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Aether x Furina - Un Amor Teatral

Sinopsis

"Qué la gente atestigue en este escenario, la obra más bella jamás narrada, deleitense pues con nuestro amor hasta que caiga el telón". ¿Qué es el amor sin el drama, la comedia y el romance? Un viajero estelar, una artista sin par y un narrador más metiche qué la vecina :D Derechos del dibujo a quién corresponda.

Genero:
Fantasy/Romance
Autor/a:
Edaís
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Narrador

Saludos mis estimados lectores, bienvenidos sean a esta apasionada comedia sobre el romance de dos jóvenes, a quienes estaré acosando a lo largo de estas letras para que ustedes y yo disfrutemos de este emocionante chisme.

Escritor: Sí, sí, ya te vimos. Anda bajate de esa luna falsa y comencemos de una vez que es de madrugada

Por favor, ignoren al cascarrabias del escritor, jamás ha estado con una pare-

La luna falsa cae y el narrador queda aplastado en el suelo

Escritor: Sabes, me caes mejor cuando estás inconsciente... En fin, ¡comencemos de una vez! *chasquea los dedos*

El telón de terciopelo se abre, haciendo desaparecer al narrador y al escritor. Un bello amanecer se hace presente sobre las colinas de Fontaine.

Ejem, era una mañana como cualquier otra. Los pájaros cantaban, los slimes brincaban y las focas dormían, en los suburbios de la Corte de Fontaine, el delicioso aroma a pan recién horneado llenaba las calles de su dulce esencia, y nuestra protagonista lo sabia muy bien.

De su humilde hogar salía Furina de Fontaine, antigua arconte de la nación de las aguas. Su blanco cabello con mechones zafiro eran recibidos por la gentil luz de la mañana, ella se estiró ligeramente en el portón de su casa, arreglando su bello traje azul y acomodándose su sombrero de copa del mismo color.

Furina:bostezaAy... Otro día más...

Su rostro permanecía algo agotado, su suave mirada expedía un aire de aburrimiento ante su actual vida. Mucho no había pasado desde su último encuentro con el viajero de melena dorada cómo el sol, fue gracias a él que volvió a pararse en un escenario y que encontró el gusto en los juegos de rol.

Furina: (Me pregunto dónde estarás...)

Perdida en sus pensamientos, comenzó a caminar por la ciudad. Siguiendo su olfato para llegar hasta su cafetería favorita, dónde compró su usual desayuno y tomó asiento en la terraza para disfrutarlo. Se llevó un trozo del croissant a su boca con elegancia y procedió a beber su café con leche.

Furina: (Los días se han vuelto más aburridos desde hace un tiempo...)

El recuerdo de la sonrisa del joven heroe la hizo sonreir ensoñada, sentía que a su lado el mundo cobraba un brillo único. Notando ese sentimiento florecer nuevamente, agitó su cabeza en negación.

Furina: Ay Furina... déjate de tus fantasías extrañas.

Una vez terminó con su desayuno, decidió darse una vuelta por la ciudad como de costumbre, siempre en búsqueda de algo que llamase su atención. Si bien su vuelta al teatro ha estado en la boca de todos, aún no le han llegado invitaciones de audiciones o peticiones de asesoramiento.

Gracias a la ayuda del Gran Juez Neuvillette, no se tiene que preocupar por sus gastos o conseguir un trabajo pero, en el fondo también siente que eso sólo hace la vida demasiado tranquila para su gusto.

Furina: (Después de todo lo que pasó, necesitaba de un descanso y alejarme del ojo público. Pero ahora, ya no sé que hacer... Pasé tanto tiempo jugando mi papel de arconte, que jamás pude pensar en qué es lo que me hubiese gustado hacer.)

Mientras seguía su camino por la ciudad, fue saludada por las melusinas que comenzaban sus labores desde temprano. Su contagioso positivismo siempre le levantaba el ánimo, más ahora no rindió con la misma eficacia de siempre, su cabeza giraba en torno a los acontecimientos que había vivido una y otra vez ¿Cuál era el punto de su vida ahora? ¿Qué debería hacer?

Furina: (Ya llevo una semana con esto... No puedo seguir así pero, tampoco es que pueda hacer algo para cambiar...)

A pesar de su elegante porte y belleza innata, sus ojos no emanaban brillo. Le hacía falta aquella chispa que encendiera su vida nuevamente.

Furina: (Teatro, Rol, Canto... Claro que disfruto de esas actividades, sólo que no han habido actividades, casi parece que es un complot para matarme de aburrimiento. )

Sonrío amargamente para sí misma, su rutina no contenía grandes actividades. Después de su caminata, decidió ir a ver en la cartelera de funciones a ver si había algo que le despertase su curiosidad.

Furina: (Veamos... “El Fantasma del Teatro”, “Madre mía”, “En las Alturas”.) Hmmf... Todas ya las he visto...

Posó la mano en su cadera mientras suspiraba algo irritada, parecía que desde que dejó de ser Arconte la ciudad había perdido su usual caos, la calma estaba en cada esquina y ni un drama había a la vista, lo cuál era... ¿bueno?

Furina: (No es que disfrute del caos, pero no estoy acostumbrada a tanto silencio...)

Mientras Furina mantenía un monólogo interno, un trabajador que pega pósters se acercó al tablón frente a ella.

Trabajador: ¡Buenos días Señorita Furina!, con su permiso.

Furina: Oh, buenos días. Adelante por favor.

El joven pegó un nuevo anuncio de una nueva función en el tablero, los ojos de Furina brillaron ante tal milagro.

Furina: (¡Una nueva obra!)

Furina esperó algo impaciente a que el joven terminara de pegar el cartel

Trabajador: Que tenga un buen día señorita Furina

Furina: Gracias, ¡igualmente!

Una vez el trabajador se alejó, Furina se acercó rápidamente a leer la información de la nueva obra, “La Odisea”. El nombre era llamativo en sí, la breve sinopsis hablaba de la travesía de un rey desde la tierra enemiga hasta su hogar, quien deseaba volver a ver a su esposa e hijo más que nada, sin embargo múltiples monstruos, hombres y dioses se interpondrían en su camino.

Furina: ¡Por los siete, finalmente algo brillante volvió a surgir!, es una pena que aún falte una semana...

Con los ánimos algo renovados, Furina continuó su caminata por Fontaine, saludó a algunos conocidos en el camino y a medio día se sentó en un banco cerca del gremio de aventureros.

Sacando una libreta y pluma comienza a escribir ideas para obras que se le vienen a la mente

Furina: (Entonces, sacó su espada y la alzó en contra de una deidad, su brillante mirada reflejaba el valor de su corazón, prótegiendo a su nuevo amigo... ) *borra* (a su nueva amiga...) *borra* (a su... no-) *borra con intensidad*

Narrador: ¡Oh! Parece que el Cupido ha estado algo ocupado jaja, ay... el amor. Una brisa mística que nos envuelve~

Escritor: *le lanza una piedra* ¡Shh!

Las claras mejillas de la chica se tiñen de un sútil rosa mientras cierra abruptamente su libreta roja, cubre la mitad de su rostro con su mano enguantada mientras trata de calmar su agitado corazón.

Furina: (¡Te odio, sal de mi cabeza de una vez!)

La calidez de la compañía de aquel viajero era una muy difícil de olvidar, sus ojos dorados posados en ella era suficiente para levantarle el ánimo, ¿cuándo comenzó esto?

Furina: (¡De entre todas las personas! ¡¿Por qué tú?! ¿Por qué yo?...) Ay...

Navia: ¡Señorita Furina, ¿cómo está?!

Furina: ¿Uh, Navia?

La joven rubia del paraguas negro se acerco repentinamente a dónde estaba Furina, viestiendo su usual vestido amarillo con volados blancos, Furina guardó su cuaderno y se levanto para saludarla.

Furina: He estado bien gracias, ¿cómo está Spinda di Rosula?

Navia: Todo ha ido viento en popa, gracias por preguntar ¿Está bien?, la noté algo rara mientras caminaba por aquí

Furina: ¡S-Si, todo está bien! No tienes de qué preocuparte

Navia: Ya veo, me alegra oír que está bien ¿No gusta acompañarme a comer?, por suerte no ha habido tanto trabajo en la compañía.

Furina: Bueno, ya que insistes...

Navia: ¡Perfecto, vamos! Pedí una reservación, así que será mejor apurarnos.

Navia tomó de la mano a Furina y comenzó a caminar algo acelerada, tomando a Furina por sorpresa, Navia sonreía ampliamente.

Furina se encontraba aún procesando lo que estaba pasando, Navia parecía tener algo en mente, sin embargo era imposible descifrar él qué. Llegaron a un restaurante lujoso finamente adornado y con una iluminación tenue, el aire de la opulencia irradiaba de aquel lugar.

Furina: N-Navia, ¿no es esto mucho? De verdad que no hace falta-

Navia: Tonterías, hay que darse un lujo de vez en cuándo, ¿no lo cree?

Soltándo la mano de Furina, Navia se acercó al recepcionista y solicitó la mesa de su reservación, el señor asintió y llamó a uno de sus compañeros para guiarlas hasta su mesa. Al adentrase más en el restaurante, la zona de mesas era tan amplia como una bodega, el piso era de madera de pino barnizada, las paredes de mármol blanco y el techo estaba en forma de cúpula, del que colgaban grandes candelabros de cristal. Al extremo derecho de la habitación se encontraba una banda tocando en vivo en un escenario, y al fondo de la habitación un enorme acuario empotrado en la pared, el reflejo de su luz azul contrastaba con la cálida iluminación del recinto.

El mesero llevó a ambas a una mesa ubicada a un lado del acuario, cuando ambas se sentaron el mesero les entregó los menús y una carta de bebidas, antes de retirarse con una reverencia.

Navia: Y bien, ¿qué te parece?

Furina: B-Bueno, es bastante lujoso... (demasiado) ¿Estás segura de comer aquí?

Navia: ¡Pero claro!, por favor elija lo que desee, yo invito la comida.

Furina: (Todo esto es tan extraño...) De acuerdo, muchas gracias

Al abrir el menú, los ojos de Furina se abrieron cómo platos al ver los precios de los platillos. Parpadeo un par de veces para asegurarse de que su vista no fallaba.

Furina: (C-Con qué eso es lo qué costaban todos esos platillos que me traían...)

Navia: ¿Todo en órden?

Furina: ¡S-Si claro!, simplemente no estoy segura de cual de todos escoger, ¿tú ya has decidido?

Navia: Si, creo que hoy comeré mariscos. Pediré un vino blanco para acompañar por si gusta.

Furina: Supongo que entonces pediré... este salmón.

Navia: Qué buena elección, me parece que está de temporada.

Furina: Si bueno, tengo bastante experiencia con esto

Furina sonreía orgullosa, manteniendo su aire de dignidad. Aunque en el interior no paraba de pensar la cantidad de macarrones con queso que podría comprar con ese dinero.

Mesero: ¿Esperamos a alguien más?

Navia: Así es, deje un menú y la carta de bebidas porfavor.

Mesero: Entiendo, ¿listas para ordenar?

Navia: Si por favor, sería un cóctel de camarones al mar rojo, un salmón dorado, una botella de vino blanco, una naranjada mineral y... ¿quiere algo más de tomar señorita Furina?

Furina: Agua mineral está bien, gracias.

Mesero: Claro, en un momento se los traigo.

El mesero se retira con los dos menús y Navia reposa sus manos juntas en la mesa, sus ojos azules brillaban por algún extraño motivo.

Furina: Entonces, ¿ya habías venido antes Navia?

Navia: Cuando era niña, una vez mi padre me trajo aquí por mi cumpleaños junto a Clorinde, eramos muy jovenes y solo pedimos nuggets de pescado y papas fritas jaja.

Furina: Jaja, era bastante predecible ¿Así que estamos esperando a Clorinde?

Navia: Así es, ambas coincidimos en un día libre, así que queríamos aprovecharlo al máximo. No nos hemos visto desde la partida de Rol de aquella vez.

Furina: Ya veo, ¿no soy una invitada inesperada? (espero no arruinar su día libre...)

Navia: ¡Para nada!, no solemos comer con usted, así que también es bueno que nos acompañe.

Furina: Muchas gracias Navia

Ambas chicas sonrieron, la música tranquila y el ligero bullicio del lugar daban un ambiente tranquilo.

Mientras ambas hablaban, una mujer vestida de mosquetera se unió a la mesa guiada por otro mesero.

Clorinde: Lamento llegar tarde, surgieron unos imprevistos.

Navia: Me alegra que llegaras

Navia se levantó para que Clorinde pudiera sentarse pegada al acuario.

Clorinde: Un gusto volvernos a ver señorita Furina

Furina: El gusto es mío Clorinde, espero no interrumpir su día libre

Clorinde: En lo absoluto, me alegra que nos acompañe.

Clorinde hojeó el menú y cuándo el mesero llegó con las bebidas de Navia y Furina hizo su pedido.

Furina: ¿Cómo ha estado Neuvillette últimamente?

Clorinde: Su señoría ha estado algo más ocupado, y también han estado más callados los juicios desde su partida.

Furina: Ya veo...

Clorinde: Pero me ha dicho que se alegra de saber que usted está bien, y qué está a la espera de su próxima presentación.

Furina: ¿En serio?, bueno. Supongo que es verdad que la ciudad necesita más de mi brillo personal jaja.

La comida no tarda mucho más en llegar y el mesero sirve el vino para las tres señoritas, Furina disfruta de su comida más de lo que esperaba, a pesar de haber probado muchos platillos cocinados por maestros, este logró estar a la altura de su paladar.

Navia: Sabe señorita Furina, el viajero nos contó algunas cosas a mi y a Clorinde.

Furina: ¿A sí, y qué fue lo que dijo? (espero que nada malo...)

Navia: Nos contó sobre el gran sacrificio que hizo por la nación, como perdió su poder divino para anular el poder del mar primigenio...

Furina: (¿Qué yo qué?) Ah... sí. Después de todo, lo más importante es mi gente...

Clorinde: Por eso pensamos que su sacrificio de debería ser en vano, esta comida es en su honor señorita Furina.

Furina: ¿D-De verdad?, no es necesario en serio.

Navia: ¡Por supuesto qué lo es! Aunque no nos dijo el por qué tenemos que mantenerlo en secreto, me parece una injusticia que nadie sepa lo qué usted dió por nosotros.

La expresión de Navia se tornó seria aunque melancólica

Furina: (Viajero, ¿por qué?...) En ese caso, les agradezco mucho su gesto

Clorinde: Un brindis, por Furina.

Navia: ¡Salud!

Furina: S-Salud

Las tres chocaron copas y bebieron del vino, Cloridne y Navia reían mientras contaban anécdotas de su niñez, mientras Furina las veía con alegría. Pensando en que todos esos años interpretando su papel divino valieron la pena, pues la sonrisa de su gente aún perduraban.

La comida dejó paso al postre y la botella blanca pasó a una tinta, Furina pidió un cocktail de bayas con ginebra, Navia pidió una piña colada y Clorinde únicamente bebió del vino tinto.

Las mejillas de Navia y Furina se tornaron rosadas y sus risas se volvieron más inhibidas, la luz del acuario se volvió más oscura y el ocaso había llegado, la banda se retiró y una cantante solitaria subió al escenario, comenzando a cantar baladas de amores pasados y futuros.

Navia: Entonces señorita Furina... ¿jamás ha estado enamorada?

Furina: Bueno... no lo sé

Confesó sonrojada, su aire de confianza dejó paso a una tierna vergüenza

Navia: No sea tímida jaja, es una charla de chicas después de todo. Por ejemplo, Clorinde está enamorada del carcelero Wriothesley del Fuerte Meropide jaja

Clorinde: ¡Navia, te dije que solo me parece alguien interesante!

Clorinde se mostró avergonzada por las palabras de su amiga, mostrando su lado más relajado, que pocos han visto.

Navia: Porfavor Clorinde, cualquiera que los vea juntos puede sentir de inmediato la tensión entre ustedes, ¿no es cierto señorita Furina?

Furina: Bueno... la verdad es que siempre tuve mis sospechas.

Clorinde: No usted también...

Furina y Navia rieron mientras Clorinde bebía de su copa

Furina: ¿Qué hay de tí Navia, algún afortunado ha robado tu atención?

Navia: Hmm... es complicado, no diría qué hay alguién en especial aún... Pero volviendo a usted, ¿hay alguien merecedor de todo su talento?

Furina: *toma de su copa* La verdad es... sí... sí hay alguien en quién pienso...

Los ojos de Clorinde y Navia se iluminan con curiosidad

Navia: Vamos, díganos quién es

Clorinde: Me causa curiosidad saber quién pudo robar el corazón de nuestra mayor estrella

Navia: ¿¡Es guapo!?

Clorinde: ¿Fuerte?

Navia: ¿¡Sabe cocinar!?

Clorinde: ¿Es forastero?

La cara de Furina enrojeció ante el súbito interés de sus compañeras por aquél chico, su corazón se aceleraba al imaginarlo luchando contra monstruos, para después volver a casa y cocinar juntos...

Furina: S-sí, él es todo eso y más... E-es... el viajero...

Sus últimas palabras fueron casi susurradas, como un secreto de vital importancia.

Navia: ¡Lo sabía, te lo dije Clorinde!

Clorinde: Sí, sí. Supongo que te debo esos Moras...

Furina: ¡Espera!, ¿ya lo sabían?

Navia: Ustedes chicas son demasiado obvias en esto del amor, puedo olerlo a kilómetros. Tú no te preocupes Furina, ¡yo soy la mejor casamentera de todo Fontaine!

Clorinde: Ella se puso ese título

Navia: Qué tu seas demasiado orgullosa como para dejarme ayudarte es cosa aparte, pregúntale a las damiselas de Spinda di Rosula, hombre que quieren hombre que tienen.

Navia sonrió orgullosa de su historial perfecto

Furina: ¿M-Me ayudarías?, pero ni siquiera sé si en verdad me gusta... (o sí yo le gusto, ó si ya conoció a otra chica en otra nación)

Navia: Creo que Clorinde te puede ayudar con eso, ¿no es así?

Clorinde evadió la mirada pícara de Navia, suspirando ante la actitud de su amiga volteó a ver a Furina.

Clorinde: ¿Piensas en él gran parte del día?

Furina: Si...

Clorinde: ¿Fantaseas con él?

Furina: también...

Clorinde: ¿Cada vez que lo recuerdas, sonríes tontamente?

Furina: ¡Está bien lo entiendo, si estoy enamorada!

Navia: No tienes de qué preocuparte, eres una mujer talentosa y hermosa. Cualquier hombre caería postrado ante tí

Furina: No lo sé... (siento que solo me ve como una chica dramática...)

Navia: Hmm... ya sé, mañana te diré mi plan. Por hoy lo mejor será irnos a dormir, Clorinde tiene que trabajar mañana y yo tengo que trabajar en los detalles, tu descansa Furina, tienes que estar fresca cómo slime cryo. Un brindis por el amor

Furina y Clorinde brindaron con ella aunque algo avergonzadas por lo ruidosa que era su amiga.

El telón se cierra y la luna falsa vuelve a colgar cargando al narrador

Narrador: ¡Qué hermosa amistad está naciendo, podría jurar que ví al escritor llorar mientras tecleaba cómo un loco!

Escritor: Yo no lloro, perdí la capacidad de sentir hace eones

Narrador: Ay ajá, en realidad es un cachorrito cuando le das chocolate

Con un movimiento de su mano le borra la boca al narrador

Escritor: Bien, espero les haya gustado el capitulo, si le va bien le dejaré más trabajo al Narrador.

El narrador hace ruidos inteligibles debido a la falta de su boca, sin embargo le pinta el dedo al escritor

Escritor: A veces me pregunto por qué te cree... en fin. Nos leeremos en otro capítulo

El narrador mueve su mano en despedida mientras la luna comienza a subir hasta desaparecer.


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