Biker Bf | HYUNHO & JEONGSUNG

Sinopsis

Si Hyunjin ganaba la carrera, tendría una gran recompensa en casa. →Smut →Hyunjin Top | Minho Bottom Créditos de la historia original a @jakehoonluvs en Wattpad.

Genero:
Erotica
Autor/a:
HyunHoVerse
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Unique

La fría brisa envolvia a todos en aquella pista.

Y un lindo chico rubio miraba con atención cómo su novio dirigía los arreglos para su amada moto, quería que estuviera perfecta para la carrera que tendría en unos minutos.

Hwang Hyunjin era uno de los bikers más reconocidos y catalogado cómo el mejor en la actualidad, y justamente aquella noche, una nueva carrera se llevaría a cabo, en dónde Hyunjin demostraría una vez más ser el mejor.

Se le conocía por ser audaz, rápido y ágil. En la pista, podía adueñarse rápidamente del lugar y rebasar con todo a su paso. Era un chico atractivo, con todas sus letras.

Cabello negro y ligeramente largo, sonrisa encantadora, hombros anchos y un abdomen marcado que Minho amaba tocar.

Una vez la moto estuvo lista, Hyunjin se dirigió a dónde su novio estaba. Tomó su pequeña cintura con posesión y dejo un dulce beso en sus labios.

—Realmente amo cuándo vienes a acompañarme a mis carreras. —dijo, abrazando su cintura con cariño, dejando que Minho acomodara sus brazos en su nuca. —Me esfuerzo el doble estando tu.

Minho sonrió con ternura, peinando un poco el cabello del contrario.

—Lo sé. A mí también me gusta mucho venir a verte ganar. —vio a Hyunjin sonreír y no pudo evitar tomar sus mejillas para plantar un suave beso en sus labios, el cuál cómo siempre fue bien correspondido. —Por cierto... ¿Con quién vas a competir?. —Pregunto una vez se separó.

—Eso es lo de menos, bebé. Ganaré. —aseguró, dejando un tierno besito en el cuello del menor haciéndolo reir.

—Sé que lo harás. Confio en tí. —dijo, sonriendo cuándo sintió una mordida juguetona en su cuello. —Además... Si ganas, tengo una buena recompensa para tí en casa. —agrego.

Hyunjin lo miró, alzando una ceja.

—Y... ¿De que tipo de recompensa estamos hablando?. —respondio siguiéndole el juego, acercando su rostro al contrario, sus labios apenas rozando.

—Ya lo sabes, Jinnie... Sólo necesitas ganar y tú premio te espera para complacerte. —susurro sobre sus labios, dejando una lamida rápida al labio inferior de Hyunjin, quién sonrío con travesura.

—Supongo que no tengo de otra que esperar con ansias. —bajo sus manos hasta situarlas en el trasero del menor, quién río y rápidamente las quito de ahí

Siguieron con sus pequeños besos y mordidas juguetonas un ratito más, hasta que la música pronto bajo de volumen y la gente en las gradas comenzaba a gritar de emoción. Ya era hora.

—¿Me esperas con los chicos?. —pregunto Hyunjin antes de separarse.

—Cómo siempre en primera fila. —respondio sonriendo, dejando un último beso en sus labios. —Te amo, ve con cuidado y gana cómo siempre.

Sonrío cuándo escuchó un "Yo también te amo" de Hyunjin antes de tomar su casco y caminar hacia su moto.

Minho camino hacia la primera fila, dónde sus amigos lo esperaban.

—Hasta que al fin llegas. —dijo el castaño, viendo a su mejor amigo sentarse a su lado.

—Lo siento, Sunggie. Estaba dándole ánimos a Hyunjin.

—Ya me imagino... Espero que hagas lo mismo cuándo me toque competir a mi la siguiente semana, amor. —dijo ahora el pelinegro, mirando a Jisung y posando su mano en su pierna.

—¡Jeongin!. —chillo, dándole un manotazo. —Sabes que lo haré pero no lo digas en público.

Minho y Jeongin se carcajearon.

Jeongin y Jisung eran los mejores amigos de la pareja, Jeongin también era un biker reconocido. De hecho, así fue cómo se conocieron.

Se mantuvieron conversando unos segundos más, hasta que ambos bikers estaban en posición al igual que el presentador, y la carrera finalmente comenzó.

¡¿Preparados?! ¡¿Listos?! ¡Ya!

Ambos chicos salieron disparados en cuánto la cuenta terminó, igualando la velocidad en un principio. Minho seguía con la mirada fija a su Hyunjin. Admitía que muchas veces se ponía muy nervioso al verlo competir, no porque fuera a perder, si no porque temia que sucediera un accidente. Sabía que estás carreras eran peligrosas, más confiaba lo suficiente en Hyunjin para saber que no sería capaz de hacer alguna maniobra demasiado arriesgada de la que no estuviese seguro.

Al principio iban pegados, parecían una misma sombra en la pista. Hasta que en una curva, Hyunjin aceleró y tomó la delantera con facilidad, generando una buena diferencia entre ambos. Minho grito de emoción.

Siendo sincero, la competencia estuvo demasiado reñida, en más de una ocasión estuvieron a la par. Hasta que en la última vuelta, aquel chico desconocido para Minho quiso hacer una maniobra un tanto arriesgada, la cuál no resultó cómo quería y tambaleó, por ende tuvo que bajar la velocidad para no accidentarse y tratar de equilibrarse.

Hyunjin sonrió burlón bajo el casco, estaba a muy poco de llegar a la meta. Aceleró con fuerza, y a los segundos cruzo la línea de meta, indicandolo ganador.

Minho se puso de pie y grito de emoción, toda la gente aplaudía y gritaba con euforia.

Hyunjin frenó, se bajó de su moto y quitó su casco, sonrío ante lo alocado que se volvió el público ante su victoria, pero su vista se dirigió únicamente a su chico, quién bajo corriendo de las gradas y se dirigió hacia él.

Saltó a sus brazos y Hyunjin lo atrapó con facilidad, ambos con sonrisas triunfantes en sus rostros. Fundiendose en un abrazo apretado.

—Te dije que lo haría. —dijo Hyunjin, mirándolo fijamente y perdiéndose en aquellos ojitos marrones que lo miraban con su brillo característico.

—Sabía que podías hacerlo. Estoy orgulloso, Jinnie. —sonrio, acariciando sus mejillas.

Minho acortó la distancia y planto un dulce beso en sus labios, que a Hyunjin le supo aún mejor que la victoria.

[...]

Varias horas después, Hyunjin y Minho llegaban a casa luego de ir a celebrar con sus amigos la victoria del pelinegro.

Estaban en la habitación, Minho iba a adentrarse al baño pero Hyunjin rápidamente lo abrazó por detrás, sujetando su cintura y apoyando su mentón en su hombro.

—Bebé... Estoy esperando mi recompensa. —susurro sobre su oído, generando que a Minho se le erizará la piel. Sonrío.

—La tendrás. Sólo espera unos minutos más. —dijo volteandose, dejándole un piquito en sus labios. —Tú sólo recuestate y yo me encargo del resto.

No dejo que le respondiera, rápidamente se libero de su agarre y se encerro en el baño. Hyunjin mordió su labio, más sonrio impaciente.

Se recosto en la cama cómo Minho le indicó, y tomó su teléfono para pasar el tiempo.

Dentro del baño, Minho sacaba un conjunto de lencería en color negro que había comprado días atrás a escondidas de Hyunjin, justamente para este día.

La fina tela no dejaba nada a la imaginación y contrastaba a la perfección con su piel pálida. Estaba seguro que a Hyunjin le encantaría.

Salió del baño a paso lento, caminando hacia la cama, Hyunjin inmediatamente dejo su teléfono a un lado y posó su mirada en el menor, y en cuánto lo vio, sintió una punzada allá abajo.

—Bebé... —dijo, queriendo levantarse para ir hacia él.

—Alto. —lo frenó, Hyunjin se quedó quieto en su lugar. —Quédate ahí, Hyunnie. Recuerda que te dije que yo me encargaría hoy. —dijo, caminando lentamente hacia la cama jugando con la paciencia de Hyunjin.

Se subió sobre su regazo, dejando que el mayor atrapará su pequeña cintura entre sus grandes manos.

—¿Te gusta? Es nuevo. —pregunto, al ver cómo su novio veía embobado cómo lucía

—Me encanta. —confesó. —Aunque no sé si pueda contenerme mucho más.

—Lo sé. —respondio, moviéndose suavemente sobre su regazo, generando apenas una fricción que los hizo suspirar. —Pero hoy me encargaré de hacerte disfrutar aún más. Así cómo tú lo haces siempre conmigo.

Se alejo un poco y tomó entre sus manos el botón y la cremallera del pantalón negro del mayor, bajando estos para luego quitarlos con ayuda de Hyunjin. La polla dura se levantó orgullosa, totalmente apetecible a los ojos de Minho.

La tomó entre sus manos escuchando a Hyunjin suspirar. Comenzó a masajear la extensión con su mano, dejando suaves besos en la punta.

—Bebé, por favor no me tortures así. —dijo, ronco y comenzando a impacientarse

—Es tu premio, Jinnie. Recuérdalo. —respondio, para luego introducir aquel pedazo de carne en su boca.

Hyunjin gimió ronco cuándo la cálida boca del menor rodeo su polla. Se dedicó plenamente a disfrutar, dejando que Minho siguiera con su trabajo. El menor lo miraba fijamente, jugando con su pene. Chupándolo, lamiendolo y acariciándolo. El miembro de Hyunjin era demasiado grueso y largo para su boca, no alcanzaba a entrar por completo, por lo cuál se ayudaba con sus manos para masturbar lo que no alcanzaba.

—Dios, amor. Eres tan bueno. —exclamo en un gemido grave, bajando una de sus manos para acariciar el suave cabello rubio. —Que bonito te vez atragantado con mi polla, sólo me tientas a follarte hasta el cansancio. —agrego

Minho la saco de su boca para responder.

—Jinnie, no me detendré hasta que te corras. Quiero sentirlo en mi boca. —puchereo.

—Entonces no te detengas, precioso.

Para Minho aquello fue suficiente. Volvió a introducir su miembro en su boca lo más que pudo, subiendo y bajando su cabeza, estimulando la zona con su boca. Tuvo arcadas pero no se detuvo, un hilo de saliva caía por los bordes pero no le importaba, sólo quería sentir la esencia del mayor en su boca.

—Joder, Min, me voy a correr. —dijo en un tono bajo y ronco a los minutos, subiendo levemente sus caderas para entrar más profundo.

Minho sentía su mandíbula doler un poco pero toda molestia paso a un segundo plano cuándo Hyunjin se corrió en su boca. Trago cada gota cómo si fuese una especie de manjar, sonriendo satisfecho una vez se separó.

Rápidamente se volvió a subir al regazo ajeno, apoyando sus manos en el pecho fornido.

—¿Fui bueno?. —pregunto cómo si fuera un niño pequeño. Hyunjin mordió su labio, dándole una nalgada que lo hizo jadear.

—Demasiado bueno, mi amor. —aseguro, golpeando ahora el otro glúteo. Minho sonrio.

—Entonces... Ahora puedes hacer lo que quieras conmigo, Hyunnie.

Y no tuvo que decirlo dos veces.

Hyunjin inmediatamente invirtió las posiciones, posicionando al menor bajo su cuerpo y el posicionandose entre sus piernas, comenzando un beso lujurioso que fue bien correspondido por el rubio.

Sujeto fuertemente su cintura, mientras en los siguientes segundos se dedicó únicamente a devorar la boquita del menor, hasta que tuvieron que separarse cuándo sus pulmones exigían oxígeno.

—Abre. —ordeno el pelinegro, llevando tres de sus dedos a la boca del menor.

Minho obedeció inmediatamente, llevando aquellos tres dígitos a su boca para lubricarlos con su saliva. Tuvo una arcada cuándo Hyunjin ingresó sus dedos de más, pero sin embargo, a Minho le encantaba cuándo Hyunjin era rudo con él.

Luego de unos segundos, Hyunjin sintió que fue suficiente, retiró sus dígitos y rápidamente bajo su mano, tirando hacia un lado la pequeña braga de encaje que el conjunto traía, para luego situar sus dedos hacia la apretada entrada haciendo presión para adentrarlos.

—Mmh, J-Jinnie... —gimio, cuándo el primer dedo hizo ingreso. —¡Ngh!

A los segundos, el segundo dedo hizo ingreso y posteriormente el tercero, preparando su entrada con fuerza y rapidez haciendo movimientos constantes de adentro hacia afuera y movimientos de tijeras. Minho gemía de forma aguda y sintió sus mejillas sonrojarse al ver la mirada fija de Hyunjin sobre él. Aquellos ojos oscuros lo miraban cómo si quisiese devorarlo, y quizás, no estaba muy alejado de la realidad.

Un gritito salió de los labios de Minho cuándo, sorpresivamente, Hyunjin ingresó cuatro dedos completamente en su entrada, penetrandolo con estos.

—¡H-Hyunnie!. —chillo, sintiendo un leve dolor y un gran placer. Pero aún así, no se sentía satisfecho, sabía que aún faltaba la mejor parte. —P-por favor...

—Quiero meterla ya, amor. —lo interrumpio Hyunjin, sintiendo su polla dura y doliendo. —No puedo soportar más.

—Házlo, sólo házlo. —respondio rápidamente.

Hyunjin retiró sus dedos con cuidado para luego quitar la camisa que portaba, dejando al descubierto su abdomen marcado y totalmente apetecible para Minho.

El rubio, sintiendo sus manos picar, llevo sus manos a la zona, acariciando con fascinación el abdomen de su pareja, mientras lo sentía haciendo contacto con su entrada para adentrarse.

—Esto se sentirá mucho mejor que haber ganado la carrera. —murmuro el mayor, empujando sus caderas en un movimiento rápido y seco, ingresando de una estocada rápida al apretado interior que lo recibió cálido cómo siempre. —Joder...

Minho gimió fuertemente, llevando sus manos al abundante cabello negro, jalando sus cabellos cuándo Hyunjin comenzó a embestir, sacándole gemidos y lloriqueos a la vez que su cuerpo era amado por su pareja. Quién sostenía su pequeña cintura para mantenerlo quieto, dando estocadas cada vez más rápidas que lo hacían delirar.

—¡O-oh amor!. —gemia sin descanso. —T-tan bueno...N-no pares, p-por favor —balbuceo.

Hyunjin sonrió, mordiendo su labio ante la vista y sensación tan exquisita.

Por reflejo ante tanto placer, Minho tiró su cabeza hacia atrás para gemir libremente, exponiendo aún más su cuello niveo.

Hyunjin aprovecho esto, y escondió su rostro ahí, dejando besos y mordidas en la zona, marcandolo por completo. Minho gimió de manera ahogada, sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas por la exquisita sensación.

—¿Te gusta, cosita? ¿Mmh?. —dijo ronco, acercándose a sus labios. Minho asintió frenético, abrazando el torso de su novio, anclandose a la ancha espalda, rasguñando la piel. Hyunjin gimió ronco al sentir el satisfactorio ardor en la herida, viendo a Minho cerrar sus ojos y soltar un grito cuando tocó su próstata. —Abre los ojitos, mi amor. Quiero verlos.

Minho lo hizo, conectando su mirada con la del mayor, sintiendo que estallaría del placer cuando su punto dulce finalmente fue tocado. Lágrimas de placer comenzaron a caer.

—¡A-ahi, ahí! ¡S-sigue Jinnie!. —sollozo, sus piernas comenzando a temblar y su garganta doliendo levemente. —S-se siente tan bien...

Luego, Hyunjin se separó un poco, deteniéndose de repente. Antes de que Minho pudiese protestar, el pelinegro rápidamente tomo entre sus dedos la fina lencería que cubría su parte baja, rompiéndola en dos cómo si fuese simple papel, quitando también la parte de arriba, dejando al menor completamente desnudo. Subió ambas piernas esbeltas y temblorosas del menor a sus hombros retomando las duras embestidas.

—¡Jin!. —chillo al ver su prenda rota, soltando un gemido ante la mejora del ángulo. —¿P-por que...?

—Voy a comprarte muchísimas más, amor. —lo interrumpió, para luego unir sus labios en un beso necesitado que Minho rápidamente correspondió, olvidándose de inmediato de su prenda rota, y perdiéndose nuevamente en el placer. —No te preocupes por eso.

Ante la mejoria del ángulo, Hyunjin no tardó en encontrar su punto dulce otra vez. Minho gemía en el beso, aferrando sus manos a los hombros del contrario.

—H-Hyunnie me voy a correr. —sollozo al separarse, gimiendo de manera aguda cuándo Hyunjin tomó su miembro desatendido, masturbandolo al ritmo de las embestidas. —¡Ngh!

Hyunjin embistió con todas sus fuerzas, sintiendo también el conocido cosquilleo en su parte baja.

—¿Lo quieres dentro o encima, cosita?. —pregunto, sonando agitado pero con tono grave. —Tú sólo pídelo y yo lo cumpliré.

—¡D-dentro! P-por favor, Jinnie, correte dentro. —hipo, viéndolo entre sus pestañas empapadas, soltando un grito obsceno cuándo finalmente se corrió sobre su abdomen y la mano de Hyunjin. —¡Joder!

Instintivamente apretó más su entrada, Hyunjin gimió ronco al sentirlo apresar su pene de una manera asfixiante pero deliciosa. Dió las últimas estocadas directas en su próstata antes de correrse dentro del rubio.

Minho tuvo un fuerte espasmo y Hyunjin rápidamente lo abrazo, recostandose a su lado sin salir aún de su interior. El menor se aferró al abrazo, su cuerpo temblaba por completo y apenas podía dejar de llorar debido a todo el placer que sintió.

Se quedaron así unos minutos, regulando sus orbes y respiraciones, aferrándose al contrario aún estando unidos de esa forma. Todo era un silencio cómodo, únicamente escuchando el latir del corazón contrario.

Hyunjin dejó besos en su frente y mejillas, cualquier pedacito de piel que estuviese a su alcance era mimado por él.

—Gracias por esto, mi amor. —susurro sobre su oído, viendo a Minho reír con cansancio.

—No me debes agradecer. —respondio bajito, levantando su cabeza para mirarlo. —Pero me debes un conjunto nuevo.

Hyunjin se carcajeo, abrazando su cintura con cariño y posesión, atrayendolo más a él. Minho dejó sus manos en su pecho, acariciando este.

—Podemos ir pasado mañana a comprar todos los conjuntos que quieras. —ofrecio, dejando un pequeño besito en su nariz. —Te doy mi tarjeta.

—¿Y por qué no mañana?. —cuestiono.

—Porque mañana no vas a poder caminar. —respondio sin más.

Minho se sonrojo, dándole un fuerte manotazo en su hombro mientras se retorcía en el abrazo. Hyunjin estalló a carcajadas.

—Eres un idiota, no digas eso. —soltó frunciendo el ceño queriendo parecer molesto, más sin embargo termino riendo junto a Hyunjin.

—Te amo. —dijo el mayor. —Más de lo que te imaginas.

—Lo sé. Yo también te amo. —sonrio, llevando su brazo tras la nuca del pelinegro, acercando ambos cuerpos para juntar sus bocas en un beso dulce.

Tuvieron su correspondiente sesión de mimos, para luego levantarse e ir a tomar una ducha relajante. Hyunjin cargo a Minho al estilo princesa y los llevo a ambos al baño.

Llenaron la tina con agua y se metieron dentro, con Minho recostado sobre el pecho de Hyunjin, dejando que este lo mimara y limpiara.

Hyunjin le lavo el cabello con suavidad y cariño, dándole suaves masajes en la cabeza que dejaron a Minho somnoliento. Lo enjuagó con el agua tibia, para luego enjabonar su cuerpo con cuidado, dejando besos tiernos en su nuca que hacían a Minho sonreír.

Aquellos momentos íntimos eran los mejores para la pareja, no era algo sexual, sólo eran ellos dos compartiendo su espacio, su amor y cuerpo. Confiando plenamente en el otro, y desbordando amor y ternura por todos lados.

Al terminar de asear a los dos, Hyunjin envolvió al menor con una toalla, ayudándolo a ponerse la pijama y luego el ponerse la suya.

Le seco su rubio cabello, Minho disfrutando de la atención y delicadeza con la que Hyunjin lo trataba. Terminaron acurrucados en la cama, una vez cambiaron las sábanas por unas limpias, se aferraron al contrario sin decir mucho más, sólo cayendo dormidos, juntos cómo siempre, y amándose cada día con más intensidad.

Y al final del día, Hyunjin si obtuvo su mayor recompensa.