Bendita broma.
Una nueva idea surgía dentro del chamuscado cerebro de aquel rubio de franja negra en su destacable cabellera.
Te estás volviendo loco.- dedujo el pelinegro al oír la pregunta con una mueca de incoherencia.
— ¡No es tan mala idea, lo sabes! — se cruzó de brazos recostandose en su silla al lado de sero con una cara de orgullo.
— Pedir cambios de aulas solo porque te guste alguien no es una gran idea. — recalcó negando con sus ojos cerrados.
— Además… — agregó mirándolo soslayo — No lo aceptarían en las directivas. te recuerdo que no eres muy bueno académicamente — obvio sincero suspirando burlón mientras negaba. La mala fama de ser uno de los peores de su clase perseguirán a Kaminari donde fuera.
pero no porque quisiese. simplemente no podía, las matemáticas a sus ojos parecían jeroglíficos, y él se sentía un egiptólogo en su primer día. Apenas y destacaba en inglés, no era difícil, solamente ya sabía lo suficiente y se quedaba dormido en clase. y que ni se hable de la clase del maestro cementoss. es prohibida para el.
sero, su amigo lo entendía. comprendía muy bien que su amigo destacaba en otras actividades. lo sabía gracias a que una vez desarmo la radio vieja de su abuela y arreglo pieza por pieza. le recordaba a los inventores medievales. así que no le importaba casi UA, solo cuando nombraban a los chicos de la clase 1A.
específicamente a Eijiro Kirishima. ese si que lo ponía feroz como un tigre.
— Mhm Eijiro…— deliro el ambarino suspirando su nombre dejándose caer sobre su brazo con una sonrisa estupidizada.
— Él es hermoso… no lo crees amigo? — curioseo en cuanto asomó la cabeza por la ventana recostandose en ella sin apartar la vista del pelirrojo, quien tomaba clases atento, sin darse cuenta de nada.
— No — dijo sin tapujos mirando a la misma dirección sin interés. ganándose la mirada de reproche del rubio, que cambió rápidamente a un puchero de bebe juntando sus manos en súplica.
— Debes ayudarme… — sonrió de manera tierna. en la misma posición acercando su cara a sero.
— Ah, ya vas a empezar otra vez. —Reprocho, conocía su juego, intentaba manipularlo con sus caritas tiernas y sus escenarios enclenques.que funcionaban casi siempre. por no decir todo el tiempo. pero caía al final con “honores” como decía su madre.
— Vamos…lo necesito. — seguía en súplicas el rubio, dejándose caer en el hombro del pelinegro abrazándolo cariñosamente.
— Mmm… no, no lo haces. — se cruzó de brazos tratando de ignorar el efecto del rubio sonando desinteresado, quien sabía cómo abordarlo. pues a él le encantan los mimos.
—¡prometo hacer todas tus tareas! — siguió
— reprobare- negó sin pensar. —-
— ¡Comprare tus comics favoritos! —
— ya los lei todos —
— ah…— suspiro rendido hundiendo la cara en el pecho de sero simulando lloriquear. se le acababan las opciones. sin la ayuda del pelinegro no llegaría a ninguna parte.
— por favor…—murmuró frágil, con la boca en su uniforme abrazándolo con más fuerza. usando su último recurso. la debilidad.
— Mis chocolates favoritos.. — murmuró rendido.
— ¿ah? — subió su cabeza mirando confundido.
— a cambio quiero mis chocolates favoritos. — demandó apartando su vista ofendido.
— !¿me ayudaras?¡ — sonrió destellante el rubio chillando de alegría.
— lo sabes — fijó sus ojos en él. se lanzó el pequeño rubio abrazándolo repitiendo cuanto lo quería mientras reía victorioso. su madre tenía razón, tenía un enorme corazón.
Pero que podía tener aquel joven que robaba las ilusiones y la realidad de su amigo?
Simple.Eijiro kirishima de la clase contraria tenía un belleza y carisma de la cual admirar.
su gentileza era reconocida por todos los omegas de ua, tachado de varonil y “hombre de verdad” por los alfas y héroes profesionales. sus hermosos ojos gemelos de color carmin reflejaban miles de emociones, la pureza y pasion de un angel caido.
sus facciones detalladas y gruesas junto a la envergadura de su cuerpo esbelto y trabajado, solo demostraban masculinidad y sensualidad que podría poner a quien sea sobre rodillas. sobre todo a kaminari, que solo lo hacía babear al verlo.
Pero la perfección aumentaba cuando dejaba salir esa personalidad risueña,coqueta y alegre. Su hermosa sonrisa , con sus lindos afilados dientes que parecían iluminar hasta la habitación más oscura y derretir el mejor chocolate. Que cada que reía dejaba a la imaginación de cualquier ser en otro estado, lo subía a las nubes solo con oír esa magnífica entonación haciendo contraste perfecto con el parecer rudo de aquel atractivo tipo.
En cambio kaminari era un chico poco común diría a sí mismo en las conversaciones que tenían en el cuarto de sero.
Su cabello de finas hebras amarillas con un rayo negro siempre estaban un poco fuera de su lugar debido a las brisas poco controladas. Sus ojos no eran los más discretos posibles, no ocultaban lo que expresaban. si había dolor ellos lo dirían, gritaban el amor por el pelirrojo gracias a ese inmenso brillo debido a la intensidad de la electricidad que habitaba dentro del rubio.
Su cuerpo es de alguien atractivo y acuerpado, suele esconderlo bajo su grande uniforme. El cree que su cuerpo es algo diferente y poco atractivo por ser un poco delicado y ser un chico omega bajito, tanto que apenas llegaba a los hombros a su amigo de la infancia. todos preferían los omegas altos.
pero sin duda el carisma divertido y amistoso del rubio era lo más predecible y encantador. conquistar corazones con miradas y charlas era lo suyo, no necesitaba de más encantos.
el timbre sonó de manera estruendosa junto a una barricada de estudiantes por los pasillos, todos dirigiéndose a los comedores principales.era mediodía y sus estómagos rugían de hambre.era hora de almorzar.
—¡ordenaremos esta vez hamburguesas! — rio kaminari saliendo del aula con sero al frente.
ya con sus pedidos en mano sero ve a su tonto amigo muy distraido.siguio su mirada y encontro la mesa esquinera donde estaba el hombre de sus sueños y sus amigos charlando muy alegres.
—Estás babeando. — bromeó simulando limpiarle la comisura de sus labios con una servilleta.
—¡Claro que no, grandisimo idiota! — le gritó intentando esconder su sonrojo.
—¡Ja! — lo señaló burlonamente — El solo negarlo te delato, solo mírate pareces tomate maduro.-exclamaba sero entre risas escandalosas que se oían por todo el lugar, llamando accidentalmente la atención de todos.
empezó por tocar suavemente la cabeza del más alto tratando de llamar su atención mientras decía su nombre en voz baja, pero eso solo le provocaba cosquillas y risas más escandalosas. inconscientemente aumentó su fuerza de golpes empezando a sentirse intimidado por las miradas ajenas.
— Ouch, mierda, ¿de donde sacas tanta fuerza? —dijo cesando con su risa al notar que sin parar kaminari sigue golpeandolo inconscientemente. lucía asustado, no habría sus ojos. no lo escuchaba.
— ¡Oye! Para ya entendí, ¡me lastimas! — al escuchar las quejas kaminari reacciona y para de inmediato con la semejante golpiza que está repartiendo en la cabeza de su amigo. volteando su cabeza a todo el lugar y dándose cuenta de que la mayoría se reían de ellos. mientras otros preocupados se acercaban con el héroe aizawa.
—Mierda — dijo mientras veía la cara de dolor de sero que se sostenía la cabeza. y a su lado ya hacia el héroe tratando de ayudarle a levantarse para dirigirse a la enfermería.
kaminari se encontraba en una habitación distinta de la enfermería en la que sero descansaba adolorido aun. con su rostro en sus manos afligido, Pensando en la situación. No había sido nada grave, eso comentó aizawa, antes de retirarse y dejarlo allí solo para que reflexionara. pero ¿y si algo mas hubiese ocurrido con su amigo? nunca se lo hubiese perdonado.
—Kaminari, ¿verdad? — Escucho una voz a la par de un toque frugal en su coronilla. levantó su cabeza limpiando las pequeñas lágrimas de sus ojos rojos y sorbiendo la nariz. sorprendiendose al ver la persona que estaba frente a él.