🐍 Cuna de Serpientes

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Donde Harry es cuidado y protegido por la familia Malfoy y por Snape.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Amaiya34
Estado:
Completado
Capítulos:
16
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

⚜️ La noche del humo verde

La luna estaba alta sobre Godric’s Hollow, pero no se oía un solo ruido. Ningún búho. Ningún gato. Ningún viento. Solo el crujido de las llamas verdes que envolvían la antigua casa de los Potter, alzándose hacia el cielo como lenguas de serpientes.

Era fuego mágico. No natural. No humano.

Severus Snape apareció entre la niebla como una sombra arrancada del mismo suelo. Sus túnicas estaban empapadas por la tormenta que acababa de cesar, y sus ojos negros escaneaban la escena con una precisión clínica.

Lo que encontró no fue una tragedia.

Fue una mentira perfectamente elaborada.

La fachada de la casa estaba carbonizada. Las ventanas rotas. La puerta apenas colgaba de una bisagra. Todo parecía indicar que había habido un ataque. Tal vez los Mortífagos. Tal vez una criatura salvaje. Tal vez algo peor.

Pero cuando Snape entró, todo su cuerpo se tensó.

No había cadáveres.

Ni rastro de James. Ni de Lily.

Solo un bebé en una cuna sin un rasguño.

La habitación estaba encantadoramente ordenada. Demasiado. Como si alguien hubiese querido que pareciera destruida… sin que realmente lo estuviera. En la cuna, el niño no lloraba. Solo lo miraba.

Ojos verdes. Intensos. Demasiado conscientes para alguien de apenas dos semanas.

Harry Potter.

Snape se arrodilló, sus dedos temblando al tocar la manta que cubría al niño. Notó algo bajo la tela: una runa sellada, grabada con sangre seca.

“Protegido. No deseado.”

Las palabras lo dejaron helado.

A un costado, entre los restos de lo que fue una cómoda, Snape encontró un trozo de pergamino. Era parte de una carta... rota, pero aún legible:

“...si todo sale bien, se llevarán a Hadrian al otro continente. Él es el verdadero elegido, Lily. Harry nunca mostró reacción. Nunca tuvo magia. Es mejor que piensen que lo perdimos también. Nadie sospechará que tomamos al gemelo con verdadero potencial...”

Snape sintió que el suelo se abría bajo sus pies.

Harry Potter tenía un hermano gemelo. Hadrian. Y sus padres... lo habían dejado atrás.

Todo había sido una farsa. No hubo ataque. No hubo sacrificio heroico. Solo una elección. Fría. Calculada. Y cobarde.

Harry no lloraba. Solo lo miraba. Como si supiera exactamente qué acababa de descubrir.

Con movimientos rápidos, Snape lo envolvió en su túnica y salió de la casa justo cuando el fuego verde consumía la última pared.

Los aurores llegarían pronto. Dumbledore también. Pero ya era tarde.

Snape se desvaneció entre sombras, cargando al niño que había sido dejado para morir.

Y en la lejanía, muy lejos, en un puerto oculto, un barco encantado zarpaba con dos figuras bajo capuchas oscuras. Lily sujetaba a un bebé idéntico al que acababan de abandonar.

“Lo siento, Harry”, susurró. “Es lo mejor. Tú no eras el adecuado.”


Snape apretó al niño contra su pecho, volando por los cielos rumbo a la única casa donde el niño estaría a salvo del mundo. De su propio linaje. De sí mismo.

La Mansión Malfoy.

Y mientras cruzaba los límites mágicos del condado, el cielo se tiñó brevemente de verde, como si la misma magia antigua del mundo hubiera sentido lo ocurrido esa noche.

La noche del humo verde.

Donde no murió un niño…

Sino la ilusión de que alguna vez fue amado.