Cap 01
POV. EMMA...
—Cariño, date prisa. Si no, llegarás tarde —me grita mi madre desde el primer piso.
—Ya voy, no tardo —le grito de vuelta.
Hoy por fin es mi fiesta de graduación. En tan solo unas cuantas horas estaré viajando junto con mis padres a una nueva ciudad porque ingresé a la universidad de mis sueños.
Me miro en el espejo una última vez, convencida de que me veo bien, y comienzo a bajar los escalones. Abajo ya se encuentra mi novio Dany, que justamente trae una corbata que hace juego con mi vestido de color verde.
Mis padres nos toman varias fotografías e incluso me tomo algunas con ellos para después despedirse de nosotros. Dany, como siempre siendo un caballero, me abre la puerta del auto y cuida que suba sin problemas.
Dany sube después y maneja emocionado, al igual que yo, por lo que nos espera al llegar. Según había escuchado, habían contratado incluso a un DJ para que la fiesta fuera de lo mejor.
Llegamos e ingresamos al lugar. Varios amigos y compañeros de la escuela nos saludan conforme Dany y yo nos vamos adentrando.
Lo primero es bailar. El encontrar una mesa queda en un segundo plano. Bailamos un rato y después buscamos una mesa. Bebemos un poco, comemos, charlamos y bromeamos. Me la estoy pasando increíble.
Las horas pasan, al igual que los tragos y las canciones. No tengo ni idea de qué hora es, solo sé que me duelen los pies por tanto bailar.
Aunque la fiesta aún no termina, salimos del lugar. No es solo nuestra graduación: Dany y yo nos vamos a separar.
Dany no aplicó a ninguna universidad. Al parecer, a pesar de la insistencia de sus padres, él no quiso estudiar la misma carrera que ellos (medicina) y quiso tomar un año sabático para saber qué es lo que quiere de su vida, y ¿quién soy yo para juzgar?
Yo, por mi parte, desde hacía unos dos años me había interesado la carrera de Leyes. No sé por qué me interesó convertirme en abogada, pero mis padres me apoyaron en ello e incluso compraron una casa cerca de la escuela.
No es que sean sobreprotectores (bueno, un poco), pero no le veo nada de malo a que ellos quieran cambiar un poco de aires. Mis padres me tuvieron cuando ya eran grandes; por ello, ambos ahora mismo ya están jubilados.
La universidad queda en una ciudad que más bien parece un pueblo, y esa aura de tranquilidad y la cercanía de todo fue lo que a mis padres les terminó de convencer para mudarse.
Dany se quedará aquí y yo estaré a unas seis horas de viaje en auto. Aunque nunca me he visto en una relación a distancia, Dany me convenció de que así fuera, de que nos diéramos la oportunidad de funcionar a pesar de la distancia.
Al salir de la fiesta nos dirigimos al departamento del hermano de Dany. El hermano de Dany no solo es mayor que él y es independiente, sino también que, por su trabajo, se ve en la necesidad de viajar y por esa razón su departamento ahora mismo está a nuestra disposición.
Solo cruzar la puerta, Dany y yo comenzamos a besarnos. Él toma uno de mis pechos con sus manos y yo tomo por encima de su ropa su miembro, que de inmediato reacciona a mi toque.
—¡Oh!... Emma... —gime Dany sobre mi hombro desnudo.
Sus manos suben por mi muslo y de inmediato sus dedos ya están rozando mi intimidad sobre mis bragas.
Su boca está en uno de mis pechos. Lo muerde suavemente mientras sus dedos están jugando con mi intimidad.
Bajo el cierre de su pantalón y saco su miembro. Lo masturbo al mismo tiempo que él me masturba a mí. Me gira y yo pego mis manos en la pared. Sube mi vestido, mueve mis bragas y me penetra con fuerza, y yo ahogo un gemido. Mientras me penetra, una de sus manos estimula uno de mis pezones y con la otra está estimulando mi clítoris.
Unos minutos después llego a mi orgasmo. Quedo nuevamente frente a Dany y lo jalo por la corbata para seguir con lo que estábamos haciendo en la habitación.
A la mañana siguiente, la alarma de mi teléfono es lo que me hace despertar. Siento un enorme dolor de cabeza, también algo de dolor en mi intimidad (a veces Dany es algo brusco) y también me están matando los pies.
Me levanto y Dany aún está desnudo y completamente dormido a mi lado. ¿Cómo es que no escuchó la alarma? No importa, yo tengo que irme; le prometí a mis padres que llegaría a cierta hora para iniciar nuestro viaje.
Me visto y, al hacerlo, noto algunos moretones sobre mis pechos y sobre mi vientre. No digo nada; aunque en más de una ocasión le he pedido a Dany que no lo haga, aun así no se le quita esa maña. Según él, es una manera de decirme, o más bien mostrarme, que si estoy con alguien más, sepan que yo le pertenezco.
Las marcas, o más bien la necesidad de Dany de me marcarme como suya, es lo que me hace dudar de nuestra relación. Tiene más de un año con lo mismo y la realidad es que yo no he visto ni he estado con nadie que no sea él.
Salgo del departamento descalza. Ni loca pienso en ponerme nuevamente los tacones, aunque sé que al llegar a casa tendré que obligatoriamente darme una ducha.
Al salir del departamento no camino mucho hacia la salida y pido un taxi que me deja en la entrada de mi casa.
Ingreso por la puerta trasera. Sé que es temprano y la verdad es que no quiero que mis padres me vean llegando a estas horas, aunque no es un secreto para ellos que soy sexualmente activa; aun así me da vergüenza hablar con ellos sobre ese tema.
Subí las escaleras a toda prisa y me metí en mi habitación. Tomé el cambio de ropa que ya había dejado listo un día antes e ingresé en el sanitario para darme una ducha.
Normalmente, cuando tomo una ducha, tardo algo de tiempo; me gusta la sensación del agua caliente recorrer mi cuerpo, pero el día de hoy tenía que hacer todo de manera rápida porque ya casi era hora de que mis padres estuvieran sentados a la mesa con el desayuno servido.
Después de la ducha me cambié. Todo ya estaba listo. Solo la ropa que traía puesta la metí rápidamente a una bolsa y bajé las escaleras, en donde, como dije antes, mis padres ya me estaban esperando.
—Hola, mi amor. ¿Cómo te fue? —me pregunta mi padre.
—Súper bien, aunque estoy muy cansada; bailé muchísimo.
—Qué bien. ¿Ya lista para irnos? —pregunta mamá.
—Claro que sí, estoy ansiosa.
Los tres desayunamos con calma. Mis padres son de ese tipo de personas que tienen todo fríamente calculado: los tiempos, los lugares, el destino.
Tan así que, cuando les confirmé que había ingresado a la universidad que quería, ellos me dieron la noticia de que ya habían escogido casa y que solo faltaba mandar el dinero para pagarla.
Al terminar el desayuno subimos las maletas al auto. Los muebles y todas las cosas grandes las llevaría un camión un poco después.
Al subir al auto, vi cómo llegaban las personas de la mudanza con un enorme camión. Mi padre habló con ellos unos minutos más y después subió al auto y arrancó hacia nuestro nuevo destino.
Antes de que papá llegara a la autopista, le mandé un mensaje a Dany diciéndole que le llamaría en cuanto llegara; después de eso, me acosté en el asiento trasero en posición fetal, cerré mis ojos y me quedé dormida.
No sé exactamente qué pasó. Solo sé que caigo entre los asientos y, aunque intento moverme, no puedo. Es como si me hubiera quedado atrapada.
—¡Papá!... ¡Mamá!... —los llamo, pero ninguno me responde.
Nuevamente intento moverme, salir de entre los asientos y no puedo. ¿Pero qué pasó? Sé que no nos estamos moviendo. No recuerdo haber escuchado que frenara o algún impacto.
Busco en el bolsillo trasero de mi pantalón mi teléfono y, aunque me es difícil, logro tocar la parte trasera de mi pantalón, pero mi teléfono no está.
No sé cuánto tiempo sigo luchando por levantarme, por moverme de donde estoy y no puedo. También sé que llamo a mis padres y no me contestan; tampoco los puedo ver, aunque mi cabeza está más cerca del asiento de mamá, aun así no puedo ver nada.
—¡AQUÍ HAY ALGUIEN CON VIDA! —escucho que gritan a lo lejos.
El ruido del metal y no sé si sean sierras es todo lo que puedo percibir a mi alrededor. Después siento cómo unas manos me toman y me ayudan a salir del vehículo.
Me duele un poco la cabeza y siento el cuerpo un poco entumido, pero nada más. Al salir del auto, mi vista gira en automático hacia él y...
Me quedo clavada en el suelo. Sé que me quieren mover, pero yo no quiero moverme; es más, estoy peleando porque me suelten y no me dejan.
—¡PPPAAAPPPÁÁÁ!.... ¡MMMAAAMMMÁÁÁ!... —grito con todas mis fuerzas.
Quiero ir con ellos, pero alguien me ha tomado por la cintura y no me deja ir. No puede ser, ¿por qué? No lo entiendo.
El auto de mi padre literal está debajo de una caja de carga de un camión. Solo se ve la mitad del auto y la puerta trasera hecha pedazos (que fue por donde me sacaron a mí).
No se necesita ser un experto para saber lo que les pasó a mis padres y, aun así, quiero correr hacia el auto, aunque este esté totalmente aplastado debajo de aquel camión.
La persona que me sostiene no me suelta a pesar de que sigo peleando con él y a pesar de que sigo gritando una y otra vez a mis padres; estos no me contestan.
Mis rodillas tocan el asfalto y mis ojos se niegan a ver hacia otro lado. ¿Qué pasó? ¿Cómo pasó? ¿Por qué pasó?
Después de ese momento, mis recuerdos son algo inexactos. No sé en qué momento llegué al hospital; sé que contesté algunas preguntas a los médicos y a los oficiales de policía y, aun así, no recuerdo exactamente qué.
Al salir del hospital, estaba sola. Un oficial de policía se ofreció a llevarme a casa, ¿pero a cuál casa? Al final me llevaron a la casa que habían comprado mis padres en la nueva ciudad.
Bajé de la patrulla e ingresé en la casa. Era más grande, tenía grandes ventanales y, aunque tenía los mismos muebles que la casa anterior, no se sentía igual.
Al ingresar a la casa me doy cuenta de que el camión de mudanzas ya ha dejado todos los muebles (creo que mi papá le informó dónde deberían de ir) y, aun así, solo están sobrepuestos, no tienen un lugar o un orden. Todo parece un caos bien ordenado.
Camino por la casa y no solo se siente vacía, sino que también siento como si yo no perteneciera aquí; aún no puedo asimilar que perdí a mis padres y que me quedé completamente sola.
En unas horas tengo que ir por sus cuerpos. Estando en el hospital me pidieron que los identificara y... ¿qué se suponía que iba a identificar si ellos ya no tenían cara? Sus cuerpos, desde el pecho hacia arriba, estaban completamente irreconocibles. Solo pude tocar sus manos y saber que eran ellos porque ambos aún llevaban consigo su anillo de matrimonio.
Según el informe de la policía, mi padre iba conduciendo detrás del camión de carga (con una buena separación), pero... aún no saben si fue un auto o una camioneta que iba a exceso de velocidad y terminó impactando el auto de mis padres.
Era tanta su velocidad que... el auto de mis padres terminó debajo de la caja de aquel camión. No saben si mi padre, por el impacto, en vez de presionar el freno, presionó el acelerador (aún lo están investigando), pero para mí eso no tiene tanta relevancia.
Mis padres murieron por el impacto. Yo (no sé si por la velocidad o por el frenado) terminé cayendo entre los asientos y eso fue lo que me salvó la vida. Sí tengo algunos moretones y golpes, pero nada grave.
Le avisé a Dany de la muerte de mis padres y sobre dónde y a qué hora sería su funeral, pero me dijo que no podía asistir. No tengo más familia, así que solo era yo. Con dos ataúdes cerrados y un enorme hueco en mi corazón. Mis padres habían muerto y me había quedado totalmente sola. ¿Qué se supone que iba a hacer?








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Que infortunio 💔🥺
Mi primera novela que es GL🤭
Y que situación tan desafortunada 🥹