Capítulo 1: La Caída del Poder
PowerSim........
Se dice...
que en un mundo oculto entre galaxias, nació un poder tan inmenso que solo pudo ser contenido en una forma: semillas vivas.
Las llamaron PowerSims.
Eran esferas flotantes, brillantes, con energía pura en su interior.
Cada una capaz de otorgar habilidades inimaginables, pero de manera impredecible.
Fuerza, fuego, gravedad, luz, sombra, tiempo, mente, caos...
No se elegía el poder.
El poder te elegía.
Por siglos, las PowerSims fueron protegidas.
Pero la ambición... las rompió.
Una guerra estalló en su planeta natal.
Ciudades volaban. El cielo se abría. Las montañas flotaban, desintegradas por el poder desatado.
La energía de las PowerSims era tan inmensa, que el planeta entero empezó a colapsar.
En medio del caos, los últimos sabios reunieron las PowerSims restantes en una bolsa sagrada de cuero estelar, sellada con símbolos antiguos y bendecida por la energía de la creación.
La lanzaron al espacio.
Pero la bolsa no fue discreta.
Brillaba como un sol miniatura.
Cada segundo liberaba rayos de energía, explosiones de luz azul, púrpura, y dorada que abrían brechas en la oscuridad del universo.
Algunas semillas estallaban, otras escapaban, como si tuvieran voluntad.
Era un enjambre de poder recorriendo el cosmos a toda velocidad, surcando agujeros negros, saltando entre cometas, chocando contra asteroides que se destruían al contacto.
Hasta que una órbita inesperada apareció en su camino.
---
Narrador:
He sido testigo de civilizaciones que florecen y caen.
He visto soles nacer... y también morir.
Pero esta historia no comienza con un rey.
Ni con un héroe.
Comienza con un lavaplatos.
---
Osaka, Japón. Año 2039.
Una ciudad que nunca duerme. Rascacielos con luces de neón, templos ocultos entre callejones, trenes flotantes deslizándose por el aire.
Y entre todo eso, un joven sin nombre...
lava platos en silencio, en la cocina de un pequeño restaurante.
Sale por la puerta trasera con una bolsa de basura. El cielo está despejado. Todo parece normal.
Hasta que...
¡CRACK!
Una onda de energía sacude el cielo.
Nubes se abren en espiral. El viento cambia.
Una luz desciende envuelta en llamas doradas y púrpuras.
Es como un meteorito, pero no cae. Se estrella con precisión.
El joven se sobresalta.
-¿Qué rayos fue eso...? -murmura.
Corre hacia el callejón. Un contenedor metálico ha sido parcialmente fundido.
Dentro: una bolsa de cuero humeante, agrietada, brillando con fuerza.
De ella salen rayos eléctricos, chispas de colores que golpean las paredes, el suelo, el cielo.
Una semilla se eleva levitando, girando como si estuviera respirando.
Y entonces...
¡BOOM!
Un estallido de luz.
Fragmentos de semillas salen volando en distintas direcciones.
Algunas atraviesan los cielos de Japón. Otras caen a mares, bosques, ciudades.
El joven retrocede, asustado pero hipnotizado.
No sabe que ese instante cambiará todo.
Y así, sin nombre, sin saberlo, ha sido elegido.
PowerSim........
Se dice...
que en un mundo oculto entre galaxias, nació un poder tan inmenso que solo pudo ser contenido en una forma: semillas vivas.
Las llamaron PowerSims.
Eran esferas flotantes, brillantes, con energía pura en su interior.
Cada una capaz de otorgar habilidades inimaginables, pero de manera impredecible.
Fuerza, fuego, gravedad, luz, sombra, tiempo, mente, caos...
No se elegía el poder.
El poder te elegía.
Por siglos, las PowerSims fueron protegidas.
Pero la ambición... las rompió.
Una guerra estalló en su planeta natal.
Ciudades volaban. El cielo se abría. Las montañas flotaban, desintegradas por el poder desatado.
La energía de las PowerSims era tan inmensa, que el planeta entero empezó a colapsar.
En medio del caos, los últimos sabios reunieron las PowerSims restantes en una bolsa sagrada de cuero estelar, sellada con símbolos antiguos y bendecida por la energía de la creación.
La lanzaron al espacio.
Pero la bolsa no fue discreta.
Brillaba como un sol miniatura.
Cada segundo liberaba rayos de energía, explosiones de luz azul, púrpura, y dorada que abrían brechas en la oscuridad del universo.
Algunas semillas estallaban, otras escapaban, como si tuvieran voluntad.
Era un enjambre de poder recorriendo el cosmos a toda velocidad, surcando agujeros negros, saltando entre cometas, chocando contra asteroides que se destruían al contacto.
Hasta que una órbita inesperada apareció en su camino.
---
Narrador:
He sido testigo de civilizaciones que florecen y caen.
He visto soles nacer... y también morir.
Pero esta historia no comienza con un rey.
Ni con un héroe.
Comienza con un lavaplatos.
---
Osaka, Japón. Año 2039.
Una ciudad que nunca duerme. Rascacielos con luces de neón, templos ocultos entre callejones, trenes flotantes deslizándose por el aire.
Y entre todo eso, un joven sin nombre...
lava platos en silencio, en la cocina de un pequeño restaurante.
Sale por la puerta trasera con una bolsa de basura. El cielo está despejado. Todo parece normal.
Hasta que...
¡CRACK!
Una onda de energía sacude el cielo.
Nubes se abren en espiral. El viento cambia.
Una luz desciende envuelta en llamas doradas y púrpuras.
Es como un meteorito, pero no cae. Se estrella con precisión.
El joven se sobresalta.
-¿Qué rayos fue eso...? -murmura.
Corre hacia el callejón. Un contenedor metálico ha sido parcialmente fundido.
Dentro: una bolsa de cuero humeante, agrietada, brillando con fuerza.
De ella salen rayos eléctricos, chispas de colores que golpean las paredes, el suelo, el cielo.
Una semilla se eleva levitando, girando como si estuviera respirando.
Y entonces...
¡BOOM!
Un estallido de luz.
Fragmentos de semillas salen volando en distintas direcciones.
Algunas atraviesan los cielos de Japón. Otras caen a mares, bosques, ciudades.
El joven retrocede, asustado pero hipnotizado.
No sabe que ese instante cambiará todo.
Y así, sin nombre, sin saberlo, ha sido elegido.








