Prólogo, parte 1
—Ya está decidido. —el científico Albert Wesker agarró una ficha que figuraba el nombre de James Marcus, un obsesionado más con la creación del Virus Progenitor.
William, su compañero de investigación agarró la carpeta mientras miraba a Albert a través de los anteojos oscuros. Volvió su vista a la mesada de laboratorio y abrió el fichero. Leyó el titular de la primera hoja.
Virus progenitor
Salteó todas los hojas hasta la conclusión.
—¡Lo hizo!—exclamó William por lo bajo al notar que la investigación estaba del todo completa.
Albert golpeó la mesada, haciendo resonar los elementos Pirex.
—El maldito lo hizo.—dijo Albert, apretando sus dientes. Suspiró de estrés.
—¡Es lo que estábamos buscando! —ojeó la introducción y objetivos de la investigación—Estamos encaminados, Wesker.
—No lo entiendes, Birkin. —Albert se sacó los anteojos, y comenzó a limpiarlos con un pañuelo blanco mientras clavó sus ojos en los de William, que se estremeció un segundo —Esto no es solo un avance científico... Es una declaración de poder.
William frunció el ceño, aún con la carpeta entre las manos.
—¿Poder? Estamos hablando de un virus, Albert. Un agente biológico con potencial evolutivo, sí, pero aún inestable. Marcus apenas rozó la superficie de lo que puede hacer. Este es un buen camino para Umbrella, ¿lo entiendes?
—Precisamente. —Wesker colocó con cuidado los anteojos de nuevo en su rostro—. Si lo controlamos, si perfeccionamos su estructura... podremos trascender. No depender de límites humanos, Birkin. Ni de órdenes superiores.
Albert era ambiosioso, era la primera impresión que tendría cualquiera al conocerlo. Nadie entendía su mente, a menudo, en solitario o con su único compañero de confianza Birkin, proyectaban más que otros estudiantes. Y es que Albert tenía un deseo más allá de los intereces de Spencer, ajeno al Centro de formación y a Umbrella.
Todo para él eran engranajes.
Había una moral que todos compartían, y un status quo, a él no le agradaba ser alguien más del rebaño.
William bajó la carpeta lentamente, escudriñando el rostro de su colega.
—¿Estás hablando de ir en contra de Spencer? —preguntó William —creí que también te importaba la causa.
Wesker no respondió de inmediato. Se acercó a la mesa, levantó uno de los frascos que contenía una muestra del virus en suspensión líquida y lo sostuvo a contraluz. La sustancia pulsaba suavemente, con un leve resplandor violáceo.
—Estoy hablando de ser nosotros los que den las órdenes. A la mierda con la causa. Ya te lo había dicho meses atrás.
Birkin apretó los labios, indeciso. Luego bajó la vista al documento. Las palabras “inmunoresistencia”, “adaptabilidad agresiva” y “viabilidad celular extrema” parecían subrayadas en su mente como una una advertencia.
—Tendremos que movernos con cuidado —murmuró, cerrando la carpeta.—esta investigación aun es delicada, tendremos que leerla con detalle para entender para dónde quiere encaminarse Marcus.
Wesker asintió, sin dejar de mirar la muestra.
—O simplemente unirnos a él. ¿Qué crees?
William Birkin se sentía inseguro de los nuevos pasos que su compañero Albert. Detestaba que su palabra nunca fuera elegida, pues él era generalmente la mente del dúo, pero Albert la mente maestra deltodo.Quería destacar en el Centro Formativo de Umbrella, a su manera, pero su compañero debía serel único.Mordió su labio inferior mientras recordaba a Annette, la chica por la que moría, por la que pensaba cada noche. Ella era una de las más inteligentes del grupo, incluso más que Albert, creía. Puso los pies en tierra y miró a Albert.
—Creo que debemos vigilarlo de cerca. Trabajar con él.
—Trabajar con él, podría con eso. ¿Sabes qué es lo que más me molesta de Marcus? —le preguntó a Birkin, mientras observaba en el microscopio el comportamiento de una célula infectada—. Que no entiende lo que tiene entre manos. Cree que puede domesticarlo. Controlarlo.
—¿Y tú no?
Albert lo miró de reojo y sonrió apenas.
—Yo no quiero domesticar nada. Quiero fundirme con él. Ser la evolución misma.
Birkin lo miró en silencio, incómodo. Pero no dijo nada. Había algo en la voz de Wesker que le helaba la sangre. Y lo peor... es que comenzaba a entenderlo.
—¿Crees que Spencer lo sospecha? —preguntó Birkin rompiendo el silencio.
—Spencer es un anciano encerrado en sus delirios de inmortalidad. Cree que va a guiar al mundo desde un trono invisible... pero su tiempo ya pasará —respondió Albert con tono seco, sin levantar la vista—. Nosotros somos la siguiente fase.
William desvió la mirada. Lo conocía desde hacía años, desde que ambos eran solo dos talentos jóvenes reclutados por Umbrella. Pero Albert había cambiado. Tal vez siempre había sido así y solo ahora lo dejaba ver. Esa ambición, esa frialdad con la que hablaba del futuro como si ya le perteneciera.
—Pero no todos están preparados para lo que viene —murmuró Birkin.
—Precisamente por eso —Albert dejó caer sus palmas creando golpe sordo sobre la mesada—, debemos asegurarnos de que solo los más aptos sobrevivan.
Los tubos de ensayo sobre la mesada vibraron con el impacto, y uno de ellos rodó ligeramente sobre la mesada, Birkin lo detuvo con los dedos, distraído. En su interior, una muestra del virus progenitor que habían hecho ellos seguía latiendo lentamente, como si también respirara. Pero esa muestra no servía ya que no lograba sobrevivir ni un mes. El proyecto de Marcus era el inicio de todo.
—Vamos ahora a ver a Marcus —apresuró Birkin, ansioso.
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Este es un fanfiction sin fines de lucro basado en el universo de Resident Evil, propiedad de Capcom. Jake Müller y otros personajes mencionados y conocidos pertenecen a sus respectivos creadores.Otros nombres son inventos de mi imaginación para crear la trama, como familiares o personajes del contexto en el que viven.Este proyecto busca redimensionar y complementar, también modificar el guión de Jake. No hay intenciones de plagio.
Historia de fan para fans. Disfruten la historia.