Susurro de una máscara olvidada
Felix siempre había sido una persona curiosa, el que devoraba películas de terror en noches de insomnio y se perdía en las sombras de las historias góticas.
Todo empezó una tarde de lluvia en Seúl, cuando Hyunjin había salido a hacer unas compras, Felix se acurrucó en el sofá de su habitación compartida envuelto en una manta y el control remoto como arma.
Encendió y estaba en vivo una película de los 80: "Eyes Wide Shut" , esa joyita que prometía misterio y seducción envuelta en máscaras venecianas.
Al principio, Felix se rio de lo ridículo que parecía Tom Cruise disfrazado de aristócrata decadente, pero luego... algo cambió. Las máscaras no eran solo accesorios; eran velos que transformaban lo cotidiano en lo prohibido.
Ocultaban identidades, pero revelaban deseos crudos, primitivos.
En una escena donde los personajes se entregaban a un ritual anónimo, Felix sintió un cosquilleo inesperado en la nuca, bajando por su espina dorsal hasta asentarse en su entrepierna como un fuego lento.
-¿Qué demonios? -murmuró para sí mismo pausando la película para buscar otra que le haga olvidar ese raro momento, para bien o para mal vio a un personaje de Scream con máscara y de golpe apagó el televisor.
Su mente lo traicionó e imaginó a Hyunjin, su Hyunjin, con una máscara cubriendo esos ojos felinos y labios, su cuerpo esbelto moviéndose en la penumbra, anónimo pero inconfundiblemente suyo.
El fetiche nació allí, en ese sofá lleno de palomitas, como un secreto que se enredaba en su mente.
Felix no era virgen en fantasías había soñado con Hyunjin de mil maneras, en la ducha del dormitorio, contra la pared de una tienda, incluso en un estadio vacío bajo luces parpadeantes, pero esto era nuevo.
Quería follar con Hyunjin enmascarado, sentir el roce de la tela contra su piel mientras susurraba obscenidades al oído de un amante que no podía ver, solo sentir.
-Mierda Felix de tantas cosas tenías que imaginarte eso ¿en serio?" -se regañó, pero su cuerpo ya respondía, endureciéndose contra los pantalones de pijama.
Se tocó despacio, imaginando las manos de Hyunjin guiadas por el anonimato, explorando sin vergüenza.
Dejó el control del televisor en una mesita de noche con el corazón acelerado. ¿Cómo demonios le dices a tu novio que quieres que se vista como un demente libertino para que se meta entre tus piernas? Hyunjin era todo pasión y risas, pero también sensible, el tipo que se sonrojaba con un beso robado.
Así Felix decidió que haría caer a Hyunjin como en un juego, algo juguetón para Halloween que se acercaba. "Disfraz de pareja", pensaría en voz alta.
"Máscaras, para que sea misterioso" y entonces, en el calor del momento, soltaría la bomba, que quería que Hyunjin se la metiera con esa máscara puesta, para que pudiera cabalgarlo hasta que ambos jadearan como animales en celo, pero primero, tenía que planearlo.
No podía ser torpe; tenía que ser romántico, sexy, con un toque de humor para que Hyunjin no pensara que se había vuelto loco.