Wildest Dreams. Kakashi Hatake x reader

Sinopsis

Esta es la historia de _____(tn), es sobrina de Tsunade, ella tiene 19 años. Llego a la aldea cuando Tsunade se convirtió en Hokage, es la única familia que tiene ya que sus padres fueron asesinados. Sus mejores amigos son Shikamaru y Sakura. Siempre había sentido atracción por Kakashi pero nunca había tenido el valor de acercarse a él hasta que un día el se acercó a ella.

Genero:
Drama
Autor/a:
willowis612
Estado:
En proceso
Capítulos:
67
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

¿Cómo me va a gustar si ni siquiera me agrada?—le dije a Shikamaru mientras tenía un cigarrillo en mi boca y él lo encendía por mí.

—Por favor,(tn), cada vez que él aparece cerca huyes del lugar. Además, ¿cómo no te va a agradar si ni siquiera lo conoces bien?— solo puse mis ojos en blanco.

—No necesito conocerlo para saber que no me agrada. No sé, me causa mucho conflicto todo ese misterio y la forma en que siempre anda caminando tan despreocupado, cargando ese libro para viejos pervertidos— Shikamaru se rió por lo último que dije —Además, ¿por qué tanto interés en lo que pienso de él?—

—Solo estaba pensando que necesitas encontrar a alguien más que te satisfaga cada vez que tienes ganas de coger″ respondió con una sonrisa traviesa.

No pude evitar reírme. Shikamaru y yo éramos muy buenos amigos, y de vez en cuando nos quitábamos las ganas mutuamente. Él fue quien me quitó la virginidad, y yo la de él. Era algo que simplemente sucedió entre nosotros, sin drama, sin expectativas. Todas las noches nos reuníamos en el techo de mi casa para hablar de nuestro día y fumar. Era nuestra tradición, un momento de paz en medio del caos cotidiano.

—Bueno, para eso te tengo a ti. No creo que nuestro sexo sea tan terrible, ¿o sí? —dije con una sonrisa pícara.

—No, no es malo —respondió, esta vez con un tono más serio—. Pero, ¿qué harás el día que me enamore de alguna chica y ya no pueda hacértelo?

Solté una carcajada ante su comentario. Él se puso de pie y me extendió la mano para ayudarme a levantarme. La tomé y me puse de pie con su ayuda.

—Dudo mucho que alguna chica se enamore de un tipo tan poco simpático y flojo como tú —respondí burlándome.

—Te sorprendería saber que tengo a unas cuantas locas detrás de mí —dijo con una sonrisa confiada mientras me guiñaba un ojo—. Pero bueno, debo irme. No quiero que mi mamá se ponga histérica porque no llego a tiempo a la cena. Puedes venir conmigo si quieres, mis papás te soportan más a ti que a mí.

—Gracias por la invitación, pero preferiría comer sola —le respondí, devolviéndole una pequeña sonrisa.

—Está bien —dijo mientras bajábamos del techo. Como siempre, me acompañó hasta mi puerta para asegurarse de que la cerrara bien—. ¿Mañana a la misma hora?

—Como todos los días —respondí con una sonrisa tranquila.

Nos despedimos, y lo observé alejarse caminando con esa despreocupación que siempre lo caracterizaba.

Me recosté en el sillón, aún pensando en ese interrogatorio que me hizo Shikamaru sobre él. La verdad es que ese hombre me encanta. Cada vez que está cerca, prefiero alejarme porque mis hormonas se descontrolan. Me aterra la idea de perder el control, abalanzarme sobre él, besarlo sin parar y suplicarle que me haga suya. Daría mi alma por pasar una noche en su cama y satisfacerlo. Es el único hombre en este inmenso mundo que logra ponerme nerviosa, el único con el que he fantaseado.

Me desperté con un dolor en el cuello; me había quedado dormida en el sillón. Aún adormilada, me senté y noté que todo seguía oscuro. Me levanté del sillón y caminé hacia la cocina por un vaso de agua. Miré el reloj: eran las malditas 2:40 a.m. Regresé a mi recámara, me puse la pijama e intenté dormir. Di unas cuantas vueltas en la cama, pero el sueño no llegaba. Bufé malhumorada. Si había algo que realmente disfrutaba en esta vida era dormir, coger y comer. Nada me ponía de peor humor que no poder hacer ninguna de esas tres cosas.

Finalmente, me levanté de la cama. De mi mesita de noche tomé la caja de cigarrillos y subí al techo.

Me acosté allí, encendí un cigarrillo y me quedé mirando las estrellas. La noche era hermosa. Pensé en Shikamaru mientras observaba las nubes, recordando cómo él siempre ha deseado ser una de ellas. Sonreí ante el recuerdo. Saqué otro cigarrillo de la caja y traté de encenderlo, pero el maldito encendedor no funcionaba.

—No deberías estar aquí sola a estas horas —dijo detrás de mí.MIERDA, es él. Su voz me sobresaltó tanto que sentí mi corazón acelerar—. Y menos vestida así.

Aunque le daba la espalda, podía sentir su mirada juzgándome.

—Siempre subo aquí sola —mentí descaradamente; la verdad es que siempre lo hago con Shikamaru. Me levanté lentamente, y cuando me giré, quedamos frente a frente.

—¿Ya vas a entrar a tu casa a dormir? —preguntó, mirándome fijamente.

Estaba tan nerviosa que apenas podía controlarme. Él es el único que me pone así. Sentía que mi respiración se descontrolaba, y mis manos sudaban.

—No puedo dormir, por eso estoy aquí —respondí de mala gana, irritada por mi insomnio—. Pero pensaba entrar por un encendedor; este ya no funciona.

Al decir eso, él metió la mano en su bolsillo y sacó un encendedor. Lo miré sorprendida.

—No sabía que fumabas —dije, tratando de sonar casual.

—No lo hago. Se lo gané a Asuma en una apuesta —respondió, encendiendo el encendedor para prender mi cigarrillo. La pequeña llama iluminó su rostro por un momento.

—Gracias —le dije en un hilo de voz. Sentía que me temblaban las piernas, y hacía un esfuerzo monumental para evitar mirarlo directamente. Justo en ese momento, un viento frío corrió por el techo, y sentí cómo mis pezones se endurecían por el frío.

Levanté la vista y me di cuenta de que él estaba mirando directamente mis pechos. Me sonrojé al instante. Él también se dio cuenta de que lo había descubierto, y su reacción fue llevar una mano detrás de su nuca, rascándose nerviosamente.

El silencio que se creó entre nosotros era tan incómodo que sentía que me ahogaba. Finalmente, reuní el valor para romperlo.

—¿Y qué haces despierto a esta hora, paseando? —pregunté. Nunca pensé que sería capaz de mantener una conversación con él, y mucho menos en una situación como esta.

—Digamos que no duermo mucho —dijo mientras se sentaba a mi lado.

—Yo no podría ser una persona funcional si no duermo mínimo diez horas —respondí mientras seguía fumando, tratando de parecer tranquila.

—¿Sales con Shikamaru? —preguntó de repente, con un tono seco que me tomó completamente por sorpresa. Sentí cómo el humo del cigarro se atascaba en mi garganta, y empecé a toser. ¿Por qué le importaba eso?

—Somos muy buenos amigos, nada más. Yo no salgo con nadie —dije rápidamente, apagando el cigarrillo en el techo para evitar su mirada—. ¿Por?

—Los he visto varias veces aquí, y en algunas ocasiones lo he visto salir de tu casa en la madrugada —comentó, mirándome con curiosidad.

Sentí cómo mi cara se ruborizaba por completo. El comentario me dejó sin palabras por un segundo.

—Solo somos amigos —repliqué bruscamente, tratando de sonar indiferente. Él dejó escapar una pequeña risa.

—No es como si me importara —respondió mientras se ponía de pie. Extendió su mano hacia mí para ayudarme a levantarme. Dudé por un instante, pero finalmente la tomé. Al hacerlo, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo desde la punta de los pies hasta la cabeza, como si su simple toque electrizara mi piel.

—Te acompaño a la puerta —dijo con naturalidad.

Asentí en silencio, intentando calmar mis nervios. Me ayudó a bajar del techo, y en ningún momento soltó mi mano. Caminamos juntos hacia la puerta de mi casa. Todo lo que quería era invitarlo a quedarse conmigo esa noche, pero me forcé a comportarme, a no decir nada que delatara lo que estaba sintiendo.

—Gracias por acompañarme hasta la puerta y por hacerme compañía allá arriba —logré decir, aunque mi voz sonaba más tímida de lo que quería.

—Tienes piel de gallina —comentó de forma casual, y sentí cómo el calor subía rápidamente hasta mis mejillas.

—¡ES QUE...! —grité de repente, sobresaltándolo un poco. ¿Por qué había gritado? No podía permitir que notara lo nerviosa que me ponía. Aclaré mi garganta e intenté corregir mi tono—. Es que hace frío.

Me dejó en la puerta y, finalmente, soltó mi mano. Aunque era un gesto simple, sentí como si me arrancaran algo al perder su contacto.

—No hay de qué. Cuando no puedas dormir y subas al techo, probablemente me veas por ahí. No tengo nada mejor que hacer —dijo con una media sonrisa que me dejó completamente desarmada.

Yo solo podía mirarlo con cara de boba, asintiendo como si no supiera hablar. Entonces, levantó una mano y, con delicadeza, apartó un mechón de cabello que se había deslizado frente a mi cara. Su toque fue tan suave que sentí que mi corazón iba a explotar.

—Qué descanses, ___(tn) —dijo con su voz grave y tranquila.

—Adiós, Kakashi —respondí en un susurro, observándolo mientras se alejaba.