Capítulo 1
Otoño de 1972
Era una bonita tarde cuando una familia había llegado a un vecindario en Hurricane. Ellos eran nuevos en esa ciudad. Henry Emily era el padre de esa familia y venía acompañado de su esposa Margaret (nombre inventado no canónico), una niña de 6 años de nombre [____] Emily y una bebé de apenas unos meses de nacida que recibía el nombre de Charlotte Emily.Henry estacionó el auto enfrente de su nuevo hogar, la pequeña Emily bajó del auto feliz por haber llegado a su destino, con emoción espero a que su padre abriera la puerta y una vez lo hizo la niña entró a la casa.
—¡Wow!. —Expresó la pequeña mirando a su alrededor los pocos muebles que ya había.
—¿Te gusta mi pequeña princesa? —Su padre pregunto mirando a su niña con una sonrisa.
—Si papi, me gusta nuestra nueva casa. —[____] respondió con una sonrisa mientras daba pequeños saltos de emoción.
—Antes de que te muestre tu habitación vamos a bajar las maletas del auto y ayudarle a mamá con tus hermanos. —Henry ordenó mirando a su hija. La pequeña salió detrás de su padre y espero a que Henry le diera las cosas para meter.
Henry le pasó su mochila y ella fue a llevar la dentro, la niña salía y entraba de la casa ayudando a su padre con las maletas y otras cosas no pesadas para ella. Ella ahora estaba parada en medio de la sala de estar viendo a su padre bajar unas últimas maletas y cerrar el maletero del auto. Su madre pasó por su lado con los mellizos siendo llevados en su portabebé.
—[____] sube para ver las habitaciones. —Indicó la mujer. La niña fue tras su madre y cuando recibió la información de que su cuarto era la segunda del pasillo corrió emocionada. Ella al entrar dejó escapar un ruido de felicidad, su cuarto estaba pintado de un rosado muy claro y tenía una cama de color blanco, un pequeño escritorio y un armario grande para su ropa.
La niña caminó alrededor de su habitación viendo cada rincón y apreciando la decoración hasta que la voz de su madre la interrumpió.
—¿Te gusta tu habitación, mi dulce niña? —Interrogó la mujer con una voz dulce.
—¡Está más que bonita! —[____] observó a su madre respondiendo a su pregunta.
—Sabes, papá decoró cada lugar de la casa, por eso él viajaba mucho para poder decorar nuestro nuevo hogar antes de venir. —La madre de [____] le explico por qué Henry en los últimos meses no estaba en casa con ellos.
—Oh, ahora entiendo todo.
Esa misma tarde Henry salió y al regresar trajo pizza para cenar, los tres estaban sentados, comiendo la deliciosa pizza mientras los mellizos dormían tranquilamente en su habitación.
—Ya conseguí un trabajo —Henry informó mirando a su esposa.
—¿Y en dónde? —Preguntó su esposa.
—Se llama Fall Fest, trabajaré dando un espectáculo con marionetas. Será algo temporal. —Explicó, Henry se veía feliz de haber encontrado un trabajo tan pronto como llegaron.
Margaret agarró la mano de su esposo y sonrió.
—Me alegro por ti. No hay duda de que la suerte esta de nuestro lado.
Los dos adultos se miraban, la pequeña Emily observo ese momento entre sus padres y una sonrisa apareció en su rostro inocente.
—Papi, ¿me llevarás a ver tu espectáculo con marionetas?
—Posiblemente iremos, nena. —Esa respuesta de su madre le dio a la pequeña una ilusión por ver a su padre dar el show.
Los primeros días fueron un poco ocupados y complicados, adaptarse a un nuevo lugar era difícil para la pequeña Emily quien tenía que lidiar con los cambios en su entorno. Aún su padre no había encontrado una escuela para ella y mientras esos sucedía se quedaba en casa jugando y a veces ayudando a Margaret con las últimas cosas de la mudanza.Un lunes por la tarde, la niña estaba viendo de rodillas en el sillón mirando por la ventana hacia la calle, había varios niños jugando ahí afuera, ella no podía evitar desear salir y jugar con ellos pero su madre estaba muy ocupada como para mantenerla supervisada.
—¿Quieres salir a jugar, mi princesa? —La voz dulce de Margaret la sacó de sus pensamientos.
—Si mami, se ve divertido. —respondió levantando la morada hacia su madre.
—Está bien, mi niña. Ve y juega un rato con esos niños no habrá problema. Papá dijo que este lugar es muy seguro.
Los ojitos de ella se iluminaron, una sonrisa adorno su rostro infantil y prácticamente se bajó del sillón con un salto. Ella salió a jugar con su muñeca. Al principio quería ir con los otros niños, pero al final le dio pena y timidez así que solo se limitó a sentarse y verlos jugar. Estaba sentada hasta que alguien le tocó el hombro. La niña levanto la mirada y se encontró con un niño de cabello castaño y ojos azules.
—¿Quieres jugar conmigo? —preguntó el niño.
—Sí, me gustaría.
La pequeña se levantó y miro al niño frente a ella con una sonrisa.
—Me llamó Michael, ¿Cómo te llamas? —se presentó antes de preguntarle su nombre.
—Mi nombre es [____] Emily. —respondió sonriendo.
—Eres nueva, no te había visto por aquí. —afirmó Michael mirándola. —¿De dónde vienes?
—De una ciudad a unas horas de aquí, mi padre encontró una casa en venta y decidió comprarla —explicó Emily mirando su casa. —Tú debes ser de aquí supongo.
—Vivo enfrente tuyo, esa es mi casa. —Michael señalo la casa de en frente, era una coincidencia maravillosa que eran vecinos. Eso le alegraba a la niña y estaba feliz de haber conocido a un niño que fuera amable con ella.
—Entonces si juegas conmigo? —Michael volvió a preguntar nervioso sosteniendo la pelota entre sus manos.
—¡Si! ¡Vamos a jugar! —el entusiasmo de Emily era claro.