Red del deseo

Sinopsis

Era su primera sesión fotográfica, la ropa que Mina le había dado lo asustó, pero no creyó que gracias a ello, terminaría con las piernas temblando

Genero:
Erotica
Autor/a:
Eburin
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Red del deseo

#ElPoderDeUnaPrenda / El oráculo imperial de Skadi

Día 2: Mata pasiones

Shipps: KiriDeku

Fandom: BNHA

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Cada paso que daba hacia el estudio de Mina era un golpe en su conciencia. Cómo un pájaro carpintero haciendo su trabajo. Izuku se estaba arrepintiendo, no, corrección , ya se arrepintió. Su amiga lo había rogado para que fuera el modelo de su proyecto personal de fotografía, y él, incapaz de negarle un favor, había aceptado con la sonrisa nerviosa de siempre.

Pero ahora, la realidad lo golpeaba. Cómo esas veces en las que, como todo un introvertido en un ataque social, aceptas salidas y fiestas que, a la mera hora, te arrepientes de haber aceptado. Al llegar, el lugar estaba lleno de amigos de Mina, y entre ellos, uno captó su mirada de inmediato: Un pelirrojo alto y súper musculoso, un Adonis, un ser super sexy con el cual fantasear toda una vida.

—¡Izuku, llegaste! —Gritó la pelirosa muy feliz, acercándose con un bulto en manos —Ten, ponte esto —dijo feliz, ignorando a Izuku que parecía embobado con el sujeto pelirrojo —Es de un estilo andrógino y rudo ¡te verás genial! —le había explicado Mina.

Con las mejillas en llamas, tomó el atuendo y se encerró en el vestidor. Al desdoblar las prendas, el arrepentimiento se volvió en una confirmación y en un nudo en el estómago. No era lo que había imaginado.

Ese chaleco apenas cubría parte de su torso y esa camisa de red no servía para cubrir nada, lo único salvable era aquel short de mezclilla.

Se puso la camisa de red primero. La prenda elástica y con agujeros se ajustó a su torso como una segunda piel, el short holgado, que al menos le daba una sensación de familiaridad y las calcetas blancas y flojas que se dejaban caer alrededor de sus tobillos y por último, el chaleco holgado con capucha, era fresco gracias a las aberturas de la manga. Suspiró y se agachó para atarse los tenis, pero el amplio costado del chaleco se abrió como una cortina.

En el espejo, vio su atuendo abriendo los ojos por sorpresa. Su torso, abrazado por la red negra de la camisa era muy atrevido, y más si el chaleco no ayudaba a ocultarlo.

—No puedo salir así —chilló asustado.

—¡Izuku, date prisa! —la voz de Mina los espantó.

Con el corazón a nada de salirse de su pecho, salio del vestidor y el estudio de repente le pareció enorme y lleno de ojos. Vio a Mina ajustando su cámara y... a él.

El chico pelirrojo con cuerpo de infarto estaba acomodando las luces y reflectores. Llevaba el cabello levantado en una pequeña coleta baja y una camiseta negra. Sus ojos, de un color rojo brillante, barrieron el lugar y se clavaron en Izuku.

Y no se apartaron.

El rubor de Izuku se intensificó. Esperaba una mirada de burla o de ectrañess, pero lo que vio en esos ojos fuego fue otra cosa: interés genuino. Admiración. Calor.

—¡Wow, IzuBebe, te ves hermoso! —gritó Mina, haciendo que el pelivede quisiera esconderse bajo tierra —Eres el modelo PERFECTO, Eiji —le dijo al chico guapo— ¿Qué te parece?

Eijiro, le dió una sonrisa enorme e intensa, sin apartar los ojos de Izuku —Sí. Definitivamente... perfecto.

La voz de Eijiro resonó grave y segura en el estudio, recorriendo la espalda a Izuku como hormigueo. Mina sonrió satisfecha y los agrupó a todos.

—¡Posiciones! Izu, quiero algunas contra esa pared de ladrillo. Relájate, fluye. —Dijo mientras lo guiaba a la pared —Eiji, tú ayúdame con el reflector, quiero hacer brillar a este bombón!

Izuku vio a Eijiro trabajar, como sus músculos se pensaban al hacer fuerza y no pudo evitar morderme el labio. Un codazo de Mina fue suficiente para despertarlo y verla sonreír con picardía.

—Es un papucho, ¿no? —Dijo de forma cómplice —Ye lo presentaré si me prometes ser la dama de inor principal en su boda

—Minaaaa! —Chilló Izuku cubriéndose la cara.

—Ya ya, te lo presentaré bien cuando terminemos las fotos ok? —dijo mientras le ponía polvo en el rostro para no brillar tanto.

Los siguientes minutos fueron una tortuga agridulce para Izuku. Cada click de la cámara de Mina era un susto y un paso más cerca a terminar. Cada instrucción de "Gira un poco", "Inclina la cabeza", "Mira por la ventana" las seguía con una timidez y torpeza que, sin querer, resultaba ser la pose más natural y seductora posible

Y detrás de todo, durante cada cambio de pose, en cada click de la cámara, sentía la mirada de Eijiro. Una mirada intensa. Se sentía acorralado; Eijiro era el lobo y él, un conejito. Aunque, si se lo preguntaban, Izuku quería ser comido por el lobo, y no precisamente como la naturaleza indica.

—¡Y eso es todo! ¡BUEN TRABAJO, EQUIPO! —gritó Mina aplaudiendo, y el resto del estudio se unió—. ¡Izuku... ERES UN DIOS! ¡Son las mejores fotos que le he hecho a un modelo! —chilló, emocionada, abrazándolo y acercándose a su computadora para pasar las fotos de la cámara a su laptop.

Izuku sonrió, sintiendo que el arrepentimiento de haber venido se desvanecía al recordar porqué había aceptado. Sintió una mano en su hombro y volteó encontrando al pelirrojo muy cerca de su rostro.

—Kirishima Eijiro, a tu servicio, lindura —Dijo con su voz grave por la emoción.

La mano en su hombro se deslizó lentamente hacia su espalda, un contacto firme y sensual.

—Esa prenda... —su voz era un susurro áspero que solo Izuku podía sentir, su aliento caliente en su oreja— se ve bien en las fotos. —Dijo von una sonrisa que le hacía temblar todo —Pero estoy muriendo por ver cómo se ve en el suelo de mi habitación.

Izuku contuvo el aire, el temblor centrándose en sus piernas. —¿Y... y tu servicio incluye ayudarme a quitármela? —logró susurrar Izuku, desafiándose a sí mismo.

La sonrisa que Eijiro le dedicó fue fuego puro —Lindura, mi servicio incluye todo lo que tú me pidas.