Punto de quiebre - kookmin boypussy

Sinopsis

Jungkook solo quería romper con su novia. Estaba harto de la relación falsa, del teatro, del vacío. Lo que no esperaba… era encontrar consuelo en el hermoso ángel que lo dejó enganchado desde el primer segundo. Su cuñado. Jimin. Contenido boypussy (chico con v4gina), si no eres fan de este contenido, vete shu shu. Jimin bottom, jungkook top Contenido explicito 🔞

Genero:
Erotica
Autor/a:
Angyyyy
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 5 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Único.

Jungkook estaba harto de esta mierda.

Llevaba unos meses saliendo con la “bonita y educada” Park Ji Won, y su vida se había vuelto un completo infierno desde entonces.

Tal vez habría sido más soportable si al menos sintiera una pizca de amor por ella, pero por más que lo intentó, le fue imposible. Desde el principio, aceptó salir con Jiwon por la insistencia de su familia. Una relación con los Park beneficiaría bastante a su padre, y lo ayudaría a él a abrirse paso en el negocio hotelero, dominado por su ahora suegro.

Al inicio, las salidas eran tolerables. Jiwon era linda, sí, pero para nada su tipo. Siempre tan aburrida, con esa ternura fingida que resultaba más irritante que encantadora. Aun así, decidió intentarlo. Tal vez había algo más debajo de esa fachada.

Pero sorpresa, no lo había.

Con el paso de las citas, comenzaron a salir a la luz sus actitudes altaneras, hipócritas y caprichosas.

Genial, pensó. Otra niña rica más del montón.

La gota que colmó el vaso fue una cena en un restaurante de lujo. Jiwon empezó a tratar con desprecio al mesero solo porque su vino no estaba “lo suficientemente frío”. Fue ahí cuando Jungkook decidió que ya no tenía sentido seguir fingiendo. Estaba harto.

Esa misma noche, la dejó en su casa con la idea clara de terminar con todo.

—¿Quieres pasar? Mi papá estará muy feliz de verte —dijo ella con su clásica voz fingidamente dulce, cuando él detuvo el auto frente a la mansión Park.

—No es necesario. De hecho, preferiría que hablemos algo rápido un momento —respondió serio. No quería darle vueltas al asunto.

—Claro. Si quieres, ve al jardín trasero. Yo te busco ahí. Voy a cambiarme estos zapatos que me están matando —respondió sonriendo, antes de bajarse del auto y entrar a su casa.

Jungkook suspiró, dudando por un segundo. No estaba del todo convencido de que fuera buena idea terminar con ella justo ahí, en la casa de sus padres, pero ya no había vuelta atrás.

Tras unos minutos, bajó del auto y se encaminó hacia el patio trasero. Tenía que admitirlo: el lugar era precioso. Aunque su familia también era adinerada, su casa no se acercaba ni de lejos al nivel ostentoso de los Park.

Caminó admirando el jardín, distraído, demasiado metido en sus pensamientos para notar la presencia del chico que estaba justo a su lado.

—¿Hola? ¿Quién eres? —preguntó una voz suave, haciendo que Jungkook levantara la mirada.

Y entonces lo vio.

Su alma se fue al carajo. Las piernas le flaquearon. ¿Estaba viendo a un ángel o estaba alucinando?

Se quedó sin aire cuando recibió una leve y hermosa sonrisa de esos labios rosados y sedosos. Lo miró embobado, recorriendo sin disimulo ese rostro perfecto, esos ojos brillantes, esa piel pálida que parecía de porcelana... y, por supuesto, esos muslos carnosos apenas cubiertos por un shortcito de pijama. Lo escaneó de pies descalzos a cintura estrecha, hasta llegar a esa nariz de botón que le sacó un suspiro involuntario.

El chico se rió con dulzura ante la descarada mirada del mayor, y sin pena alguna, le devolvió el escaneo con gusto.

—¿Entonces, chico misterioso? ¿Quién eres? —repitió divertido, despertando a Jungkook de su trance.

—Carajo, lo siento —soltó una risa nerviosa—. Me perdí en mi cabeza. Me llamo Jungkook. ¿Y tú, bonito?

La sonrisa juguetona del rubio se apagó un poco, y su expresión cambió a algo más sombrío, lo que de inmediato preocupó a Jungkook. Iba a preguntarle si todo estaba bien, pero una voz chillona lo interrumpió.

—¡JUNGKOOK! Perdón, me distraje hablando con mi mamá sobre nuestra cita de hoy —dijo Jiwon al llegar corriendo. Su sonrisa se desvaneció en cuanto vio al rubio a su lado. La cara se le transformó en una expresión de envidia pura.

—Oh, veo que ya conociste a Jiminie, mi hermanito.

Y entonces Jungkook sintió cómo su corazón se le cayó al suelo.

Oh, mierda.

🫀🫀🫀🫀🫀🫀🫀🫀🫀🫀🫀

Después de aquel encuentro en el jardín, Jungkook no volvió a ser el mismo.

Jimin le había volado la cabeza. Literalmente. Desde esa primera sonrisa, algo se le desacomodó adentro. Como si su cuerpo supiera algo que su mente aún no quería procesar. Pasó días con la imagen de ese chico clavada en la memoria: la mirada brillante, los labios curvados en burla dulce, esos malditos muslos. No ayudaba en nada que siguiera con la hermana... su supuesta novia.

Y es que lo de Jiwon ya ni siquiera era una relación: era un contrato social al borde del colapso.

Todo era tensión, peleas por cualquier estupidez, desplantes, comentarios pasivo-agresivos. Ella cada vez más insoportable. Él, cada vez más al límite. Hasta que pasó lo inevitable.

Una amiga en común —porque siempre hay una lengua suelta en estos círculos— le soltó, casi con pena, que Jiwon llevaba semanas viéndose a escondidas con otra persona. Y no con cualquier persona: con Yeonjun. Un chico igual de insoportable que ella, pero con menos filtros y cero sutileza. Los habían visto juntos entrando a un hotel. Más de una vez.

Al principio, Jungkook pensó que se iba a enojar. Pero no.

Lo que sintió fue alivio.

Felicidad, incluso.

Tenía la excusa perfecta para largarse. Para soltar esa farsa. Para sacarse a Jiwon de encima sin quedar como el malo.

Así que sin pensarlo dos veces, tomó las llaves del auto y fue directo a su casa.

Se acercó a la puerta con decisión, el corazón latiendo más por ansiedad que por tristeza. Ya no la quería. No le dolía. No sentía nada... excepto esa extraña emoción que siempre aparecía cuando pensaba en el hermano equivocado.

Tocó la puerta con los nudillos temblando apenas.

Unos segundos después, esta se abrió, y ahí estaba él.

Jimin.

Con una camiseta blanca medio caída sobre un hombro, unos pantaloncitos de pijama y el cabello alborotado como si recién se hubiera levantado de la cama. Tenía los ojos hinchados, seguramente de dormir, pero aún así... hermoso. Hermoso de esa forma que te corta el aliento sin avisar.

Jungkook tragó saliva.

—Oh... eres tú —dijo Jimin, parpadeando con sorpresa—. ¿Buscas a Jiwon?

—Sí, eh... ¿está?

Jimin se quedó mirándolo unos segundos, sin moverse. Luego abrió más la puerta y se hizo a un lado.

—Salió a comprar algunas cosas con mi madre, pero… puede que no tarde ¿quieres esperar en el salón?

Jungkook entró, con el corazón en la garganta. Caminó unos pasos hasta quedar en el salón. Todo ahí olía a caro y frío, pero la presencia de Jimin lo volvía cálido.

—¿Quieres tomar algo mientras la esperas? —preguntó Jimin, cerrando la puerta detrás de él.

—¿Tienes algo frío? —dijo, más para decir algo que por verdadera sed.

—Tengo limonada con hierbabuena. La hice yo... y no está envenenada. Lo juro.

Jungkook rió, relajándose un poco.

— Confío en ti.

Jimin desapareció por un momento y regresó con dos vasos con limonada servidos en copas de cristal que no combinaban en absoluto con su pijama de conejitos. Jungkook lo encontró adorable.

Se sentaron juntos en uno de los sofás del salón. Una distancia prudente, pero no demasiado.

—Gracias —dijo Jungkook, tomando un sorbo. Estaba deliciosa.

—¿Puedo preguntar algo? —dijo Jimin, ladeando la cabeza mientras lo observaba—. Se te nota... no sé, distinto.

—¿Distinto cómo?

—No sé. Más... pensativo, tal vez. ¿Pasó algo?

Jungkook dudó por un segundo, pero después se encogió de hombros. Para qué fingir.

—Descubrí que tu hermana me está engañando.

Jimin lo miró fijamente por un momento, como si no estuviera seguro de haber escuchado bien.

—¿Qué?

—Con Yeonjun —aclaró Jungkook, intentando sonar casual, aunque se le notaba el fastidio en la voz—. Me lo dijeron esta semana.

—¿Estás jodiendo?

—Ojalá.

Jimin bajó la mirada, como si no supiera qué decir. Luego volvió a subirla, con esa expresión seria que tan pocas veces mostraba.

—No te lo mereces. De verdad. Sé que mi hermana no es... fácil, pero esto es demasiado.

Jungkook soltó una risa corta, amarga.

—Tampoco voy a hacerme la víctima. Yo no estaba enamorado de ella, ni cerca. Pero... no sé, duele. No el corazón. El ego.

Jimin asintió despacio, comprendiendo.

— ¿Quieres que te ayude a sentirte mejor, jungkookie? — preguntó Jimin con un tonito bajo.

Jungkook lo miró con las cejas levantadas, sorprendido por la pregunta... y por cómo su cuerpo reaccionó al escucharla.

—¿Y cómo piensas hacer eso?

Jimin se encogió de hombros, sonriendo con una mezcla entre inocencia y diversión.

—No lo sé. Tal vez escucharte. Tal vez poner música. O tal vez sólo... estar aquí. A veces eso basta, ¿no?— sonrió, inclinándose un poquito hacia él—. A veces lo único que uno necesita es... buena compañía. Y tengo un montón de eso para dar.

Jungkook soltó una risa suave, encantado. No podía evitarlo. ¿Cómo era posible que ese chico fuera tan jodidamente encantador sin siquiera esforzarse? Cada gesto, cada palabra, cada mirada suya lo envolvía como una tela suave que no quería quitarse de encima.

—¿Te estás ofreciendo como compañía profesional? —bromeó Jungkook, alzando una ceja.

—¿Y sí sí? —replicó Jimin, mordiéndose apenas el labio inferior—. Mis tarifas son muy accesibles. Y el paquete premium incluye bromas malas, vino barato y mucho sarcasmo innecesario.

Jungkook rió con ganas y Jimin lo miró por un segundo más de lo que debía.

Y es que, joder... Jungkook era guapo. No solo guapo: sexy, elegante, limpio. Llevaba una camisa blanca que se ceñía al cuerpo como si estuviera hecha a medida, marcando con descaro sus hombros anchos y esa maldita cintura estrecha que lo estaba volviendo loco. El cuello de la camisa estaba desabrochado, dejando a la vista un poco de su clavícula y esa piel tersa. Además, olía rico. Demasiado rico. Como si hubiera salido de una revista.

Jimin sacudió la cabeza y se obligó a no babear.

—¿Qué? —preguntó Jungkook, notando la mirada.

—Nada —sonrió Jimin con descaro—. Solo estaba evaluando el nivel de elegancia con el que viniste a terminar una relación. Te ves jodidamente perfecto, por si querías saber.

—Gracias... supongo que uno tiene que lucir bien cuando va a terminar una farsa —dijo Jungkook con una media sonrisa.

—Touché —rió Jimin—. Aunque la verdad... te ves tan bien que no me extraña que mi hermana esté tan tensa últimamente.

Jungkook alzó una ceja, divertido.

—¿Tensa?

—Sí —respondió Jimin, moviendo el vaso en círculos—. No le gusta presentarme a sus novios. Siempre cree que se los voy a quitar o algo así. Una vez casi le di un ataque porque un ex suyo me saludó con demasiada emoción en una fiesta.

—¿Y tú se los quieres quitar?

—¡No! —rió el rubio— Pero eso nunca ha importado. Siempre ha sentido celos de mí. Desde niños. Mis notas, mis amigos, mis... —hizo una pausa dramática, mirándolo con picardía—... encantos.

Jungkook negó con la cabeza, riéndose.

—Suena agotador.

—Créeme, lo es. Pero... —hizo una pausa— hubo una vez en la que, tal vez, sí estuve a punto de hacer lo que ella tanto teme.

Jungkook se quedó en silencio. Lo miró, intentando leerle la cara, pero Jimin solo sorbió su limonada como si acabara de decir que llovía.

—¿Cuándo fue eso? —preguntó, con la voz un poco más baja.

—Hace unas semanas —respondió el rubio sin dudar.

Silencio.

Jungkook no dijo nada. Solo lo miraba. Callado, pero con los ojos diciéndolo todo.

Y Jimin lo notó.

Se inclinó un poco más hacia él, con esa seguridad natural que parecía formar parte de su piel. Lo miró fijo, directo a los ojos, con esa chispa entre atrevida y vulnerable que ya tenía a Jungkook enredado desde la primera vez que se vieron.

Jungkook tragó saliva. Pero no apartó la mirada. No podía.

—Desde el primer momento supe que me atraías —siguió el rubio, ladeando un poco la cabeza—. Y no me digas que tú no lo sentiste también, Jungkook. Esa forma en la que me miraste… ¿Recuerdas?

Jungkook solo asintió, muy leve, como si temiera romper la atmósfera si hablaba.

—Sé que no debería decir esto, pero... —Jimin sonrió con un poco de tristeza, aunque sin dejar de ser encantador— mi hermana no te merece. Y tú lo sabes.

Y entonces se hizo el silencio otra vez.

Y fue ahí, justo ahí, cuando Jimin retrocedió arrepentido de haberse dejado llevar. Jungkook lo tomó de la mano y lo hizo sentarse en cuclillas sobre él, sus rostros a menos de un centímetro de distancia, entonces lo besó.

El beso fue suave al principio, medio tímido, como si ambos se estuvieran preguntando si de verdad estaba pasando. Pero duró poco. Bastaron unos segundos para que la calma se rompiera y se encendiera algo más caliente, más real. Jungkook llevó una mano a la nuca de Jimin y lo acercó más, y Jimin suspiró contra sus labios, dejándose llevar.

El beso subía cada vez más y más de nivel, Jimin comenzó a gemir suavemente sobre los labios de Jungkook, este sentía que estaba escuchando el cielo, una de sus manos comenzó a masajear con delicadeza el muslo de Jimin, mientras que la otra comenzó a escabullirse hasta el respingado y precioso trasero del rubio, haciéndolo soltar un gemido suave, rompiendo el beso.

— jungkookie… aah~ — gimió cuando el nombrado comenzó a repartir besos humedos por todo su cuello — antes de seguir… hay algo que debes saber.

Jungkook salió de su escondite en el cuello de Jimin, dejando picos en sus labios mientras sus manos no dejaban de tocar todo el precioso cuerpo del rubio, Jimin acariciando sus pectorales — dime, precioso.

Jimin no hablo, solo tomo con delicadeza la mano de jungkook metiéndola entre sus pantalones cortos de pijama, jungkook siento como su pene se ponia mil veces más duro al descubrir lo que jimin en vez de decirle, decidió mostrarle de la mejor manera.

Jimin no tenía un pene, tenía una vagina.

—oh mierda — fue lo único que Jungkook pudo decir.

Jimin lo miró, tenso, esperando cualquier señal de rechazo.

— sí no estás de acuerdo podemos parar y MGGH~ — gimió fuerte cuando Jungkook lo tomó de la cintura moviéndolo en círculos sobre su dura polla, demostrando no con palabras, si con acciones lo duro y caliente que lo había puesto la sorpresa.

—Eres tan sexy, no puedo esperar a comerme tu coñito — susurro jungkook en su oído haciendo a Jimin apretar las piernas por la excitación, se sentía más mojado que nunca. Jungkook no tardó ni dos segundos en lanzar a Jimin sobre el sofá haciéndole gemir de la sorpresa, casi arrancando los shorts del rubio dejándolo solo en unas braguitas rosa de algodón, con su mano tatuada la hizo a un lado, quedándose sin aire al ver el precioso y rosado coño que el rubio escondía., El gemido de jimin resonó en toda la mansión cuando sin aviso, jungkook rompió sus bragas y comenzó a lamer su clítoris sin piedad, saboreando toda la vagina del rubio bajo él.

— Mierda Jungkookie, que rico me la comes~— lloriqueo Jimin sobreestimulado, acariciando sus pezones aun sobre su blusa de pijama — SI KOOKIE, ASÍ, DIOS MMHG~.

Jungkook adoraba tener la cara en el tesoro de Jimin, estimulando al rubio de todas las maneras posibles. dirigió su lengua a la entrada del chico penetrando con ella una y otra vez, sintiendo como Jimin se retorcía y gemía bajo el mientras jungkook lo mantenía abierto completamente de piernas para él con una mano, la otra la acercó a su clítoris comenzando a hacer círculos con su dedo pulgar sobre él.

— MMHG Jungookie me voy a correr, dios MGGH QUE RICO~ — la descarga eléctrica que anunciaba su primer orgasmo de hoy recorrió a jimin hasta las puntas de sus de sus dedos, era el mejor orgasmo que había tenido en su vida, y Jungkook no dejaría que fuera el único, sobreestimulando con su lengua hasta el final.

Finalmente, con el rubio derrotado Jungkook salió de entre sus piernas, subiendo sobre él y besando a Jimin con esmero, dejándolo sentir su propio saber en el beso.

— Tengo tantas ganas de chupartela — susurro pícaro Jimin, haciendo a Jungkook ponerse más duro, si es que eso era posible.

— Hazlo, precioso — Jungkook se paró del sofá, desnudándose frente a Jimin que se mordía el labio, ansioso ante el musculoso y tatuado cuerpo de Jungkook, no pudo evitar acariciar su abdomen mientras jungkook se quitaba sus pantalones, quedando solo en un bóxer que pobremente cubría su gran erección, se deshizo del boxer y su dura polla choco sobre su abdomen, haciendo a Jimin salivar solo de verla, era tan grande y gruesa, justo como la había imaginado.

Sin decir nada, Jungkook volvió a sentarse en el gran sofá, un poco alejado de Jimin, que sin una orden entendió perfectamente que debía hacer, se paró y caminó hasta estar frente a Jungkook, que masturbaba su polla de arriba a abajo, viendo al rubio a los ojos y gimiendo grave, Jimin terminó de desnudarse frente el, deshaciéndose de su camisa de pijama de conejitos, quedando completamente desnudo,Jungkook lo tomó del trasero para atraerlo hacia él, lamiendo sus pezones con ahínco haciendo a Jimin gemir suave, reclinando su cabeza hacia atrás.

— De rodillas — ordenó, Jimin se apresuró a obedecer acomodándose de rodillas en medio de las piernas de jungkook, con sus pequeñas manos tomó su polla escuchando el silbido de satisfacción, y sin esperar otra orden metió todo lo que pudo en su boca succionando como si su vida dependiera de ello.

— Oh mierda, que boquita tan caliente tienes — gimió grave jungkook mientras el rubio chupaba de arriba a abajo, produciendo sonidos obscenos — me encanta tu boca de zorrita.

Jimin gimo fuerte con el comentario, el tatuado no dejó pasar la manera en la que el rubio apretó las piernas. descubrió que a Jimin le gustaba la charla sucia y la degradación y no lo dejaría pasar, claro que no.

— ¿Qué pensaría tu hermana si supiera que estás aquí, chupandosela tan bien a su novio eh?¿ Que me la estas chupando como una puta?— Jimin gimió fuerte, su garganta vibró haciendo a Jungkook gemir de placer igualmente — o peor, ¿Que crees que pensarían tus padres si supieran que su lindo y perfecto Jimin se dejó chupar su coñito en la sala de su casa? ¿Y que ahora está de rodillas comiéndole la polla a su cuñado? ¿Mmg?

Jimin tuvo que sacarse la polla de la boca para gemir fuerte, sus comisuras escurriendo una mezcla de saliva y presemen, apretó sus piernas mientras prácticamente suplicaba — Por favor, ya follame Jungkookie, te necesito~.

Jungkook lo tomó por debajo de las axilas, levantandolo con facilidad y colocando a horcadas sobre su regazo nuevamente

— ¿Qué dijiste Minnie? — dijo, queriendo escucharlo rogar por ser follado.

— Dios Jungkook, necesito que me folles, destrozame el coño — suplico en un susurro — necesito que me folles hasta que no pueda caminar, y que me dejes tan lleno de tu corrida que pueda sentirte dentro por días.

Jungkook no necesito más. sin aviso alineó su polla en la vaginita de Jimin y lo penetró con fuerza, haciéndolo gritar de placer.

— MIERDA SI! — gimió Jimin, ni siquiera tuvo que moverse, Jungkook lo tomó de la cintura, haciéndolo brincar y moverse a su antojo sobre su polla como si no pesara nada con una facilidad increíble.

— Me encantas tanto jimin, quiero follar este coñito por el resto de mi vida — susurro Jungkook en su oído sin dejar de follarlo, Jimin gimio y lloriqueo, Jungkook sintio como lo apretaba y supo que el rubio estaba cerca de su segundo orgasmo del día — vamos mi amor, correte en mi polla, príncipe.

Fue lo único que Jimin necesito para sentir su orgasmo invadirlo, llenando su cuerpo de espasmos mientras jungkook lo sostuvo sin dejar de follarlo, gimio ido, su cuerpo quedando como gelatina.

Entonces Jungkook volvió a lanzarlo sobre el sofá, subió ambas piernas del rubio sobre sus hombros y lo follo hasta el final, rudo y hasta el fondo, dejándole el húmedo coño rojo y maltratado. Volvió a hacer círculos sobre su clítoris con su dedo gordo y tatuado, Jimin estaba fuera de sí, su boca abierta sin emitir sonido, sentía tanto placer que era imposible de asimilar.

— Escúchame Jimin, voy a correrme y quiero que te vengas mientras llenó toda tu vagina de mi semen ¿entendiste? — Jimin asintió y Jungkook lo follo aun mas fuerte y profundo, llegando a su orgasmo dentro del rubio, quien soltaba un gemido desgarrador anunciando su tercer y último orgasmo.

— buen chico — susurro Jungkook en su oído, aún follandolo de manera lenta, hasta que su pene se volvió completamente flácido y salió, jimin gimió suave mientras el semen del pelinegro resbalaba de su interior, manchando el sofá bajo él.

Compartieron un lento y tierno beso, comparado con el sexo salvaje que acababan de tener, jimin sonrió.

—Eres el mejor cuñado del mundo —murmuró Jimin, riendo con voz ronca.

Jungkook le acarició la mejilla con ternura, sonriendo.

—No soy tu cuñado, Minie. Soy tuyo.

Y justo cuando Jimin empezaba a quedarse dormido, completamente rendido, el sonido de un auto frenando frente a la casa los hizo abrir los ojos.

—¡MAMÁ! El auto de Jungkook está aquí. Seguro me está esperando adentro. ¡DATE PRISA!

Jungkook suspiró, miró el cuerpo adormilado de Jimin sobre el sofá… y sonrió.

Bueno, si pensaba hacer oficialmente suyo a Jimin, de algún modo iban a tener que enterarse, ¿no?

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Holaaaaaa, después de un año VOLVIIIII

No se si estoy 100% feliz con el resultado de esta historia 😭 puede que con el tiempo la edite o le haga un extra para mejorarla, ya veremos

Los extrañe, los tqm y VIERON Q EL JIKOOK ESTA D VIAJE OMG BUENO YA ESTOY FELIZ BAI

writing here…