Solo un Beso

Sinopsis

Siempre ha sido muy despistado para estas cosas del amor, pero cuando la nube sorprendentemente da el primer paso, él se decide por darle muchos besos mas.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

único

Las cosas marchaban bien, Ryohei estaba mas animado y aunque aun no sabia si volver al club, estaba contento recibiendo la ayuda de su compañero Hibari para mejorar en las materias en las cuales bajo. Tras deprimirse, dejo muchas cosas atrasadas, pero ahora que ambos chicos estaban en el mismo salon y cursaban tercero, parecian mas felices los dias del boxeador. Por supuesto porque, el azabache después se entero de la causa del desanimo de Ryohei, decidio darle una leccion a todos aquellos que dijeron algo encontra, salvando asi de que aquel sol volviera a estar sumido en un abismo de oscuridad.

Eventualmente ellos comenzaron a apreciar la compañía uno del otro, por su puesto al principio hubo las diferencias de que uno era muy callado y amaba el silencio, y el otro solia expresarse mucho y gritar, pero no eran nada complicado, que los dos pudieran arreglar. Con el tiempo, el guardián del sol aprendió junto a Hibari a disfrutar los silencios en la habitación del comite de disciplina, mientras el azabache trabajaba. Por otro lado, hibari debes en cuando, visitada la sala del club para ver como entrenaba el boxeador para siempre estar en forma.

El azabache habia experimentado todas esas cosas nuevas, con este chico que atrapo su atención por ser extremo y a la vez, ser alguien invisible para los demas; no tenia problema con que media escuela ignorara su existencia, eso era mejor para Hibari, pues no hacian preguntas cuando veian a los dos juntos caminando por un pasillo. Entonces el prefecto pensaba que hasta ahi, todo iba bien con ellos dos, cuando supo que para el sol tampoco le parecía molesta su actitud fria o le temia por su fuerza, supo que no encontraría otro lugar donde mas estar comodo, sin embargo sabia que algo entre ambos faltaba.

Debe admitir que nunca fue fan del contacto fisico, para empezar, no le gustaban las multitudes, solo con una persona a su alrededor ya le bastaba, pero esa persona era despistada y distraída, seguramente ni se habia dado cuenta que su relación era de chico x chico, simplemente acepto al azabache porque si y por que ya lo queria.

Era otro dia, la nube hacia sus trabajaos en la oficina del comité, mientras Ryohei lo observaba, de pronto este se acercó solo a ver de que trataba tanto papeleo que hacia lucir seria a su pareja. El peli-blanco pensaba que jamas se hartaria de sus expresiones, que todas eran notables.

—Me gustaria ayudarte, pero simplemente soy malo extremadamente en ello—dijo el boxeador riendo al ver tanto papel, absteniendose de acariciar el cabello negro.

Mientras tanto, el azabache no se sorprendio por el ruido de pasos acercandose, era común que el sol se interesara por su trabajo. El peli-blanco se siguió acercandose al escritorio, esta vez para ver con mejor claridad el contenido de los papeles; Hibari podia sentir su molesta respiración casi cerca, cuando giro su cabeza para mirarlo, ambos se detuvieron muy cerca su rostro uno del otro. No dijeron nada, pero se quedaron asi unos minutos, hasta que se dieron cuenta de la cercanía, Ryohei sonrio inocentemente y se alejo, Hibari fruncio sus labios envuelto en una maraña de sentimientos y solo regreso su cabeza a los papeles.

No se dijo nada mas, solo quedo el extraño sentimiento en el aire; después el azabache se dio cuenta que ahi debio de haber sucedido algo, cosa que se habia dado cuenta antes, pero como no estaba tan interesado, no apresuro nada, era solo que, Ryohei al sonreirle se veia atractivo y lindo a la vez, sin duda alguna quisiera ser besado con la gentileza que el guardián del sol, suele tener. Pero no lo hizo, el boxeador no hizo nada, por supuesto el prefecto no estaba listo en ese momento, pero aun no lo hubiera rechazado, cuando lo hizo de manera silenciosa y escucho su peticion de no gritar tanto.

—Herviboro, ve a entrenar, tengamos una batalla pronto—Dijo simple Hibari, sin levantar la vista pero sin un tono molesto.

El boxeador volvio a emocionarse y salio gritando directo al club; ya era hora de algo de acción y talvez un combate haría que a Ryohei se le despejara la mente. Asi una vez solo, el prefecto dejo escapar una pequeña sonrisa y luego se puso otra vez a trabajar.

La semana paso con normalidad, la energia y el ruido se escuchaba por todo el club de boxeo, Yamamoto y Tsuna al pasar, pensaban que algo bueno debio de haber pasado para que otra vez estuviera lleno de energia. Mientras que kusakabe, quien podia descifrar los ojos frios de su compañero, tambien podia deducir que algo bueno estaba por pasar.

—Hermano pareces estar otra vez de buen humor ¿Sucedio algo interesante?—pregunto la inocente castaña, mientras tomaba el desayuno con su hermano después de su rutina de las mañanas.

—¡Otro combate Extremo contra Kyoya!—exclamo, con una sonrisa y un lindo sonrojo.

Y como si fuera magia, la semana paso rápidamente, los chicos estaban preparados y se encontraban en la azotea para luchar. Como siempre, olvidaban todo a su alrededor se ponian verdaderamente serios, sin embargo esta vez tambien era distinto su cercanía, parecia que con cada golpe que el azabache queria dar, buscaba cruzar sus ojos con los grises del boxeador. Pronto llegaron al climax, Ryohei ya habia dado un par de golpes y Hibari los había esquivado mientras tambien embistió con sus tonfas; casi como un baile, se habia llevado aquella accion a la perfección. Algo habia en el camino o simplemente fue el viento, pero el peli-blanco parecio tropezar a la hora de extender su puño y golpear, entonces avanzo sin medida alcanzando hasta el prefecto, arrastrándolo consigo hasta el suelo.

El azabache no pudo esquivarlo, pues al ver que su compañero caia, creía que podia tomarlo de los hombros para detenerlo, pero ahora se encontraba aprisionado en el suelo, con el chico sol encima y levemente aturdido. Ryohei callo acunando su cabeza, entre el hombro y cuello de la nube, su suave aroma y su piel nieva, lo hicieron despertar de aquel accidente y asi, para cuando levanto su rostro para dar una disculpa, de pronto fue jalado del cuello de su camisa para pasar a sentir unos labios sobre los suyos y luego, sin aviso, un golpe en su estomago para apartarlo.

—Herbívoro débil, trata de ganarme la próxima vez—Hibari se levanto una vez que dejo atónito al pequeño sol, tendido en el suelo y con un sonrojo. Él solo salio con una sonrisa divertida.

El boxeador regreso a casa, con una maraña de pensamientos y emociones confusas, que de solo recordar el momento de que Hibari atrajo sus labios, volvía a sentirse como un bobo. A decir verdad, él siempre fue un poco lento en todas esas cosas que hacen normalmente una pareja, el prefecto era su pareja, obviamente lo queria, lo acepto y se sentia agusto con él, pero suponía que todo iba asi de simple y lento entre ellos, por su culpa, ya que no conocía nada del amor; el azabache era su primer amor. Que sorpresa, que para Hibari, tambien era su primer amor, alguien que considera como su igual en fuerza y en cosas “extremas”—como diria— era capaz de comprenderlo y, sentirse a gusto a su alrededor brillante y siempre emocionado.

Si él no acostumabraba expresarse tan visiblemente, ver a alguien que podia hacerlo libremente, lo hacia divertirse y que mejor, que el compañero que tiene ahora como pareja. Por supuesto, planeaba con aquel beso inadvertido, provocar un par de cambios para que empezara a ocurrir cosas o talvez tambien lo hizo solo por diversión. Ya conocia al boxeador, feliz, brillante, pero tambien cuando se deprimia y asustaba, ahora solo queria verlo sonrojado y tímido.

El siguiente dia y el dia después de ese, el guardián del sol no se presentó en su oficina, escuchando por medio de su asistente que el chico que tanto espera impaciente, entrena en el club de boxeo sin descanso. No quiere enojarse por no recibir su visita mas bien, porque el hecho de que el peli-blanco no se dignara a mostrarse ansioso por el beso que le dio anteriormente . Sin embargo eso, un simple beso, ponia al Guardian del sol en serios aprietos, poniendo de excusas cualquier actividad para recordar que fue Hibari el que dio el primer paso, claro, a su manera, y le demostro cariño.

—¿Huyendo, herbívoro?—llamo la atención el chico de ojos metálicos, riendo en su interior por ver como se sobresaltada el chico que llamo.

—¡K-kyoya! ¡Entreno a lo EXTREMO!—grito para evitar tartamudear. —¿Que te trae p-por aqui...?—para cuando termino de preguntar, el azabache nuevamente estaba muy cerca de él.

Otra vez lo puso en aprietos y esta vez pudo ver como el boxeador se le teñian las mejillas de rojo, y es que, ver al prefecto un poco fuera de lo usual, lo desconcertaba, y también, ver a los extremos gritos, ahora titubeantes.

—¿Volveras a tropezar?—pregunta con su usal mirada seria.

El peli-blanco seguia sin alejarse ni aproximarse.

—P-por...e-e...EXTREMO—termino exclamando y luego fue arrojado con una patada hasta el ring.

Hibari comenzó a avanzar mientras giraba amenazadoramente sus esposas. El peli-blanco se puso de pie en medio del ring y miro un poco asustado como el azabache se aproximaba, como si lo acechara. El beso, recordó como sus miradas se habian cruzado con anterioridad y sus labios se rozaron, el peli-blanco habia estado confundido, pues ver a Hibari con la inciativa era extraño. Entonces, penso que también podia poner de su parte, asi que igualmente avanzo en dirección al ojo-metalico, y a solo unos pasos de llegar ambos se encontraron nuevamente en un intercambio de puños.

Asi, hasta que finalmente Ryohei atrapo al chico desprevenido, lo tiro de espaldas a unos utensilios del club y antes de que pudiera pararse (que la verdad, era que no queria y en cambio queria ver que hacia el peli-blanco ), el sol se sento sobre él y poco a poco se acerco hasta de nuevo acunar su cabeza entre el cuello ajeno, de modo que lo estaba abrazando. Sentia el corazón de ambos latir casi al compás.

—Herviboro cobarde—dijo refiriéndose a que no se atrevió a besarlo, mientras con esa tranquilidad, también ocultaba su cabeza en el cuello del boxeador.

El oji-gris lo habia estado pensando, cada cosa que hacia la nube, aun fuera miradas frias y molestas, empezo a gustar de ellas, aun si a veces se comportará tierno y en otros totalmente indiferente, entonces pensaba que no importará porque asi lo amaba, asi amaba a esa nube que cubrio sus inseguridades y miedos, para dar paso a un sol mas brillante.

Fue hasta que lentamente se separaron, lentamente acercaron sus rostros y nuevamente se dieron un beso, un solo beso que los dos los inundo de timidez como si se tratara del primer beso.

H a r u h i ~.*