⚡💛Aunque mi mente sea blanca, mi corazón aún es mío💛⚡
Disclaimer: Aquí empezaré con uno de mis ships favoritos de GX. Manjoume con Asuka. Siempre me parecerían lindos. Espero que le guste. Los personajes no me pertenecen ni él anime ni él manga. Todo se relaciona en la segunda temporada. ¡Perdón por la demora! :(((
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Ya habían pasado semanas desde que casi toda la Academia de Duelos se había alborotado con esta Sociedad de la Luz, que fue creada por Saiou Takuma. La mayoría de estudiantes del dormitorio de Obelisco Azul les lavaron el cerebro con trucos, y todo lo que respectaba al Obelisco Azul se convirtió en blanco. Uno de ellos que cayó en manos de ese loco maníaco fue Manjoume Jun, uno de los amigos de Judai Yuki.
—Saiou-sama, ¿me ha llamado? —el joven pelinegro se acercó a su amo.
—Así es, Manjoume-kun —una sonrisa perversa apareció en los labios de ese hombre de cabello largo de un tono azul, mientras revisaba sus cartas de tarot—. Necesito que te prepares. Tu enfrentamiento contra Judai Yuki será pronto —Saiou se levantó para verlo a los ojos con un tono demandante.
—Como usted diga, Saiou-sama —él se inclinó, expresando su lealtad a Saiou Takuma.
Al momento en que Manjoume Jun se retiró con el permiso de su amo, se dirigió a su habitación. Pero antes de que pudiera hacerlo, sus ojos se encontraron con los de una joven de cabello rubio y ojos de tono miel: Asuka Tenjoin.
La miró detenidamente. Ella estaba dormida profundamente, y una sonrisa cálida apareció en sus labios. Todas las noches posibles, al parecer Manjoume se aseguraba de que ella pudiera descansar bien y sin preocupaciones.
De alguna forma, todavía existía en su interior el Manjoume que muchos conocían antes de que Saiou controlara su mente. Luego, sin poder evitarlo, sus ojos lo traicionaron por completo... hasta quedarse dormido al lado de Asuka.
El sonido del viento era muy fuerte. Los ojos de Manjoume se abrieron lentamente al notar que ya no estaba en el dormitorio blanco, ni con Asuka Tenjoin. Sentía que había vuelto a ser él mismo, porque su uniforme ya no era color pálido; era aquel que siempre usaba.
Manjoume caminaba por todo el alrededor de esta clase de jardín extraño. De pronto, al tocar con sus pies las flores sobre el suelo, todo se desvanecía en cuadritos.
Una imagen de una silueta femenina apareció frente a sus ojos. Manjoume podía reconocerla de inmediato. No había duda de que se trataba de Asuka Tenjoin.
Esa joven pelirrubia de ojos miel, que se hallaba muy enfocada con un libro entre sus manos, había sentido la presencia de alguien detrás de ella.
—Oh… Manjoume-kun —musitó Asuka con una sonrisa amable—. ¿Me haces el favor de salir de tu escondite?
La chica de cabello dorado se giró para observar detenidamente a Manjoume Jun.
—Asuka-san… —el corazón del duelista egocéntrico comenzaba a agitarse ante la belleza de la mujer rubia—. La verdad es que yo...
Manjoume bajó su rostro sin saber qué más decirle a su amada. Entonces, el duelista egocéntrico había encontrado en el suelo una carta de amor. Se preguntó en su mente: ¿Qué hacía tirada en el suelo de este jardín?
Le importó un comino la razón de que ese sobre estuviera en el piso. Manjoume lo recogió para entregárselo a la joven rubia de ojos miel. Le murmuró con una voz suave y gentil:
—He querido darte esto…
Luego de que le entregó la carta, se marchó rápidamente. Las mejillas del duelista egocéntrico estaban completamente rojas.
Asuka aceptó el sobre blanco que sostenía en sus manos y lo abrió con mucho cuidado. Miró atenta lo que contenía el papel y empezó a leerlo detenidamente:
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«Carta de amor para mi amada Asuka»
Asuka-san:
Sé que siempre me has mostrado una buena amistad. Eres genial, y tienes una belleza como ninguna otra que yo haya conocido en mi vida.
Tu forma, la manera en que te bates a duelos, me ha enamorado.
Antes ya te había enviado otra carta de mis sentimientos, pero esta es diferente a la otra.
Solo espero que tu respuesta sea lo que yo anhelo:
Ser algo más que un amigo para ti.
♥ Con amor: Jun ♥
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La joven duelista apasionada de cabello dorado inhaló profundamente. Ella no podía corresponder a los sentimientos de su amigo Manjoume Jun, porque no podía ver la posibilidad de ir más allá de la amistad con él. Dejó por unos segundos el papel en sus manos, y fijó su mirada hacia el joven de cabello negro que se encontraba allí, detrás de un árbol, en ese jardín sin salida.
—¡Manjoume-kun! —Asuka se acercó a él con una sonrisa, lo que hizo que el joven duelista egocéntrico se sobresaltara ligeramente. No se había esperado que ella apareciera frente a él.
—Deberíamos jugar un poco, ¿no lo crees? —ella le sugirió, aún con esa sonrisa en sus labios.
—¿Asuka-san? Yo... —el joven duelista se ruborizó por la presencia de la chica de cabello rubio—. ¿Habrá leído mi carta? Pero, ¿por qué de repente ella quiere… jugar conmigo? —Manjoume se cuestionaba en sus pensamientos. No comprendía lo que la joven duelista apasionada estaba planeando. ¿Acaso se trataba de un sueño?
Manjoume se mantenía aún más confundido que antes. Aunque no podía dejar de contemplar esa sonrisa, que le parecía hermosa. Y se dejó llevar por la sensación. No le importaba si se trataba de un sueño o no… quería estar con su querida Asuka.
—Entonces, ¿qué dices? ¿Jugarás conmigo? —la joven lo invitó una vez más, manteniendo su sonrisa.
—¡Así que atrápame, si puedes! —gritó ella mientras comenzaba a correr.
El joven de cabello negro quedó hipnotizado aún más por la belleza de la chica pelirrubia.
—Tú lo pediste, Asuka-san —dijo finalmente, y también se dispuso a correr con la misma velocidad.
Manjoume logró divisar claramente que la joven rubia de ojos miel corría a la par con él. Como si fueran dos niños jugando sin que nada los detuviera.
Todo era felicidad para el joven duelista egocéntrico. No había descripción para lo que estaba sintiendo en esos momentos.
Los ojos de Manjoume se abrieron pesadamente. Se encontraba en una habitación del dormitorio blanco. Aunque no estaba solo: a su lado estaba su hermosa amiga, de la cual estaba profundamente enamorado... Asuka Tenjoin. A diferencia de él, la joven duelista apasionada tenía los párpados cerrados.
—Ella es un ángel… —murmuró el pelinegro, acariciando la mejilla de la joven rubia con dulzura, con un tono suave y dulce.
Manjoume no podía creer el tiempo que había pasado. Luego de esa siesta con Asuka que duró unas cuantas horas, el joven duelista egocéntrico se levantó con cuidado y salió de la habitación, dejándola descansar, para regresar a la suya.
No podía permitir que su amo Saiou se diera cuenta.
La esencia de él… aún seguía ahí.
A pesar de que Manjoume seguía siendo parte de la Sociedad de la Luz.
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Fin.