Obligación Familiar

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Sinopsis

En un epoca donde los secretos se ocultan tras puertas cerradas, Juan enfrenta la dura realidad de su identidad. Cuando su madre descubre que es homosexual, en lugar de ofrecerle amor y aceptación, lo somete a un castigo inesperado: para proteger su imagen familiar, Juan debe vivir una doble vida. Obligado a mantener relaciones sexuales en silencio. En un giro inesperado, su madre le impone una misión aterradora: involucrarse sexualmente con su tío, un hombre que representa tanto el peligro como la tentación. Atrapado en un laberinto de silencio y culpa, Juan lucha por encontrar su propio camino mientras intenta cumplir con las expectativas familiares que lo ahogan.

Genero:
Erotica
Autor/a:
Asher Moguer
Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1

El Pueblo de Sabaneta siempre ha sido conservador y tradicionalista, tanto así que tener un hijo homosexual es la humillación más grande que puede tener una familia en dicho pueblo. La casa de los Torin es una de más familias más grandes e influyentes, hombre fornidos y machistas con mujeres sumisas.

El Señor Alirio tiene ya 50 años y fue el único hombre de la familia Torin que no tuvo esposa ni hijos, pues toda la familia decía que el tenía una condición de salud y por eso él era muy silencioso. Pero no era así, el señor Alirio siempre fue un lobo solitario ya que le gustaban las vergas, ese hombre alto, con panza y barba blanca en su juventud antes de que el pueblo tuviera una gran población era la perra de los hombres de la montaña, desde muy temprano el se iba a talar árboles, cuando el sol ya se escondía y era hora de bajar de la montaña él se quedaba de último a esperar a cualquier leñador para que le diera su verga para mamar y lo follara hasta romperle su culito. Pero ese goce se acabó cuando el patrón se enteró de lo que sucedía en sus tierras y fue allí cuando le dieron una golpiza, esa tarde bajo de la montaña y se encerró en su habitación hasta envejecer.

Se negó a casarse obligado con todas las chicas joven que les presentaba su papá y su abuelo, pero para no ser desterrado fingió estar demente y así dejarlo tranquilo. María Paula quien era su hermana menor sabía que eso no era así, ella misma lo había visto tener sexo con los hombres con que trabajaban y mantuvo su secreto, fue tanto así que ella lo defendió antes de que su papá y su abuelo lo echarán de casa.

Pero la vida de Alirio cambio al conocer a su sobrino Juan, el último hijo de María Paula (su hermana). Alirio no hablaba mucho pero se quedaba viendo a su sobrino crecer, él sabía que su sobrino era especial y si que lo fue hasta una tarde en el que Alirio estaba acostado en una hamaca dentro de su habitación oscura y silenciosa como lo había sido él durante tantos años.

—Pasa Pasa, aquí nunca hay nadie. —Decia Juan a su amigo Pedro.

—Tengo miedo, mejor vamos al monte. —Pedro estaba inseguro de lo que estaban haciendo.

—No, no, aquí mejor, nadie se atreve a entrar a esta habitación, mi tío Alirio a esta hora el se va a caminar y llega a la hora de la cena, vamos a aprovechar. — Juan insistía.

Después de que Pedro hiciera caso a Juan, cerraron la puerta de madera de esa habitación, y entre la oscuridad comenzaron a chocar sus cuerpos frente a frente, frotándose, tocándose ambos las nalgas hasta que rápidamente su vergas comenzaron a estar erectas. Sus corazones latian sin control, pero no era la primera vez de Juan ni la Pedro, ellos sabían que me gustaba tocarse sus cuerpos delgados y pubertos.

Juan agarra los hombres de Pedro y comienza a hacer presión hacia abajo, Juan quería que le Pedro le hiciese una mamada, Pedrito todo sumiso comenzó a bajar hasta colocar sus rodillas en el suelo, sentía como la verga gruesa de Juan quería explotar de su pantalón. Juan se desabrochó y Pedro sacó la verga, que para la edad que tenia era la verga de un hombre, peluda, gruesa, cabezona y con seminal.

Pedrito solo puso su lengua para saborearle el nectar al Juan, pero Juan lo toma de la cabeza y lo obliga a meterse semejante verga en su boquita. Pedrito no tiene de otra que metérsela hasta ahogarse, no habia suficiente espacio en su boca para respirar, comienza a toser y continúa la mamada, estaba vez colocando sus manos en el tronco grueso de Juan para que no lo volviese a ahogar, Juan solo abría sus piernas como todo un macho disfrutando el momento y mirando hacía el techo.

Pero cuando Pedrito se ahogó despertaron a Alirio quien dormía en su hamaca, deleitándose tremenda escena sexual, pues hacían décadas que Alirio no tenia una erección sexual como la que estaba viendo ante sus ojos. Comenzó a masturbarse mientras veía a su joven sobrino dándole de comer a su amiguito.

—Te la quiero meter Pedrito — al decirle así a Pedro, le saca la gran verga de su boca, toma aire y lo mira hacia arriba.

—Juan no lo sé, la última vez que me metiste la puntita me dolió mucho.

—Solo la puntita, ya no te volverá a doler.

—Esta bien, pero si duele me lo sacas.

Pedrito comienza a bajarse su pantalones, mientras Juan tira un escupitajo en su mano para lubricar el culito rojo de Pedro. Todo eso mientras su tío Alirio se daba una deleite con su mano.

Pedrito se pone en cuatro y Juan comienza a meterle su dedo índice lubricado de saliva, Pedrito solo se estremecía al sentir el dedo, inclinando sus trasero más arriba. Juan comienza a meterle dos dedos, metiendolo todo y luego los saca. Pedrito solo se estremece mientras le dilatan su culito.

Dirige su verga con su mano izquierda y pone su cabeza en el anillo de Pedrito, se podía notar la gran diferencia, semejante cabeza no entraría fácilmente por ese anillo rosadito. Al hacerle presión y juntar su gran cabeza rosita con el anillo Pedrito se estremece, pues comienza a sentirlo.

Juan comienza a darle a hacer presión y luego de sacarlo, Buscando así que el anillo aflojé y entre su monstruosa verga de 18 cm que para su edad y su cuerpo era un buen tamaño. Seguían ese Vaivén, en silencio para que nadie escuchará lo que estaba sucediendo. Al entrarle la cabeza al anillo de Pedrito, este se levantó tan rápido como pudo, pues no aguanto tenerla dentro de él.

—Que paso?

—No, Juan ya me dolió mucho, mejor ya no

—No seas así, ven vamos a seguir dándole

—No, no mejor para después — Pedrito se subió los pantalones y se fue.

Juan quedó con la verga toda erecta con ganas de comer culito, quedaría una paja para poder botar toda ese leche que quedó en él. Pero su tío Alirio desde la oscuridad de esa ancha habitación se había deslechado su verga de viejo y pequeña, deseando una verga así como la su sobrino Juan que le quería metersela toda a su amiguito Pedrito.