💋. I get wet at the thought of you
Dejó los platos sucios en la cocina sin siquiera ordenar, mañana temprano haría la limpieza de todo el departamento así que no había de qué preocuparse. En cuanto San se fuera a su trabajo de los sábados como ayudante general, él tomaría toda la mañana para hacer una limpieza profunda a su pequeño hogar.
Con una sonrisa y limpiando sus manos en un trapo de gatitos que dejó abandonado en la barra de la cocina después, regresó a la sala donde San seguía sentado en el suelo, estudiando sin detenerse, escribiendo como loco mientras tenía todas sus libretas y libros abiertos por toda la mesita del centro en la que YunHo había estado también hace unas horas antes de irse. Se sentó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro.
—¿Te falta mucho? — le preguntó en un susurro al que San respondió levantando la cabeza y observando desde arriba a su tierno novio. Le sonrió y WooYoung no podía parar de pensar en lo lindo y sexy que se veía con el cabello desordenado, lentes y ropa casual.
—Solo tengo que estudiar tres temas y ya.
—Mm — vio el reloj de la pared brevemente —Pero ya es tarde, ¿No vas a estudiar mañana con YunHo?
—Me dijo que estudiaría con MinGi.
—¿Y tú le crees?
—Obvio no — rodó los ojos mientras bufaba y WooYoung se reía a su lado de forma disimulada —Estoy seguro de que lo menos que van a hacer es estudiar, y ese hombre lo que necesita es estudiar y si no lo hace la va a cagar y va a llorar y no quiero soportar una semana entera de ese imbécil quejándose.
—Bueno, es fin de semana Sannie — abrazó el bicep ajeno, acomodándose contra su cuerpo como si fuera una enorme almohada —Él necesita descansar, no se puede poner a trabajar el cerebro sin un buen descanso — luego, con una mirada inocente, levantó la cabeza para ver a su novio a los ojos —, tú deberías hacer lo mismo.
—Sabes que no puedo — torció la boca ligeramente decepcionado, obligando a WooYoung a que soltara su brazo para acomodarlo contra su pecho y acariciarle el cabello con roces demasiado efímeros, WooYoung cerró los ojos, prefería fingir que estaba dormido que tener que escuchar lo mismo otra vez —Los sábados trabajo para poder pagar el departamento, y esta semana que viene tengo exámenes importantes y lo sabes, tengo que estudiar mucho.
—Pero casi no estás en casa — hizo un puchero —Y cuando estás no me haces caso porque estás estudiando o tienes tarea.
—Sabes que me encantaría pasar tiempo contigo — besó su sien, sacándole una sonrisa pequeña —, pero ahora nos tengo que mantener, somos una pareja y tú eres mi prioridad, ¿Lo entiendes?
—Lo entiendo — suspiró agotado —Pero igual quisiera ayudar también, no sé, regresar a mi trabajo con los gatitos o algo así.
—No WooYoung — casi sonó molesto, WooYoung juraba tener un escalofrío apenas la voz gruesa y profunda de su novio pronunció su nombre con esa rudeza —Yo me encargo de esto, yo te saqué de tu casa así que yo te voy a mantener, te voy a dar un techo, un hogar, una estabilidad y aunque ahora mismo no puedo darte una universidad, lo haré en unos meses, solo tengo que ahorrar y te inscribirás de nuevo para que continúes con tu carrera, luego tendrás un trabajo de lo que te guste y nos podremos casar, ¿No suena mágico eso?
WooYoung soltó una ligera carcajada, cubriéndose la boca tímidamente antes de darle un ligero golpe en el pecho. Tomó aire para tranquilizarse, volviendo a su posición casi recostada sobre el cuerpo de San quien, con su cariño y delicadeza de siempre, rodeó su cuerpo con sus brazos y lo cobijó.
—Suena muy mágico, Sannie — sin embargo la emoción no le duró mucho porque de inmediato borró su sonrisa —, pero aún así me gustaría ayudarte, al menos déjame vender en línea, puedo vender toda mi ropa de marca.
—No, no hagas eso, no hace falta — acarició sus brazos, dándole calor —Estaremos bien, te lo prometo.
WooYoung quería creerle, pero lo cierto es que San le preocupaba muchísimo.
Le encantaría decir que su vida de libertad tras irse de casa de sus padres era color de rosa, viviendo con su novio en un departamento de ambos, despertando juntos, teniendo sexo todos los días, desayunando rico, comiendo juntos, teniendo cenas románticas en el sofá y esas cosas de pareja que salían en las películas y los libros, pero lo cierto es que nada de eso era así, o al menos no tan seguido.
Apenas decidió irse de las ataduras de sus padres, estos dejaron de darle dinero y todas sus tarjetas quedaron canceladas, ya no pudo ir a la universidad porque sus padres dejaron de pagarla y San al ver el precio de la mensualidad casi se pone a llorar. Le pidió perdón muchas veces por entorpecer sus estudios, pero WooYoung lo tranquilizó diciendo que tomaría un curso de inglés para mantenerse ocupado y además se dedicaría a su hogar, al inicio San estaba reacio, pero WooYoung no quería que su novio se metiera en cualquier cosa con tal de conseguir dinero, así que el tema quedó ahí y WooYoung inició un año sabático, aunque era probable que no continuará con la universidad y se quedara como amo de casa.
Y no es que pusiera queja, de hecho le gusta mantener limpio su hogar, esperar a San con platillos ricos, tomar cursos de crochet, bordado, costura, idiomas, dibujo, guitarra y hasta un taller de lectura. Era divertido sentirse como una madre dedicada al hogar que tenía que esperar a que su marido llegará del trabajo, y le gustaba, bastante de hecho. Ya hasta podía imaginarse perfectamente con niños corriendo por todos lados.
No obstante sabía que San no romantizaba tanto su vida como él. Para San, ellos estaban llenos de deudas, con cosas que pagar, gustos que reprimir y citas canceladas porque no había dinero. Lo cierto es que WooYoung a veces se sentía algo extraño de que no tuviera los lujos de antes, pero tenía a San y eso era suficiente, además le siguió enseñando a tocar el violín y esos momentos juntos siempre los atesoraba, porque le recordaba la mágica forma en la que se conocieron.
Y si, podían tener gastos interminables, cosas que pagar, un estilo de vida más sencillo y problemas financieros, pero estaban juntos y WooYoung estaba dispuesto a ayudar a San con lo que sea que pudiera.
San era como su príncipe azul, un hombre que estaba dispuesto a cargar con todos los problemas a pesar de necesitar ayuda, siempre buscaba una solución, le compraba lo que quería cuando podía y seguía siendo un romántico de primera, además de ser magnífico en el sexo aunque esas noches sean casi escasas.
San es tan perfecto que podría derramar lágrimas pensando en él, y no exactamente de los ojos.
Una sonrisa lasciva se le escapó, pero antes de llevar su imaginación a otros rumbos, San suspiró profundamente.
—Perdón — le dijo, asustandolo un poco —Mañana me van a mandar a entregar algo a una plaza, ¿Quieres que te traiga algo?
—¿Un regalo? — levantó atento la cabeza y San casi podía ver los ojos de su novio brillando como las estrellas mientras irradian felicidad. Asintió.
—Pídelo y lo consigo.
WooYoung soltó una especie de chillido agudo apenas San le dijo eso y no tardó ni dos segundos en alejarse para sacar su teléfono y buscar algo con urgencia al mismo tiempo que la sonrisa aumentaba en su rostro. Cuando encontró lo que buscaba, se mordió el labio inferior y sin poder ocultar su euforia le enseñó la foto a San de un suéter rojo.
—Esto salió en la nueva temporada de la marca de ropa que me gusta ¡Y yo lo quiero! — San tomó el teléfono, sin dejar de prestarle atención a su novio —Salió apenas, YeoSang me lo enseñó y le dije que te preguntaría pero con todo lo que ha pasado la verdad se me olvidó.
San deslizó hacia abajo, buscando el precio del suéter que tanto anhelaba su bonito novio. Era de un diseño que la verdad no ubica, no conocía mucho de los gustos de WooYoung a simple vista a menos de que le dijera qué era, se veía casual, tenía cierre así que podía ocuparla de la forma que quisiera, y aunque se veía bastante bonita y a su novio le quedaría perfecta, el precio casi lo hace vomitar.
Mierda, ¿Cómo decirle que no lo puede comprar porque apenas y puede ahorrar la mitad? Ni la miserable mitad, a decir verdad.
Pero al ver de nuevo esos ojitos, no pudo decirle que no.
—Te lo compraré.
No sabía cómo iba a hacerlo, pero ver a WooYoung gritando de felicidad y casi brincando le hizo sentir como el hombre más poderoso del planeta, aquel que podía hacerlo todo y conseguiría ese bendito suéter, aunque no tenía ni idea de cómo iba a hacerlo, por su WooYoung haría lo que sea y él va a conseguir ese suéter cueste lo que cueste.
WooYoung se le lanzó encima tan repentinamente que a San le costó atraparlo, luego le llenó el rostro de besos, probablemente dejándole marcas de ese labial rojo que a San le fascina una eternidad. Al inicio era un juego inocente, besitos por todo el rostro y risitas traviesas cuando se veían a los ojos, sin embargo cuando sus labios se tocaron una chispa amenazante nació entre ambos y sus lenguas compartiendo saliva fue el elixir que hizo falta para terminar de encender el fuego que hacía días yacía apagado.
Sus cuerpos estaban calientes y sudorosos para cuando se separaron, dejando que un hilo fino de saliva conectará sus labios antes de que se rompiera cuando WooYoung pasó su lengua por sus belfos. Suspiró contra su boca, caliente y pausado, inclinándose contra San para casi subirse a su regazo al mismo tiempo que colocaba las manos sobre su fornido pecho, comenzando a masajear los pectorales de su novio.
—¿Debería pagarte por el regalo? — preguntó provocativo y mostrando un sonrisa traviesa. San soltó una risita, cerrando los ojos cuando sus manos se deslizaron con disimulo hasta las caderas de WooYoung.
—No hace falta, amor.
—Bueno pero hace mucho tiempo no lo hacemos — hizo un puchero, dibujandole círculos imaginarios en el centro de las clavículas —Siempre llegas cansado y no quieres follar conmigo.
—No es que no quiera — lo besó brevemente, mostrándole su punto con un movimiento suave de sus manos acariciando los glúteos prominentes sobre su regazo —Tengo mucho trabajo los sábados y de lunes a viernes tengo universidad y más trabajo, termino agotado mi amor.
—Bueno, pero mañana entras hasta las once, ¿No? — se acercó más, transformando una inocencia y dulzura en pura pasión y lujuria ardiente —Te puedo ayudar con el estrés.
—Tú si sabes cómo endulzar el oído, ¿Verdad? — soltó una risita mientras negaba, tomando desprevenido a su novio quien soltó un grito agudo en cuanto San lo cargó al estilo nupcial, dándole la misma sonrisa atrevida —Hagamos esto como se debe.
WooYoung casi podía explotar de felicidad en cuanto los pasos de San se acercaron a la habitación que compartían, esa misma donde la primera noche juntos viviendo en el mismo lugar se prometieron tantas cosas que cualquiera les diría que jamás se cumplirían, sin embargo con alguien como San a su lado realmente dudaba de eso, porque ese hombre es capaz de hacer hasta lo imposible por complacerlo.
Él por su caso ya no tenía muchos recursos para pagarle más que su amor, cariño, compañía y sexo apasionado, ya no tenía el dinero para darle o los regalos para obsequiarle, pero tampoco es que San le pidiera muchas cosas, porque él seguía diciendo que su novio era su prioridad y nadie más que él.
Ni siquiera se dio cuenta cuando entraron a la habitación hasta que San lo dejó caer en la cama, levantándose para quitarse la blusa y dejar su pecho al descubierto; WooYoung sonrió de lado, tomando asiento en la cama para tomar ambos músculos con las manos y moverlos en círculos mientras San seguía sus acciones, ligeramente avergonzado. Aún no entendía el extraño fetiche de WooYoung con los pectorales pero bueno, ¿Quién era él para negarle algo a ese hermoso hombre?
—¿Me dejarás estar arriba esta vez? — le preguntó sin dejar de tocarlo. San abrió los ojos, sorprendido, pero no negó.
—¿Quieres estar arriba?
—Creo que nunca te he montado como se debe — se encogió de hombros —Quiero mostrarte de qué estoy hecho.
San tembló ligeramente de expectativa, sintiendo como WooYoung alejaba sus manos para tomarlo de las suyas y arrastrarlo hasta la cama, dejándolo sentado en el centro de ella con la espalda apoyada en las almohadas. WooYoung sonreía como todo un diablito travieso, bajando por el cuerpo de San hasta su pantalón que le terminó bajando de un jalon junto con la ropa interior, dejándolo desnudo a su merced. San tenía ligero miedo, pero no de terminar lastimado, sino como un miedo de lo que WooYoung era capaz de hacer con tal de volverlo loco y llevarlo a su límite.
Cuando su novio tomó entre sus manos el enorme falo, pensó que le daría una mamada, pero no pasó, en lugar de eso comenzó a subir y bajar su mano con mucha lentitud, sin dejar de mirarlo con esa extraña expresión de burla y advertencia que le decía explícitamente que iba a terminar enloquecido.
WooYoung dejó de tocarlo, quitándose frente suyo la ropa hasta quedar iguales y, rápidamente, subió para sentarse en sus muslos dejando que ambas entrepiernas estuvieran demasiado juntas. Las tomó entre sus manos, masturbándolo con su pene y manos, juntando ambos falos hasta que los gemidos se hicieron un poco más sonoros. San sentía el pene de WooYoung contra el suyo, tan caliente y palpitante que no era capaz de contenerse un segundo más, sin embargo su bonito novio pareció darse cuenta de esto que inmediato se alejó, levantando la cadera para alinear el pene a su entrada y bajar manteniendo su mirada intensa sobre los ojos de San.
—¿Te gusta lo que ves? — lo sedujo, bajando poco a poco por su entrepierna, San sintiéndose como en el cielo mientras más percibía el calor interno de WooYoung —Estás muy duro, cariño.
—Ya extrañaba esto — se sinceró, tomando las caderas de su novio para bajarlo de golpe y sacarle un gemido agudo —Extrañaba sentirte y escucharte.
—Pues no parecía, estabas mas concentrado en ir a tu estúpido trabajo que en pasar tiempo conmigo — lo miró con ojos entrecerrados, luciendo ofendido mientras San le acariciaba la piel de los muslos como consuelo.
—No digas eso, sabes que amo pasar tiempo contigo pero el dinero-
—Si, como sea — mordió su labio inferior, utilizando el abdomen de su novio para impulsarse hacia arriba y bajar de un movimiento rápido que les sacó gemidos a ambos —Mierda… San.
—¿Necesitas ayuda? — intentó levantarlo, pero WooYoung negó.
—Yo lo hago — apartó las manos ajenas, volviendo a repetir el mismo movimiento —Carajo, ya hasta había olvidado lo que se sentía.
—Perdón — susurró avergonzado, sin embargo WooYoung estaba más hipnotizado por el placer que concentrado en contestar lo que sea que San había dicho, este por su parte solo vio a su novio brincar sobre su pene, utilizando sus piernas como impulso cuando levantó la cabeza y gimió hacia el cielo.
San se aferró a las sábanas, apretando los dientes y soltando gruñidos cada vez que WooYoung apretaba su pene y lo acariciaba con sus calientes y resbaladizas paredes. Los sonidos de sus pieles colisionando fue el único sonido que llenó la habitación acompañado de gemidos altos que desgarraban la garganta de WooYoung y le hacían soltar lágrimas de placer. San estaba hipnotizado por el aspecto desecho de su novio que no pudo aguantar un momento más en ponerle las manos encima para colocarlas sobre sus nalgas y darle palmadas fuertes que hicieron eco por toda la habitación y le sacaron gritos.
WooYoung bajó la mirada para ver a su novio por encima de las lágrimas, subiendo poco a poco las manos hasta posarlas en sus hombros y tomar aire antes de hablar.
—No puedo más — susurró exhausto —Hazlo tú, Sannie.
—Tranquilo — le dejó un beso en la mejilla sonriendo dulce al final —Yo me encargo, agárrate fuerte.
WooYoung asintió, abrazando a San para ocultarse en la curvatura de su cuello cuando sintió como las manos ajenas lo tomaban de la cintura y enseguida los brazos ya lo estaban rodeando para hacerlo levantar, bajándolo de un movimiento brusco que sacó gemidos en ambos.
San estaba motivado por los gemidos de su novio sobre su oído que volvió a hacer ese mismo movimiento una y otra vez, sintiendo poco a poco la humedad de WooYoung mezclada con su semen cada vez que salía hasta salpicar y ensuciar las nalgas de su novio. Estaba dando en su punto, lo sabía por la forma en la que temblaba y sus manos buscaron donde aferrarse llevándolo a su espalda donde le dejó arañazos. San gruñó en una mezcla satisfactoria de dolor y placer, ensuciando sus muslos por los fluidos de WooYoung y su semen hasta que en un gemido tendido Jung tuvo un orgasmo fuerte que les manchó el abdomen.
Sin embargo San no le dio truega, levantándole otra vez para seguir penetrando hasta que su hinchado pene fue asfixiado por el interior resentido de WooYoung al punto que sintió como lo exprimia hasta hacerlo venir, llenando su interior a explotar, provocando que su esencia se escapara hasta sus muslos y las sábanas.
WooYoung respiraba cansado contra su oído, ambos intentando respirar con tranquilidad otra vez hasta que San fue el primero en recomponerse para acomodarlo sobre la cama y acariciarle su silueta con los dedos y una mirada fascinada.
—¿Mañana vas a desayunar conmigo? — le preguntó con grandes ojos, llamando la atención de San quien al inicio se vio dubitativo y luego asintió.
Intentó no pensar que eso había sido sospechoso y simplemente dejó que San le contestara.
—¿Te gustarían unos waffles? — WooYoung asintió eufórico, cerrando los ojos cuando San le acarició el cabello.
—Con fruta encima y un licuado.
—Anotado — besó su frente —Descansa mi amor.
—Descansa — bostezó —Te amo, Sannie.
—Tambien te amo.
La voz de WooYoung ya no volvió a sonar después de que entró en un estado profundo de sueño. San por su parte se quedó en la misma posición, acariciando su cabello, pasando los dedos de forma fugaz por la bonita curva de su novio que su formaba entre su cintura y sus deliciosas caderas. Sonrió orgulloso, tan feliz de tener a tan hermoso novio que fallarle se sentía jodidamente mal.
Pero tenía que hacerlo.