Introducción
Cuando la humanidad aún era joven y los dioses caminaban entre los hombres, en Asia meridional existió un pueblo antiguo cuyo nombre e historia se ha perdido en el tiempo como tantos otros. Este era un pueblo rico y sabio, famoso en el mundo antiguo por sus profundos conocimientos en ciencias, matemáticas, astronomía y magia.
Ese pueblo contaba con el favor de los dioses: excelente clima, abundantes cosechas y ganado, además de protección contra fuerzas malignas tanto terrenales como espirituales. Por más de mil años, dioses y humanos han vivido en armonía, respetando cada uno su lugar y jamás interactuando entre ellos más de lo necesario, pero siempre hay alguien que rompe las reglas. Un día un dios menor puso sus ojos en una joven doncella hija de un comerciante y la joven correspondió su afecto, dando como resultado el nacimiento de un saludable bebé varón al que llamaron Ahura, que significa sabiduría.
La joven madre lo crió por 4 años, pero conforme el tiempo pasaba, el niño se volvió demasiado poderoso para ser tratado como un simple humano, pero muy débil para ser considerado un dios. El pobre niño era todo un proscrito cuyo futuro no pintaba muy bien. Ambos padres decidieron que lo mejor que podían hacer por su hijo era que lo educaran un grupo de sabios ermitaños que vivían a las afueras en el seno del desierto del Sahara. Estos sabios no solo tenían un intelecto superior al promedio, sino que también entrenaban su cuerpo con rigurosos ejercicios y meditaciones que los hacían muy fuertes y prácticamente indestructibles.
Así sucedió; el joven Ahura fue criado durante 17 años más en ese templo alejado de la civilización, viviendo una vida modesta, dedicada al estudio, a la contemplación y a cultivar su cuerpo y espíritu para tareas nobles.
Pero Ahura era muy inquieto de mente y espíritu, ambicionaba una vida diferente y las reglas de los monjes le parecían opresivas y asfixiantes, así que al cumplir 21 años y pese a todos los esfuerzos de estos, no pudieron evitar que el joven Ahura saliera a conocer el mundo y convivir con otros seres humanos. Así que un día salió del templo y recorrió el mundo antiguo buscando aventuras y desafíos.
El joven semidiós se dio cuenta rápidamente de que tenía muchos poderes ocultos y más ventajas que los demás hombres; era más fuerte, más listo y más bello, por lo que rápidamente se ganó el favor de muchos hombres poderosos a los que les ofrece sus servicios como médico, adivino o matemático, y también se hizo popular con las damas de la región, pues su belleza y elegancia era superior a la de un príncipe.
Por 10 años, ese joven semidiós se divirtió con todos los placeres que el mundo terrenal podía ofrecer, llenando su vida de excesos, haciendo que su corazón, antes noble y puro, se pudriera y se convirtiera en un ser cruel, déspota y egoísta. Pasó de ser amado por todo el que lo conocía a ser temido y odiado por reinos enteros.
El corazón de su madre se rompió cuando se enteró de que su único hijo se había convertido en un ser horrible, y su padre lo despreció por haber deshonrado su linaje divino y por haber lastimado a su madre con sus actos viles.
Para tratar de salvar su alma, ambos padres recurrieron a la reina de los dioses, la gran Akashia, y pidieron su ayuda. Esta benévola deidad concluyó que su alma y su corazón solo podrían ser salvados si él accedía a ayudar a la humanidad de forma desinteresada y sin obtener nada a cambio. Ahura no quiso obedecer a la reina de los dioses, pues llevaba una vida muy cómoda y placentera; la salvación de su alma o de su corazón no le importaba.
Akashia furiosa entonces le lanzó una maldición, selló la mayoría de sus poderes y vinculó su existencia a una lámpara de aceite fea y rota.
“Es gracias al amor que te profesan tus padres que he decidido no desterrarte a la tierra de los demonios ni destruir tu existencia. Pero tus actos egoístas merecen un castigo ejemplar. Serás esclavo de los humanos, los ayudarás a cumplir sus metas y deseos más profundos, servirás a reyes y mendigos, intelectuales e imbéciles y a todos los obedecerás sin excepción. Hasta que la humanidad se extinga o hasta que las fuerzas universales digan que ha sido suficiente castigo. ¿Querías abusar de los humanos? Pues ahora aprenderás a servirlos”.









Quería terminar de leer regreso a nunca jamás, antes de empezar a leer tu nueva historia, pero no pude resistirme jajaja, así que aquí estoy, ya enganchada a tu novela, me encantó la sinopsis y me encantó la introducción, tengo la ligera sospecha de que voy a amar la historia. Muchas abrazos, y sigue adelante con tus novelas tienes mucho talento no dejes que nadie te diga lo contrario. 😘😘