Prólogo
Louis se despertó de madrugada con una sensación extraña, como si su cuerpo le estuviera enviando una señal urgente. El vientre le dolía con una intensidad desconocida hasta ahora, y una oleada de nervios lo invadió. Se levantó despacio, intentando no despertar a Harry, pero el movimiento hizo que las contracciones se hicieran más fuertes.
Con el corazón latiendo acelerado, fue al baño y trató de respirar profundo. ¿Era el momento? ¿Luka estaba listo para llegar?
Harry apareció en la puerta, aún con el cabello despeinado y los ojos llenos de sueño, pero con esa calma que siempre lo anclaba a tierra.
—¿Qué pasa, mi amor? —susurró mientras lo tomaba de la mano.
Louis le explicó, y juntos comenzaron a medir el tiempo entre las contracciones. Pero pronto, la intensidad disminuyó y el dolor se volvió intermitente y soportable.
—Parece una falsa alarma —dijo Harry, sonriendo con ternura—. Pero no te preocupes, ya vendrán de verdad.
Louis se relajó un poco, aunque una mezcla de alivio y decepción lo acompañó. Se recostó en la cama, sintiendo cómo Luka se movía dentro, como si él también supiera que aún no era el momento.