Pr贸logo
La habitaci贸n estaba en silencio. Tan quieta, tan perfectamente ordenada que parec铆a muerta. Kim Seungmin se sentaba en el borde de su cama con la mirada fija en la ventana, observando la lluvia caer sin cesar. Ni una l谩grima, ni un suspiro. S贸lo el crujido suave de sus nudillos al cerrarse con fuerza sobre la hoja de papel que a煤n sosten铆a.
El testamento.
La nota de suicidio de su madre.
La confirmaci贸n de su fracaso.
Hab铆a hecho todo bien. Todo.
Y a煤n as铆... la perdi贸.
No quedaba nada.
Ni familia.
Ni esperanza.
Ni siquiera una raz贸n para respirar.
-驴Lo deseas? -susurr贸 una voz masculina, profunda, desde las sombras de su habitaci贸n.
Seungmin no se movi贸. No hab铆a escuchado la puerta abrirse. No hab铆a sentido pasos. Y sin embargo, la voz estaba all铆. Tan real que helaba la piel.
-驴Deseas que el dolor desaparezca? 驴Que todo se borre? 驴Que el vac铆o se llene?
Finalmente gir贸 el rostro. Y all铆 lo vio. Apoyado contra el marco de la puerta, como si fuese due帽o del lugar, un joven de sonrisa traviesa y ojos color sangre. El cabello oscuro, revuelto. La piel p谩lida. La presencia, intensa... como un incendio que te seduce antes de consumirte.
-驴Qui茅n eres? -murmur贸 Seungmin.
-El que vino a salvarte, beb茅 -dijo con voz aterciopelada-. A cambio de algo... m铆nimo.
El desconocido camin贸 hacia 茅l sin pedir permiso, sin dudar, y se sent贸 a su lado. Su olor era embriagante: especias, humo, pecado.
-T煤 no existes. Estoy... imaginando cosas -susurr贸 Seungmin, sin convencerse ni a s铆 mismo.
-No. No est谩s loco -susurr贸 el otro mientras acercaba sus labios a su o铆do-. Est谩s desesperado. Y eso me da poder. Suficiente para estar aqu铆.
La mano del demonio se desliz贸 por su muslo. La piel de Seungmin tembl贸.
-驴Qu茅 quieres? -pregunt贸, sin fuerza.
-Tu alma.
El silencio se hizo m谩s pesado que nunca.
-驴Y qu茅 me das a cambio? -fue lo 煤nico que logr贸 decir.
Han Jisung sonri贸. Chasque贸 los dedos, y el mundo se transform贸. La habitaci贸n se llen贸 de calor. De placer. De deseo. Seungmin jade贸. El toque invisible de manos y bocas rozaba su piel como susurros de fuego. Su cuerpo comenz贸 a arder.
-Te doy siete a帽os de placer absoluto. Belleza. Juventud. Poder. Todo lo que desees. Nadie podr谩 tocarte... excepto yo. Porque ser谩s m铆o. Cuerpo y alma. Todas las noches. Sin excepci贸n. 驴Lo aceptas?
Seungmin cerr贸 los ojos. El deseo lo consum铆a, pero era m谩s que eso. Era la libertad de dejar de sentir dolor. Era el derecho a perder el control. Era rendirse.
Y entonces lo dijo.
-Acepto.
El demonio sell贸 el contrato con un beso. Un beso ardiente, salvaje, lleno de hambre.
Y as铆 comenz贸 todo.
El deseo.
La condena.
La historia.








