Prologo
Prologo
La lluvia mojaba su rostro, y los rayos caían en las llanuras que se extendían tras él. Con cada destello provocado por los relámpagos, podía vislumbrarse su mirada perdida, como si mirara al infinito. No era la típica mirada perdida de un hombre desahuciado, sino más bien una mirada dentro de otra, como si varias historias de vidas se cruzaran tras sus ojos. Era un vacío dentro de otro vacío, similar a la sensación de caer en un sueño, o al vacío que se experimenta al mirar un precipicio en una noche sin luna; solo oscuridad y más oscuridad. Era la mirada de un hombre con el alma quebrada, un hombre que se sentía tan vacío como aquella mirada.
Un último trueno resonó y la lluvia cesó, permitiendo que el fuego recuperara fuerzas y volviera a iluminar su rostro, el rostro de S. Era lo único que recordaba, la inicial de su nombre, la S, grabada en el puño de su espada. Un hombre que no recuerda su nombre, su pasado, su vida, es un hombre sin fin, sin destino, sin un por qué, sin un rumbo; pero él no pensaba así. Quería saber algo más, quería entender por qué pasaba todo aquello. Se acercó a su caballo oscuro, tomó la manta que se encontrabaen las ancas del animal debajo de una gruesa capa de cuero poco curtida, la colocó sobre la hierba y buscó el sueño y el mañana. El sueño lo abrigó, y con él llegaron sombras y gritos desgarradores de dolor y sufrimiento. Pero lo más llamativo de todos esos sueños era una voz de un hombre que se repetía en todos ellos, una y otra vez gritando "Búscame, búscame, busca el porqué".