Chapter 1
Otra noche en la que se le formaba una erección mientras pensaba en su hijo.
¿Cómo había llegado a esto? ¿En qué momento empezó a verlo con otros ojos? No sabía a ciencia cierta pero cada vez que veía una porción de su piel desnuda se sentía salivar. Sus delicadas piernas, sus labios gruesos, su cuello tan llamativo...
Imaginarse a sí mismo entre esos muslos suaves, dando lametones en su pecho y mordiscos en sus pezones, besando esos apetecibles labios hasta arrancarle el aliento eran parte de sus fantasías diarias.
Yoongi se removía en su cama incapaz de conciliar el sueño, debatiendo entre si debería masturbarse para calmar su deseo o tomar un poco más de consciencia e ir al baño por una ducha fría.
Alguien empezó a tocar la puerta.
Detuvo todo movimiento y clavó la vista en ella, esperando a ver qué haría la persona del otro lado.
— ¿Papi...? —Se oyó amortiguado— ¿Puedo pasar?
No tuvo tiempo a pensar una respuesta cuando la puerta ya estaba siendo abierta por su hijo. Quien asomó primero la cabeza para ver si estaba despierto y al comprobarlo ingresó del todo a su habitación.
— Papi... Tuve una pesadilla... —Sollozó el pequeño haciendo un irremediable puchero— ¿Puedo dormir contigo?
— Jimin...
— ¡Por favor papi! Tengo mucho miedo y no quiero dormir solito... —Casi chilló el más joven intentando poner su mejor mirada de cachorro para que su padre aceptara.
Yoongi tragó en seco, su hijo quería dormir con él sin saber que tenía un gran problema entre las piernas a causa suya. Volteó a ver el reloj en su mesa de noche.
Era la una de la mañana.
Regresó la vista hasta Jimin, se veía a punto de llorar si no conseguía lo que quería.
¿Pero Yoongi resistiría toda la noche? No estaba seguro.
— Ven acá, bebé —Levantó las sábanas y de inmediato el chico se metió debajo de estas para recostarse a su lado. Al demonio todo.
Un pequeño dolor punzaba en su polla y su hijo estaba a muy poca distancia, la batalla era retadora.
— Papi... —Jimin sonrió, se acercó a darle un besito en la mejilla y volteó para darle la espalda— Abrázame, ¿sí?
La batalla parecía perdida.
Yoongi dudó pero terminó dejándose llevar y pegando su cuerpo al de su hijo, su erección se amoldaba a la parte trasera de los muslos del pequeño en lo que resultaba una presión placentera.
— ¿Papi? ¿Qué es eso que está duro?
El mayor no sabía que decir.
Jimin empezó a removerse creando una fricción estremecedora. — Ah... se siente... raro... —balbuceó— pero rico...
La mente de Yoongi voló en segundos.
— ¿Te gusta, mi amor? —Tomó la cintura del castañito y lo acomodó un poco más abajo en la cama para que su pene quedé justo sobre su trasero. Después, empezó moviendo suavemente la pelvis.
— Mh... papi, qué es... —jadeó el chiquillo.
— Dime si te gusta, bebé...
— Sí, sí... se siente rico atrás... Ah, p-papi...
El adulto empezó a soltar jadeos mientras tomaba las caderas de su hijo y convertía sus movimientos en embestidas por sobre la ropa de ambos.
— P-papi... me siento raro... —Yoongi dio una embestida un poco más fuerte— ¡Ah, papi! Qué es... siento cosquillas...
Cada vez el autocontrol del mayor disminuía, su boca se acercó a la nuca de Jimin dando cortas lamidas y sus manos se adentraron por debajo de su pijama para acariciar su abdomen.
No podía más.
Después de una última embestida que le sacó un gemido corto al castañito se alejó sofocado con una sola idea en mente.
— Quítate la ropa.
Jimin volteó a verlo con la duda brillando en sus bonitos ojos.
— ¿No quieres sentir más rico? Si ayudas a papi con su problema sentirás muy rico y además tendrás un premio.
— ¡Yo ayudo a papi! —El pequeño saltó feliz, con la pesadilla olvidada. Se arrodilló sobre la cama y empezó a quitarse la pijama con toda la confianza del mundo.
Yoongi gruñó por lo bajo con cada pedazo de piel que salía al descubierto. Hoy disfrutaría como nunca en su vida.








