FALLEN KINGDOM

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Sinopsis

Entre guerras, pérdidas y promesas rotas, nace una esperanza. El reino de Calembur arde bajo el asedio del temido Gurnolf, un hombre marcado por la injusticia y la venganza. Entre las ruinas, Raia, princesa oculta tras la armadura de un soldado, lucha no solo por salvar a su pueblo, sino también por mantener viva la memoria de su familia caída. Cuando todo parece perdido, su destino se entrelaza con Sigmund, el príncipe de Daelion, y juntos deberán enfrentar intrigas, traiciones y batallas que marcarán el futuro de los reinos. ¿Podrá Raia encender su propia luz y reconstruir lo que la guerra le arrebató?

Genero:
Adventure
Autor/a:
Exilium
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capítulo 1: El asedio de Calembur

El sol apenas lograba filtrarse entre el humo que cubría las murallas de Calembur. Cada ráfaga de viento traía olor a pólvora y tierra quemada. Los soldados luchaban con uñas y dientes; algunos caían, otros apenas podían sostener la espada. Raia podía ver el cansancio en sus cuerpos… y en sus miradas.

Desde la torre del castillo, el rey Harald no podía apartar la vista del desastre.

—Den de la provisión real —dijo con voz firme, aunque su garganta estaba seca—. Alimenten a nuestros hombres… y a los hambrientos. Si Calembur cae… yo caeré con él.

Adriano dio un paso al frente, con la mandíbula tensa.

—Padre… las murallas apenas resisten. Los soldados… están agotados… por los asedios constantes.

Raia contuvo la respiración. No podía quedarse quieta, no ahora. Su corazón latía tan rápido que sentía que cada golpe resonaba en todo su cuerpo. Miró a los soldados, a los niños, a los ancianos… y supo que debía actuar. Sin que nadie lo notara, se escabulló del castillo y se puso la armadura de un soldado. Cada paso hacia las murallas le quemaba los pulmones, pero también le daba fuerza.

Cuando llegó al campo de batalla, la noticia ya era un golpe más: Gurnolf estaba preparando un asedio masivo. Flechas comenzaron a silbar, las puertas cedieron, y el caos lo envolvió todo. El polvo le raspaba la garganta, los gritos retumbaban en sus oídos.

Adriano luchaba con rabia y desesperación. Cada enemigo que caía parecía abrir paso a diez más. Una flecha lo atravesó en el hombro, otra en el torso… y finalmente lo derribó de rodillas. Su visión se nublaba, el mundo daba vueltas, y aun así… no dejó de intentar levantarse.

Raia corrió hacia él, el corazón a punto de estallar.

—¡Adriano! —gritó, mientras las lágrimas le cegaban un ojo.

Él la miró con dificultad, apenas un hilo de voz escapó:

—Raia… siempre… testaruda…

Sacó un collar, sus dedos temblando.

—Toma… siempre estaré contigo… vive… persigue tus… sueños… sé como el águila…

Raia sintió que el mundo se derrumbaba alrededor. Intentó levantarlo, pero él la empujó suavemente, insistiendo:

—Vive… no dejes que una luz como la mía… se apague…

El corazón de Adriano latía débilmente, su sonrisa fue lo último que vio Raia antes de que cayera entre los escombros. Ella gritó su nombre, pero en medio del estruendo supo que debía continuar… proteger a los que quedaban… honrar cada sacrificio.

Con el corazón destrozado, respirando con dificultad, Raia dio el primer paso más allá de los muros de Calembur. Cada músculo le dolía, cada pensamiento la llamaba a rendirse… pero llevaba consigo la memoria de Adriano, su promesa de vivir y la certeza de que debía seguir, sin importar cuánto le costara.