Personalizar legibilidad
Aa

• Mating Season • | TaeKook |

Sinopsis

La época de apareamientos para híbridos ha llegado y como cada seis meses, los amos de dichas especies saben cómo lidiar con ellos. Algunos los medican para que sus picos de excitación sean leves y puedan pasar tranquilos en casa, otros aprovechan la ocasión para aparearlos con los mismos de su especie y que sus crías sean dadas al gobierno, de esta forma seguir cuidando y estudiando su especie. Pero hay muy pocos amos que se hacen cargo ellos mismos de sus híbridos, ya que los instintos animales son muy difíciles de complacer y la resistencia humana no es la misma que la de su especie en ámbitos sexuales. Pero esto no aplica para Taehyung, quién siendo un hipersexual diagnosticado, siempre mantiene satisfecho a su híbrido conejo cuando está época de calor azota su cuerpo. Y así es como está pareja de diferentes especies combinan de una manera perfecta. ~ A d v e r t e n c i a s ~ -One shot contenido +21. -Jungkook híbrido conejo/Taehyung humano hipersexual. -Lenguaje vulgar, smut gráfico. ••Si alguno de estos temas te incómoda, por favor no lo leas.•• Historia completamente de mi autoría; ©DreamHopeB

Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1

Su condición o "enfermedad" hasta en términos científicos, siempre ha sido una total tortura para Taehyung. Desde que fue diagnosticado como un "hipersexual" a sus doce años vivió de manera bastante diferente a los demás niños de su edad.


En su infancia recordaba que varias veces tendió a distraerse, mostrarse tenso y bastante inquieto, con una extraña picazón en la piel. Sus padres pensaron que se debía a varias razones: podía ser un TDA (Trastorno de Atención), alergias, un TOC por las veces en que tendía a mover su pierna constantemente, o cuando estaba presionado mentalmente sudaba a montones. Todo esto fue descartado por el médico, hasta que al llegar su adolescencia llegó la conclusión: era un hipersexual.


La hipersexualidad es algo que bajo tratamiento médico se puede mantener en calma. Taehyung siempre odió tener que tomar varias pastillas y sentirse somnoliento para no tener una erección constante en sus pantalones. La cosa es, que la desmedida de la excitación es peligrosa, si el cuerpo se mantiene tenso como una cuerda todo el tiempo genera fatiga, dolores de cabeza, falta de sueño, distracciones y demás. No es agradable vivir con ello y lamentablemente tampoco tiene cura más allá de las pastillas y las citas con el psicólogo.


En su adolescencia siempre fue horrible, tenía la necesidad de tener sexo constante con sus parejas y por esta razón ninguna de ellas quiso estar con él a la larga, tachándolo de ninfomano o adicto al sexo. Pero Taehyung no podía controlarlo, no era como si pudiera ponerle un alto o decirle a su cerebro que se detenga, no era tan fácil. Si tuviera elección, desearía dejar de ser así porque a la larga, sus relaciones sentimentales no fueron las únicas que salieron dañadas por su condición.


La relación con sus padres también se volvió extraña con el pasar de los años. Sus padres lo fueron descuidando, sin ponerle atención a sus quejas o malhumor, sin sentir que era tan importante llevarlo al psicólogo pues con las pastillas era suficiente —según ellos y su muy inexperta e invivida opinión—, hasta llegar el momento donde Taehyung tuvo que dejar su casa y vivir por su propia cuenta ya que se consideraba un estorbo, una carga económica que estaba dañando la estabilidad de la familia, según su padre.


Así fue como se encontró viviendo solo desde sus dieciocho años en una habitación rentada para estudiantes en Seúl. Cuando se mudó sintió una pizca de libertad y calma al no tener que soportar las habladurías de sus padres, pero también esas palabras que fueron creciendo a medida que él se desarrollaba como un adolescente, marcaron algo en él.


Él sabía que no era su culpa, no era culpa suya haber nacido con una condición que fuera ligada directamente a la morbosidad o a la sátira, pero a veces se odiaba un poco por ser así. De haber nacido "normal", la relación con sus padres pudo haber sido diferente, su relación con Suho —su ex de colegio que lo tachó de enfermo— pudo ser diferente. En realidad su vida sería mucho mejor si no fuera un bicho raro con un transtorno de hormonas.


Hubo una época oscura en su vida desde que comenzó a vivir solo, pero no todo fue color negro de ahí en adelante. Había comenzado a ver el gris desde que sus calificaciones mejoraron y pudo graduarse, poco a poco fue despegando esa mancha negra de repudio que él mismo tintó en su interior y se fue degradando a medida que conoció nuevos amigos, conocidos y aunque temporales, nuevas parejas. Cada una marcó de manera importante y le dejó una gran lección: seguía siendo un ser humano muy capaz, a pesar de todo.


Llegó a profesionalizarse en negocios internacionales, pero su reciente ambición por demostrarse a sí mismo y a los demás que puede, fue lo que lo empujó a escalar alto hasta posicionarse como gerente en una de las mejores empresas de servicios turísticos del país. Taehyung sabía que la molestia persistente de sus síntomas a lo largo de su vida había distraído un poco su capacidad intelectual y su concentración, pero aún así puso todo su empeño en hacerla de lado y no dejar que fuera un obstáculo y truncara sus sueños. Fue la fuerza de voluntad lo que lo llevó hasta donde estaba actualmente.


Y así llegamos al ahora, donde un Taehyung relajado y hasta cierto punto, contento, firmaba algunos papeles de negociaciones para extender sus servicios a una aerolínea de Europa. Su relajación no se debía a que mágicamente se había curado, o que había hecho un voto de celibato o había escalado un monte para rogarle a un ser divino que se apiadara de él. No, la condición seguía ahí, aún vivía con su hipersexualidad, pero ahora lo tenía bajo control con la única forma que no requería medicina ni terapias. Era la salida que realmente necesitaba: sexo.


Y es que después de años de sufrimiento con medicinas, terapias y ejercicios físicos para liberar la tensión, había encontrado a alguien que lo estaba ayudando de la manera en que Taehyung realmente necesitó toda su vida. Y con necesitar se refería al significado más literal y crudo, a una necesidad básica que provenía del núcleo de su enfermedad.


Lo mejor de todo esto era que ese alguien no lo hacía con obligación, por lástima ni por morbo, lo hacía porque él también lo necesitaba de la misma forma, de manera primitiva, naciendo de su instinto. Ese alguien de bonitos ojos redondos y marrones, de cabello castaño, labios pomposos en color rosa, de estatura igual a la suya y con un cuerpo esculturado por la madre naturaleza, seguramente estaba en este momento esperándolo en casa, mientras sus bonitas, largas y suaves orejas de conejo se elevaban de su cabeza y sus dedos jugueteaban ansiosamente con el collar de oro en su cuello grabado con su nombre: "Jeon Jungkook."


Jungkook, un híbrido de la especie de conejos machos criados en Busan. La historia de cómo Taehyung terminó siendo su amo era algo curiosa en realidad.


Resulta que hace algunos meses Taehyung había llegado a un punto de su vida donde se hartó de los medicamentos que debía tomar cada día, se hartó de salir del trabajo y desperdiciar sus horas de sueño para ir a una discoteca, porque era el único lugar donde encontraría a alguien desconocido para acostarse y dejar salir la picazón en su piel. Estaba realmente harto de que aunque haya tenido tres, cuatro e incluso cinco orgasmos siempre terminaba insatisfecho. Después de todo llegaba a su apartamento enojado y frustrado consigo mismo por ser tan raro, para después volver a levantarse al día siguiente y repetir el bucle. Se estaba convirtiendo en una rutina poco saludable.


Su amigo Park Jimin era de los pocos que sabían a profundidad lo que realmente causaba su condición y era testigo día a día cómo la enfermedad empeoraba más y más. Taehyung empezó a tener errores en el trabajo, su actitud de había vuelto áspera, tenía tics constantes en sus piernas y su mirada oscura siempre lograba espantar a los demás trabajadores. Park Jimin sabía que no era fácil vivir con eso, que no era tan simple como ir y tener sexo. Taehyung le contó que habían días dónde siquiera seis orgasmos le daban la tranquilidad que tanto buscaba en su interior.


Así Jimin se sintió mal y empezó a verlo tras otros ojos, admirando la manera en que a pesar de todo Taehyung siempre fue impecable en el trabajo.


O bueno, hasta ahora.


El rendimiento de Taehyung estaba cayendo en picada lentamente, y fue allí donde Jimin decidió buscarle una solución.


Viéndolo en retrospectiva, Taehyung recordaba su conversación algo así:


»—Creo que tu condición es bastante similar al ciclo de apareamiento animal.


Taehyung casi le gruñó en lo que firmaba papel tras papel, organizando los datos de ventas de esta semana en su oficina.


—Estoy haciendo todo lo posible para no acordarme de que tengo una puta erección desde la mañana, Jimin. —Pasó otra hoja y la firmó, autorizando un trato comercial con un agencia de viajes con la punta del lapicero casi rasgando la hoja por la fuerza. Dejó una marca en la siguiente hoja. Taehyung aspiró y lo mantuvo—. Te agradecería si te reservas tu humor.


Jimin ignoró su muy evidente mal humor y atrajo una silla para hacerla a su lado, viendo el ceño fruncido de su amigo mientras trataba de leer lo que estaba firmando. Park notaba que las sienes del hombre estaban algo húmedas, seguramente por el calor de su cuerpo, ya que la oficina estaba a 18° celcius según el termómetro a la par del reloj.


—No lo estoy diciendo para burlarme de ti Tae, en realidad estaba pensando en una solución.


Sin poder concentrarse aunque quisiera, Taehyung dejó caer el lapicero y miró a su amigo como si estuviera interesado por lo que iría a decir, no como si quisiera matarlo. Sus pupilas agudas no ayudaban.


—¿Qué?


—¿Sabes lo que son los híbridos, Taehyung?


Taehyung alzó una ceja oscura.


—Claro, Yoongi trabaja para la asociación en defensa de su especie.


—Bueno, ¿y qué te parecen? —preguntó Jimin con normalidad, pero con algo en mente.


Ni toda la frustración sexual del mundo hizo que Taehyung y su mente muy astuta se perdieran la verdadera intención de la pregunta, y en seguida se irguió en su silla con indignación.


—No —tajó de inmediato.


—¿Por qué? —Saltó Jimin, sabiendo que Taehyung había captado a dónde iba la conversación—. ¡Es justo lo que necesitas! ¿Sabías que sus instintos animales son-


—No me importa —Lo cortó de inmediato, haciendo una mueca a la idea—. No voy a comprar un híbrido como si fuera alguna clase de prostituta. No estoy tan desesperado.


Jimin lo miró con escepticismo y luego hacia sus pantalones.


—Tu amigo dice lo contrario.


Taehyung se sonrojó aún más.


—¡Es la enfermedad, no soy yo!


—¡Bueno, perdona por preocuparme por ti! —rebató Jimin a la defensiva—. Pero sabes que tengo razón, al menos que quieras vivir drogado toda tu vida la única forma en que podrías saciarte es con un híbrido. Ellos tienen instintos animales y su celo es bastante parecido a tu condición, ¡una persona normal jamás podría tener esa clase de resistencia!


Taehyung dudó un poco con eso porque Jimin tenía razón. Una persona (a no ser que fuera un hipersexual como él) no podría seguirle el ritmo en el sexo, ni en la vida en general. Taehyung necesitaba atención constante y su trabajo tampoco le dejaba mucho tiempo para cuidar de sí mismo. Sabía que existían muchas personas que compraban híbridos por diferentes motivos: para hacerlos amas de casa, niñeros, que ayudasen en jardinería y demás. Eran tareas domésticas que desde pequeños se les instruía para realizarse, pero a pesar de todo esto la Defensoría de Híbridos de Corea del Sur los mantenía en el ojo constante para asegurarse de que no fueran sobre-explotados, vendidos o abusados. Cada híbrido que era comprado estaba registrado en un listado del gobierno y su nuevo amo junto a él, cualquier contrabando de esta especie era perseguido y dado cadena perpetua.


Y por lo que Taehyung sabía, no estaba prohibido relacionarse sexualmente con un híbrido, siempre y cuando ambos dieran su consentimiento. Pero ahí iba el dilema de Taehyung: sabía que cualquier híbrido que cayese en sus manos sería solo para darle prioridad a la regulación de su condición, y se escuchaba un poco mal, egoísta hasta cierto punto. Hasta la fecha, él no había visto a un hipersexual conseguir un híbrido solamente para tener su "mente despejada". De alguna forma escuchaba bastante mal, un híbrido seguía siendo un ser vivo con sentimientos.


—No lo sé, no creo que deba adquirir un híbrido solo para tener sexo —dijo Taehyung, un poco incómodo con la idea—. Sabes que son seres vivos con sentimientos, que necesitan un cuidado constante y cariño. Yo no podría darle eso si todo el día estoy trabajando. Se sentiría bastante solo y además, no quisiera hacerlo sentir como un objeto sexual.


Jimin solo le miró con simpatía. Bueno, al menos tenía razón en eso.


—¿Y qué me dices de adquirir una especie que se asemeje a ti? Es decir, una que te necesite a ti en igual medida.


Sin lograr captar la idea del todo Taehyung miró con extrañeza a su amigo y se giró en la silla a su dirección, sin sentirse avergonzado por mostrar el problema en sus pantalones. De igual modo Jimin sabía que no era debido a él, ya había dejado de ser extraño.


—¿A qué te refieres?


Jimin se acomodó en la silla, a punto de explicar lo que había estudiado. Porque si, antes de venir y proponerle esto a Taehyung había estudiado bastante en caso de que el hombre le hiciera preguntas. Nunca pensó que Taehyung iría a aceptar a la primera.


—Bueno, hay algunas especies como los híbridos conejos que necesitan atención constante —comentó, mirándole de soslayo—. Ante un periodo largo sin sexo, los conejos experimentan lo mismo que tú, solo que un poco peor por su parte animal, ya sabes, por la química en su cerebro y como descienden de una especie febril, además de su designación. Pueden tener fiebre, pérdida de peso, deshidratación y hasta depresión. Son los que menos logran venderse por lo complicados que son de cuidar, pero si los mantienes satisfechos son bastante agradecidos y leales.


Y desde que Taehyung escuchó aquello de Jimin, la semilla de la curiosidad nació en él.


Pasaron meses hasta que Taehyung decidiera finalmente ir y ver con sus propios ojos algunos híbridos en una de las muchas mansiones donde se mantenían estas especies.


Los híbridos al ser mitad humanos eran bien cuidados por la asociación. Tenían grandes propiedades y villas donde vivían híbridos divididos en grupos y especies, estableciendo su propia comunidad con los cuidados y atenciones de varios humanos. Se les trataban como tesoros, viviendo en grandes mansiones, teniendo sus propias habitaciones y espacios verdes para convivir. No todos los híbridos que existían eran vendidos, se podía llegar a un acuerdo con los híbridos que deseaban un amo o vivir con otro humano y su familia en la sociedad. La mayoría de los que adquirían esta especie eran hombres y mujeres solteros, algunos muy ocupados que deseaban compañía.


—A menudo los que compran híbridos conejos suelen llevar dos, ya que son una especie algo... necesitada —mencionó la mujer llamada Park Jisoo mientras llevaba a Taehyung a la parte de la villa de dicha especie, pasando por los diferentes caminos de la propiedad—. En todo ámbito, quiero decir. Necesitan mucho afecto, mucha comida, mucha atención y también, bastante sexo. Nosotros no podemos prohibir las relaciones sexuales entre el amo y su híbrido, siempre depende del híbrido lo que él desee y si acepta a su amo, pero también les damos algunas regulaciones por su salud. Los híbridos conejos son la especie más protegida a manos de la Asociación por su fragilidad, así que no te sorprendas si constantemente llegan a tu hogar para entrevistar a tu híbrido. —Le miró con una sonrisa—. Aunque no creo que haya mucho de qué preocuparse.


Taehyung le devolvió la sonrisa y continuaron el paso. No estaba aquí para la compra, aún no. El primer paso para adquirir un híbrido era ver cómo se comportaban estos alrededor de la persona interesada. Si los híbridos se mostraban calmos y felices a su alrededor, entonces podían confiar y procederían con las pruebas psicométricas hacia el comprador, al igual que anotaban sus datos como su residencia, sus ingresos mensuales, sus familiares y un gran historial de respaldo. Comprar un híbrido no era tan fácil ni tan económico, era una gran responsabilidad porque seguían siendo una especie viva a su cuidado.


Taehyung miró hacia arriba, al cielo azul de mayo en su cabeza. Las brisas del verano creaban este aroma a flores y pasto fresco que cosquilleaba su nariz. Tal vez sería más disfrutable si no sintiera el zumbido constante de la excitación debajo de su piel, pero a este punto ya debería estar acostumbrado a vivir tenso y con irritabilidad todo el tiempo.


Al llegar a una gran mansión algo alejada de las otras, los guardias procedieron a registrar su cuerpo por alguna pertenencia peligrosa. Taehyung ignoró la incomodidad de un extraño tocándole y pasó las dos grandes puertas caobas, dando con la vista de un gran salón iluminado por un candelabro, seguido de varias luces amarillas. Era una infraestructura hermosa y llena de lujos, realmente esta especie estaba siendo mimada y atendida como si fueran nobles.


Jisoo lo encaminó hacia el otro extremo, saliendo por otras puertas grandes de vidrio hasta un gran jardín donde finalmente vio con sus propios ojos, a los famosos híbridos.


Todos eran únicos y bastante lindos, vestían con un estilo bastante personal. Algunos vestían jeans y camisetas simples, otros abrigos tejidos, vestidos, o incluso pijamas. Se veían totalmente humanos, de no ser por sus grandes y bonitas orejas de conejo sobre su cabeza. Taehyung miró un grupo de ellos sentados en una manta de picnic mientras jugaban algunas cartas y sonrió, pasando su vista a otras dos que jugaban en un columpio, una rubia balanceándose y otra empujando su espalda. Cuando Jisoo llamó su atención y le dijo que se acercara para iniciar la prueba de comportamiento Taehyung inspiró profundamente, aquí venía lo más temido.


No sabía qué esperar. Sabía que debido a su condición estaba un poco excitado y según había leído, los híbridos podían oler la excitación de cualquier otra especie debido a su capacidad de sentir las feromonas. Si eso se les hacía repulsivo o los espantaba Taehyung estaría bastante avergonzado de sí mismo. De seguro se llevarían una imagen equivocada de él, pensando que es un gran pervertido con ganas de follar a cualquiera que se le atraviese, teniendo la indecencia de sentir algo así mientras estaba en público. Taehyung pensó en las cosas más repugnantes posibles y se mantuvo algo tenso mientras caminaba alrededor.


Mientras más avanzaba, algunos de los híbridos empezaron a mirar a su dirección, algunos con curiosidad, otros pasaron de largo. Muy pocos movieron su nariz en reconocimiento al olor, pero no dijeron palabra. A un ojo externo, un ojo humano que no estuviera enterado de su condición, todo se vería bastante normal, solo híbridos que veían un simple humano deambular por allí con interés en ellos, pero Taehyung sabía que más de alguno se llevó una impresión equivocada de él, era desperanzador cuando hicieron todo el recorrido y ni uno solo se acercó a él para saludarle o siquiera dirigirle una sonrisa. Claramente no estaban interesados en involucrarse con un humano como él.


Jisoo y Taehyung entraron de nuevo a la mansión y la mujer cerró la puerta corrediza de vidrio, mirándole con el ceño fruncido. Según las pruebas de comportamiento, si algún híbrido se colocaba alerta o lo miraba de mala gana o se alejaba era una mala señal y enseguida sacarían al humano, colocándolo en una lista de rechazados, pero Taehyung no había tenido ningún rechazo. Únicamente ninguno de ellos se había interesado lo suficiente para acercársele.


Así que para el ojo profesional de Jisoo, no entendía el por qué del desánimo de Taehyung.


—¿Se encuentra bien señor Kim? —consultó al verle limpiarse la frente—. Lo noto algo pálido.


Taehyung negó con la cabeza e inhaló.


—Yo solo... necesito ir al baño.


Jisoo no dijo nada y en su lugar le señaló donde se encontraba uno disponible. Taehyung agradeció en voz baja, marchándose por el pasillo.


Cuando abrió la puerta, cerró detrás de sí con llave y fue hasta el grifo para mojarse la cara recalentada con agua fría, soltando una gran exhalación. A veces odiaba ser él, odiaba lo que tenía, y sin embargo aqui estaba, a punto de buscar soluciones porque se encontraba tan desesperado como para comprar un ser vivo que siquiera era humano, para que pudiera ayudarle. Era tan patético en verdad, siquiera los humanos lo soportaban, ¿cómo lo haría otra especie?


Pero luego pensaba en los beneficios que le traería, como podría estar en el trabajo sin tener que tomar pastillas para mantenerse concentrado, como podría visitar a sus padres y tratar de arreglar la relación que su misma condición había quebrado, como podría dormir más tranquilo por las noches sin tener que despertarse empapado en sudor. Últimamente siquiera podía salir a cenar con sus amigos sin sentir la molesta excitación apareciendo de manera espontánea, ya siquiera podía hacer algo tan normal como eso.


Odiaba ser catalogado como un enfermo y tener que tomar medicamentos. Sabía que algunas personas viven peor que él, pero eso no era ningún consuelo. Ya estaba harto.


Y ahora, cuando por fin había una posible solución, ninguno de los híbridos se había acercado a él. Simplemente genial.


Mientras su cabeza vacilaba entre sus hombros y las gotas descendían de la punta de su nariz y mentón, se dió cuenta de que había algo moviéndose a su derecha, y entonces levantó su cabeza. Su corazón casi abandona su caja torácica cuando miró un híbrido semidesnudo asomarse por la bañera repleta de agua y espuma. Los dos estaban en shock al verse mutuamente.


Inmediatamente Taehyung se irguió en su sitio y volteó para irse, pero el otro habló.


—Espera.


Taehyung se detuvo en su sitio y sus ojos se ampliaron cuando el distintivo sonido de un cuerpo saliendo del agua se escuchó a sus espaldas. Siquiera se atrevía a verlo de frente, había cometido un muy grave error en entrar aquí sin verificar su alrededor y no estaba cometiendo el error de mirarlo, no cuando estaba en un lugar repleto de seguridad y donde podrían meterlo a la cárcel si este híbrido lo acusaba de acoso.


Una mano le tomó del hombro y le hizo voltear casi a la fuerza, y Taehyung luchó por un momento antes de darse por vencido y que su espalda chocara contra la puerta. Estaba realmente asombrado por la fuerza del hibrido, pero cuando lo miró se dió cuenta de por qué.


El híbrido era un macho, un macho bastante fuerte de bisceps bien formados, pecho fuerte y cintura estrecha. Es todo lo que el sonrojado rostro de Taehyung se permitió observar, ya que seguía teniendo las de perder aquí. La mirada de Taehyung vaciló entre ver las largas y afelpadas orejas marrón oscuro sobre el híbrido, y sus ojos circulares de un color parecido, aunque un poco más oscuro.


Estaba tan distraído que tardó en notar como la nariz del otro se movía, rastreando algo en él, un olor peculiar.


Cuando los ojos del híbrido descendieron hasta el bulto en sus pantalones y las fosas nasales se ensancharon, Taehyung apretó la manija detrás de él. Fue increíble ver como las orejas largas del joven descendieron de su cabeza, pasando de estar en alerta máxima a su forma más dócil, como sus pupilas negras se dilataron y como su rostro niveo se volvió sonrojado. Por supuesto que reconoció ese olor, era el olor de un humano excitado y según sabía, los híbridos tenían varias maneras de reaccionar según la especie que se les presente en este estado. Si el híbrido se volvía más recto, coqueto y con una clara determinación en su lenguaje corporal, significaba que dicho híbrido quería dominar a su contraparte.


Pero si dicho híbrido se mostraba tímido, interesado y dócil, significaba que deseaba ser dominado. Esto solo lo hacían si veían una pareja potencial, si lo consideraban lo suficientemente bueno como para dejarle hacerse cargo.


Taehyung no podía dejar de pensar en el hecho de que este híbrido desconocido únicamente con olerlo, se había vuelto dócil y bonito, lo cual era un gran contraste debido a su físico impresionante y fuerza para hacerlo voltear solo con un brazo. Él había olido algo en él, y Taehyung desearía saber qué es lo que vio o olió en sí mismo para cambiar de repente a un estado sonrojado y tímido.


Por supuesto, el cuerpo traicionero de Taehyung solo se excitó más ante la muestra de sumisión natural y el híbrido tragó visiblemente por su cuello blanquecino, subiendo sus ojos marrones hacia los propios.


Mirar al híbrido tan bonito y casi de porcelana, con sus labios cincelados y sus párpados bajos fue un estímulo fuerte, hizo que Taehyung quisiera rozar su propia nariz por ese cuello y levantar cada uno de sus vellos en un estremecimiento.


—Huele bien. —La boca del híbrido se entreabrió para dejar pasar su lengua rosada por estos. Sus ojos fueron en dirección al humano de manera lánguida—. Huele muy bien.


Taehyung exhaló con retención, tratando de mantener sus ojos en su rostro y no en su muy impresionante físico desnudo. Su propio cuerpo se volvió más tenso, hasta que sus dientes comenzaron a resentirse por tener la mandíbula tan apretada.


El híbrido se acercó aún más a él, tomándose la libertad de acercar su muy bonita nariz y olfatear el rostro del hombre, pasando su nariz por la mejilla, el cuello y el pecho, reconociendo su olor en bocanadas de aire, casi saboreando el olor en su lengua. El humano no podía oler su propio aroma, pero era fuerte, muy masculino, la clase de aroma que raspa su garganta y hace que su vista se nuble de una manera adictiva. El híbrido sacó la nariz de la camisa blanca con botones y exhaló con un jadeo. Nunca había olido a un humano hasta poder saborearlo en su lengua, y distinguía varios matices en su olor.


Taehyung se mantuvo lo más quieto posible mientras el otro continuaba inspeccionando con su olfato. Creyó escuchar un ronroneo y Jesús.


—Hueles muy bien, pero... —Sacó la cabeza del cuello ajeno y miró a los ojos algo preocupados ahora, suavizando su mirada coqueta con algo de pena—. También huelo dolor en ti.


El humano miró los orbes marrones del joven y sintió su preocupación con ternura. Que incluso una especie distinta notase su condición a tan solo segundos de verlo, ya hablaba de lo preocupante que era.


—Debo vivir con ello —respondió simplemente, tratando de sonar normal.


El híbrido ladeó su cabeza, y subió una mano a la mejilla del humano para tocarlo. El hombre estaba hirviendo debajo de la yema de sus dedos.


—Es... ¿tú también tienes celo?


Taehyung sonrió con gracia a lo dicho, o tratando, sino sintiera que el toque en círculos por su mejilla lo ponía más nervioso allí abajo.


—Algo así.


Finalmente, el de orejas largas y —aunque no se notase al estar de frente—, cola en forma de ponpón, mostró genuina curiosidad por él, definiendo con sus ojos sus atractivos rasgos faciales. Hasta ahora, Jungkook no había visto ni conocido a un humano tan llamativo, ni en olor, ni en estructura ósea. No era solo su rostro atractivo o su cuerpo, era la forma en que él podía simpatizar con todo lo que este humano estaba experimentando. Siendo honesto, sabía que no era una excitación normal. Podía ser dolorosa, incluso peligrosa.


—Yo... —Se lamió los labios, oliendo la excitación desde tan cerca que su propio cuerpo empezó a reaccionar—. Yo podría ayudarte.


Taehyung no estuvo seguro de escuchar correctamente.


—¿Qué?


El híbrido descendió su mano y tomó el mentón del humano para acercarlo a su rostro.


—Yo reconozco lo que estás pasando —dijo con cuidado, lamiendo sus labios mientras veía las pestañas ajenas—. Y sé que mientras esté aquí, nunca estaré realmente satisfecho, y tú... —Dirigió su mirada al gran bulto del hombre y sus muslos se apretaron en respuesta—. Y tú nunca estarás satisfecho con un humano tampoco. —Volvió su mirada al hombre casi boquiabierto—, pero yo puedo darte lo que tú quieres, lo que ambos queremos.


Taehyung miró a la increíble, hipnótica y preciosa criatura que tenía al frente, y supo que tenía razón, su condición no le permitiría una relación normal con un humano, no a la larga. Pero este híbrido al parecer estaba buscando lo mismo que él, alguien que lo dejara satisfecho para poder disfrutar de su vida normalmente. Taehyung añoraba mucho sus días llenos de paz, las buenas relaciones, su vida saludable. Aquello que ya se había esfumado, pero sabía que teniendo a alguien dispuesto a ayudarlo sería mucho más sencillo volver a lo que alguna vez fue.


Así fue como Kim Taehyung terminó comprando a su primer y único híbrido conejo, Jeon Jungkook.«


Regresando al presente, Taehyung aún siente que la calma continúa en su sistema. Estaba en el trabajo, terminando sus archivos y se sentía como una pluma volando por el prado. Ese era el nivel de soltura al que había llegado ahora.


Y como no hacerlo, si la mayoría de los días se levantaba con la boca del híbrido alrededor de su duro miembro, sus labios ordeñando su extensión antes de siquiera pedirlo, subiendo y bajando su cabeza porque sabía que su humano necesitaba liberarse para empezar el día despejado. Jungkook siempre actuó de buena gana, porque quería complacer a su humano, a su amo. Se sentía feliz cuando Taehyung lo recompensaba también, aunque él nunca lo hacía por alguna recompensa.


Habían pasado ocho meses desde que vivían juntos. La Asociación había dejado de hacer visitas regulares, ahora las hacía cada cinco meses. Cada que ese día llegaba, Taehyung dejaba que Jungkook hablase con los trabajadores y el híbrido aseguraba que se sentía contento con el cuidado de su amo, les dejaba claro que no recibía ningún maltrato y que estaba bastante mimado. Taehyung ha convivido con Jungkook desde hace bastante tiempo y sabía cuando era honesto y cuando no, así que le daba cierta calma saber que en cada entrevista respondía con la verdad.


En términos de sexo, se podía decir que se han regulado con el pasar de los meses. Los primeros días fueron un completo caos, Taehyung sabía a primera mano que el haberse puesto en abstinencia y que además haber dejado su medicamento lo llevó a un estado salvaje. Por unos días temió que adquirir a Jungkook no haya sido una solución, sino algo que lo empeorara, pero fue mermando con el tiempo. Ya no sentía obsesión, Jungkook se encargó de él como lo haría una persona cuando alguien realmente estaba enfermo. Si necesitaba liberarse después del trabajo, allí fue Jungkook, entrando a la habitación y sentándose a horcajadas porque sabía que estaba cansado después de un día de trabajo. Si Taehyung no tenía mucho tiempo disponible pero se encontraba distraído por la excitación, Jungkook llegaría hasta el edificio donde trabajaba y le ayudaría con su boca, y así infinitamente. En resumen, Jungkook estuvo para él en todo momento que lo necesitara y Taehyung siempre estará eternamente agradecido porque el híbrido aun no lo haya mandado a la mierda.


Y Jungkook pues, él estaba más que contento con quedarse en casa y hacer lo que le gustaba, entre ellos el ejercicio, cocinar y dibujar. Tenía su propio estudio en una parte de la casa para distraerse de vez en cuando.


También se le permitía pasear y demás cosas, pero no es como que Jungkook sea gran fan de andar por allí sin Taehyung. Todo esto del contacto físico lo había vuelto muy apegado a su amo, así que cualquier paseo que diera sería bastante breve para después volver a casa. Esto se debía a que su especie es bastante leal y cariñosa; le gustaba más estar en lugares que considerase como propiedad de ambos antes que el exterior.


Pero no todo siempre fue perfecto para él. Al principio le costó trabajo dejar la compañía de otros híbridos conejos para estar en una casa nueva, solo, mientras su amo se iba a trabajar. Los primeros meses estuvo cerca de caer en depresión, pero entonces Taehyung tuvo la idea de llamarlo al trabajo algunas veces —no solo para sexo, sino para que le acompañara—, y otras permitir que Jungkook recibiera visitas de sus amigos híbridos de la asociación. También había ayudado meterlo a algunos cursos de canto y dibujo para que se mantuviera ocupado mientras él estaba trabajando.


Taehyung había considerado comprar una mascota para que le hiciera compañía, pero supo que sería mala idea cuando Jungkook se puso celoso por los perros o gatos callejeros que se le acercaban para buscar atención.


A Taehyung le parecía adorable.


Y respecto a su relación, la verdad siempre ha sido lo que es: como dos piezas que encajan. Con su confianza actual Taehyung descubrió la razón por la que aunque Jungkook siempre fue bastante feliz en la residencia de híbridos, no quiso quedarse allí, y respectaba a su celo.


Como cualquier híbrido, estos tendían a tenerlo cada seis meses, y los golpes de calor que recibía Jungkook hacían que incluso Taehyung terminase algo mareado luego de tanta actividad sexual. Mientras vivió en la residencia, Jungkook tuvo que tomar pastillas para regular la fuerza de su celo, permanecer encerrado y satisfacerse con juguetes.


A pesar de ser un macho, Jungkook tenía una designación sexual que le daba la posibilidad de tener embarazos. Era un omega, uno con un nivel de libido bastante elevado incluso para los estándares de híbridos conejos, y es por eso que una pareja de su misma especie nunca logró satisfacerlo, haciendo que prefiriera los juguetes antes.


Jungkook le había confesado a Taehyung que casi nunca dejó que otro lo dominara pues no tenían la testosterona suficiente para hacérsele atractivo. Jungkook había rechazado a bastantes híbridos de su misma especie y de otras, podía ser un receptor natural, pero su actitud siempre iba a variar dependiendo de la pareja. Es por esta razón que dejaba a Taehyung dominarlo, Jungkook había olido la testosterona y el comportamiento de Taehyung, por lo que su actitud se convertía en sumisa con él. De ser otra persona Jungkook habría tomado un papel dominante, aún siendo receptor o pasivo por su naturaleza omega.


Y esta fue la respuesta que le dió Jungkook cuando Taehyung le preguntó cómo estuvo tan seguro de que él iba a complacerlo al momento en que se conocieron, porque si uno de su misma especie no podía satisfacerlo, ¿cómo lo haría un simple humano?


Y aunque la explicación de su testosterona y todo el asunto de los olores y las actitudes fueran lógicas, Taehyung siguió extrañado, haciéndole más preguntas porque para él y su perspectiva humana no era tan sencillo de tomar.


Entonces el atractivo y hermoso híbrido solo sonrió y le besó los labios, diciendo:


—Solo lo supe.


Y no fue solo una corazonada.


Al igual que Taehyung, Jungkook por primera vez en su vida terminó satisfecho luego de un celo fuerte. Nunca más volvió a tomar pastillas reguladoras, nunca volvió a tener pérdida de peso, ni dolores en el vientre que acalambraban sus piernas al punto de hacerle llorar, o sentir que iba a morir de no tener un nudo dentro. Solo Taehyung había podido satisfacerlo así, y a pesar de que su lado omega pidiera un nudo y crías, solo con sentir las corrientes de semen entrando en él quedaba agotado y satisfecho.


Pero el periodo de calma iba disminuyendo, y próximamente, una nueva temporada de apareamiento haría que las presas volvieran a cazar.

Capítulos
1. 1
¡Cuéntale a ⭐DreamHopeB⭐ lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

10

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

2

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

2

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes