୭˚ in the eyes of the beast ⭑.ᐟ
Narrado por Yuzuki.
Club de jardinería.
━ ¡Buenos días, Airi! ━ Sostengo una maceta grande y de color marrón.
━ Oh, hola, 'Yu'. ━ Dice mientras se da la vuelta con una sonrisa. Airi es mi mejor amiga, mi compañera en tiempos difíciles. ━ ¿Sabes? Debo ir a recibir unas lindas flores artificiales que llegaron, espérame en el comedor.
Asentí con la cabeza, viendo a la coneja blanca yéndose rápidamente. Me ocupé de organizar las macetas que estaban desordenadas por el lugar y luego caminé rápidamente a la cafetería.
Draymor Academy. Una escuela de niños ricos, tal vez. Es un instituto de tipo internado, así que todos vivimos aquí. Las habitaciones están separadas, es decir, hembras con hembras y machos con machos.. Lo típico. Tiene un sistema de estudio de interespecies, nos permite compartir con distintos tipos de animales, ya sean herbívoros o carnívoros.
En Draymor, los carnívoros y los herbívoros viven juntos como si fuera lo más normal del mundo. O al menos, eso era lo que todos decían. Pero si te fijabas bien, no se sentía tan normal. Los herbívoros siempre caminaban rápido, mirando a todas partes como si estuvieran en medio de un bosque lleno de lobos. Y los carnívoros... bueno, los carnívoros siempre parecían grandes y seguros de sí mismos, pero a veces, a pesar de su rudeza, podías notar que también estaban nerviosos.
A mí me gusta pensar que todo esto es como un juego extraño, uno en el que nadie sabe exactamente las reglas, pero todos intentan seguirlas para no meterse en problemas. Por ejemplo, en el comedor siempre pasa lo mismo: los herbívoros se sientan juntos en el centro, y los carnívoros se quedan en las esquinas, como si quisieran estar cerca de las sombras. Nadie dice que tiene que ser así, pero todos lo hacemos.
No sé si está bien sentirme así, pero a veces me gustaría que todo esto fuera más fácil. Que pudiéramos sentarnos donde quisiéramos sin preocuparnos de si alguien va a mirarnos raro o.. peor. Mamá siempre me decía que no hay que tener miedo de los carnívoros, pero también decía que no debía confiarme, son peligrosos para una presa común como yo. "Hay cosas que ni ellos pueden controlar, Yuzuki", solía decirme. No entiendo del todo qué quería decir con eso, pero a veces, cuando un carnívoro me mira por mucho tiempo, siento un escalofrío que me hace pensar que mamá tenía razón.
Hoy, por ejemplo, algo me inquietó cuando me acomodé en el comedor. Estoy sentada en mi mesa de siempre, al lado de la pared, donde nadie suele molestarme, y de repente siento una mirada clavada en mí. No es como las otras veces. Esta mirada es más... intensa. Lentamente, levanto la cabeza, tratando de que no se note que estoy mirando, y entonces lo veo.
Es una pantera negra, sentado en una mesa cerca de las ventanas. Es grande, más grande que cualquier otro carnívoro en el comedor, y sus ojos amarillos brillan como si pudieran ver todo de mí, incluso las cosas que intento esconder. Me mira fijamente, sin pestañear, y me congelo en mi asiento.
¿Por qué me está mirando? No soy especial. Solo soy una coneja más, una mancha entre tantas otras. Intento volver la mirada a mis manos, pero es como si sus ojos se quedaran grabados en mi cabeza. No pasa nada, Yuzuki. Solo está mirando. No significa nada.
Pero incluso mientras me repito eso, algo dentro de mí no se calma. Es como si esa mirada estuviera diciendo que algo está a punto de cambiar, aunque yo no tenga ni idea de qué.
A veces, pienso que Draymor sería un lugar más fácil si no te conocieran. Si pudieras llegar y ser alguien completamente nuevo, sin que nadie supiera nada de tí. Pero eso es imposible. Aquí, los rumores corren más rápido que un leopardo. Y el peor de todos es sobre mí.
Porque es falso.
Dicen que soy como Airi, y me duele que hablen así de mi mejor amiga. "La conejita fácil," la llaman. No sé si fue verdad o no, pero eso no importa, porque ahora todos creen que yo soy igual.
El rumor empezó poco después de que llegué. Alguien, no sé quién, dijo que me habían visto con un carnívoro, muy cerca de él, como si fuéramos algo más que amigos. ¿Qué clase de herbívora se acerca tanto a un carnívoro? No importa, porque a partir de ahí, la historia creció. Cada vez que me ven hablando con alguien, aunque sea por accidente, empiezan a murmurar.
"¿Viste cómo lo miraba?"
"Dicen que le gustan los carnívoros. Los prefiere a ellos."
"Debe ser igual que Airi."
Al principio intenté ignorarlo. Pensé que, si no decía nada, eventualmente se olvidarían. Pero no funcionó. Ahora nadie quiere sentarse conmigo. Los herbívoros me evitan como si fuera una amenaza, como si hablarme fuera a hacer que terminaran como yo. Y los carnívoros... bueno, algunos me miran de una forma que me hace sentir incómoda, como si pensaran que el rumor fuera una invitación.
No es justo. No he hecho nada malo, pero aún así, todos creen que me conocen. A veces me pregunto si debería decirles la verdad, gritarles que no soy nada de lo que dicen. Pero ¿de qué serviría? Una vez que los rumores empiezan, no hay forma de detenerlos.
Así que hago lo único que puedo hacer: quedarme sola. No busco problemas, no hablo más de lo necesario, y trato de pasar desapercibida. Pero incluso cuando me esfuerzo, las miradas siguen ahí, como si estuvieran esperando que cometa algún error para confirmar lo que ya creen.
Y lo peor de todo es que, a veces, me pregunto si es porque soy una coneja. Tal vez piensan que somos débiles, que estamos hechas para eso, para ser presas en todos los sentidos.
Saliendo de mis pensamientos, observo a Airi entrar por la puerta del comedor, acercándose a mí.
━ ¿Ya pediste algo para comer? ━ Dijo con entusiasmo, a lo que yo correspondí con una suave sonrisa.
━ ¡Nop! Te estaba esperando. ━ Dije al acomodar mi falda blanquecina.
━ De acuerdo, entonces iré a pedirte algo rápido.. ¿Una sopa de zanahoria te parece bien? ━ Dijo Airi.
━ ¡Por supuesto! Estoy hambrienta. ━ Volví a sonreír.
Cuando Airi se levantó, ví a la pantera negra de hace un momento pararse de su asiento y caminar frente a mí, con un gran lobo gris junto a él. Ambos me miraron, pero mis ojos se quedaron totalmente clavados en los amarillentos de la pantera negra. Sus ojos eran bellísimos y atrapantes, como si los mismos te obligaran a mirarlo fijamente.
La coneja blanca regresó con ambos platos de sopa en una bandeja rojiza y levemente maltratada.
━ Wow, te noté muy atenta a aquellos carnívoros. ¿Los conoces? ━ Dijo Airi mientras acomodaba los platos encima de nuestra mesa.
━ Claro que no. Es solo que.. Aquella pantera me resultó algo interesante. ━ Murmuré al sostener mi cuchara.
━ ¿Interesante? Es la primera vez que hablas así de un carnívoro, Yu. ━ Rió la femenina.
━ Aún tengo confianza en los carnívoros después de todo.. Creo en que no todos son malos. ━ Susurré, observando mi cicatriz en el muslo izquierdo.
Narrado por Shinsei.
Mi nombre es Shinsei. No importa quién lo diga, siempre suena igual: fuerte, marcado, imposible de olvidar. Y eso está bien. Me gusta que las cosas sean así.
Me gusta destacar.
Los demás carnívoros de esta academia intentan actuar dóciles, ocultar lo que son, como si eso les hiciera más aceptables. Es patético. Fingir no te convierte en algo diferente; solo te hace débil.
Yo no finjo. Soy lo que soy: una pantera. Nací para cazar, para dominar, para estar en la cima. Aunque a veces no lo diga en voz alta, es algo que está en mi sangre, latiendo con cada respiración. Y a pesar de las reglas y de esta paz artificial que Draymor intenta imponer, eso no va a cambiar.
Me transfirieron aquí hace un mes apenas, después de lo que ocurrió. No importa qué fue; no pienso hablar de eso. Es suficiente con decir que necesito estar en esta escuela.
Todos tienen miedo, aunque intenten ocultarlo con palabras educadas y sonrisas tensas. Lo noto en cómo se apartan cuando camino por los pasillos, en las miradas rápidas que me lanzan y en los susurros que creen que no escucho.
Me da igual. Que me teman es mejor que cualquier otra cosa. El miedo mantiene la distancia, y la distancia mantiene todo bajo control.
Pero hoy, algo ha sido diferente.
Estaba sentado en el comedor, escuchando el ruido de fondo mientras terminaba mi comida. Siempre el mismo escenario: los herbívoros hablando entre ellos, los carnívoros fingiendo que no les importa.. Y Raikiru sentado en frente de mí, comiendo su sándwich.
━ Es el mejor sándwich del mundo. ━ Dijo el lobo gris, masticando aún su comida.
━ Qué estupidez. ━ Dije, con apenas una pequeña mueca de sonrisa. Manteniendo mi tenedor firme a la "carne" artificial que vendían aquí.
Pero entonces la ví.
Una coneja. Pequeña, con manchas en su pelaje de oreja, sentada sola en una mesa junto a la pared. Normalmente, no habría prestado atención. Pero había algo en ella. Algo en la forma en que se movía, como si estuviera intentando hacerse invisible. Como si estuviera acostumbrada a ser ignorada o, peor aún, juzgada.
Los rumores sobre ella ya habían llegado a mí. Esta academia es pequeña, y las historias vuelan rápido. Decían que era como aquella otra coneja, Airi. Que le gustaban los carnívoros, que se metía en problemas. Algunos lo decían con desprecio; otros, con interés. A mí no me importan los rumores.. Porque eso es lo que son aquellas palabras en el aire dichas por otra persona que no tuvo la oportunidad de ver o presenciar verdaderamente la historia. Pero verla ahí, tratando de esconderse en medio de toda esa gente, me llamó la atención de una manera que me sorprendió. Jamás prestaba atención a nadie, apenas se la prestaba a Raikiru.. Y él es mi único conocido.
No sé por qué la miré tanto tiempo. Tal vez fue curiosidad, tal vez fue algo más. Lo único que sé es que ella me vió también. Sus ojos se cruzaron con los míos por un instante, y pude sentirlo: miedo. Esa reacción típica de un herbívoro cuando se da cuenta de lo que soy. Pero había algo más en su mirada..
No sé qué esperaba que hiciera. Tal vez que apartara la vista como los demás. Pero no lo hice.
Minutos después, observé como Raikiru se alertaba al ver a una pequeña coneja blanca ingresar al comedor.
━ Ahí está, es Airi. ━ Susurró el lobo, sonriente.
━ Sí, ¿y qué? ━ Dije con desprecio, pero aún observando la escena. ━ No me digas que te gusta una herbívora.
━ Ah.. Bueno.. ━ Raikiru tartamudeó.
Al terminar mi comida, me levanté del asiento, junto con Raikiru. Ambos caminamos hasta la salida del comedor.. No sin antes, fijarme en aquella coneja de manchas. Debo admitir que es realmente bella, pero jamás me fijaría en alguien así.
La miré un momento más, observando cómo su cuerpo se tensaba, como si quisiera huir pero no pudiera. No me importaba lo que los demás pensaran, ni lo que ella pensara de mí.
No te preocupes, coneja. No te voy a morder.