Prólogo

Siempre dicen que lo prohibido es más excitante, pero no te dicen que puede ser muy peligroso, que a veces un momento de lujuria puede generar mil problemas, y, sobre todo, que puede romper una amistad de toda una vida.
Sin embargo, estoy aquí, en aquel hotel donde estuve la última vez, miro la ciudad a través de la ventana, desnudo, el calor aquí en esta época del año es terrible, con un vaso de whisky en la mano, de pronto ella me llama, está en la cama, desnuda, cubierta en las sábanas blancas de aquel hotel, se ve hermosa y atractiva, incluso después de haber tenido sexo, aquel aire de perversión le sienta bien, ella es todo lo que podría desear un hombre, delante de todos es una dama, pero cuando está en el privacidad de la alcoba, es una fiera sedienta de placer, alguien que te saca el demonio lujurioso que llevas dentro, que te hace cometer los actos más inimaginables.