𝙏𝙚 𝙚𝙣𝙘𝙤𝙣𝙩𝙧𝙚́ 【1827】

Sinopsis

Dónde Tsuna pasado de copas le propone matrimonio a Hibari y él se lo creé y piensa que en realidad tienen una buena oportunidad para ser pareja.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

único

Tsunayoshi tenía prohibido tomar alcohol por tres razones. La primera, que se emborrachaba muy rápido; la segunda, que al día siguiente no se acordaría nada de lo que pasó ayer y la Tercera porque al estar borracho decía barbaridades de las que se arrepentía después, pero claro, lo divertido no se iba. Y su familia no se enteró de estás repercusiones hasta que sucedió 𝘦𝘴𝘦 incidente.

Era una cena donde Timoteo era el anfitrión, quería simplemente festejar y dejar a un lado las formalidades de la mafia trayendo a su nieto a su mansión junto a su familia y tener una cena amistosa platicando de las cosas que habían sucedido en el mes. La comida era delicioso y había un vino cuidadosamente seleccionado, nada fuera de lo común.

La cosa inició cuando Varia de retiro quedando solo la familia del moreno para seguir bebiendo a insistencia de Timoteo. Él poco sabía que al hacerlo, el obligar al castaño a tomar una tercera copa para relajarlo del trabajo, lo llevo a su primer borrachera.

Tsuna de pronto estaba rojo de las orejas y de sus mejillas, ojos medio cerrados pero con una sonrisa travieza en su rostro. El joven empezó a despotricar todo lo que odiaba de ser jefe, las responsabilidades, el poco tiempo que se le permitía descansar; se llegó al punto en que casi empezó a ofender a su familia con 𝘤𝘢𝘳𝘪𝘯̃𝘰.

—Gokudera...te aprecio — empezó con el peli-plata— Pero a veces... ¡Solo deseo que te calles un día entero!— dijo en medio de un hipo— ¡Eres tan ruidoso!

Y luego que empezó con Gokudera, no paro en criticar a los demás, hasta tuvo la valentía de decir algo sobre su tutor.

—¡Y ese infeliz!— trato de señalar a Reborn, pero con lo desorientado que estaba señaló a una pared cercana— ¡Que se meta todas esa tareas por el orto!

El mencionado solo abrió los ojos en sorpresa y río un poco en diversión, cuando la noche pasará le haría recordar a su alumno sin duda y con turturas.

—Ugh y Hibari...el es un idiota— dijo con sus manos cubriendo su rostro, apenas soportando el mareo— Pero trabaja tan bien, es eficiente y casi nunca me genera trabajo extra, no como los demás —admite y levanta sus rostro para mirar a su guardián — Es el ideal, creo....¡Creo que lo amo! ¡Pero es un idiota! Todavía pelea con Mukuro por tonterías, si no fuera por eso, creo que podría casarme con él — La habitación se había quedado en silencio y solo se escuchaba la risita del castaño afectado por el alcohol.

Por los mismo de estar bajo los efectos de la bebida querían tomarse las cosas en broma, sin embargo ¿No decían por ahí que “Los niños y los borrachos dicen la verdad”?

En medio de su shock no vieron cuando el castaño se acercó al guardián de la nube, al punto de que invadió su espacio personal, este no reacción cuando Tsuna lo tomo del mentón y lo obligó a mirarlo.

—Oye ¿Nos casamos? — pregunto con una voz seductora que jamás le habían escuchado a su jefe. Con razón el mismísimo Hibari Kyoya estaba congelado, sin saber que decir al respecto.

Para los demás quizás lo más sabio era dejar pasar el momento y hacer como que su jefe nunca dijo eso, finjir que era el alcohol que lo orillo a decir algunas cosas fuera de lugar. Se sintieron nervioso sin duda, después de todo su jefe no acostumbraba hablar o actuar así, ni mucho menos soltar verdades.

Por otro lado, para el guardián en cuestión, el que recibió sorprendente confesión, se sintió halagado, por no decir sorprendido, de que el pequeño moreno al emborracharse lo primero que dijera fuera que se quería casar con él. Estaba honrado por enterarse que no solo lo veía como su “ideal” si no que al parecer, por como lo dijo, parece que había estado en la mira del moreno por ya un tiempo.

Entonces bajo la primicia de que “Los borrachos dicen la verdad”, Hibari no le dio más vueltas, el castaño estaba siendo honesto y él por su parte le tenía cariño, uno indescriptible. Cuando veía a Tsuna trabajar horas extra, entrenar y luchar, en su corazón algo burbujeaba, le decía que era admirable, que el chico era fuerte; fuerza que lo hacía digno de pararse a su lado e igualarlo. Nadie era más fuerte que el otro, como un buen compañero lo sentía digno. Tenía, además su contraparte, esa donde lo escuchaba quejarse del papeleo, ojeras por trabajar extra, tener malos hábitos después de una larga noche sin dormir; tenía vestigios de cuando el ojimiel era un estudiante joven y torpe, esos toques de inmaduro aún se presenciaban de vez en cuando y Hibari nunca le hallo disgusto, por el contrario le parecio encantador que ese “Tsunayoshi” viviera aún en su interior.

Y después se reflexionar un poco, tomando la declaración seria por muy contradictorio que fuera, él coloco sus manos a cada lado del rostro de Tsuna, tocando sus mejillas y no dejando que el contacto con esos ojos miel se cortaran.Sonríe traviesamente, la familia aún presente sabe que esa sonrisa no presagia nada bueno.

—Seguro herbívoro ¿Porque no?— declara plenamente conciente de que su jefe está borracho y está sonriendo como tonto cuando lo escucha.

—¡Genial! Ya está hecho ¡Casados!— el décimo Vongola se aleja del agarré, es un tonto feliz sin saber en qué se ha metido. Su familia solo espera que no se acuerde de nada para que así puedan fingir que no paso nada, luego Reborn hablaría con Hibari, con todos los guardianes en general, para dos cosas.

Antes de eso, Yamamoto corre para tomar el cuerpo del moreno que cae finalmente rendido, inconciente y probablemente ya soñando, dejándolos a ellos con la incomodidad.

—Primero, no tomen en serio las palabras de Tsuna— aclara el asesino mirando a los guardianes, mirando especialmente a Kyoya— Segundo, desde ahora en adelante quien le de alcohol estará castigado

No quería pasar por la misma situación de ser insultado por un borracho y que se ría en el proceso en su cara, sin poder hacer nada más que prometer trabajo extra los próximos días.

—¿Porque no debería? El herbívoro sonó bastante honesto— dice la nube inconforme por la orden del arcobaleno.

—Porque, Hibari, Tsuna es 𝘴𝘶 𝘫𝘦𝘧𝘦 y estaba bajo los efectos el alcohol

—Viejo amigo— habla por primera vez Timoteo después de el silencio — No existe motivo por el cual un cielo como Tsuna, no puede llegar a amar alguno de sus elementos, deberías permitirlo. Eso, si mi nieto lo recuerda para mañana— ríe mientras ojos amables miran a la Nube— La cena a terminado, gracias por tan noche entretenida y por favor lleven con cuidado a Tsunayoshi a su habitación

Parecía que el único complacido y feliz por tan sorprendente descubrimiento fue el Noveno, escuchar al castaño siendo tan honesto y abierto, en realidad lo lleno de vida, él había estado preocupado de que estuviera cargando con tantas cosas y finalmente las estaba liberando, no estando sobrio, pero era algo.

Lo que recibió a Tsuna desde muy temprano fue un dolor de cabeza muy fuerte y unas horribles ganas de vomitar. Cuando lo segundo pudo liberarlo con seguridad en el baño, lo primero todavía le hacía efecto. No recordaba que había pasado anoche, solo que había tomado ese rico vino que Nono compartió y luego, todo era como un borrón de recuerdos, esperaba que nada malo había pasado.

—¿Sabes que le propusiste matrimonio a Hibari?— Mukuro iterrumpio Al moreno a penas salía del cuarto de baño y trataba de procesar todo.

—¿¡Que?!— su niebla lo miraba sonriente desde el marco de su puerta, feliz de haberle causado pánico.

Entonces nada fue sencillo después. Trato de recordar un poco, quería saber que tanto había dicho y que tanto se había perjudicado a si mismo.Proponerle matrimonio a su guardián más serio, era una locura ¿¡Cómo pudo?!¡Esta boca suya!Es decir, si, recordó que dijo “Es el ideal”, pero, si hubiera estado en sus cinco sentidos podría haber dicho que se refería a que era su guardián favorito, el ideal, porque la calma que a veces necesitaba en medio de tanto trabajo, se la daba él.

—Y Hibari aceptó — soltó la segundo bomba de la mañana y luego Mukuro se fue satisfecho. Tsuna ahora definitivamente no quería salir de su habitación.

Quería un baño,lo necesitaba, para pensar, para relajarse y tratar de resolver lo que hará ahora con su guardián de la nube aceptando su confesión -no confesión.

¿Porque aceptaría las palabras de un chico ebrio? ¿Porque las creería?Conocía a Hibari, así como a cada uno de su familia, pero por alguna razón sus ojos se inclinaban más hacía su nube. Siempre seria y honesta, era un hombre que odiaba las mentiras y como tal, si las odiaba, odiaría practicarlas.Quizás, cuando dijo que era el ideal, en su corazón decía que quería a ese chico a su lado; porque no lo hizo como menos en ningún enfrentamiento, nunca lo trato de débil, que por lo mismo en el pasado siempre buscaba una batalla con él. Porque a pesar de su lamentable ser, Hibari lo miraba y no apartaba esos ojos metálicos de él. Fue su fuerza un par de veces y le confiaría a él tantas cosas porque lo estima más allá que una simple familia.

—Herbivoro— el azabache habla, finalmente lo encuentra saliendo de su habitación después de unas horas. Quiere hablar.

—𝘖𝘩...Humm b-buenos días Hibari— responde rascando el costado de su rostro — Entonces...¿No te incomode anoche diciendo tonterias?

Pregunta pero no recibe respuesta, mira arriba preocupado, solo para ver el par de ojos que le responden que no fue asi.

—Eso es un alivio. Creí que me golpearias con tus tonfas por hablar tan cercano contigo

—No me molesta realmente — habla con voz ronca y sobresalta al ojimiel — Me gusta cuando suena cercano

—¿En serio? ¿Puedo seguir haciéndolo?— Tsuna está cansado de lucir asustado cada vez que trata con Hibari con misiones, cansado de que, a pesar que lo a aceptado como su igual en fuerza, las cosas se mantuvieran frías en las conversaciones. Y quería, desde hace mucho, como en ese recuerdo lejano en el que confío en él para el futuro, tratarse de la misma manera en su respectiva línea de tiempo; con confianza, cariño y compañerismo.— ¿Me dejas llamarte kyoya?

El nombrado nisiquiera tiene que dudarlo. Él también quiere, desde hace tiempo anhelaba romper esa barrera entre ellos dos, cansado de que el moreno lo tratara como extraño aún cuando ya llevaban como familia viviendo un buen tiempo.

—No tengo problema con eso— una suave sonrisa se asoma de su rostro estoico, metiendo sus manos dentro de los bolsillo de su pantalón relfejando lo relajado que se siente ese momento—

—¡Gracias ,kyoya! Ahora, bajemos a comer, nos han de estar esperando — propone el sonriente décimo, caminando hombro con hombro a lado de Hibari.

Ya ninguno iba atrás ni nadie enfrente, denotando esa jerarquía. Ahora eran simples compañeros, amigos, al mismo tiempo rivales y también, dos personas que se gustaban mutuamente y que a partir de ahora tendrían el tiempo para conocerse más. Solo cuando el tiempo dijera que era hora, ellos cumplirían esas palabras dichas en medio de su embriaguez. Se casarían, porque finalmente se encontraron.