Capítulo # 1
La victoria sobre el Hombre Malo se sentía como un recuerdo lejano, una mancha de color en un mundo que volvía a teñirse de gris. Renan caminaba por la avenida principal, pero algo había cambiado. Ya no solo sentía el peso de las mochilas de los transeúntes; ahora, sentía que los edificios mismos se inclinaban hacia él, como si las paredes de metal quisieran compartir su propia fatiga.
A su lado, Mila mantenía la vista fija en el horizonte. Ella no necesitaba mirar a las personas para saber que el dolor no se había ido con la batalla. Los hilos invisibles que ella custodiaba vibraban con una frecuencia nueva, una que no provenía de corazones humanos, sino del latido rítmico de la ciudad.
—¿Lo oyes, Kael? —susurró Mila sin detenerse.
Kael se detuvo en seco, apretando los dientes. El ruido era insoportable. No eran mentiras de personas esta vez. Era un chirrido constante, un metal contra metal que desafinaba con la realidad.
—La ciudad está mintiendo —respondió Kael con voz ronca—. Los engranajes dicen que todo está bien, pero el sonido es falso. Está roto.
Frente a ellos, al final de la calle, la estructura que todos llamaban "hogar" empezó a transformarse. La casa del Hombre Malo ya no era solo un edificio; era una masa de vapor y pistones que los observaba. Las siluetas negras de los ciudadanos, ocultas bajo sus sombrillas, se detuvieron al unísono y giraron sus rostros inexistentes hacia los tres jóvenes.
Habían ganado una batalla, sí. Pero la Sombra Mecánica acababa de despertar.








