【When you wear his shirt 】
➥ Characters: Soshiro Hoshina,
Gen Narumi,
Reno Ichikawa
HOSHINA
Cuando abres la puerta de su habitación, estás vestida solo con su camisa militar.
Le queda grande en tus hombros, cae hasta tus muslos, su perfume sigue impregnado en el cuello.
Y él está ahí, De pie, Observándote.
No dice nada al principio.
Solo se le tensa la mandíbula mientras su mirada se clava en ti… y no sube.
Empieza por tus piernas, Sigue el contorno de la tela, la forma en que tus curvas se insinúan bajo su ropa.
Y cuando finalmente te mira a los ojos, ya no es el Hoshina tranquilo de siempre.
—…Esa camisa es mía.
—¿Por qué la traes tú… con nada debajo?
Da un paso, Y otro.
Hasta tenerte contra la pared.
—¿Es una provocación? ¿Querías ver qué tanto me puedo contener?
Su voz es baja, apenas un susurro, pero su respiración delata lo contrario.
Sus dedos rozan el borde de la camisa y suben por tu muslo.
Lentos,Queriendo memorizarte.
—No lo hagas si no estás lista…
—Porque una vez que empiece, no voy a parar hasta arrancártela.
Y ni siquiera voy a usar las manos.
NARUMI
Lo escuchas desde el pasillo.
Él está hablando solo, como siempre.
—Voy por un café… y si me como algo dulce, no me juzguen...
Abres la puerta antes de que entre, usando solo su sudadera negra, con la cremallera suelta y tus piernas desnudas.
Cuando te ve…
toda palabra muere en su garganta.
—¿Qué…?
—¿Es un maldito sueño?
Se queda quieto, Baja la mirada muy despacio.
Y cuando la vuelve a levantar, su expresión ha cambiado.
—Esto no es justo.
—Sales así, me provocas, y esperas que me comporte… ¿como un caballero?
Camina hacia ti y desliza la cremallera un poco más abajo.
Te atrapa la barbilla con dos dedos, su sonrisa ladeada, su voz ronca:
—¿No sabes lo que haces con solo usar mi ropa?
—¿O sí lo sabes… y solo quieres verme perder el control?
Te levanta sin aviso, Te sienta sobre la mesa.Y con los labios rozando tu cuello, susurra:
—No me importa si es mi ropa.
En cinco minutos, no va a quedarte nada puesto.
ICHIKAWA
Reno no esperaba verte así, Con su camiseta deportiva gris, larga, suelta, y sin nada que marque límites entre la tela y tu piel.
—…Te ves tan bien con eso —dice en voz baja, clavando la mirada en tus muslos expuestos—.
—Demasiado bien.
Te mira con una mezcla de respeto, asombro y deseo contenido.
Como si no supiera si debía acercarse… o alejarse antes de hacer algo impulsivo.
—¿Es que no sabes lo que provocas?
—O… ¿quieres hacerlo?
Das un paso, Su respiración se corta.
—¿Puedo…? —pregunta, estirando la mano hacia el dobladillo de la camisa.
Cuando asientes, sus dedos rozan tu piel con tanta delicadeza que sientes un escalofrío.
Y entonces, su expresión cambia.
El deseo vence al pudor.
—Déjame quitártela,Despacio. Con las manos, Con la boca, Como tú quieras.
Y lo hace, Como si desnudar tu cuerpo fuera un ritual sagrado.








