Unique
La vida de Hyunjin no era sencilla.
Estudiando la universidad, no tenía tiempo para desestresarse.
Un día conoció a un chico llamado Seungmin, sin embargo, ese chico, era tan atractivo como una chica.
Él nunca había estado con un hombre, hasta que probó su primera vez con Seungmin.
Después llegó otro chico llamado Minho.
Era un bonito chico de cabello castaño, sólo que él tenía unas bonitas tetas y un rosado coño. No era muy diferente a estar con una mujer.
Y por último estaba Felix.
Con él, era más complicado pues, era alguien con quien chocaba mucho, no se podía llevar tan bien como con los otros chicos.
Ah pero en la cama...
Cada que peleaban, parecían desvanecer toda la tensión acumulada teniendo sexo.
Él era diferente pues tenía coño y también tetas, sólo que sus tetas empezaron a salir cuando empezaron a tener sexo.
Y es que Felix, era virgen la primera vez que estuvo con él. Por lo que fue como si lo hubiera despertado sexualmente.
Se asustó al ver que empezaron a brotar pequeños senos de su plano pecho, sin embargo, Minho lo calmó, alegando que era algo normal en algo como lo eran ellos... unos donceles.
También se asustó al ver como salía miel transparente de sus pezones al estar demasiado excitado. Para Hyunjin esa miel era lo más exquisito que su lengua hubiera probado, era dulce y pegajosa.
Una sustancia perfecta para mamar esas ricas tetas todo el santo día.
Honnie y Lixxie se encontraban arriba del alto, sus sostenes abajo y sus bragas puestas mientras Hyunjin manoseaba y chupaba las tetas a su disposición.
Él solo había querido ver su carrera de Fórmula 1 en paz, pero esos malditos insaciables no lo dejaron, por lo que ahora tenía que estar succionando la miel de cuatro gordas tetas.
—Ahh —gimió Minho al sentir su pezón liberar miel en la lengua del azabache e inevitablemente empezó a frotarse sobre la pierna del menor, que aún llevaba su pantalón de mezclilla puesto.
Felix no se había quedado atrás, se movía de atrás hacia adelante follandose con el muslo de Hyunjin, llenando su pantalón de sus jugos vaginales que traspasaban la tela de su tanguita de encaje color blanco.
—Ahh bomboncitos —jadeó el alto al sentir a Minho arrodillarse y sacar su polla de su pantalón mientras Felix se mantenía encima suyo dejando que tocara sus tetas a su antojo.
Para Hyunjin, los chicos eran como bombones de cereza pues estar dentro de todos era suave como un bombón y sus coños y cavidades, eran rosados y rojizos como una cereza. Además del rubor que tomaban sus pálidas pieles de algodón al tener sexo, era un rojo natural y vivo que amaba provocar.
Minho succionó su glande y después engulló toda su gruesa polla, su boquita se estiraba y adhería alrededor de esa jugosa verga que sólo ansiaba por descargar su rica lechita.
Felix por su parte fue besado por el pelinegro, dejó que sus grandes manos lo exploraran a su antojo, estuvo meneando su coñito ansioso y sin más dos dedos de Hyunjin se clavaron en su lugar más húmedo y acolchonadito.
Felix gimió y se dejó hacer, los dedos de Hyunjin exploraban la cavidad y la hacían abrirse con maestría. El alto conocía cada lugar favorito de sus chicos.
Seungmin no tardó en bajar haciendo acto de presencia. Lucia un bonito conjunto de lencería de encaje color verde menta. Se acercó para empezar a estimular a Minho quién estaba en cuatro mientras se mantenía chupando la polla.
Hizo a un lado la braguita de encaje color rosa y dirigió su boca al rosado coñito que ya rebosaba en jugos y olía a excitación. Minho gimió inmediatamente con la boca llena del pene de Hyunjin. La lengua de Seungmin se sentía exquisita, delineaba sus pliegues y lo estimulaba con precisión. Sin duda Seungmin era el que mejor sabía chupar coños.
El chico empezó a introducir sus dedos y el sólo pudo masturbar la polla de Hyunjin en respuesta. Felix se mantenía siendo follado por los dedos de Hyunjin mientras Minho era follado por los dedos de Seungmin.
Sólo podía escucharse el sonido de chapoteo de los dos rosados coños siendo estimulados. Los gemidos de los donceles y los gruñidos de Hyunjin al tener su polla envuelta en la dulce boquita de Min.
[...]
Los tres chicos se encontraban en hilera, en sus cuatro extremidades sobre el sofá, aún con sus tanguitas puestas, listos para ser follados.
Se meneaban ansiosos. Felix gimió al sentir la mano de Hyunjin acariciar sus glúteos y depositar una nalgada. Pero después el pelinegro cambió al cuerpo curvilíneo de Minho y manoseó el pequeño coño que hizo al doncel gemir y por último, llegó a Seungmin a quien nalgueó y acarició su apretado agujero.
Tomó la botella de lubricante y decidió vertirla sobre el pequeño agujero de Seungmin quien gimió ante la sensación de la sustancia viscosa de cereza en su culo.
Hyunjin pareció dar un masaje a sus dos bolas de carne y procedió a acariciar el diámetro de su agujero con la yema de su índice, dió vueltas mientras estimulaba al pequeño y después bajó al pequeño miembro que poseía y comenzó a estimularlo.
—Mgh —Seungmin apretó la tela del sofá con sus puños. Hyunjin introdujo un dedo y casi gritó al sentir su culo y pene ser estimulados al mismo tiempo.
—Tan necesitado que estás —se burló Hyunjin estirando la tanguita de encaje color menta y dió otra nalgada. Soltó el miembro de Seungmin y dirigió su mano libre al coño de Minho metiendo sus dedos como si fuera una masita caliente y resbalosa a la que pudiera meter los dedos a su antojo sin pedir permiso. El castaño gimió deliciosamente y no tardó en embestirse así mismo, moviendo sus anchas caderas de atrás hacia adelante, aumentando el roce de los dedos con su bolita de placer.
Cuatro de sus dedos de cada mano, sumergidos en una cavidad diferente de sus chicos, era exquisito, solo podía ver como sus dedos eran tragados con vehemencia y escuchar agudos gemidos de placer.
Decidió ir con Felix, pues se encontraba un poco abandonado y comenzó a succionar el rosado coño.
Liberó sus falanges de las cavidades de los chicos quienes gimieron por la sensación de vacío y no tardó en dirigir su índice a la entrada trasera, lo introdujo sin aviso haciendo al chico jadear.
—A-ahí no Hyunjin hyung —pidió entre gemidos mientras su dulce coño era succionado, pero el mayor no obedeció dedicándose únicamente a hacer al pelirrojo perderse en el placer tanto anal como vaginal.
Después de unos minutos decidió volver a Seungmin. Nuevamente introdujo tres dedos sin previo aviso a su entrada para asegurarse de que estuviera listo y así fue. Sonrió con lascivia, tomó un poco más de lubricante frotándolo contra su polla para no lastimar a su pequeñin y sin más se deslizó dentro del pequeño agujero.
—Umgh Jinnie —Iloriqueó Minnie al sentir la polla en su interior, sus gemidos eran música para Hyunjin. El alto fue introduciendose poco a poco hasta llegar a la mitad de su polla y gruñó al sentir ese agujero apretarlo tan bien, joder. Había ocasiones que prefería follar únicamente sus culos y dejar los coños para después.
Embistió lento, tomándolo de las caderas, esperando a que el menor se acostumbrara y Seungmin sólo podía aferrarse al respaldo del sillón y jadear de placer. Su agujero trasero siendo arruinado por Hyunjin siempre era como ir al cielo.
Por otro lado Hyunjin tomó un consolador de la mesa y lo introdujo al pequeño Honnie quien gimió por la introducción, hizo lo mismo estirándose un poco para meter otro vibrador en Felix.
La sala era únicamente un cuarto de gemidos, jadeos, sonidos de choques de pieles, chapoteos y gruñidos.
Los tres chicos ya estaban preparados, abiertos y húmedos, sólo para él, a su completa disposición.
Se retiró de Seungmin quien gimió y terminó corriéndose, su semen disparado sobre el sofá, cayendo sobre el mismo completamente exhausto e ido por el placer.
Al ver que su tarea con Seungmin había terminado, sacó el consolador del fondo de Minho, demonios, no se esperó que una vez lo sacara, una abundante fuente de squirt lo recibiría, pero ahí estaba, con el torso, la cara y la polla empapada de flujos de su Honnie.
Tomó sus tetas que empezaron a soltar sus mieles en chorros, las masajeó con fuerza haciendo a Minho poner los ojos completamente en blanco, acercó su polla al palpitante coño y se sumergió en su estrechez.
—Ngh, ¿cómo es que sigues tan apretado después de haber sido follado por un juguete tan grande? ¿Eh? —preguntó en modo de regaño, palmeó su culo con fuerza y expulsó un chorro de corrida del pequeño coño una vez más.
—¿Cómo es que un coño tan pequeño puede correrse tanto? —preguntó con sorna embistiendo con fuerza, sostenía a Minho de las caderas perdiéndose en la vista de su pequeño culo cubierto y las bragas rosadas que se encontraban empapadas. —Eres tan sucio —jadeó al sentir a Minho apretarlo con fuerza.
—¿Cómo es que un coño tan pequeño puede tener algo tan grande dentro, eh? —azotó su palma contra los gordos glúteos y el castaño sólo blanqueó los ojos soltando un hermoso gemido.
—Ahh ah Jinnie más duro —suplicó entre lágrimas.
—Qué puta tan exigente eres —intercambio de agujero usando su culo esta vez y permaneció ahí, apretado y calientito esperando a que el chico se acoplara, pudo sentir como ese agujero lo apretaba aún más que su coño. Embistió con fuerza ignorando los jadeos de dolor y placer del mayor. Finalmente un nuevo squirt lo recibió al enterrar sus dedos sin previo aviso en el maltratado coñito.
—Qué codicioso eres, casi me haces venirme y aún me falta usar a Lixxie —negó con la cabeza y dejó que el chico se desplomara una vez soltó sus caderas sobre sus propios jugos en el sofá.
—Hola bebito —le habló con ternura a Felix quien lloraba y se retorcía con el vibrador que no parecía detenerse, parecía que había intentado correrse unas dos veces sin poder terminar por la sobre estimulación.
—Lo siento, para la próxima serás el primero que haré correrse —el juguete se mantenía follando su culo, a Felix se lo había metido ahí porque el chico aún no se acostumbraba a tener cosas grandes en su culo por las escasas veces que había tenido sexo por ahí, siempre se quejaba y apenas aguantaba tres embestidas, por eso es que Hyunjin había metido el jueguito para entrenarlo.
—Ah Lixxie, cómo no metí nada en tu coñito estás tan estrecho —jadeó ronco mientras desaparecía su glande a través del hermoso coño, aferrándose al borde del encaje de la braguita blanca —Estás tan calientito y esponjoso bebé.
Embistió lento disfrutando del coño del pálido a la par que el juguete se movía en su culo. Lixxie era follado por dos pollas, una de juguete y otra de verdad mientras se aferraba al sillón y sólo podía gemir como puta.
Recargó su pecho al sillón únicamente su cadera levantada, sus tetas se aplastaban contra el respaldo del sillón exprimiendo toda su miel y sus estrechas paredes se apretaban más y más con cada embestida.
—Ah Lixxie, siempre tan amable conmigo —jadeó Hyunjin sintiéndose venir —¿Sabes que es lo mejor de ser usado hasta el último? —el menor negó entre gemidos con los ojos en blanco, incapaz de articular una palabra —Que puedes quedarte con toda mi lechita.
Lixxie chorreó al escucharlo, se apretó aún más y gritó al sentir el cálido semen de Hyunjin llenarlo hasta su límite.
—Mgh —Hyunjin gruñó con fuerza sosteniendo la cadera como un juguete en el que podía empujarse hasta romperlo y terminó con su carga dentro del apretado coño sintiendo como rozaba el jugoso cervix con su glande.
Retiró el juguete del culo del pelirrojo que palpitaba completamente dilatado, esperando pacientemente ser follado y Hyunjin no dudaría en usarlo primero en su segunda ronda.
Lixxie tenía que aprender a sumergirse en el placer del sexo anal.








