Prólogo
Sol, nube, cielo.
En un mundo donde la naturaleza ha tomado más control del planeta, debido a las guerras que precedieron entre razas alimentadas por sangre y venganza que destruyeron todo a su paso, los humanos buscaban algo que les ayudase a olvidar el duro pasado y, en parte, marcar una nueva era más sana para la humanidad. Muchos participaban en el "Ranking", un top global en donde todos poseían un número según su puesto, ganado por su esfuerzo y poder.
Todos iban apresurados hacia todas partes donde existiese la oportunidad de superarse, peleando para subir en el ranking y así cumplir su meta lo más rápido posible. La variedad de torneos y reconocimientos ayudaba a encender esta pasión.
En este mundo que para muchos parecía una carrera, si te quedabas atrás, incluso por el mínimo segundo, era la sentencia definitiva de no ser alguien. Nada: solo un cero.
Todo eso era importante, sí, pero aunque todos fueran diferentes entre ellos, había algo que compartían, que los hacía verse como iguales: el sueño de ser el Número 1#.
Así que ver cómo alguien podía pasar un tiempo lleno de calma, más que ser extraño, era inusual.
En una llanura inmensa, donde la vista solo dejaba ver un infinito mar de pasto verde, el viento era lo único que hacía su presencia con el sonido que movía el pasto gentilmente. Un joven, de apariencia sencilla y estilo simple, yacía acostado en una pequeña colina, observando a través de sus ojos verdes esmeralda el vasto cielo azul. Al lado suyo estaba un pequeño brote de una flor desconocida que apenas daba sus primeras señales de vida.
—Bien, llegó el momento... Es hora de dar: el siguiente paso.
Tras levantarse, el joven dio una última mirada al cielo y luego al dorso de su mano derecha, donde algo brillaba tenuemente; soltó un pequeño suspiro, contemplando el largo camino que aún le esperaba. Con la mirada llena de convicción y los puños firmes, salió corriendo a toda velocidad mientras el sol aún iluminaba el camino por recorrer.








