PRÓLOGO
Prólogo: La Semilla de la Calamidad
Naruto Uzumaki se alzaba frente a un enemigo formidable, uno de los más poderosos que había enfrentado como simple humano al 100%. Muchos lo considerarían una locura, encarar a un dios, y no a cualquier dios, sino a uno de los principales del panteón Asgardiano:
Loki. Pero la situación era aún más grave. El dios de las mentiras no venía solo; lo acompañaban sus aliados de la infame Brigada del Caos.
Estaban Cao Cao, líder de la Fracción de los Héroes, cuya retorcida convicción era "proteger a la humanidad de lo sobrenatural" a cualquier costo. Y, finalmente.
Euclides Lucifuge, un demonio de sangre pura de la facción de los Viejos Maos, que empuñaba una copia mejorada del Longinus de su antiguo amigo Issei.
En este punto, cualquiera pensaría que un simple humano estaría paralizado por el miedo, condenado a una derrota segura. Pero la realidad era diametralmente opuesta. Aunque Naruto había comenzado la pelea en clara desventaja, perdiendo terreno de forma significativa, la adaptabilidad inherente a su ser y a su aún latente Génesis Ápice mejoraba con cada segundo. A medida que la batalla avanzaba, su evolución en tiempo real era tal que los tres enemigos se vieron forzados a tomarlo en serio, abandonando cualquier atisbo de arrogancia. Sin embargo, ni siquiera eso detuvo al Uzumaki de luchar, de darlo todo por el todo.
Y ahora, nos encontramos aquí: el campo de batalla, un paisaje desolado, casi hecho polvo por la furia del combate. Los tres enemigos observaban lo imposible. Naruto Uzumaki se recuperaba a una velocidad aterradora de sus heridas, y lo más espeluznante de todo era la sonrisa. Una sonrisa eufórica, de quien ha superado el abismo y ha encontrado la cima en medio de la carnicería. Una sonrisa de psicópata.
En la mente de Naruto, un caos absoluto se desataba. "Más batalla, más poder, más evolución", gritaba su ser más profundo. Nada lo detendría de lograr lo que había anhelado hasta ahora: romper sus límites, superar la barrera de lo imposible, alcanzar el poder absoluto y convertirse en la versión definitiva del ser más poderoso del mundo.
Entonces, posó su mirada, eufórica pero con un toque de sed de sangre, sobre sus enemigos. Todos los que lo veían, inconscientemente, se estremecieron. Y sucedió lo inimaginable. Por primera vez en la historia, un demonio de sangre pura y, para asombro de todos, incluso un dios, dieron un paso atrás. El miedo los invadió. Su instinto les gritaba que eso que tenían enfrente ya no era humano, aunque su cuerpo, de alguna forma, mantuviera la apariencia de uno.
Y lo único que brotó de la boca de Naruto Uzumaki, al abandonar su mirada eufórica para transformarse en una expresión gélida y seria, fue un escalofriante: "Segundo round, perras."
En ese momento, los tres enemigos se dieron cuenta de una verdad aterradora. Naruto Uzumaki había dejado de ser un simple mortal en su lista de víctimas. Ahora, Naruto Uzumaki se había convertido en una amenaza existencial, no solo para sus planes, sino para sus propias vidas.
Un aura de pura intención asesina estalló de Naruto, envolviéndolo y tiñiendo la dimensión de una oscuridad tan densa que parecía palpable. Y, sin embargo, eso no fue todo. Detrás de él, imponente y sobrecogedora, se manifestó una especie de rostro gigante, forjado de la misma oscuridad. Una cara sin párpados, con ojos tan rojos como la sangre carmesí, que los observaba directamente con una única e inconfundible intención: la muerte absoluta.
Pero, ¿cómo llegamos a esta batalla que definirá una era? ¿A este enfrentamiento que muchos describirán como destructivo, otros como aterrador, y solo unos pocos como una de las batallas más grandes y gloriosas del mundo, capaz de definir el destino de miles de seres sobrenaturales?
Esta es la historia de Naruto Uzumaki, el portador del Longinus Génesis Ápice, el "Asesino del Mundo".
Bienvenidos a la historia de
Naruto Uzumaki: El Pináculo de lo Sobrenatural