Capítulo 0.
El sonido del periódico resonaba por todo el lugar acompañado de un olor a café recién preparado, sobre un sofá aterciopelado tan oscuro como la habitación, se hallaba un sujeto de cabello rubio leyendo los acontecimientos del nuevo día.
“Joven asesinado por cinco personas sin ningún rastro de compasión por parte de sus agresores. ¿La razón? Era homosexual”
Noticias de este tipo cada día aparecían con más frecuencia de lo que se podía permitir imaginar.
“Pareja de mujeres es apedreada en la catedral del centro por darse un beso frente al lugar. ¿El resultado? Una lesionada de gravedad en el hospital y una difunta por muerte cerebral al recibir un golpe”
Una sonora risa reemplazó el silencio que había en ese momento.
—Soluciones, este mundo necesita soluciones— se dijo al momento que daba un largo trago a su taza de café y pasaba a la siguiente hoja.
“¡ESTELAR DEL DÍA!
Institución que trata la gran “enfermedad del siglo” abre sus puertas a pacientes con problemas psicológicos, especializándose en el tratamiento para contrarrestar la homosexualidad”
Asombrado por la noticia cerró el periódico y lo dejó reposar en el buró que se encontraba a su lado, se levantó y se dirigió a la ventana más cercana permitiendo que los rayos iluminaran la habitación.
—Supongo que al final del día lograste tu cometido— Pronunció mientras miraba el jardín donde se encontraban de pie cuatro sombras expectantes a sus movimientos.
El sol se posiciona en lo alto del cielo, las nubes correctas conseguían un ambiente fresco mientras la suave brisa danzaba junto a las ramas de los árboles para conceder a los presentes un bello paisaje en la ceremonia de inauguración.
—Estoy expectante a los resultados que lograremos— Anunció entre parlantes el director de la institución, Franky.
—No lo hubiéramos logrado sin el apoyo de todos los aquí presentes— Aseguró la mujer pelinegra que se encontraba a su lado.
—A partir de este momento, ayudaremos a muchas personas— Aseguró el director en el instante en el que se acercaba al listón rojo que colgaba en unos de los accesos.
Volteó su mirada a las personas que se encontraban de pie aplaudiendo, sonriendo alegre justo antes de cortar el listón.
—Con orgullo, les presentamos a la primera persona que recibirá el apoyo en esta institución. Sabemos que es un proceso de aceptación y cambios para quienes ingresarán a futuro, así que haremos lo posible por que sea un lugar agradable en el período que dure su tratamiento— Continúo hablando la mujer entre los aplausos mientras señalaba al joven con cicatrices a su lado.
Y en el fondo de todo ese bullicio se encontraba admirando en silencio una joven peli rosa, preocupada por el futuro de su hermano. Pues, incluso desde la distancia en que se encontraban, podía distinguir en sus ojos indiferencia.