Marco, las aventuras de un lobo

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Un pequeño lobo se aleja de su madre, terminando perdido en el bosque. •Creación completamente original •La imagen de portada NO es mía, créditos a su respectivo autor.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Alpha
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Marco, las aventuras de un lobo

En lo profundo del bosque nació un cachorro de lobo, con el pelaje gris igual que un día nublado y ojos azules cómo el mar. Este cachorro que en un par de meses empezó a caminar, era muy curioso.

Un día, vió una mariposa extremadamente hermosa, con colores llamativos aleteando alrededor del lobo quién intentaba atraparla.

La mariposa voló hacia el bosque, con el cachorro siguiendola, para el lobo era un juego, y mientras se adentraba en el bosque, el sol se ocultaba y la luna salía.

Para cuando las estrellas llenaban el cielo y la luna era la única luz, el pequeño cachorro se dió cuenta que estaba perdido en el medio del bosque, completamente solo.

El cachorro asustado, no sabía que hacer, y comenzó a llorar, aullando, buscando por su familia. Al pasar el tiempo, se dió cuenta que nadie llegaría por él para llevarlo a casa, de a poco, daba pasos lentos, caminando en busca de algo que conociera.

Cada que pisaba una rama, ésta se quebraba, crujiendo y exaltando más al pobre lobo, los ruidos de los animales nocturnos lo asustaban, y en la oscuridad, el lugar parecía terrorífico, para él la naturaleza se iba convirtiendo en monstruos.

El pequeño lobo vago por el bosque, hasta que cayó dormido junto a una roca.

Al día siguiente se despertó, con hambre empezó a buscar a su alrededor algo de comer, buscó cerca de los árboles, rocas y pequeños baches en el suelo, pero no encontró nada. Intento cazar pequeñas aves y roedores, pero no pudo hacerlo, estos se escapan apenas se acercaba.

Cansado y todavía hambriento se dió por vencido, se acosto bajo un sauce, sollozando.

En ese momento, mientras que el lobo se quejaba extrañando a su madre, y se escondió en sí mismo, una liebre apareció.

—Lobito, no llores, yo te daré comida—

El cachorro la miró aún con lágrimas en los ojos, y aunque aún asustado, acepto su propuesta, y la siguió a su hogar dentro del árbol.

Allí disfruto de ricas bayas y frutos frescos con la familia de la señora liebre. Al llegar la noche, le dejaron quedarse, durmiendo tranquilo y sin frío con las crías de liebre.

Cuando salió el sol, y el bosque era hermoso y tranquilo de nuevo, la señora liebre lo ayudo y acompaño a encontrar a su familia, quienes lo buscaban por todo el lugar.

El pequeño lobo, no volvería a dejar su manada sin permiso.