Eggman, quien lo miró desconcertado, sin entender completamente las palabras del extraño. ¿Por qué alguien querría ayudarlo? ¿Qué tipo de juego estaba jugando?
Eggman (con desconfianza): “¿Ayudarme? ¿Y qué quieres a cambio? Nadie ayuda a Eggman sin un motivo... ¿Qué clase de truco es este?”
La figura encapuchada se levantó lentamente de su asiento, y a pesar de su postura tranquila, el aire a su alrededor parecía vibrar con una energía oscura y potente.
Sujeto en la silla (en voz baja, casi como un susurro): “No te preocupes, no vengo con intenciones ocultas. Mi único interés es liberarlo.”
Eggman frunció el ceño, perplejo, pero con una creciente sensación de alarma. ¿Liberarlo? ¿De quién estaba hablando? Nadie más que él mismo podía ser el centro de todo en su mundo. Sin embargo, el extraño continuó hablando, como si le estuviera dando una pista importante.
Sujeto en la silla (con voz firme): “Mi maestro está encarcelado, y necesito que me ayudes a liberarlo. A cambio, te brindaré todo el poder que desees. Piensa en esto como una inversión para tu futuro, Eggman. Un futuro donde serás verdaderamente imparable.”
Eggman (confundido, pero intrigado): “¿Liberar a tu maestro? ¿Quién es él? ¿Y por qué debería ayudarte? Si tienes algo en mente, más vale que lo digas ahora mismo.”
La figura de la capucha hizo una breve pausa antes de dar una respuesta que dejó a todos en la sala en silencio.
Sujeto en la silla (con voz grave, casi llena de poder): “Mi maestro... es alguien que tiene el poder de transformar el mundo. Él es el verdadero líder detrás de este caos. Pero para que eso suceda, necesito que tú, Eggman, utilices tus recursos y conocimientos para liberarlo. Si lo haces, el poder que ganarás será mucho más grande de lo que jamás imaginaste.”
El tono de la figura era tan seguro y convincente que incluso Eggman no pudo evitar sentirse intrigado, aunque desconfiado. La idea de obtener más poder siempre había sido uno de sus principales objetivos, pero liberar a un desconocido... ¿era realmente lo que necesitaba? O peor aún, ¿quién era esta persona que hablaba con tal determinación y conocimiento de sus planes?
Eggman (pensando rápidamente): “¿Y qué me aseguras de que no sea una trampa? ¿De que no estoy jugando en las manos de un enemigo mucho más peligroso?”
La figura encapuchada sonrió levemente, una sonrisa que reflejaba la seguridad de que nada podría ir mal.
Sujeto en la silla (con voz suave y confiada): “Porque si no lo hago... te arrepentirás de no haberme escuchado, Eggman. Piensa en esto como una oportunidad para finalmente alcanzar el poder que siempre has buscado. ¿Qué tienes que perder?”
Eggman, aún dudoso pero viendo una oportunidad en la oferta del extraño, se cruzó de brazos, pensativo. No podía ignorar la posibilidad de obtener más poder, pero también sabía que debía tener mucho cuidado. Este extraño podría ser tanto un aliado como una amenaza.
Eggman (con voz grave y cautelosa): “De acuerdo. Te ayudaré, pero mejor no me falles. Si me engañas, te aseguraré que no habrá nada que te salve de mi furia.”
El extraño asintió lentamente, satisfecho con la respuesta de Eggman.
Sujeto en la silla (con una mirada penetrante): “No te preocupes. Te lo prometo. Este será solo el comienzo de algo mucho, mucho más grande.”
Con esas palabras, el extraño dejó claro que el destino de Eggman y su imperio estaba a punto de cambiar, y que la relación entre ellos sería fundamental para lo que estaba por venir.
Fin del capítulo